Con mi joven ayudante

Hola:

En esta ocasión, les contaré cuando sin querer, me cogió mi joven ayudante.

Por esos tiempos, era gerente de sucursal de la empresa en la que prestaba mis servicios. Estaba en una ciudad bastante retirada de casa.

Debido al incremento de las actividades, la dirección, me asignó un ayudante, que serviría de conductor, ayudante de oficina y otros menesteres.

Paco – obviamente nombre ficticio -, era un  joven de 25 años, muy diligente y eficiente en su trabajo. Su principal labor era la de conductor. Era muy necesario porque entre otras cosas, yo tenía que atender a los potenciales clientes, llevándolos a comer, cenar o, a tomar la copa. Así se acostumbra para cerrar tratos de negocios.

En cierta ocasión, llevamos a un cliente a un bar de chicas exóticas. El cliente, muy a gusto se divirtió mucho y también bebió mucho. Yo fui más prudente y no abuse de las bebidas, Paco, en calidad de conductor, no bebió nada embriagante, pero eso no impidió que se regocijaba con el espectáculo erótico.

Pasada la media noche, nos retiramos del bar, el cliente a su casa y nosotros a la nuestra.

Sin embargo, Paco se notaba muy exitado. Llegamos al departamento que era también nuestra oficina y le ofrecí algo de beber, en fin ya no íbamos a salir. Siempre teníamos cervezas y licor en la casa para cualquier cosa que se presentara. Sacamos una botella de whisky y lo necesario para combinar. A mí personalmente me gusta tomar el whisky solo, sin nada, pero el lo prefería con hielo y agua. Cada quien sus gustos. Paco no estaba acostumbrado a beber mucho y al tercer whisky se le notaba la euforia.

¿Cómo sucedió? No lo sé. De repente estábamos hablando de sexo, de como se movía tal o cual bailarina, etcétera. Y seguía bebiendo. Yo, después de sopesar si era buena idea tener sexo con Paco, ya que era mi subordinado, y también pasado de copas y viendo que a él se le notaba una enorme erección, perdí la cordura y le propuse algo para romper el hielo y si el aceptaba seguiría y si no pararía.

Le propuse sacarnos el pene del pantalón para ver quién lo tenía más grande. Estaba bien seguro que la verga de era más grande que la mía, se notaba claramente. Paco, a pesar de su exitacion, se resistió un poco diciendo que eso no estaba bien. Insistí de nuevo y el un poco cohibido, aceptó. Para hacerle sentir bien, yo fuí el primero en actuar. Él me la miró y esbozó una sonrisa, sabiendo que el ganaría. Con timidez, se bajó el ziper del pantalón y se sacó la verga, que a pesar de que ya no estaba erecta, era de muy buen tamaño de largo y de grosor. Debo decir, que estábamos bebiendo en el balcón del departamento. Cómo era de madrugada, no había mucho movimiento en la calle y frente al departamento que habitamos, no había  ningún edificio alto. No había peligro que alguien nos viera. Sentados uno frente al otro. Como la verga de Paco estaba media flácida, acerqué mi silla a la de él y acaricié su miembro con la mano. Paco dió un pequeño brinco en su silla pero no hizo nada por quitar mi mano. Yo confiado de que le estaba gustando las caricias, me atreví a agarrar su miembro y empecé a masturbar lo lentamente. Inmediatamente reaccionó y se levantó con majestuosidad. Lo miré a los ojos y los tenía entrecerrados disfrutando del trabajo que le estaba aplicando. Me olvidé de las consecuencias y solo pensando en el sexo, me hinque frente a él y besé primero su glande y como no se opuso, me metí a la boca su enorme verga y lo hice  disfrutar de una buena mamada. Yo estaba al cien y quería sentir en mi ano esa hermosa verga. Sin pudor alguno y perdiendo la cordura, me desnudé completamente y le ofrecí mis nalgas para que me penetrara. Me puse de cara a la calle apoyado en el barandal y el Paco se acomodó detrás de mi e intentó en repetidas ocasiones meterme su instrumento pero no lo logró a pesar de que yo trataba de colaborar para que el lo logrará. No pudo, su miembro se ablandó y me dijo que no podía. Yo le dije que no importaba, que quizás en otra ocasión.

