Cuándo conocí a Marco – Gustav.

Del encuentro con Manuel ya habían pasado varios días. De todas formas le di mi número, quizá por la insistencia. No me parecía feo, pero tampoco era mi tipo. Además, fue algo fortuito. Pero tampoco lo descartaba, quizá conociéndolo mejor tomaba más confianza con él, pero nunca pensé en un pololo (novio).

Cómo les decía, pasaron varios días desde que tuve sexo con Manuel. Lo pasé bien después de todo. Pero estaba medio perseguido porque pensaba que le podía decir a Francisco (mi compañero de U) y no tenía intenciones de salir del clóset.

Francisco  me comenta que le gustaría invitarme a su casa en Concepción. Yo le dije que si, me interesaba viajar, de hecho me gusta viajar. El plan era el siguiente.
Irnos un día viernes después de clases.
Llegar el mismo viernes en la noche, eran varias horas de viaje.
Nos devolvíamos el viernes en la tarde y llegar a dejar las cosas al dpto. de su hermano e irnos a clases.
Tremendo lio, pero así quedó planificado.

Yo llamaba la atención de los hombres (obviamente gay o bisex), ahora no lo se, no me he fijado. Hoy, a veces me doy cuenta que si me miran, alguno que otro. Hace poco, en el metro me apoyaron por detrás un paquete en esos empujones, pero eso fue descarado porque me empujó hasta que me “despegué” de la persona (literal), yo creo que él también sintió bien profundo entre mis nalgas.
También, hace poco, un día me di cuenta que me miró un moreno fijo, pero me hice el leso. Pero en ese entonces, me pasaban muchas situaciones, de forma recurrente. Recuerdo que muchos sobajeos sufrí. En la micro, en el metro, y si me enojaba, por lo invasivo. Una cosa es que me guste el pene pero otra cosa es que me refrieguen. Este comentario lo hago porque ahora, sacando la cuenta, hay harto hombre que le gusta su mismo sexo. Yo pensaba que eran muchísimos menos.

Entonces, volviendo a la historia, nos fuimos a concepción el día acordado. Llegamos tarde a su casa. Conocí a su familia, súper simpáticos, me hicieron sentir en casa. Pero no estaba su polola. Me daba igual en todo caso. Recuerdo que vi una película súper buena y Francisco me decía que me fuera a acostar. Yo le decía espera, espera. Cuando me voy a acostar en lo que era su cama, me acuesto con ropa y no pasan ni 5 minutos y se me pega. No me atraía ni una milésima, ya que de mi edad no me gustaban. Me hice el leso (el tonto) y dejé pasar varios minutos, minutos en que sentí su pene erecto, y me puse boca abajo. Cuento corto, nunca sentí nada más y me hice realmente el tonto. Así al día siguiente no había situaciones incómodas.

Despierto al día siguiente y tal como pensé, todo normal. Ese día sábado tenía familia invitada a la hora de almuerzo. Comenzaron a llegar sus primas y primos, de todas las edades. Llegan adultos también, padres, madres, solteros. Ahí está el punto, en los mayores de 40 creo yo, nos dan ganas de comenzar a hacer todo lo que nos gusta y dejamos atrás.
Entonces, para no alargar tanto la situación, terminamos de almorzar (obviamente me presentaron) y un tío cuarentón me miraba raro. Raro me refiero a que me pegaba muchas miradas. Yo con 20 era puro colágeno. Yo lo miré de vez en cuando de forma rápida y noté que quitaba la vista. Creo que quizá todos pensaba que yo era gay, hago ese análisis. Yo era muy delgado, pesaba como 60kg y mido 1,70m, ojos claros y tez blanca. Yo lo atribuyo a eso. Porque nunca di señales de ser amanerado, pero si muy vergonzoso a esa edad.

Hay gente que busca sin vergüenza lo que quiere, y está bien. El tío tubo la oportunidad y me habló. Cómo cualquier persona le habla a otra. Y comenzamos a conversar y me convidó cigarro. Fumamos y siguieron todas las preguntas de rigor: Familia, pololas, estudios, etc. El por su lado soltero.

