El trio perfecto
Todo comenzó cuando tenía que hacer un trabajo para subir nota en grupo. Mi novia, yo y una amiga habíamos quedado en mi casa para hacerlo. Pero mi novia me dijo que no podía ir, así que tuve que quedar a solas con su amiga, que por cierto era una rubia de gran cuerpazo.
Estábamos solos su amiga y yo. Al principio era bastante normal, hablando del trabajo…etc solos en mi habitación. La rubia era como un poco \”alocada\” me hablaba a veces de que había tenido sexo y que le encantaba tal fantasías…yo me quedaba embobado mirando sus tetas, pero recordaba que tenía novia y yo soy de los que respetan…o eso creía.
Al cabo de un rato, yo me acosté en mi cama a leer un formulario, y me de repente noté como la rubia (se llamaba Sandi)Se subía encima de mi. Yo le dije \”Qué haces?\” y ella sin esperarlo me empezó a acariciar el paquete por encima del pantalón. Yo me quede flipando, y le dije que porque lo hacia…ella seguía sin decirme nada..hasta que de repente me abrió la bragueta y me bajo el pantalón un poco, y saco mi pene y empezó a chuparlo. La verdad es que hacia muy bien las mamadas, incluso no le dije nada porque no quería que parase…me estaba gustando. Yo Gemía bastante, y ella le encantaban mis gemidos…debí pararla porque tengo novia, pero no me atrevía…hasta que ella se fue desnudando completamente, y empezó a saltar sobre mi pene, haciendo que le penetrara…ella gemía y yo también…le acariciaba las tetas, el culo, mientras ella seguía subida y metiéndose mi pene… fue tan intenso…Yo me corrí dentro de ella, y embarré un poco mi cama, pero ella seguía disfrutando y yo también…me imaginaba que hacía un trío con mi novia, todos juntos y me corría aun más…era alucinante..me volvía a chupar el rabo esta vez con semen en su boca y era tanto que le caía semen en sus tetas..le encanta empaparse de mi semen, y no quería parar…al cabo de una hora de placer, nos duchamos los dos, y volvimos a follar en la ducha, estaba vez yo la cogía en brazos y le introducía mi pene muy rápidamente dentro de ella…la erección de duro tanto, que cuando salimos de la ducha, me hacia ella alguna paja de vez en cuando solo por seguir haciéndome disfrutar.
Nos vestimos y recogimos el trabajo. Yo le acompañe hasta la puerta y ella se despidió de mí acariciándome el paquete por encima del pantalón. Me quedé con una sonrisa en mi cara, y ella dijo que disfrutó mucho como yo.
Autor: El sexógrafo
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