Cumpliendo fantasías con la puta de mi madre – I, II, III
El jueves que viene es tu cumpleaños, mujer. ¿Qué te parece si cenamos o organizamos algún convivio en casa el fin de semana? Mejor en casa para invitar a nuestros amigos.
—Está bien, te encargas esta semana y que Ángel te ayude —le dije.
—Claro, mamá —respondió Ángel.
Al día siguiente, mi madre estaba muy contenta con la fiesta de su cumpleaños. Entré a mi habitación y, como ya era normal cuando estábamos solos en casa, me dio un beso en la boca.
—Mi amor, quiero que me ayudes a invitar a mis amigos y a comprar lo que les vamos a ofrecer —dijo.
—Así es que vámonos para que nos dé tiempo —respondí.
Ese día y los dos días siguientes anduvimos invitando gente y comportándonos como madre e hijo.
El miércoles, de camino a casa, me dijo: —Necesito que me lleves al centro comercial por mi regalo. Tu padre me dio dinero para comprarlo, como cada año.
Al llegar al centro comercial, pasamos por fuera de una tienda y me dijo:
—Mira, mi amor, ahí compré lo que tanto te ha gustado.
—Pasa a ver mientras voy a la otra tienda a ver qué compro.
Entré en la tienda y busqué la zona de lencería. Había unos conjuntos que, solo con imaginarlos modelados por mi madre, me ponían ansioso, así que compré un conjunto azul marino y otro rojo (después se los describiré). Pedí que me los pusieran en una bolsa de regalo. Al salir de la tienda, fui en busca de mi madre, que también ya iba saliendo.
—¿Cómo te fue, amor?
—Muy bien, mamita. Hay un sinfín de modelos.
Llegamos a casa y, al entrar, ya estaba mi padre; mi madre se quedó con él y yo subí a mi habitación.
Al día siguiente, por la mañana, mi padre llamó a la puerta y me dijo que llegaría con un pastel para mi madre.
—¿A qué hora viene? —le pregunté.
—Sobre las 8, si está bien, ahora vamos a bajar a felicitar a tu madre, que está en la cocina.
Al llegar a la cocina, mi madre estaba en pijama poniéndole café a mi padre. Le dimos el abrazo de cumpleaños a mi madre y, en cuanto mi padre se fue, Le volví a dar el abrazo de cumpleaños, ahora con un beso en la boca y apretándole las nalgas.
—¡Feliz cumpleaños, 41! —le dije—. Mamita, sin duda alguna es el mejor cumpleaños. Ahora voy por tu regalo. El mejor regalo que me pudiste dar es este que te cuelga entre las piernas, jajaja. —Pero está bien, te acompaño por el otro regalo. Saqué de mi habitación la bolsa con los conjuntos y se la di. Me volvió a abrazar y me dijo al oído:
—Estoy ansiosa por enseñarte lo que hay aquí dentro, así que voy a mi habitación cuando esté lista, te aviso. Sabía que se pondría alguno, así que me metí en la ducha y me arreglé: me puse zapatos, pantalón de vestir, camisa y perfume. Los minutos se me hicieron eternos, ya quería ver a la putita de mi madre. Al poco rato, me gritó:
—Ya estoy lista, aquí abajo.
Bajé rápidamente y ahí estaba, a lado del sillón de la sala, con su vestido azul marino, ese que había comprado para su aniversario de bodas. Junto con unas zapatillas azules de tacón de aguja, el cabello húmedo, perfumada, maquillada, con aretes y sus piernas cubiertas por unas medias azul marino de malla, que sin duda eran del liguero que le había regalado, se dio la vuelta y volví a admirar ese escote en la espalda, el cual, en esta ocasión, permitía ver el encaje del conjunto y los broches del mismo.
