APROVECHANDO SU CALENTURA

Aquel chico del cole estaba hirviendo de calentura por mí. Yo lo provocaba como una manera de divertirme acosándolo, y lo tenía desesperado.

Cierto día, aparecieron unas amigas con una droga que se les inyecta a los cerdos reproductores para que puedan cojer varias veces con muchas cerdas, y en medio de las risas y carcajadas, comentabamos si esa cosa podría inyectárseles a los chicos, a lo que una que sabía bien como era éso, respondió que sí, pero…que era una verdadera judiería hacerlo, ya que los dejaba enloquecidos.

El chico en cuestión estaba presente, y dirigiéndome a él le pregunto:

-“¿No te dejarías inyectar por mí con ésto, y te cocho bien cochadito…eh”

Todas las demás chicas largaron enseguida las carcajadas, pero el muy calentón respondió:

“-Acepto, sí!!!”

Las exclamaciones de todas eran una mezcla de risas, asombro y carcajadas, y yo exclamé:

-“Pues, hecho!!!” Y ya nos pusimos de acuerdo él y yo para éso hacer-o sea que yo le inyectase éso-, y todas comenzaron a decir que por favor no hiciésemos éso..que hacerlo sería condenarlo a sufrir algo monstruoso, que la locura podría tomarlo de veras, pero él insistía en que sí, y yo…también.

Todas nos pedían encarecidamente que no hiciéramos éso, pero él decía que no le importaba lo que le pasase, y yo me impuse y me lo llevé en mi auto ante las prtestas y risas de todas.

Me lo llevaba, derechito a una chacra abandonada donde solíamos ir a pasear con amigas, y allí…”JUÍCH!” lo inyectaría!

Ambos íbamos totalmente de acuerdo a lo que íbamos, y él sabía muy bien a lo que iba. Yo me reía felíz, y él…se reía también.

Yo me divertía diciéndole por lo claro que iba a dejarlo más caliente que un cerdo y que me iba a regodear con su calentura, y él se reía y lo aceptaba. Por gusto yo era todo lo más fanfarrona que podía serlo diciéndole las cosas más humillantes para él, y a él no le importaba y aceptaba todo. y sinceramente, éso…más cachonda me ponía, y más me daban ganas de hacerle cualquier cosa!!! Hasta traté de ver si lo asustaba diciéndole así:

-“¡Te voy a ensartar la aguja en los huevos y te voy inyectar ahí toda esa droga de la ampolla, y ahí sí: preparáte para ser mi juguetito sexual!!!” y el muy calentón chupamedias se reía…

El auto volaba por la ruta rumbo a esa chacra, y por fin…¡llegamos! Apenas bajamos lo desnudé a los tirones y su verga era una cosa monstruosamente enorme y gruesa, y un ardor me hizo casi perder la calma pero me controlé…a duras penas, pero me controlé.

Lo hice ponerse sentadito y de piernas bien abiertas y regaladito a mí, y aprontando la jeringa y aguja para la inyección, lo miraba haciéndole morisquetas…él, reía.

-“Ahí voy…preparáte!”-le dije…y el muy calentón apretaba los dientes sonriendo resignado, y yo, haciendo suspenso y mirándolo burlonamente con una contínua morisqueta bien cochina…apoyé la punta de la aguja bien al costadito de uno de sus huevotes ya bien duros e hinchados de tanta calentura y leche, y LE FUÍ ENSARTANDO LA AGUJA, Y…”JUUUUUÍÍÍÍÍCH-CH-CH-CH-CH!!!” LO INYECTÉ!

El muy alcahuete soportó estoicamente la inyección “ahí”, y apenas si soltó un gritito “aaayyy!”y, ¡pronto!

A los pocos minutitos, comenzó a gemir, suspirar, gritar, aullar, quería hablar y las palabras no le salían y pude verlo arder como un volcán de la calentura monstruosa que tenía, y…comencé a disfrutarlo como una desaforada!!! lo mamaba tragándome su vergota y lo pajiaba y me largaba ríos de sémen en medio de orgasmos de locura que lo hacían aullar de placer, y ya a partir d eentonces todo fue como una rueda loca de cosas que yo le hacía divirtiéndome a mis anchas con su cuerpo entero. Su enorme chorizo no tenía intérvalos de sosiego, y aquello era una continua y loca orgía desesnfrenada donde yo hacía lo que quería con él.

Su verga era un contínuo entrar y salir por todos mis agujeros, y lo hacía gritar desesperado de loco placer .le hacía todo tipo de cosquillas por todas partes, y aquel muchacho era ya un demente que no sabía lo que había decidido al dejarse hacer éso por mí. Había quedado completamente indefenso y repleto de una febril calentura sexual endemoniada pero a la vez indefenso y sometido, y sólo chillaba y aullaba, suspiraba y gemía, bramaba y relinchaba, barritaba y rebuznaba. era…completamente mío!

Su leche saltaba y saltaba, y yo gozaba viéndolo acabar una y otra y otra y otra y así otra y otra vez…

Solía montarlo y andar en sus hombros acaballada así completamente desnudo andando en él por toda aquella hermosa soledad y en medio de la naturaleza a cielo abierto, y hasta lo hacía acabar montada en él así pajiándolo con mis plantas.

La verdad, que hice lo que quise con él, divirtiéndome como una cochina…Bah, después de todo…¡bien hecho, por calentón y regalado!

Autor: MARÍA

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