De como descubrí el sexo con mamá

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Soy Lucía de 48 años, leyendo relatos que uso mucho para masturbarme cuando mi esposo no está recordé los años de mi adolescencia en un pueblo lejano.

Éramos muy humildes y vivíamos en una caseta de madera instalada en medio de una gran finca de otra persona que nos dejó vivir ahí a cambio del trabajo de mis padres.

Mi hermano era un año menor que yo y dormíamos en el mismo espacio solo separado con unas cortinas viejas y llena de agujeros.

No me daba cuenta en ese instante pero cualquier tipo de intimidad ahí era una utopía, al no tener luz usamos velas y los baños eran pocos y con agua de un pequeño riachuelo que estaba algo lejos para cargarla.

Ya mi cuerpo a esa edad se había desarrollado sacando unos grandes pechos como mi madre pero era muy delgada.

Mi hermano todavía no se daba cuenta nada pero en la noche a la luz de la vela en la parte de mi padre escuchaba el crujir del viejo colchón y con la curiosidad de las hormonas revolucionadas miraba a través de la vieja cortina.

Normalmente mi madre tenía un camisón rosado hasta el muslo pero para recibir a mi padre lo subía hasta el cuello dejando libre para que el los chapara bastante unos grandes pezones muy negros.

También ella en el previo se la solía chupar a mi padre quedándome abobada mirando su grueso y largo pene lo que hacía que me humedeciera pensando en como eso podía entrar ahí abajo.

Mi padre se solía subir encima mientras mi madre elevaba sus gruesas piernas y aquí empezaba los ruidos del colchón y los gemidos constantes de mi madre que no paraba hasta que el la empujaba duro y profundo y terminaba con un gran grito, yo me tocaba en silencio por instinto y usaba el pequeño pene de mi hermano para practicar.

Cuando ellos dormían lo despertaba y le pedía silencio mientras bajaba su corto calzoncillo y se la chupaba al igual que hacían mi madre a papá, el ni se movía pero la tenía muy dura, me acostaba boca arriba y sacando mis pechos le pedía que me los comieses y logró una buena práctica ya que me ponía muy cachonda.

Lo siguiente era abrirme de piernas y colocarlo entre ellas metiendo su pene en mi vagina, al principio me dolió y costó pero con el tiempo disfrutaba de sus empujones y más adelante de su lechita caliente.

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Loboferoz
Loboferoz
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3 comentarios

  1. Hola como estas guapa me gusta tus relatos sigue escribir
    También me gustaria ver y yo tus ricas tetas

  2. Yo también cuando estaba pequeño mi hermana cogia conmigo y mis hermanos recuerdo lo rica que estaba su panocha y una tetas heemosas pues todos eran mayores que yo

  3. también mi hermana le gusta bañarme conmigo si cojeamos i mi mamá le gusta mucho vernos

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