Sus nalgas seguían viéndose apretaditas como aquel día. Al quedar de frente, admiraba los tirantes del vestido y, junto a ellos, los del conjunto. En su cuello, un listón azul marino con un corazón de fantasía plateado, que formaba parte del conjunto, realzaba el escote en V de sus tetas. El vestido le llegaba un poquito por debajo de las rodillas. Se acercó y, estando a mi lado, me abraza al cuello y dijo: —¿Qué te hace recordar este vestido, amor? El día que te llevé al restaurante para vuestro aniversario de bodas, y también recuerdo que hasta los del valet parking se te quedaron viendo este culazo, ja, ja, ja. Sí, me lo dijiste ese día, pero lo mejor de este vestido fue cuando regresaste y me gritaste para que te ayudara porque se te había atorado un arete. Entrar en tu habitación y ver tu vestido levantado, que dejaba ver una de tus exquisitas piernas cubierta por tu liguero negro, fue lo máximo. Me puso muy cachondo, quería cogerte en ese mismo momento. No imaginaba que pudieras usar ese tipo de lencería. La usé ese día porque pensé que sería una ocasión especial, pero fue todo lo contrario. Nunca imaginé que me vieras así. Verte así me puso la verga muy dura, por eso te la arrimé sin importar que mi padre durmiera a un lado. La noté, mi amor. Tu padre está muy ebrio y no supe qué hacer. Mi mente me decía que me comportara como tu madre, pero mis necesidades de mujer querían que te la tocara, justo así. Empecé a sobarme el pene sobre el pantalón.
—Te ves hermosa, mamita —le dije—. Y ya verás lo que hay debajo del vestido.
—Me lo imagino, putita —respondió ella—. Te lo dije, me pondría este vestido para ti.
—Huele delicioso, amor, y tú también, mamita. Ahora te daré el mejor regalo de cumpleaños.
Empecé a respirar sobre su cuello y a dar pequeños besos en su oído.
Mientras acariciaba suavemente su espalda, metiendo los dedos debajo de los tirantes del vestido y tocando el encaje del conjunto, fui bajando mis manos por toda su espalda hasta sus nalgas. Mientras la besaba en el oído, le decía que estaba rica, que estaba muy sexy vestida así, que ya quería ver lo que había debajo del vestido y que me encantaba escucharla gemir y que fuera yo quien disfrutara de todo su cuerpo.
—Ah, ah, amor, me excitan tus palabras, papito. Quiero que me beses —le dije, y la atraje hacia atrás suavemente, poniendo mi boca sobre la suya—. Comenzamos a besarnos con mucha lujuria: metía y sacaba toda mi lengua dentro de su boca, y ella hacía lo mismo. Recorría toda la de ella y la de ella la mía, nos comíamos con mucha intensidad mientras, con las manos, no dejaba de acariciarle las nalgas sobre su delgado vestido y ella no dejaba de tocarme la verga. —Hay, mi amor, cómo me excita sentir tus manos sobre mis nalgas —dije, y vi que a ti también te encantaba porque ya sentía tu verga dura. Quiero levantarte el vestido para que sientas todo lo que no pude hacerte ese día.
—Ah, sí —dijo, dándome la espalda y girando para que viera su culo.
—Desátame el vestido —dijo.
—Ya está —contesté, y volví a girar para quedar frente a ella. Comencé a subirle el vestido lentamente, y pude ir viendo el encaje de sus medias. El triángulo perfecto de su tanga semi transparente y las ligas que se ataban al corsé, que le cubría desde los pechos hasta encima del coño, se veían a través de la tela. Le quité el vestido por completo y lo dejé caer.
—Ven, amor. Siéntate. Déjame quitarte el pantalón. Me senté y me quité los zapatos y el pantalón junto con la bragueta. Me tocó la verga y apretó su puño sobre ella. Subía y bajaba la mano.
—Quiero que me la chupes —dijo, e inclinándose, se llevó mi verga a su boca. Subía y bajaba la cabeza para poder chupármela.
Después de unos minutos, se inclinó y se puso a lamerme los huevos y a recorrer toda mi verga con su lengua.
