Me follé a mi padre (Hija/Padre)

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Yo siempre he tenido mucha más confianza y complicidad con mi padre que con mi madre.

Nos dábamos muchas bromas, pero siempre guardando las distancias, el nunca se había propasado conmigo.

Muchas cosas bonitas si me decía y en el fondo yo creo que ambos estábamos enamorados el uno del otro.

Yo no sé si por mi parte era enamoramiento o admiración, porque para mi, mi padre era mi héroe.

Mi madre era mucho más despegada conmigo y simplemente asistía como espectadora a la, cada vez, más cercana relación entre mi padre y yo, vamos, que ella no participaba en nuestras bromas.

Yo desde pequeña me había acostado muchas veces tanto con mi madre, como con mi padre y lo seguí haciendo ya de más mayor sin que nunca hubiera pasado nada.

Como siempre había sido así, nosotros lo veíamos como algo totalmente normal.

Y esto era posible, porque mi padre y mi madre, desde que yo recuerde, siempre habían dormido separados, porque mi padre roncaba muy fuerte y molestaba a mi madre.

Y yo dormía con cualquiera de ellos, sobretodo en las siestas, que en mi casa era costumbre dormirlas, al menos durante una hora.

Y por las noches, pues cuando se me antojaba por cualquier motivo, ya que, reconozco que era una niña mimada, acostumbrada a que me consintieran todos mis caprichos.

Naturalmente yo tenia mi propio dormitorio, que era donde dormía normalmente, pero a pesar de que ya no era una niña, lo de dormir de vez en cuando con mi madre o con mi padre, era algo que aún seguía haciendo cuando se me antojaba.

Cuento todo esto para poner en contexto lo que sucedió aquella noche.

Yo tenía 20 años y hacía como un mes que me había dejado con mi novio, con el que llevaba saliendo desde los 18 años.

Era una noche de sábado en pleno verano, mis padres habían salido a cenar con sus amigos, como hacían muchos sábados y cuando regresaron sobre las dos de la madrugada, venían «muy alegres»

Yo lógicamente estaba en mi cuarto dormida, pero con el ruido que hicieron al llegar me despertaron.

Siguieron haciendo ruido un rato más y por los gemidos de mi madre deduje qué estaban follando, cosa que también solían hacer cuando regresaban de fiesta.

Luego oí la cisterna del cuarto de baño y por fin silencio, solo interrumpido por los ronquidos de mi padre.

Yo me di la vuelta dispuesta a volver a conciliar el sueño, pero algo me lo impedia:
los ronquidos de mi padre se oían más de lo normal, señal de que mi madre no había cerrado la puerta cuando salió del dormitorio de mi padre, después de echar el polvo.

Ellos siempre que follaban lo hacían en el dormitorio de mi padre, porque es el más alejado del mio, se supone que para que yo no los escuchara y lo hacían con la puerta cerrada, pero esa noche, ni la habían cerrado para follar, porque los escuche más que otras veces, ni la había cerrado mi madre cuando salió para irse a su dormitorio.

Con ese ruido de fondo no iba a conseguir dormirme, así que me levanté, tal y como estaba, que como era verano y hacía mucho calor, duermo solo con las bragas y me dirigí al dormitorio de mi padre para cerrar la puerta y así poder conciliar el sueño de nuevo.

Cuando pasé por el dormitorio de mi madre, su puerta estaba cerrada y desde allí ya vi, que tal y como había imaginado, la puerta del dormitorio de mi padre estaba abierta.

Llegué hasta ella y cuando la iba a cerrar, eché un vistazo dentro de forma casual y lo que vi me hizo pararme y mirar con más interes y lo que vi, despertó definitivamente mi curiosidad y opté por mirar la escena con más detalle.

La luz de la calle que entraba por la ventana abierta, iluminaba la habitación, lo suficientemente para ver claramente que mi padre estaba tumbado de espaldas, completamente desnudo, con sus piernas abiertas en dirección hacia la puerta donde yo estaba parada, con los ojos abiertos, como platos, por la sorpresa de encontrarme a mi padre de esta manera.

Desde allí pude apreciar sus enormes testiculos colgando entre sus piernas y su pene flacido apoyado en la gran mata de vello negro que cubría su pubis…

¡Joder! Vaya conjunto amatorio que se gastaba mi padre, no me extrañaba que mi madre gimiera de aquella manera cuando se la estaba follando.

En reposo su pene se veía muy grande, pero ya la curiosidad me pudo y se instaló en mi mente la necesidad de verlo en todo su esplendor, yo nunca le había visto el pene a mi padre, pero si me había fijado muchas veces, supongo que de forma instintiva, en el bulto que tenia en sus calzoncillos cuando andaba solo con ellos por la casa, cosa que, sobretodo en verano, era algo normal.

