El inicio del Morbo por mi hija
Para comenzar, me describiré un poco. Soy un hombre de 40 años, vivo con mi pareja hace 11 años. Tenemos un hijo en común y a mi hijastra, a la que conocí cuando ella tenía 3 años de edad. Hemos vivido una vida normal, tranquila, sin mayores sobresaltos, una relación bastante estable, obviamente con locuras también como pareja, pero eso es para otro relato. Ahora les contaré en qué momento cambió mi vida y comencé a ver de forma más morbosa a mi hijastra.
Todo comenzó el año pasado. Conocí a una chica por redes sociales; la llamaré Estefani, una chica espectacular, típica mujer centroamericana caribeña con unas curvas de infarto. Comenzamos a conversar por WhatsApp y teníamos las típicas conversaciones hot. Intercambiamos fotos y realizábamos videollamadas, donde ella se ponía morbosa mientras me veía masturbarme. En una de estas charlas, me comentó algunas cosas que a ella le gusta ver y le causan morbo, como por ejemplo el sexo prohibido con familia, en realidad el incesto. Comenzamos a conversar sobre el tema. Obviamente, yo le conté que tenía una hijastra de ese entonces 18 años. Ella comenzó a hablarme del morbo sobre mi hijastra: si es que ella alguna vez me había visto mi pene o si yo la había visto desnuda, cosas de ese tipo. Obviamente, a todo le dije que no, porque hasta ese momento no veía a mi hijastra de manera sexual. Al inicio siempre fue negativo con respecto a eso, pero de a poco ella me fue creando o despertando en mí un morbo por mi hijastra. Claramente, al inicio le daba el gusto a Estefani con la intención de agradarle y llegar a tener un encuentro con ella.
Esto comenzó un día que en nuestras videollamadas yo andaba con pantalón corto. Ella me mencionó que le gustaba ver a los hombres así y que se les marcara el pene. Así fue que tuvo la idea de que yo me paseara frente a mi hijastra así, con pantalón corto y sin nada abajo. Luego me pidió hacer una videollamada donde estuviera cerca de mi hijastra. Le di el gusto: fui a la pieza de los niños a conversar con ellos. Mi hijo no me veía, pues estaba de espaldas a mí; en cambio, mi hijastra estaba frente a mí. Mientras, por los audífonos, Estefani me hablaba cosas calentonas, lo que provocó en mí una erección. Entre la mezcla del miedo, el pudor y lo excitante del peligro, me dejé llevar, percatándome de que mi hijastra observaba de vez en cuando el bulto en mi pantalón corto. Así se repitió esta situación en dos ocasiones. Ya luego, Estefani me incitó a que tratara de mostrarle mi pene a mi hijastra de forma casi accidental. Así que un día me fui a la pieza, me dejé el glande del pene justo al borde del pantalón corto y, cuando vino mi hijastra mientras yo estaba en videollamada con Estefani (quien me provocaba una erección), se asomó toda la cabeza y hasta la mitad del tronco. Situación que obviamente no pasó desapercibida para mi hijastra, quien ya observaba con mayor detenimiento. En una siguiente ocasión, Estefani me pedía que me masturbara de forma discreta para que mi hijastra viera mi erección mientras yo hablaba con ellos. Cosa que hice y vi a mi hijastra nuevamente observando.
A esas alturas, yo ya había perdido el pudor y me estaba dejando llevar por el morbo. Cabe mencionar que con Estefani seguíamos hablando todas las semanas. Ella me comenzó a pedir videos de fantasías familiares, por lo que descargué un programa y comencé a buscar material erótico adulto de ese tipo para que ella disfrutara. Pasaron algunos meses. En ese tiempo, con mi hijastra nos habíamos acercado: entre conversaciones triviales, cosas de su colegio, hasta de su noviecito del colegio. Hasta que un día estábamos en su pieza conversando y le pregunté si ella había tenido relaciones. Con vergüenza, dijo que sí. Le pregunté entonces si ya había visto un pene. Me dijo que poco. Y en un acto de calentura, me saqué el pene y se lo mostré. Ella sentada en la orilla de su cama y yo de pie, mi pene quedó a la altura de su cara. Ella lo miró fijamente. Entonces le pregunté si es que ella lo había chupado. Me dijo que sí, pero poco. La miré fijamente y le pregunté si quería hacerlo, esperando un no rotundo. Pero para mi sorpresa, ella lo tomó y se lo metió a su boquita. Primero solo pasaba la lengua por el glande, para luego meterlo hasta donde más pudo. Esto duró solo un par de minutos. Luego me fui al living de la casa. Grabé un video de esto (lamentablemente, por problemas en la cuenta donde lo tenía escondido, se borró). Al principio no podía creer que ella lo hiciera, pero acordamos que era para que ella aprendiera y que de a poco iría probando más cosas, solo con la intención de aprender. Desde ese día comencé a mirar con morbo a mi hijastra.
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