—Cada vez que me lamas el pene, lo haces mejor, perrita —le dije—. Ya te he dicho que me encanta el sabor de tu verga y quiero metérmela hasta donde me quepa, papito.
La tomé de su cabello y la empujé hacia mi pene.
—Chupamela, chupamela —dije—. Ah, ah, bébeme toda, que ya te la voy a meter.
Levántate, quiero besarte esas nalgas. Se puso de pie, me dio la espalda, abrió las piernas e inclinó un poco su cuerpo hacia delante. Yo seguía sentado y puso su culazo frente a mi cara. «Mira, nada más, cómo se te ve el culo con este pequeño hilito. Tus nalgas se lo están tragando. Siento tu respiración en medio de mis nalgas. Me pone muy ansiosa ponerlas frente a tu cara. Ni a tu padre se las ofrecí así. (Le di una nalgada muy fuerte). Eso nada más a tu macho, que soy yo, puta». —Ah, ah, sí, amor, sí. Puse mi lengua sobre sus piernas para recorrerlas con ella sobre las medias de malla.
—Te ves bien putota con estos ligueros.
Abrí sus nalgas con mis manos y comencé a pasar mi lengua sobre su tanga. Mi nariz quedaba casi en su ano. Olía deliciosamente. Llevaba mis lamidas desde su coño hasta su ano. Estando en su ano con la punta de mi lengua hice varios círculos.
—Ah, ah, qué rico se siente. —Quiero metértela por aquí, se ve tan apretado, ¿no crees? Dará mucho dolor, más con lo gruesa que está tu verga. No te muevas, hazte a un lado, hice a un lado su tanga y le metí dos dedos en el coño, los movía con gran rapidez, hasta sentía que la levantaba del suelo.
—Así te gusta, así, amor. Despacio, despacio, siento que me voy a orinar, para, para. (Yo seguía metiendo y sacando rápidamente mis dedos).
Amor, para que me orine, rápidamente subí una de sus piernas al sillón y metí mi verga para bombearla igual de rápido.
—Ah, ah, amor, qué rica está tu verga, papito, métemela, métemela.
(En unos instantes, sentí cómo se corría mucho, como si se estuviera orinando).
—Ah, ah, me vengo, me vengo.
Ah, ah, ah, hijito, ¿qué me has hecho? Mira cómo escurro.
Ah, ah, siento mi vagina calentísima (seguía con mi verga dentro de su coño). Levanté su pierna y la bajé sin sacarle la verga.
—Recárgate en el respaldo del sillón —le dije—. ¿Te gusta que te dé las nalgas, hijo?
—Me encanta, papacito —respondió.
Desde ese día de mi aniversario quería que me follaras, pues ya lo estoy haciendo (le empecé a dar nalgadas). —O no, putita, escucha cómo suenan estas nalgas.
—Sí, papacito, me encanta que me nalguees mientras me la metes.
—Así cógeme y nalguéame, papito.
—Cógeme. Hacer esto la ponía muy cachonda).
—Así trátame como a una puta, eres una puta, ah, sí, tu puta papito, disfruta de la puta de tu madre como yo disfruto de ti, métemela y haz que nuestros testículos choquen, ah, ah, cómo me encanta escucharte pedirme que te la meta (estaba a punto de terminar), estoy a nada de llenarte de leche, sí, amor, déjala dentro de mi coño, papito, mete y saca unos instantes más hasta terminar.
—Hay, amor, qué rico me coges. No me canso de ti ni de decírtelo, papito. Le saqué la verga y me senté en el sillón. Mi madre hizo lo mismo (mi verga seguía escurriendo semen y ella lo veía). Me tiemblan las piernas, papacito. Ven y límpiame la verga. —Deja, voy a por papel —pensé, pero no lo hizo.
Se inclinó y se la metió.
—Sabe deliciosa —le dije mientras la lengüeteaba y le pasaba mi saliva—. Se está tragando la poca leche que aún escurría.
—Así, papito, sí, así no dejo ni una gota.