Así que, movida por la curiosidad, me acerqué, me senté sobre la cama, con una mano se lo agarré y empecé a menearselo, intentando que se le pusiera duro.

No tardé mucho en empezar a sentir como se iba endureciendo, su glande se le puso rojo enorme y el tronco se le puso tan gordo y duro que apenas lo abarcaba con mi mano, que no las tengo muy grandes.

Mi padre seguía roncando, como si tal cosa, lo cual me tranquilizaba y me animaba a seguir adelante.

Yo en ese momento ya había pasado, de la curiosidad a algo distinto, porque senti que la situación me estaba excitando.

Llevaba más de un mes, desde que me dejé con mi novio, sin ver ni catar un pene y ahora tenía aquel enorme pene allí delante de mis narices, era el pene de mi padre, pero ese «pequeño detalle» carecía de importancia para mi en ese momento.

Mis hormonas se me habían alborotado, habían tomado el control de mi cerebro y ya solo pensaba en sexo.

En ese momento lo primero que se me ocurrió fue meter su enorme glade en mi boca y comenzar a chuparselo.

Cuando lo hice y le di el plimer chupeton, los ronquidos de mi padre hicieron como un quiebro, me quedé quieta y enseguida volvió a coger el ritmo y yo comencé a chuparsela con ganas.

Yo se la había chupado muchas veces a mi novio, pero el pene de mi padre me sabía distinto, tenía un sabor más fuerte y entonces me di cuenta que acababa de follar con mi madre, con lo que el sabor distinto que tenia era del coño de mi madre, con lo que era como si estuviera comiéndome el pene de mi padre y el coño de mi madre a la vez… Ufff

Aquello me excitó aun más, notaba como mi coño se me estaba humedeciendo, así que opté por dar el siguiente paso.

Como he dicho antes yo ya no pensaba con claridad y me estaba dejando llevar por la creciente excitacion qué estaba sintiendo.

Así que decidí que tenia que meter el pene de mi padre en mi palpitante coño y me puse a ello.

Me quité las bragas, que era lo único que llevaba puesto, me monté a horcajadas sobre la cintura de mi padre, agarré su pene, lo enfilé a la entrada de mi coño, comencé a sentarme despacito sobre él y no paré hasta que mi culo chocó con su pubis y su pene estaba enterito dentro de mi vagina.

En ese momento mi padre dejó de roncar por unos segundos, luego hizo un ruido raro con su garganta y siguió roncando de nuevo.

Yo me había quedado quieta, sentada sobre su pubis, con todo su pene dentro de mi vagina.

Nunca me había sentido tan llena, el enorme pene de mi padre había entrado por completo dentro de mi y en esa posición, sentía como presionaba con su glande el fondo de mi vagina, estaba literalmente ensartada en aquel enorme trozo de carne.

Seguí unos segundos más disfrutando de la sensación que sentía en ese momento.

Miraba la cara de mi padre, con la boca entreabierta emitiendo un ronquido cada vez que tomaba aire y el ruido que hacía con sus labios cuando lo soltaba.

Yo en ese momento ya no controlaba, después de dos meses sin follar, tenía ahora un enorme pene dentro de mi vagina, que evidentemente era más grande que el de mi novio, así que sin pensar en nada más, empecé a moverme, subiendo y bajando mi cuerpo y sintiendo como aquella cosota me producía un placer increíble al deslizarse totalmente ajustado por el interior de mi vagina.

Al principio me movía despacio, disfrutándolo, pero luego, poco a poco fui subiendo la intensidad y comencé a follarme como loca con el pene de mi padre.

Sí, a follarme, porque no era mi padre el que me estaba follando, era yo la que estaba follandome con su pene, o dicho de otra manera, era yo la que me estaba follando a mi padre.

En ese momento, todo mi cuerpo y mi mente se encaminaban de forma ya imparable hacia un orgasmo y por supuesto yo había dejado de prestar atención a los ronquidos de mi padre.

Así que, cuando estallé en el orgasmo más intenso que había tenido en mi vida, no reparé que mi padre había dejado de roncar y solo fui consciente de que, no solo había dejado de roncar, sino que se había despertado, cuando le oí decir con una voz muy ronca:
– ¿Que pasa? ¿Que pasa?

Evidentemente yo ya no podía parar y seguí corriendome, mientras me moría de gusto.

Seguí oyendo a mi padre decir cosas, sin prestar atención a lo que decía y finalmente, cuando sentí como apretaba mis tetas con sus dos manos, fue cuando fui consciente de lo que estaba pasando.

Entonces fue cuando le oí decir:
– ¿Eres tu Maria? No entiendo nada, pensé que eras tu madre… ¿Pero como? ¿Porque?

Yo le contesté, aun con mi respiración entrecortada, tratando de recuperar el control de la situación:
– Sí, soy yo papá

Él, sin soltar mis tetas y ya más consciente de lo que estaba pasando me dijo:
– No entiendo nada, yo pensé al despertarme qué eras tu madre ¿Pero como? ¿Porque está sucediendo esto?

Yo ya totalmente tranquila, porque mi padre, aunque aún desconcertado, se había adaptado rápidamente a la situación, prueba de ello era que seguía con sus manos en mis tetas, así que le dije ya sin ningún rodeo:
– Papá creo que está muy claro lo que está pasando, tengo tu pene dentro de mi vagina y acabo de tener el mejor orgasmo de mi vida, estamos follando y vamos a seguir follando, quiero que ahora me folles tu bien follada y luego ya te explico lo que ha pasado ¿Vale?

– Vale, vale cariño, no me lo puedo creer, pero no te preocupes, que te voy a follar como nadie te ha follado en tu vida.

Sin más, se giró me puso de espalda sobre la cama, metió su cabeza entre mis muslos y comenzó a comerme el coño, que lo tenia empapado de mi corrida… Ufff

Mi padre no paró de comérmelo todo, mi coño, mi culo… Hasta que no tuve otro orgasmo y le llené su boca y su cara con el abundante fluido de mi corrida.

Luego, casi sin darme tiempo a terminar de correrme, subió hacia arriba, me penetró metiéndome su pene en mi vagina sin ningún tipo de contemplaciones y comenzó a follarme como loco… Ufff

Mientras me follaba acercó su boca a la mía, me metió la lengua dentro y yo comencé a chuparsela, tragándome la gran cantidad de saliva que produciamos los dos, con sabor a mi propio coño y respirando su aliento que olía a alcohol y a sexo… Ufff

Con lo escrupulosa que yo era y ahora aquello me sabia a gloria bendita… Ufff

Mi padre, como no hacía mucho que se había corrido con mi madre, ahora no tenía urgencia por correrse de nuevo, así que me folló durante más de media hora sin parar, yo tuve otro par de orgasmos y cuando finalmente vio que iba a correrse, recuperó su papel de padre y me dijo:
– Voy a correrme cariño, ¿Puedo correrme dentro o la saco y me corro fuera?

A lo qye yo entre jadeos le contesté muy excitada por el morbo de pensar que mi padre se iba a correr dentro de mi y que iba a llenar mi útero con el mismo semen que llenó el de mi madre para embarazarla de mi:
– Noooo.. Papáaaa…, no me la saques, no se te ocurra sacármela… Correte dentro de mi… Quiero sentir el calor de tu semen dentro de mi útero y aunque no puedas embarazarme, porque me cuido, quiero sentir la sensación de pensar que mi padre me podría estar preñando… Ufff

Mi padre me la metió hasta el fondo, sentí su glande chocando contra el fondo de mi vagina, se quedó quieto, yo puse mis dos manos en su culo, apretandole contra mi y empecé a sentir el calor de su semen, entrando a presión dentro de mi útero… Ufff

Esto me provocó a mi otro orgasmo, comencé a gritar de placer y a decir lo que más morbo me producía:
– Siiii… Papá… Siiii… Siento como tu semen inunda mi útero… Siiii… Siiii… Embarazarme… Preña a tu hijaaaa… Ahah… Ahhhh… Joderrr… Joderrrrr… Que morbooooo…

Mi padre para evitar que siguiera gritando, me volvió a tapar mi boca con la suya, comiéndose mis labios y mi lengua y yo tragándome su saliva por la boca y su semen por mi coño… Ufff

Finalmente, cuando los dos terminamos de corrernos, mi padre sin sacármela, comenzó a comerme a besos por toda la cara, mientras me decia:
– Gracias cariño, no sé ha que ha sido debido esto, ya me lo dirás luego, pero sea por lo que sea, esto ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en mi vida…

Luego ya se salió de mi y se tumbo a mi lado, los dos tratando de recuperarnos del esfuerzo realizado.

Yo le conté lo que había pasado y el, entre risas, me dijo:
– Vaya, es la primera vez que me alegro de roncar tan fuerte… Jajaja

Luego yo me fui al baño a asearme, porque el semen de mi padre me estaba escurriendo por los muslos y después me fui a mi cama a dormir.

Al día siguiente todos nos despertamos tarde, era domingo y no teníamos obligaciones.

Mi madre se levantó tan fresca, no se había enterado de nada.

Pero mi padre y yo si que nos habíamos enterado, la experiencia, evidentemente, nos había gustado a los dos y ahora nuestra preocupación era ver como encajaba mi madre en la nueva situación, porque mi padre y yo, lógicamente, íbamos a seguir follando.

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