El dentista y mis tetas lactantes

Hola, es la primera vez que escribo en esta página, el día de hoy les cuento un relato que me sucedió hace varios años atrás, en ese momento tenía unos 23 años y fue con mi dentista, espero que el relato sea de su agrado y los caliente bastante, como a mí cada vez que lo recuerdo.

Conocí a mi dentista debido a un tratamiento de ortodoncia que me realizaba, el era un señor de unos 55 años, guapo, elegante y siempre agradable. En una ocasión durante la cita me confesó que yo le parecía una chica muy guapa y que siempre que acudía a revisión le gustaba mucho, porque además de verme podía platicar conmigo y se sentía en confianza, al inicio me dio un poco de pena, pero debo admitir que el no me era indiferente, además yo era una chica fogosa, me gustaba la idea de pensar en tener algo con él.

Conforme paso el tiempo y seguí acudiendo a mis revisiones note que el acercamiento al saludarme o despedirme era más, incluso me daba las últimas citas de su día para poder charlar al final, en algunas ocasiones llegó a darme algún raite a mi casa y por supuesto sus halagos hacia mi persona eran cada vez más notorios, como su mirada en mi. Debo mencionar que era una chica delgada, con un culo formado y atractivo, tetas medianas con aureolas oscuras grandes y pezones pronunciados que incluso con algunos bra seguían sobresaliendo y eran algo llamativos, eso sin mencionar que desde joven comencé a tener una especie de secreción que salía de mis tetas, la cual resultó ser un exceso de prolactina que lo ocasionaba, nada grave, algo tratable pero que en el aspecto sexual me traía beneficios ya que me excitaba mucho que me exprimieron los senos y a la mayoría de los hombres con lo que había estado parecía gustarles bastante, razón por la que casi nunca tomaba medicamento, al contrario disfrutaba de mis tetas lactantes.

Un día durante una de las citas médicas, había algo que me decía que quizás era el momento de tener algún encuentro, ya que días antes me escribía para decirme las ganas que tenía de verme y cosas por el estilo; obviamente me cito a la última hora, su secretaria ya no se encontraba solo quedamos él y yo en su consultorio. Debido a mis sospechas y a las ganas que tenía de ser cogida me fui algo provocativa, un saco corto, mini falda que entallaba mi cuerpo, blusa de tirantes sin bra, que dejaba ver mis pezones paraditos y listos para ser devorados, una tanga y tacones.

Al llegar, me saludo de beso en la mejilla y comenzó a adularme:

Dr: Wooow, pero que belleza, te ves hermosa, me encanta verte, como siempre.

Dalee: Gracias Dr. A mí también me da mucho gusto verlo, que rico perfume lleva por cierto. Dejaré mi saco en la silla.

Al quitar mi saco él no dejaba de mirar mis senos, y al acercarme al sillón para la revisión su mirada se perdía al ver cómo mis tetas rebotaban a cada paso. Cabe mencionar que yo sabía que en cualquier momento estallarían, llevaba días sin medicarme, no había tenido sexo y últimamente mi fantasía era lactar para él.

Al recostarme en su sillón, como ya era costumbre, no se si es algo común o un pretexto, pero solía poner una toalla de papel sobre mi pecho, ahí recargaba algún material que necesitaba y constantemente sentía el rose de su mano sobre mis senos, ese día no fue la excepción.

Dr: Colocaré el material sobre tu pecho, y espero no te moleste lo que te voy a decir pero te ves maravillosa, guapísima y no quisiera pero cubriré un poco está vista tan hermosa que tengo de ti. Sonrió a modo de hacerlo como un comentario cómico.

D: No se preocupe Dr, jamás me ha molestado, al contrario, creo que así lo siento un poco más cerca.

Durante el procedimiento note como rosaba y rosaba más mis pezones, siempre los he tenido bastante pronunciados pero con la excitación del momento estaban durísimos.

Para el final mis tetas no podían más y habían comenzado a expulsar leche, el lo noto pues incluso la servilleta de papel se había mojado.

Dr. ¡Ah, wooow! Tus pechos están mojados, voy a retirarte esto para que te seques, no se si te moje por accidente o que sucedió.