Francisco nos interrumpió y me dijo que fuéramos al centro de Concepción. Y el tío, que se llamaba Marco (nombre inventado) nos ofreció a llevarnos. Y partimos. Me senté atrás y Francisco de copiloto. Recorrimos varios lugares pero de forma súper rápida. Lo que conocí bien fue un supermercado, ya que le habían encargado cosas. Pero en fin. En el supermercado él llevó el carro y nosotros echábamos las cosas. Me doy vuelta en uno de los pasillos porque pensé que se había llevado el carro y me estaba mirando fijo, igual me incomodé un poco. Tonto de mi parte, siento que saqué poco provecho o quizá es todo lo contrario, no lo se. Digo provecho no para aprovecharme de alguien, si no de gozar más. Me dirijo al carro rojo de vergüenza y me dice:

Marco: Ohh que estás rojo, donde eres tan blanco.- Más rojo me puse. Y cuando me pongo rojo yo lo siento, porque es como que algo sube.

Yo seguí caminando y trayendo cosas y de reojo miro un poco y me sigue mirando.

Subimos al auto y me dice que me siente yo adelante ahora. Lo dijo tan normal que Francisco que estaba conversando, se subió atrás en modo automático. Tomó un camino que, para mi, que no conocía Concepción, era un laberinto. Empezó a preguntarle a Francisco si ya había hecho cosas con su polola y francisco le dijo que desde hacía mucho tiempo.

Marco: y tú Héctor?, no recuerdo si estabas pololeando o no.

Francisco: Héctor nunca lo ha “puesto”.- Se refería que nunca lo había hecho con una mujer, pero en tono burlesco.

Marco: Nunca? Qué raro.- el que raro sentí que estaba demás.- Pero cómo, ni una mujer en tu vida?.

Yo: Mala suerte en el amor… – Mintiendo como si me interesara.

Marco: Te vamos a tener que invitar a carretear entonces para ver si conoces a alguien.- Dijo con tono serio.

Marco: Hoy a la noche saldremos y nos quedamos en mi casa, les parece??

Yo tragué saliva. Tenía la intuición de que me quería coger, pero acepté y Francisco también.

Llegó la tarde y Marco le avisa a los padres de Francisco que nos sacaría a carretear, que nos cuidaría.
Fuimos a un pub, bien grande. Nos sentamos y pedimos nuestros tragos. Yo pedí uno dulce y saqué risas. Me comenzaron a molestar que pidiera cosas de hombre. Pedí de esos preparados. Dulce pero fuerte. Y Marco nos decía, “miren ahí, esas chiquillas”, vayan. Yo miraba y movía la cabeza. Francisco estaba entusiasmado. Era bisexual yo creo (nunca pasó nada con él). Miren allá. Así se la pasó toda la noche Marco. También lo molestamos con gente de su edad.

Marco era bastante alto. Mi compañero era descendiente de una familia croata, y al parecer todos eran bastante altos. Marco debía rondar los 1.90m de altura. Destacaba a donde iba.
Yo casi siempre de los más bajos con 1,70metros. Él era grande de cuerpo, pero no de gimnasio.

Nos dieron ya muy pasadas las 12:00, recuerdo que solo era tarde y nos fuimos. Todos con harto trago y quedamos de dividir las cuentas obviamente.
Llegamos a su casa que quedaba en no se donde. Muy perdido estaba.

Nos dice que cuidemos de no vomitar porque nos vio mal. Nos mostró los dormitorios y nos indica que hay 3 dormitorios así que cada uno en una cama.

Marco: Dúchense por favor. No se acuesten tan curados que no quiero que me vomiten mis camas.

Francisco se fue a acostar, estaba casi inconsciente. Yo por otro lado, le hice caso, me sentía y literalmente estaba en casa ajena, así que obedecí.

Me meto a un baño y doy el agua caliente. No tenía seguro el baño, era de esas puertas antiguas con una chapa muy grande. Miré la chapa mientras me desnudaba y me pasé el rollo de que me podían mirar por ahí. Pero estaba ebrio y me metí a la ducha de estas que venden en las tiendas que son de vidrio. Sirvió de algo y me quedé un poco bajo el agua caliente.