PARTE II
Llegó el día de la fiesta de cumpleaños de mi madre, ese día mi madre se había puesto un vestido blanco estampado de muchas flores azules un poco debajo de la rodilla pero nada escotado ni de enfrente ni de atrás, sin mangas así como unas sandalias blancas de tacón alto delgado, se veía muy decente como siempre, estaban sus amigos y toda la familia reunida en casa, empezó la comida y algunos comenzaron a beber entre ellos mi padre, después de un rato llegó un mariachi a lo que sus amigas de mi madre comenzaron a bailar con ella en rueda y disfrutar de la música, mi padre se paró a bailar con ella y después yo, todo muy normal.
Había caído la noche y quedaban pocos de sus amigos los cuales decidieron ingresar a la sala para seguir bebiendo ya notaba que mi padre estaba medio ebrio pero seguía tomando y yo seguía atendiéndolos, pasando un par de horas mi padre ya estaba casi durmiendo en la sala, por lo que la amiga de mi madre y su esposo que eran los únicos que quedaban, decidieron que ya se iban, como pude lo subí a dormir y volví a bajar para despedirme pero ya se habían ido y solo vi a mi madre cerrar la puerta de la casa, al acercarme a ella pude ver que estaba un poco chapeada por al alcohol, ¿cuántas te tomaste?, solo un par de copas pero si me siento medio mareada, pero mi amiga tiene la culpa por hacer que brindáramos, gracias por ayudarme con la fiesta amor, nada que agradecer mamita.
Por cierto te ves hermosa con este vestido, gracias amor lo compre pensando en ti, como quisiera levantártelo y metértela, ayyy papito desde que soy tuya siempre quiero que me la metas, (nos dimos un beso y empecé a acariciarle las nalgas sobre el vestido), déjame subir a revisar que tú padre siga dormido, (estaba super ansioso por el morbo de saber que mi padre estaba en casa y yo estaba a punto de culearme a su esposa mientras él dormía), en cuanto bajo me dijo; ya está bien dormido y ya cerré bien la puerta, ven sígueme papito, caminemos a la puerta que está a lado de la cocina, la cual da al patio y se puede ver parte de la escalera.
Estoy muy nerviosa y a la vez excitada amor, (saqué mi verga del pantalón y en cuanto la vio empezó acariciarla con su mano), que dura la tienes papito, se agacho y se metió mi verga a la boca para darle dos o tres mamadas rápidamente, casi enseguida se levantó y me dijo: no tenemos mucho tiempo papito, en ese momento se puso de espaldas viendo hacia la escalera y se subió el vestido y pude ver un hilo blanco devorado por sus nalgas, unido con un corazón de metal a otros dos hilos que pasaban sobre sus piernas justo en la cadera, sin decir nada, hice a un lado el hilo de su tanga y le deje ir al verga, (para que no se escucharan sus gemidos ella tapaba su boca con su antebrazo mientras yo trataba de no golpetear muy fuerte sus nalgas), sentía la verga durísima y el coño de mi madre bien mojado, levante su pierna izquierda para hundirle más mi verga, (extrañaba sus gemidos fuertes pero el saber que mi padre estaba arriba me tenía super caliente e igual a ella porque en poco tiempo pude sentir como terminaba sobre mi verga), la jale de su cabello y empujaba mi verga lo más adentro que podía, quería que se le fueran hasta mis huevos, no tarde nada en terminar y me vacíe dentro de su coño, baje su pierna y le saque rápidamente la verga, ella se giró hacia mí y me abrazo del cuello, diciéndome al oído en voz baja, ¿te gusto esta tanguita que compre para ti?, uff por su puesto mamita te hace ver bien puta, la trajiste puesta todo el día, si mi amor, ahora necesito que la guardes, (se sacó por completo la tanga y me la dio), no puede verla tu padre, es solo para ti papito, nos dimos un beso y le dije; quiero volvértela a meter, yo también quiero sentirte dentro de mi amor pero no quiero que tu padre sospeche nada, vamos a dormir por favor, subimos la escalera, ella entro a su recamara y yo a la mía.
