Dulce seducción en el café – I
El humo del bar se le metía en la ropa como un inquilino que no paga renta. Galia lo sabía porque cada mañana, al abrir su armario en el cuarto de tres por tres, el olor a whisky y a…
El humo del bar se le metía en la ropa como un inquilino que no paga renta. Galia lo sabía porque cada mañana, al abrir su armario en el cuarto de tres por tres, el olor a whisky y a…