Videollamada: Sus dedos bajaron lentamente por el bajo vientre
Una noche cualquiera, después de cenar, Ángel nos propuso hacer una videollamada. No fue una petición directa, ni siquiera esperaba una respuesta inmediata. Solo dejó caer la idea, como quien deja una puerta entreabierta. —Cuando queráis verme… aquí estaré —escribió.…