PARTE III
Al otro día nos pusimos a limpiar la casa por lo que no pudimos ni platicar, pero iniciando la semana desayunamos en familia y con mi padre yendo a su trabajo, camine para mover unas cosas del zaguán que estorbaban, en cuanto entre a la casa le dije; que bonita sorpresa la del sábado mamita, si ya coger contigo es lo más rico del mundo ahora cogerte con mi padre en casa y verte el culo con ese tipo de tanguitas me pone la verga durísima, lo sé mi amor y a mi ponérmelas para ti hace que sienta mariposas en el estómago, por eso las compre junto con el vestido y el sábado quería que me las vieras puestas, ósea que ya lo habías planeado, si, lo estuve pensando pero la única forma en que resultara era si tu padre terminaba ebrio, por eso también fue frente a la puerta de aquí de la cocina por si tu padre bajaba tu salieras para el patio ya que por nada del mundo debe de saber de lo nuestro, claro que no mamita, ni él ni nadie, para mi es muy excitante que todos sigan viéndote como la mujer decente, recatada y fiel de siempre y que solo yo pueda gozar de lo puta que eres en la cama, tú me has hecho ser así mi amor y ahora me encanta todo lo que me provocas al punto de arriesgarme hacer lo del sábado.
Enserio mamita, si mi amor, estaba nerviosa de usar esa tanga todo el día y de estar pensando que tu padre dormía allá arriba mientras tú me estabas cogiendo eso me tenían bien caliente no quería parar pero era muy arriesgado así que ahorita que estamos solos vamos a la recamara mi amor a terminar lo del sábado, en cuanto entramos a su recamara me avente sobre su cama para ver cómo se quitaba por completo la pijama quedando frente a mí solo con una pantaleta rosa y con las tetas desnudas ya que no tenía brasier, se subió gateando a la cama y sobre de mí hasta llegar a mis labios y empezó a besarme en la boca muy intensamente.
Para después sacarme la playera y el pantalón de la pijama y sacar mi verga media erecta, en cuanto la vio me dijo; que verga tan deliciosa tienes hijo y muy lentamente se fue metiendo solo la puntita en la boca y al darle dos o tres chupadas mi verga se puso bien erecta, hacia círculos con su lengua sobre mi glande, podía ver mi glande brilloso de la baba que dejaba, ahhh putita que rico me la estas chupando, como te encanta mamarme la verga, (saco mi verga de su boca y la empujo hacia mi estomago para recorrerla con su lengua hasta mis huevos y poder llevárselos a su boca), tan decente que eras mamá y ve ahora, chupándome los huevos y la verga, (ella solo me escucha, pero sabía que mis palabras la ponían caliente ya que sentía como chupaba mi verga con más intensidad), ahhh ahh sigue así puta ahh ahh ahh acábate mi verga a chupadas, saco mi verga de su boca y dijo: sabe deliciosa y me encanta sentir tu verga dura dentro de mi boca papacito.
Ahora es mi turno mamacita, la gire para que se acostara y quedar sobre de ella, comencé a besarla y meterle mi lengua dentro de su boca mientras con mi mano frotaba su coño sobre sus calzones, nos estábamos mordiendo los labios y frotando nuestras lenguas y después de besarnos baje a chuparle las tetas y escuchaba sus gemidos, ahhh ahhh así chúpame amor, lamia sus pezones y sus tetas me las metía lo más que podía a la boca, seguí chupándolas y fui recorriendo con mis besos todo su cuerpo, hasta llegar debajo de su ombligo y besar su vientre de lado a lado para bajar a su coño y sacarle los calzones por completo, le dije; abre las piernas que quiero comerte el coño, (ella las abrió y puse mi cabeza en medio de sus piernas para lengüetearle el coño), que rico sabe tu coño humedo, le daba unas metidotas de lengua y sentía sus manos acariciando mi cabeza acompañado de sus gemidos, ahh ahhh asi hijo así cómeme, ahh ahhh ahhh, que rica se siente tu lengua dentro de mí ahhhh, apretaba su clítoris con mis labios mientras le metía dos dedos y ella intensificaba sus gemidos y con sus piernas apretaba mi cabeza, ayy hijo ayyy me fascina como mueves la lengua amor, de todo el placer que me perdía antes de que me hicieras tu mujer, sigue así ahhhhhh, ya no aguanto más quiero correrme pero con tu verga dentro de mí.