D: Que pena Dr, sucede que tengo algo que hace que mis senos produzcan leche, nada grave ni malo, pero si vergonzoso, es justo lo que acaba de suceder, ahora mismo los seco y me retiro.

Dr: Te paso servilletas para que te seques, pero no debes tener pena, al contrario, creo que es algo que cualquier hombre disfrutaría, tu novio es muy afortunado.

D: No tengo novio y le agradezco, no siempre me sucede, Dr, no dejo de producir leche, ¿me permite exprimir un poco en su lavamanos? Porque si no además sentiré dolor.

Por supuesto que no se negó, me ayudó a levantarme del sillón y pude ver cómo su bulto erecto se notaba, el se hizo a un lado y cubría con su mano un poco como para que no lo notará, sin embargo la situación era excitante para ambos. Yo saqué una teta y comencé a exprimir, el veía de reojo, lo pude notar, saque la otra teta de mi blusa y con ambas manos exprimia y comencé a gemir suave, a modo de satisfacción por lo que sucedía.

Dr: ¿Puedo ayudarte? La verdad es que me tienes completamente exitado, siempre me has gustado pero esto me tiene loco, no aguanto más.

Se acercó se puso detrás de mi, yo bajé mis brazos y le dije que si, que podía ayudarme, que solo eso me calmaría. El con ambas manos exprimia una de mis tetas, mientas que de la otra salían gotas de leche por si solas, luego exprimió la segunda, yo sentía su bulto enorme rosando mis glúteos. Después me volteo y comenzó a chupar desesperadamente, pasaba su lengua sobre mi aureola, exprimia y bebia de mi leche, mordía mis pezones y yo no paraba de gemir y sentir como mis líquidos empezaban a mojar mi entre pierna. Me recostó en el sillón quitó mi blusa y jalo mi falda hasta dejarme en tanga. El se quitó la ropa y puso su enorme bulto entre mis senos, yo los presionaba con ambas manos para que el pudiera pasar su bulto una y otra vez entre mis tetas, mientras se lo mojaba de leche, el jalaba mis pezones y me pedía que lo viera fijamente, después se volvía apegar a succionar como bebé hambriento. Enseguida puso su bulto en mi boca y me hizo comerlo por un momento.

Dr: Recargarte y abre tus piernas, quiero saborear esa miel.

Abrí mis piernas y el saboreaba mis jugos, metía sus enormes dedos y se pegaba a mi clítoris ya duro.

Luego me llevo a un sofá, se recostó sobre mi, como un bebé y chupaba mis tetas mientras pedía que lo masturbara, el chupaba, exprimia y golpeaba suavemente mis tetas, jalaba mis pezones y yo con la misma leche de mis tetas humectaba su pene para masturbarle. Después el sentado en el sillón y yo hincada seguí mamando hasta casi hacerlo correr.

Dr: Que delicia, súbete quiero lamer tu vagina, muévete mi Reyna.

El se recostó en el sofá, yo me hinque y puse mi vagina llena de jugos sobre su cosa, el metía su lengua y abría mis nalgas con sus enormes manos. Yo le ayudaba abriendo mis labios vaginales para que probará todo y en momentos yo misma me masturbaba, el momento era excitante, cabalgue por un rato, y al llegar al orgasmo exprimi mos tetas.

El Dr, más duro que nada seguía se colocó de tras de mi, abrió mis nalgas chupo mi culo y después me penetro, lo hicimos así, por un rato, yo volví a tener otro orgasmo, pues mientras el me penetraba yo tocaba mi clítoris, el estiraba mis pezones y me tenía exitadisima, quería que no acabará ese momento. Él se sentó en el sofá y me hizo cabalgarlo, lo cabalgue el seguía extasiado con mis tetas, yo comencé a cabalgar más y más y más rápido sentía como entraba toda su verga y el rebote de mis tetas era delicioso que juntos llegamos al orgasmo, el grito, un grito delicioso que quedó grabado en mi, mientas yo temblaba arriba de el y mis jugos escurrían como cascadas, por mi panocha y por mis tetas.

Después de ese encuentro seguimos teniendo algunos otros por un tiempo, así que esperen los siguientes relatos

Si mi relato fue de tu agrado déjame un comentario, me encantaría leerte.

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DaleeDan
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