Marco toca la puerta y me dice si puede pasar, pero ya había pasado. Yo le dije no, está… ocupado… ya estaba en el baño conmigo desnudo. Me dijo perdona, tengo malo el otro baño y solo quiero orinar. Me miró entero antes. Yo me tapé el pene y me puse de lado mientras me caía agua aún.

Él se bajó el cierre del pantalón y sacó su pene. Lo miré sin pensarlo mientras orinaba. Se notaba grande y largo, pero no estaba erecto. Estaba ancho de todas formas. Se lo miré varias veces, pero no dije nada. Se lo sacudió y pensé que se iría. Me dice que me apure que se tiene que bañar también. Yo le dije que si podía salir.
Me dijo que para qué si éramos hombres, y se comenzó a desnudar. Yo miré automáticamente para arriba y puse cara de póker.

Qué tengo. Se me nota que soy gay / bi? esos pensamiento se me vinieron a la mente.
Esas duchas son chicas, caben dos apenas y Marcos cabía solo. Me dijo que me hiciera espacio y se metió. Se duchó y se echó champú. Yo me me estaba echando jabón líquido y aún tenía espuma. No cabía bien en la ducha como para que me cayera agua y le dije si me daba espacio para enjuagarme. Lo miro a la cara y sus ojos no paraban de mirar mi trasero.
Me dice, ya, ponte acá. Y me toma y me coloca bajo la ducha pero el casi no se corrió. Mi hombro topaba con su pecho, con harto pelo. Era peludo el hombre. Miro hacia abajo, que me había aguantado de seguir mirando, y tenía el pene ya con una erección. Tenía el bello púbico muy negro. Lo único que hice fue tragar saliva. Y no me podía pasar la mano por el trasero para sacarme el jabón, ya que sentía que estaba esperando verme hacer eso. Me tapaba mi pene por vergüenza, pero el nada y comencé a sentir su pene tocando mi cintura, comienza a moverse y aprovecho de rozarme todo el cuerpo con su miembro.
Me pasé mi mano por mi trasero que tenía jabón y me dice que me queda.

Marco: Te queda jabón en el trasero. Te lo lavo?

Yo: No, yo lo hago, gracias.- Le dije gracias. Estaba que me infartaba ahí desnudo con Marco.

Marco: Te queda en la espalda, y me comienza a pasar la mano por la espalda.

Marco: Tienes que lavarte bien la espalda .

Me pasó de esas esponjas exfoliadoras y yo paralizado. Se pone como puede detrás de mi y siento su pene en mi espalda y sus testículos entre espalda e inicio de trasero. Yo ya estaba con tremenda erección pero no me atrevía a mostrarla por miedo a que si pasaba algo le pudiese decir a Francisco.

Después le digo si tiene toalla. Me dice que en su dormitorio tiene las toallas, se le habían quedado. Yo veo un cajón y si habían. Le dije que ya había encontrado. Él seguía mirándome el trasero y me dice. Tu potito es pequeño, pero está súper lindo.

Yo: Gracias.- Nada más dije por los nervios.

Marco: De nada. – se acercó a mi.

Yo sentí que estaba muy cerca y me dice:

Marco: No te lavaste bien, te quedó espuma.

De verdad tenía un poco de espuma en los glúteos. Dió el agua de nuevo y me dijo métete para que te laves bien y me quitó la toalla, no fuerte, pero me la quitó. Me estaba metiendo y me pega una palmada.

Yo: Oye, qué haces?

Marco: Era de juego. Es que me llama la atención tu trasero. Es lindo.

Yo me metí tapándome lo que más podía pero me empecé a calentar. Era muy sexi la situación. Me lavé mientras Marco estaba desnudo secándose con mi toalla (que era suya en realidad), se la pasaba por sus testículos y pene y, cuando me salgo se me acerca y me empieza a secar el trasero.

Marco: Ahí si. – Mientras me pasaba la toalla.

Le colgaba tremendo pene. Era grande. Largo y grueso. No tan grueso como el de Pedro, pero grande, imponente. Parado y sin circuncidar.

Yo lo miré y miré altiro para otro lado.