Ya cógeme hijo, así pedias que te cogiera tu marido puta, no mi amorrrr, eres al único que he pedido que me coja, me pone muy caliente todo lo que me haces, tu padre ni en sueños me pondría así de caliente, quiero que me la metas de ha perrito, pues voltéate y muéstrame el culo, le saque la verga, ella se giró y se puso de a perrito con la cara sobre la cama y el culo levantado, ¿así hijo?, dándole una nalgada le dije; si así, que morboso es verte así ofreciéndome tus nalgas mamá y mira tú ano que apretadito se ve, quiero metértela por aquí, noo hijo, tu verga es muy gruesa y dura me vas a lastimar, tranquila putita hay que preparar este culito.
Ya con ella de a perrito esperado recibir mi verga, la puse en la entrada de su coño y se la deje ir lento, ahhhh ahhh hijo, siento como se resbala tu vergota dentro de mi coño y aún no se acostumbra al tamaño de tu verga dura y gruesa, ahora que será de mi ano, ya veremos puta, empecé a cogérmela más duro y veía como apretaba con sus puños las cobijas y su cara de placer recargada sobre la cama, ahhhh ahhh si así amor, métemela, ahhh ahhh no pares papito métemela, ahhh ahhhh ahhhh siento tu verga hasta mi garanta ahhh ahhh, y como no si me pone la verga durísima escuchar tus gemidos y no que te los estes aguantando como el sábado, el sábado porque estaba en esta cama durmiendo el cornudo de tu padre y no podía escuchar como nuestro hijo me hace su mujer, eres una puta mamá, si tu putaaa hijo, no dejes de cogerme papito con tu vergota que me tiene encantada, jamás mamá.
Se levantó un poco recargando las palmas de sus manos en la cama y seguir en posición de perrito, en esta posición siento que me metes hasta los huevos hijo por eso me gusta, la tome de la cintura para cogérmela más rápido y escuchar sus gemidos, ahhh ahhhh así así me encanta sentir como me abre tu verga, no pares no pares, ahhh dios mío ya no puedo más, estoy a punto de correrme yo también mamá, continué metiendo y sacándole mi verga hasta que sentí el calor de su corrida y ella el mío, así papito déjame el coño lleno de tu leche, le saque la verga y ella se quedó acostada sobre la cama, que rico me coges hijo, mira como escurre tu leche de mi coño, así quiero que escurra de tu culo mujer y quiero que cuando pase estes vestida muy sexy y con ligueros, ayyy mi amor, sabes que estoy para complacerte, fuimos interrumpidos por el sonido del timbre de la casa, me puse rápidamente la pijama y mi madre se metió a bañar mientras bajaba a ver quién era, abrí la puerta de la calle y era una tia, hermana de mi padre preguntando por mi madre, le dije que se pasara que al parecer se estaba bañando pero que la esperara.
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Muy bien relato y excitante, si no fuera porque a veces no se distingue si hablas tú o tú madre. Por lo demás, me hice una buena paja leyendo.
Hablarle con esas palabras a una mamá debe ser muy excitante para los dos
si es muy excitante al igual la forma en la que cogemos
Muy buena me recuerda cuando salimos del colegio yo y tres de mis amigos nos hicimos un reto que consistía en coger con nuestras respectivas mamás por el culo y grabarlas para intercambiar nuestros vídeos y que rico fue. Bueno yo termine embaraza do a mi mamá que ahora mi hijo hermano tiene 8 años 6 me la sigo follando a mi madre y la perra nunca supo que la grabe
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