Fantasías Eróticas | 1.217 lecturas |

Fantasía erótica en el que soy desvirgado por una extranjera

Hola a todos, mi nombre es Alejandro y este es mi primer relato erótico. Se trata de un relato de fantasía erótica en el que cuento cómo soy desvirgado por una extranjera, pero aún así espero que lo disfruten. Va con cariño.

Todo empezó cuando llegó una chica de intercambio al colegio. Como es habitual, cuando cursamos décimo introducen en el salón a una o dos muchachas que vienen de intercambio, para crear un ambiente más agradable donde aprendemos de otras culturas y para practicar nuestro inglés (que es el idioma que casi siempre hablan).

Su nombre es Mellanie, tiene 18 años y es mitad suiza-tailandesa. Debo admitir que es una chica de infarto, aunque es delgada tiene un hermoso trasero y unos pequeños pero antojables senos. La trajeron un martes y luego de presentarse transcurrió las primeras semanas bastante bien, muchos compañeros se acercaban a conocerla y socializar; por otro lado yo soy bastante tímido, así que decidí no acercarme por el momento.

Luego de un mes, mi abuela (la cual es miembro de un programa de intercambio para jóvenes), me dijo que tenía que cuidar por un mes a una de las chicas nuevas de intercambio, a lo que yo accedí, ya que para mí eso era algo común. Mi sorpresa fue cuando llegué a casa y vi que la chica era Mellanie, la cual me sonrió y me dio un abrazo. Yo le devolví la sonrisa y nos sentamos a almorzar.

Una semana después, mi abuela tuvo que ir de viaje a Chile por una convención de su trabajo, por lo cual casi siempre nos la pasábamos solos Mellanie y yo. En esos días hablábamos bastante y nos volvimos amigos, también debo admitir que me despertaba cosas extrañas cuando andábamos cerca. Un día bajamos a piscina ya que hacía un sol delicioso, yo bajé con una pantaloneta pero no llevaba bóxer ya que todos estaban mojados porque estaban lavados y Mellanie llevaba puesto un traje de baño que le apretaba un poco. Nos metimos en la piscina y empezamos a hablar y a jugar, cada tanto nos acercábamos el uno al otro y empezamos a generar ?roces accidentales?, los cuales yo no veía con malos ojos y afortunadamente ella tampoco.

Luego de unos minutos me preguntó:

-Alejandro, ¿tienes alguna fantasía sexual?

La pregunta era extraña, como cualquier hombre yo me masturbaba, pero no había llegado a penetrar a una mujer antes, es cierto que con mis novias tuve varios encuentros buenos, pero solo eran preliminares, nada de acción verdadera. Por lo cual le dije que no tenía ninguna fantasía sexual, a lo que ella se me acercó inclinando su pecho hacia mí diciendo:

-Pues yo sí tengo una fantasía sexual, desde que llegué he tenido ganas de hacerlo con un latino, y más si aún no ha empezado, para que se vuelva un animal conmigo en su primera vez-. Al decir esto fue guiando su mano a mi pantaloneta y rápidamente pellizcó la punta de mi miembro, lo cual fue bastante placentero ya que solo me tapaba la pantaloneta. Acto seguido me besó despacio, subiendo y bajando en cada labio a lo que procedí tomándola de la cintura para pegarla contra mí, apretujar todo su glorioso cuerpo contra el mío y subir las cosas a otro nivel: iba a ser desvirgado por una extranjera.

Desvirgado por una extranjera muy caliente

Mellanie empezó a besarme más rápido, deslizando su lengua como si buscara alimentarse de mí, tomar mi aliento y chuparlo todo, mientras tanto mi miembro empezó a crecer más hasta que se me salió de la pantaloneta, a lo que ella respondió apretándolo entre sus piernas contra su sexo. No resistí así que decidí actuar salvajemente, víctima de mis deseos y la tomé por el cuello, la puse contra una esquina y empecé a morder y chupar su cuello, hasta llegar a su espalda y soltar su traje de baño. Mientras tanto mi mano iba bajando a su tanga y buscaba su sexo, pero rápidamente subía y jugaba con las copas de sus senos. No sabía muy bien lo que hacía, pero me gustaba. Aún de espaldas le quité la tanga y pasé mi mano por su vagina, aunque estábamos en la piscina puede sentir sus fluidos, supongo que porque antes de empezar hubo varios roces que la habían prendido, con lo que abrí sus labios mayores y me quedé un buen tiempo tocándola mientras jugaba con su ano pasando la punta de mi pene entre sus nalgas.

Ella no resistió más y se giró abrazándome y enrollando mi cintura con sus piernas, por lo que su sexo quedó expuesto y rápidamente devoró mi pene, el cual ya estaba bastante duro y ansioso por penetrarla bien profundo y lento, apenas se lo metí empecé a pellizcar sus pezones con una mano mientras con la otra metía un dedo en su ano, estaba enrollada en mí y abrazaba mi pene con su vagina, tratando de mantenerlo dentro mientras se hacía más grande, estuvimos así un rato hasta que decidí intentar por atrás. Me dolió, ya que fue mi primera vez, pero debo admitir que ese ano estuvo exquisito, estuvimos en eso un buen rato hasta que acabé dentro de ella, ambos duramos unos dos minutos pegados sintiendo cómo descargaba todo el semen acumulado de dos semanas atrás, por lo que los orgasmos que tuvimos fueron exquisitos, dignos de dos cuerpos jóvenes.

Al sacar mi pene, decidimos que eso no se quedaba ahí, por lo que aprovechando que el apartamento estaba solo subimos rápidamente para seguir la acción más en privado. Al llegar, me quitó la pantaloneta y dejó a la vista mi verga, la cual no entendía cómo, pero me pedía más sin importar lo bien que ya se lo había pasado. Generalmente, después de masturbarme dejaba todo ahí, por lo que esa sensación me puso como un semental, mientras Mellanie se agachó y como mandan los dioses posó sus labios en mi verga, empezó por dar lamidas rápidas mientras se masturbaba, luego al sentir cómo mi pene se ponía algo tibio lo devoró hasta lo más profundo, haciéndome sentir de la manera más increíble al comerse hasta el fondo mi verga. Como sentí que no estaba haciendo nada, la aparté y con el pene ya bien lubricado y con la sangre a reventar de lo venoso y rojo que andaba, la tomé y luego la puse de espaldas, para luego decirle que se agachara y así dejara expuesto su ano y su vagina. Víctima del deseo, no le di tiempo de pensar y la penetré por su sexo, estimulando la mayor cantidad de zonas posibles, el trabajo era sencillo ya que sus paredes estaban bastante lubricadas por sus fluidos lo cual me ayudaba a que se calentara mucho más, lo cual me encantaba porque dentro de su sexo se sentía bien tibio y rico. Luego de andar así casi que una eternidad logré provocarle un pequeño pero delicioso squirt y para finalizar volví a su ano, esta vez la penetré mientras la masturbaba, con lo cual logré que se corriera un poco más, y finalmente saqué mi verga para que me masturbara y venirme en sus senos.

Al final la tomé en mis brazos y le di el mejor beso que pudo pedir, nos duchamos y nos acostamos a ver películas? Pero sabiendo cómo iban a terminar las cosas de ahora en adelante

Este es mi primer relato de fantasía erótica, por favor apóyenme y sugieran para mejorar y escuchar consejos, espero les gustase.

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