Marco se termina de secar y me dice que saque toalla de su dormitorio. Yo estaba desnudo y le dije que no sea así y que me traiga una. Me dijo que fuera yo mientras él se reía bajo. Y se hizo a un lado y me dejó pasar. Caminó atrás mío y sentí que me estaba mirando el trasero. Entré a su pieza y le digo : “dónde están?”.

Cierra la puerta y me dice que le gustaba. Que me encontraba lindo y tierno. Qué si le decía que no era reciproco, no importaba, entendería. Todo esto desnudos…

Yo no dije nada, solo se que estaba rojo y ebrio. Se acercó a mi y me dio un beso pequeño. Me comenzó a dar piquitos y yo respondí. De pronto un beso que casi me tragó. Se apegó a mi y su pene me quedaba arriba del ombligo.

Me comenzó a tocar la cintura y mis nalgas. Me seguía besando y metió uno de sus dedos en entre mis nalgas, aprovechando que me las estaba masajeando. Ese dedo llegó a mi ano. Me rosó. Tenía unas manos el doble de las mías. Me sentía poseído.

Me dejó de besar y me toma la cabeza para que le hiciera sexo oral. Se lo chupé mucho. Me encantó su pene. Era suave, grande, muchas venas, líquido preseminal muy rico, ancho, y con rico olor a hombre. Me lo saqué y estiré todo su prepucio hacia atrás. La cabeza era rosada. Se lo chupé y masturbé harto rato. Me para y me dice que me quiere penetrar. Yo solo me doy vuelta y le dije que me lubricara eso si.

Me echó saliva y comenzó a meter uno hasta 2 dedos. Muy grande sus dedos. Me dolía y lo notó. Me dió un beso negro y sentí como me dilató por la excitación que me produjo. Se levanta y puso su pene en mi ano. Sentí su cabeza en la entrada y comienza a empujar. Yo gemía. Estaba con alcohol y siendo culeado.
Me tira en la cama y con su peso comenzó a entrar. Rico. Sentía rico, dolor, pero muy rico. Me besaba la espalda y mis mejillas mientras se iba metiendo. No me salían mas gemidos y quedé así, sintiendo como entraba.
Le dije que parara para acostumbrarme. Lo hizo pero su movimiento de cadera casi instintivo me seguía metiendo más el pene.
Sentí que había llegado a tope, me molestaba algo pero seguía metiendo.

Yo: No, espera, me llegaste al tope. Espera. .- Con placer y dolor.

Mauricio: Solo hasta ahí?

Yo: si, hasta ahí.

Mauricio me hizo caso y comenzó a sacarlo. Sentí cada centímetro y me sacó un suspiro. Me lo mete de nuevo y otro suspiro. Me lo saca y otro suspiro que me deja sin aliento. Me sentía muy bien. Hasta ese día, creo que el pene que más placer me había dado era el de él.

Paró de penetrarme, sin sacarlo y yo extasiado, me cambió de posición. Quedé acostado de frente a él y con mis piernas abiertas. El se acostó arriba mío. Yo pensaba que me penetraría así, pero me tomó en brazos. Y comenzó a penetrarme así, con mie piernas entre sus brazos, de pie, y mi ano entregado.

Mis gemidos duraban lo que demoraba en introducirme todo el pene y el quejido venía cuando me llegaba al fondo y más. El ancho de su pene era perfecto. Me dolía su pene, pero no al punto de rajarme como Pedro.

Él me comienza a besar y seguía penetrándome en el aire. Yo lo abracé del cuello, tal como película pornográfica. Comenzó con un ritmo más fuerte y la fricción de su pene me comenzó a quemar.
Yo estaba en el éxtasis y quería seguir sintiendo dolor, me gustaba sentir que ese pene largo y ancho me tuviese mi ano abierto y sometido a su voluntad.

