El maravilloso cuerpo de mi prima
Duración estimada de lectura: 4 minutos
Visitas: 1,981
Hola qué tal, viendo muchas anécdotas reales, compartiré esta real que tengo yo, que ya hace mucho tiempo pasó en mi época mas feliz. Yo bajo de estatura (162 cm) y piel morena, y mi prima más baja que yo y piel blanca. Nos criamos juntos desde pequeños, siempre jugábamos inocentemente, ya sea a la mamá y al papá u otras cosas típicas de nuestra edad. Siempre la miraba con ojos de familia, no de otra manera, hasta que fueron pasando los años y fuimos creciendo, pues yo ya pensaba otras cosas y su cuerpo iba cambiando: su trasero y sus pechos.
Cuando nos alistábamos para ir a estudiar, ella después de bañarse se metía en un cuarto que hasta cierta parte estaba cubierto por una cortina, y ella ahí se cambiaba. Un día de casualidad me até las agujetas del zapato y pude verla desnuda: su piel clara y muchos bellos púbicos que se le veían hermosos. Y así fue por mucho tiempo, menos mal ella ni se percató. Solo hasta ese entonces llegaba hasta ese punto. Fueron pasando los meses y, como dormíamos juntos, una noche me levanté a tomar agua. El calor era un poco fuerte. Al bajar de la cama de lado, mi miembro chocó con su enorme trasero. Ella dormía viceversa mía y casi siempre boca abajo. Me entró una vibración en el cuerpo y se sintió bien, y subí a la cama de la misma forma con la que bajé, ya con la idea de rozar. Los días siguientes fueron así.
Una noche ella estaba dormida con un buzo delgado y una playera altita, no estaba tapada. Yo usualmente dormía en short. Me levanté a ir al baño a orinar y, cuando regresé, no podía dejar de mirar ese hermoso y gran trasero. La moví y llamé por su nombre y no respondía. Agarré y me armé de valor y le fui bajando poco a poco el buzo hasta altura de la rodilla, después sus bragas color melón, y no pude creer que lo tenía a centímetro de mí: redondos, rosados y hermosos. No perdí esa oportunidad y comencé a besarlos, tocarlos, pasaba la lengua, prácticamente me volví loco.
Le subí sus bragas y luego su buzo y me eché a dormir.
Al día siguiente me sentía raro, sentía que ella sabía, me daba vergüenza.
En el transcurso de los días no hice nada, pero después de un mes aproximadamente lo volví a hacer. Le bajé lo que tenía que bajarle y me saqué la verga dura y jugaba con su trasero y atiné a meter mi verga en su culo. Ella echada al filo de la cama y yo a su lado parado. Para estar un poco más cómodo, subí una pierna a la cama y la otra en el piso. Se sentía su trasero, uff, se sentía bien. Solo hacía entrar el cabezón unos minutos, después de ahí lo sacaba y le besaba el trasero y metía mi nariz para olerlo.
En serio, era un hermoso trasero rosa y hacía contraste con mi verga oscura. Agarré papel higiénico y el poco líquido que botaba le limpié y le subí sus prendas. Cuando le subí, ella se volteó y me dejó a vista sus pechos cubiertos por una playera blanca que dejaba notar sus pezones. Alcé su playera y vi esos senos grandes y completamente rosados. Los besaba, pasaba lengua y chupaba hasta que mi prima abre los ojos y me dice: “¿Qué estás haciendo?”
Esta es la primera parte de una buena aventura que pasé con mi prima por muchos años. Espero les haya gustado esta primera edición, 100% real.
