Despertares de una siesta

Visitas: 31,528

Recuerdo que me había hechado la siesta en casa de mi novia, ella se había ido a currar y para cuando yo me despertase tendría tiempo suficiente para darme una ducha y esperarla viendo alguna película. Mientras dormía la puerta de mi habitación se entreabrió, y vi entre claros la cara de mi suegra. ¿Estás despierto?, me dijo ella mientras entraba. Yo me incorporé en la cama y me frote los ojos.

– Si, ¿Qué pasa?.

– Necesito que me hagas un favor, pero es un poco complicado, necesito un cable.

– Vale, sin problema, ¿Qué hay que hacer?

– Me da un poco de vergüenza pero antes júrame que lo que hablemos, no sale de aquí, si no quieres, no pasa nada.

– Vale.

– Hoy mi hija va a venir más tarde, acaba de llamar, y yo había organizado una fiesta, pero me ha fallado una persona y necesito que le cubras.

– Vale sin problema. ¿Que hay que hacer?.

– Verás es que no se como contártelo sin que suene fuerte. ¿Te gusta la dominación?.

Lo cierto es que la pregunta me dejó de piedra, no sabía si me estaba gastando una broma, pero lo cierto es que estaba bastante seria.

– ¿Lo dices en serio?.

– Si.

– Hombre no lo he probado nunca.

– Bueno pues necesito que seas mi esclavo por hoy. Y hasta que lleguen los invitados hago lo que me pidas, es muy importante, y créeme esto será nuestro secreto. ¿Que dices?.

– ¿Pero que hay que hacer exactamente?.

– Dejarte mandar, solo eso, yo seré tu ama, y harás lo que diga.

– Hombre no parece difícil.

– Pero tienes que jurarme que no cambiaras de idea cuando empecemos.

– Bueno vale, pero ¿No me iras a colgar de una cruz y dejarme tres dias allí?

– Tranquilo. ¿Entonces si?.

– Si.

– Me acabas de alegrar el día. No sabes lo que te agradezco esto, es que voy a entrar en un club nuevo, y me ha fallado la persona que iba a ser mi esclavo. Queda una hora para que vengan, nos vamos duchando y te explico un poco.

– Vale.

Lo cierto es que la situación era bastante excitante, mi suegra estaba bastante bien, y siempre me había dado el morbo que te dan las maduras de buen ver. Me levanté en calzoncillos y se notaba que estaba excitado por mi erección, fui a coger los pantalones del pijama y mi Marta mi suegra me dijo que no hacía falta. Después sonrió por mi erección.

– Bueno vamos al baño. Y me pides lo que quieras, te lo mereces.

– ¿Cómo te has metido tú en temas raros?.

– Hay que experimentar para saber lo que te gusta.

– Mirando desde ese punto de vista tienes razón.

Entramos al baño, allí mi suegra, se sienta en la taza del bater y me mira.

– Bueno, tu dirás, ¿Te duchas primero y luego me ducho yo?. Aprovecha que ahora te estoy dando a elegir, cuando vengan estos tu solo obedeces.

– Me voy duchando – digo mientras me desnudo, y me meto en la bañera.

– Es la primera vez que te veo desnudo, y lo cierto es que no estas nada mal. Tu seguro que te as pajeado pensando en mi cantidad de veces.

Lo cierto es que era cierto, pero la observación me hace enrojecer.

– Cuando estos vengan me tienes que llamar “ama”, solo hablar si te pregunto, y obedecer todas mis ordenes. ¿Te pone ser un objeto sexual?.

– Hombre, creo que si, ya veremos.

– ¿Quieres verme desnuda?.

– Si – digo mientras sonrió – parece mi última voluntad.

– ¿Que quieres que me quite primero?.

– La blusa.

Observo como Marta se quita la blusa, y veo un bonito sujetador de encaje negro, que cubre sus dos generosas tetas. Lo cierto es que estoy cachondo.

– ¿Y ahora? – dice insinuándose con una sonrisa picarona.

– La falda.

– ¿Estas cachondo?.

– Si, lo estoy bastante.

Marta se queda con el sujetador y un tanga a juego. Lo cierto es que es preciosa.