No paraba, seguía penetrando y penetrando. Me comenzó a tocar por dentro y sentía demasiado rico, me llevó a eyacular sin masturbarme. Mi calentura me tenía a mil.
Sigue penetrándome, besándome, mordiéndome (me mordió el cuello). Su pene estaba entero dentro de mi. Sentía cada vez que llegaba al fondo. Cerré los ojos mientras mi ano se comenzaba a cerrar después de haber eyaculado.
Ahora su pene me dolía, pero quería seguir penetrado. Estuvimos así unos 5 minutos más y comenzó a eyacular.
Daba unos “bramidos” y me tiro a la cama abrazados. Cayó arriba mío con su pene eyaculando y con la fuerza del peso que ejerció su pelvis contra mi trasero, me penetró hasta el fondo con mucha fuerza. Mi reacción automática fue expulsarlo hacia afuera, pero no pude. Su cuerpo y pene eran muy grandes. Me tuve que aguantar ese dolor intenso mezclado con placer.

Se quedó así. Me encantaba las veces que se quedaban en mi sin sacar el pene después de eyacular. Sentía su cosa muy adentro. Me encantaba. Mis piernas aún estaban en sus brazos y él seguía abrazándome tal cual cuando estábamos de pie. Ya había pasado por esta situación. Alguien eyaculando en mi con su cuerpo sobre mi y mis caderas y piernas adoloridas por la posición. Mi ano palpitaba. Lo sentía y sentía su pene palpitar.

De apoco se fue incorporando y me dejó mover las cadera y mis piernas aún entre sus brazos. Comienza a sacar de apoco su pene y en mi mente fue eterno. Sentía como su pene iba saliendo. Me generó una sensación que la mezclé con un suspiro y se me salió un ay!!. Se salió y me soltó mis piernas.

Las bajé y me dolían. Me fui a parar y mi trasero me dolía. Sentí que me bajaba el semen por dentro.

Yo: Habrá escuchado algo Francisco?.- Le dije en voz baja.

Marco: No creo, voy a ver.- Abrió un poco y se asomó a su dormitorio.

Marco: Está dormido, igual que cuando cayó a la cama cuando llegamos.

Yo: Ya, me tengo que limpiar, voy al baño.- Me paré de la cama y tambaleé un poco. Mis piernas, ano y mi interior adolorido. Sentía como algo distinto en donde me había topado con su pene. Caminé algo encorvado porque realmente no me podía erguir. Me tomo con una mano el estómago porque realmente me dolía por dentro. Paro un poco y siento como me sale el semen.

Marco: Te están saliendo mis hijos por tu potito.- Me dijo así.

Yo aceleré lo que pude el paso. Llegué al baño y me limpié. Sentí que este fue el sexo más placentero que había tenido a casi un año en que me había sido penetrado por primera vez por un hombre.

Su pene era perfecto para mi. Su semen salía bien también.

Salgo del baño una vez me ducho de nuevo y me limpio todo. Me dirijo al dormitorio que me había asignado.

Marco: No te invito acá porque se puede despertar Francisco. Pero me encantaría dormir contigo.

Yo estaba tan cansado y adolorido que le dije que no había problema. Me acosté y desperté a las 10:00 am. Había manchado con el semen de Marco la cama. Tenía semen seco en mi trasero, como costra.

Sentía conversar a Francisco con la “caña” (dolor de cabeza después de haber tomado tanto) con Marco. Habían hecho huevos y había servido un jugo natural.

Me levanto y no sabía como salir a saludar. Me daba vergüenza (como dije, siempre sentía vergüenza). Y voy rápidamente al baño. Me mojo la cara y me peino un poco.

Francisco me dice “cómo está la caña Héctor”. Yo le dije que bien, muy poca la verdad.

Marco: Hola Héctor, cómo dormiste, se te pasó la caña?

Yo: Si, se me pasó. Y Uds. como durmieron?

Marco: Excelente, dormí como hace mucho tiempo no dormía y me pega una mirada de esas cómplices.

Yo miré hacia abajo y caminé hacia la mesa mirando hacia otro lado.

Después, nos llevó a la casa de Francisco y sentía que me dolía por dentro aún, Más para el lado de la espalda. Habrá sido porque Marco la tenía larga. Me dolía todo, me sentía raro pero satisfecho.

Cuando nos vamos al terminal de buses, Marco, que ya me había dado su número, me dice que si quiere me llamaría. Yo le dije que si. Nos despedimos de la mano, pero se que me quería dar un beso.

Nos seguimos viendo por mucho tiempo con Marco. Son otras historias.

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