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Jos nos hace participes del relato sobre la tercera vez que ha tenido sexo con su tía Ana.
Habían pasado nueve años desde el encuentro que tuve con mí tía Ana cuando yo tenía 19.
Ella me enseñó a coger.
Ahora yo tenía 28 años . Ella 37. Ya se había casado y tenía una hija de 5 años.
Yo había terminado mís estudios y cuando comencé a trabajar hice un curso de navegación a vela. Lo hice en una escuela de San Fernando.
Allí, rentan veleros por horas para sus alumnos recibidos.
En mí primer salida sin instructor, lleve a pasear a mis padres.
Luego invité a mí tía Ana y su marido.
El día programado para navegar, su esposo dijo que tenía programado un asado con amigos.
Mí tía asedio a navegar conmigo y sin su hija.
A las 14 horas salimos de la guardería náutica . El día era espléndido. Con temperatura cercana a 30 grados. Pero malo para el velero por estar casi en calma el viento.
Partimos con propulsion a motor.
Hasta estar internados en el río de la plata. El velero avanzó lentamente siguiendo el contorno de la isla Juncal.
Mí tía dijo: Puedo quedar en bikini para tomar sol.
Claro tía puedes, quitarte todo si quieres. Navegaremos hacía el otro lado de la isla para no ser vistos desde la costa.
Que bueno. respondió ella. Me sacaré el sostén. Tu ya me has visto en tetas.!!! Y se rió.
Eso me llevo al recuerdo de nuestra tarde de sexo, de hacía nueve años.
Y respondí. Te conozco y veo que tu cuerpo sigue tan rico … Dichoso tu marido.
Creo que es dichoso. Siempre busco de calentarlo de todas las maneras posibles. Pero con vos he tenido mí primer anal y le tomé el gusto.
Parece que a él, no le gusta más que lo clásico. Dice que me respeta. Dijo casi en tono de queja
Sus pechos habían crecido en volumen desde aquella vez . Su cintura se veía más ancha. Pero el culo firme y sin estrías se veía fantástico.
Ana se acostó sobre la cubierta mirando al cielo con anteojos para Sol y gorro con visera en su cabeza.
Yo me ocupaba de dirigir el timón.
Cuando estuvimos alejados de la costa y con esa isla cubriendo la visión de curiosos..detuve el motor y baje el ancla. La profundidad era escasa. Pero bastaba para no quedar varados.
Baje tres escalones hasta el habitáculo. Era muy pequeño el compartimento. Únicamente para guardar bolsos, salvavidas y agua.
Yo había cargado un bidón de 10 litros y botellas de agua mineral, fria en una conservadora..
Ya me quemaba el pecho y las piernas por exponerme al sol. Le ofrecí agua a mí tía. Mientras me aplicaba protector solar f 50.
Ana abrió los ojos. Se sentó y dijo pásame el agua. Luego agrego : Tengo la piel hirviendo, aplicame protector. Quieres?
Volvió a acostarse.
Me incline sobre ella y aplique la crema en sus hombros y brazos.
Sigue con todo el cuerpo Jos. Dijo.
Cuando deslice mí mano por sus pechos y abdomen, mí verga se levantó cómo con resorte. Continúe con sus piernas. Sintiendo más deseo de cogerla que de untar con protector solar.
El deseo me llevo a decir. Vas a estar hermosa pero con un triángulo de piel blanca en el pubis.
Jos, se bueno!!! Desprende la bikini y aplica el protector. Dijo tomándome un brazo.
Desate la tira lateral de su prenda y quedó expuesto el.pubis blanco y la rajita cerrada de su vagina.
Unte mis dedos y los de deslice sobre esa piel tan suave e íntima.
Por momentos la respiración de mí tía Ana se aceleraba y movia un poco la cabeza.
Me incline hacia afuera por la borda para mojar en el río mí gorro blanco a fin de refrescarme un poco.
Volví a entrar al habitáculo para beber agua fría. También lleve la botella de agua que bebia ella.
Pocos minutos después. Mí tía me llamó: Jos, hoy quema en demasia el sol.
Ya debo estar muy roja.!!!
Salí a cubierta. Su cuerpo estaba adornado con gotitas de transpiracion en su cara, cuello pecho y el.pubis ahora rosado y su rajita vaginal más abierta.
Cambiaré de posición, un poco me expongo de espalda y basta. Quieres untarle ? Jos. Dijo.
Inmediatamente se volteó. Acomodo sus senos, ahora apretados por su cuerpo.
Su espalda y culo redondo fue delicia para mis ojos hambrientos.
Con la verga a punto de estallar, apliqué el protector solar en todo su cuerpo.
Se limito a decir : gracias Jos eres divino. Disfruto tus manos y este hermoso paseo..maravillosamente. Sonreí
Cubrí mis hombros con una toalla pero no bastaba. En poco tiempo volví al habitáculo.Que no permitía pararme. Pero si, estar de rodillas.
30 minutos después, mi tía Ana se sentó empapada en transpiración y dijo: Estoy sofocada. Tienes agua para mojarme. ?
Respondí. Tengo el cubo de achique, puedo sacar agua del río.
Dale amor. Hazlo . Me pidió.
Comencé a mojar su cuerpo con agua de río..Ella la describió reconfortante.
Luego derrame.algunos cubos de agua sobre mi cabeza.
Eso nos hidrato la piel. Nos miramos y sonreímos. Ella se aproximó y me beso en los labios.
La abrace juntando su cuerpo desnudo al mío casi desnudo.
Ana dijo.: Jos, cada vez que nos encontramos nos suceden cosas lindas.
Así lo siento yo también, tía Ana
Estoy duro desde que salimos de San Fernando.
Ella se rió. Bajó una mano y me acarició el pene. Luego dijo : Déjalo l que se exprese libre. Me encantaría verlo.
Me bajé el short hasta dejarlo en el piso. Luego lo arroje dentro del habitáculo.. e intenté entrar diciendo: Tía es bien incómodo para dos. No sé cómo…
Ella me respondió.: Aquí sobre está cubierta de madera basta con una toalla y nuestras ganas.
Volvió a tumbarse sobre la cubierta mirando al.cielo con las piernas levemente recogidas.
Instintivamente me abalancé sobre ella. Mordí sus pezones salados.
Ella buscaba con su lengua mi lengua. Y de pronto mi verga muy dura encontró los labios de su vagina abiertos y mojados.
Entre a fondo temblando.
Su vagina se había abierto con los labios engrosados y muy mojados.
Asemejaba al caliz de una flor carnívora, atrayendo al gusano curioso.
Entre con desesperación. Ella cerró sus músculos para sentir el contacto de mi verga en su canal.
Los dos respirando pesadamente entrelazamos nuestras lenguas.
El mete y saco a fondo le arrancaba suspiros. Con muy poca voz pude decirle: No tengo condones.!!
No es necesario. Respondio.
Sus piernas se enlazaron a mi cintura. Y me motivó a darle fuertes embestidas. Mis manos bajaron para apretar sus nalgas y tocar su ano. Le ensarte en el culo el dedo mayor de mi mano derecha y no pude aguantar más.
La llené con toda mi carga de leche contenida.
Mi tía se agitó y convulsionó con un grito de lujuria . Luego de un rato.
Nos calmamos derramando cubos de agua sobre nosotros.
El.sol.ya había perdido intensidad.por alguna nube
Nuestros cuerpos seguían hirviendo.
Busque la manera de que pudiéramos entrar los dos al habitaculo. Debí quitar bolsos, el bidon y la conservadora.
Le di el mayor espacio a mi tía.
Yo me senté en la escalerita de tres escalones
Bebimos una botella de agua.
Ella dijo bromeando . Tú gusano tiene mucha fuerza. Casi me sale por la boca.!!
No exageres tía. !!! Pero puede entrar por la boca. Respondí riéndome
Inmediatamente sin mas palabras, comenzó a lamer el glande hasta lograr una ereccion más.
Mis manos jugaban retorciendo sus pezones duros.
Ya con mí pene a punto de estallar. Dije : Tía Ana, quieres tomar mí leche ?
Ella me miró y lo negó moviendo la cabeza.
Busque la posición que me permitía llegar a su boca para besarla.
Nos devoramos las lenguas y mirándonos a los ojos ella separó sus labios de los mios para decir : Por la cola..quieres ?
Mí corazón se aceleró. La abrace de frente y mis dos manos fueron a explorar su ano.
Ella me detuvo un momento para llegar hasta su bolso y pasarme un pote de vaselina.
Pronto con la ayuda del lubricante, dos dedos entraron para abrir camino.
Tía Ana comenzó a subir la escalera de rodillas para salir. O mejor dicho para brindarme una posición medianamente comoda para penetrarla. Unte mucha vaselina en mí glande y lo apoyé en su hoyuelo color cafe
Presione suavemente con mí cadera.
Con el primer empuje, venci los dos anillos de su ano. Ana soltó un grito Agghh. Ahogado por el viento del río.
El segundo envión término con.mis testiculos golpeando su vagina.
Comencé un mete y saca frenético.
Los dos emitimos sonidos llenos de lujuria.
Ana en total descontrol se orinó.
Esa situación, no me desconcentró sino que me llevó a explorar en profundidad, mientras mí mano derecha hostigaba y daba pellizcos a su clitoris. Su vagina dejaba bajar un fluido viscoso y tibio que mojaba mi mano.
Mi tía Ana gemía en cada estocada a fondo.
Me dolía la verga pero me esforzaba en continuar abriéndole el culo.
Los dos disfrutábamos del.momento sin pensar en nada más.
Unos minutos después dijo me duelen.las rodillas, no aguanto más estar de rodillas.
La sostuve con mucha fuerza por las caderas y con una metida de verga a tope expulse dentro de ella todo el esperma contenido en mis testiculos.
Después de bañarnos usando el cubo de achique . Nos vestimos . Leve el ancla y comenzamos a regresar del paseo..