Paco, todo apenado, se fue al baño y yo me fui a mi habitación. Borracho y frustrado me acosté en mi cama así como iba, desnudo. Creo que me dormí pronto, no lo sé. Lo que si sé, es que pensé que estaba soñando con Paco. Sentí que algo me rozaba el culo pero creí que era parte del sueño. No, no era un sueño, era él que estaba encima de mi, con la verga bien parada tratando de cogerme. Sentí mucho dolor cuando por fin me entró la cabeza de su miembro, lo hizo muy bruscamente, traté de sacarme su verga pero Paco estaba dispuesto a lograrlo. Después de un rato, con el culo adolorido por la intrusión  de ese enorme miembro, empecé a gozar de las fuertes arremetidas de Paco. No sé cuánto tiempo tardó, pero su orgasmo llegó con un grito ahogado y el empujón hasta el fondo de mi maltratado culito. Él se salió de mi y se acostó a un lado mío. Pronto se durmió. Yo me levanté de la cama y me fui al baño porque tenía la necesidad de expulsar algo de mi ano. Pensé que iba a defecar, sin embargo era puro aire, producto del bombeo de su verga. También algo de sangre y mucho semen que me escurría y el ardor del esfinter y el dolor en las paredes de mi intestino. Después de asearme, me fui a mi cama, Paco ya no estaba ahí, se había ido a su habitación. Me dormí ahora sí, soñando con la rica cogida que me habían dado.

Al otro día, domingo por cierto, apenas nos saludamos. Salimos a desayunar y más tarde a comer pero nos decíamos solamente lo necesario. Creíamos que evitando hablar de lo sucedido, este episodio se iba a borrar.

Así pasaron varias semanas.

En esta ocasión, fuimos a cenar, y ya de regreso pasamos por unas cervezas. No podíamos embriagarnos los dos fuera de casa. Cualquier accidente que pasara estando borrachos y conduciendo, nos podría costar el trabajo. Llegamos al departamento y nos fuimos al balcón, ahí estaba más fresco. Estamos las cervezas y empezamos a platicar de cosas sin sentido. Se sentía el ambiente cargado de sexo. Lo palpamos aún sin decir nada. Seguimos bebiendo y hablando. Se acabaron las cervezas y seguimos con el whisky. Ya sabía lo que se avecinaba. Lo dejamos llegar espontáneamente. Paco se fue al baño y cuando regresó, venía solo con la camisa puesta, sin pantalones y sin calzones y con una tremenda erección. Los dos sabíamos lo que teníamos que hacer. Él se paró frente a mi y me puso la verga en la boca. Yo ávido la abrí y me tragué el objeto de mis deseos. Me agarraba la cabeza tratando de meterme todo su miembro pero no lo soportaba, era largo y grueso. Un rato después nos fuimos ahora a su habitación. El se acostó mirando hacia el techo, no dijo nada pero yo sabía lo que tenía que hacer. Me subí a horcajadas y me lubrique con saliva la entrada de mi culito y enfilé su verga a mi entrada posterior. Debido a su grosor, me costó trabajo introducirlo, pero al fin mi culo cedió y entro su glande primero y después toda su verga. Dolorosa si, deliciosa también. En esta ocasión, lo tomamos con calma de manera que los dos disfrutemos del momento. A veces yo me movía y en otras él arremetía. Esta vez el encuentro fue más prolongado, tratando de alargar el momento de gozo. Paco me dijo -me voy a venir- y arreció sus movimientos y yo tratando de llevarle el ritmo para que no se saliera de mi y que eyaculara dentro. Así fue, se vino, abundantemente. Adolorido me bajé y me acosté a su lado. Los dos estábamos consientes de que el sexo gay nos gustaba y los disfrutábamos. No sé si yo lo induje o él estaba ya predispuesto a eso.

Platicamos un rato más, Paco se acercó a mi y me dió un beso y me dió las gracias, no se porque. Nos dormimos juntos y a la mañana siguiente, me volvió a coger.

Así empezamos una relación que duró más de dos años. No cogíamos seguido pero cuando lo hacíamos eran memorables.

Desafortunadamente para mí y afortunadamente para él, se consiguió un trabajo mejor remunerado y lejos de la ciudad en dónde yo vivía.

Se fue, pero nunca nos olvidamos y cada vez que podíamos, o él venía a verme o yo iba a su ciudad y desde luego aprovechamos para recordar viejos tiempos, cogiendo.

Por fin, nos perdimos la pista y hasta ahora no se nada de él. Ojalá esté bien y sea feliz.

Saludos

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Madurogay
Madurogay
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