– Y ¿ahora?.

– El sujetador.

Tengo seca la garganta de la excitación, y mi polla está tiesa. No sé de que irá la juerga de después pero esto merece la pena. Veo sus tetas perfectas, el tiempo por lo que veo no ha podido con ellas, las tiene bien puestas.

– Ahora creo que no te pregunto, sé lo que tengo que quitarme. ¿Verdad?.

– Si – mis palabras suenan como si se entrecortasen.

– Seguro que has soñado con esto muchas veces, ¿Verdad?.

– Ya lo creo – digo mientras veo como se baja el tanga, y deja su coño al aire.

Ella me mira y se pasa las manos de arriba a abajo.

– ¿Que te parece tu suegra?. ¿Puedes pedir lo que quieras?.

– Si estás buena, si. Menos mal que esto es un secreto, pero ganas más que en mis sueños. Muévete un poquito para que te vea enséñame tu cuerpo.

Las palabras salían solas de mi boca como si fuera un sueño. Marta empezó a moverse sensualmente, y a sobarse las tetas y a pasar su dedo por su coño. Su raja se veía atraves de su bien afeitado coño, y su culo era precioso. Estaba cachondísimo para poder moverme.

– ¿Quieres tocarme?.

– Si.

Ella se acercó al borde de la bañera apoyando sus tetas sobre el borde. Extiendo mis manos y las cojo con fuerza excitado, y observo como Marta me mira.

– Recuerda que puedo hacer lo que quiera, para compensarte lo que vas a hacer luego.

Comienzo a Chupar sus enormes tetas como poseído, sus pezones, su carne, sus pezones duros y humedecidos se resbalaban entre mis labios. Notaba su aliento jadeante, y me excitaba aún más. Marta me cogió una mano y me la llevó a su coño y comenzó a frotarla.

– Puedes tocarme, sóbame bien como las veces que te has pajeado pensando en mi.

Su mano agarra mi polla, y me sube el pellejo lentamente para luego bajarlo secamente, notando el tirón cuando baja, desde la punta del capullo. Después se mete en la bañera conmigo.

– ¿Dime que quieres que haga ahora?

– Chúpamela, y luego fóllame – digo jadeando.

Marta me agarra la polla con fuerza, y se la mete en la boca con ansia. Sus lamidas, eran exquisitas, sus labios dando besitos y tragando con fuerza. Estaba cachondísimo, ella notaba cuando podía irme, y detenía sus labios, dejaba de chupármela y me miraba mientras me la agarraba con fuerza.

– No quiero que te corras todavía eso lo reservas para cuando te folle. ¿Verdad?.

– Si, quiero que me folles – estaba cachondísimo como nunca me habían hecho sentirme.

Marta bajaba su sonrisa, y volvía a chupármela con fuerza. Hasta que al notar como devoraba mi polla dando esas sorbidas, y estaba a punto de correrme, volvía a parar en seco. Me tuvo así, varias veces, yo creía que me desmayaba de placer, cada vez que me retenía un orgasmo, para conseguir otro y creer que te corres, volver a retenerlo, hasta que vi como se levantaba hasta mi hasta ponerse totalmente vertical y sentarse delicadamente encima de mi polla. Note que estaba húmeda cuando mi polla resbalo por sus muslos hasta notar el calor y la opresión al entrar en el coño. Marta soltó un gemido, y apretó hasta el fondo para sentirla bien. Después se levanta despacito para bajar de golpe, y apretar. Estuvo un ratito haciéndome eso y volviéndome loco de desear que comenzara a cabalgarme, hasta que lo hizo. Notaba cada una de las clavadas que la daba, el agua salpicaba el cuarto de baño.

Mi corrida fue bestial sus gemidos me excitaban más y consiguieron que corriera como en la vida, y me mantuvo en trance, cuando moviéndose después de correrme como queriendo absorberme más. Lo cierto es que acababa de hechar, posiblemente el mejor polvo de mi vida, y me acababa de duchar para ahora, hacer el favor a Marta, sin saber como seria el juego había merecido la pena esta follada.

Autor: Anónimo

👉 ¿Te gustó este relato? ¡Compártelo! ✨

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *