Disfrutando de Hellen y su mama
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Hola, me llamo Robin, tengo 39 años. Tengo una vecina muy bonita y conozco a su hija Hellen. Una vez Hellen tuvo un accidente y se lesionó un pie. Un día le pregunté cómo seguía de su recuperación y a partir de ahí comenzamos a tener más comunicación.
Un día llegué a la casa de Hellen porque su mamá me dijo que le instalara unos bombillos. Siempre tuve confianza con ella y de pronto, en el calor del trabajo, tomamos unas cuantas cervezas. Al caer la noche ella se pasó de bebidas y entonces quedó dormida en el sillón. Su hija Hellen llegó y me dijo que le ayudara a pasarla a su cama.
Después de haberla acomodado, me dijo Hellen: mi mamá le gusta dormir en ropa interior únicamente. Le contesté que me saldría de la habitación para que ella le quitara el short. Hellen me dijo: no, ayúdame a levantarla para quitárselo. Y así fue. Cuando le quitó el short le vi la entrepierna, tremenda vagina la que tenía, bien rosadita y deliciosa. Hellen me dijo: oye, se te ha parado el pene. Como sabes, le dije. Es que te miré todo este tiempo el bulto y está más grande. Me dijo: enséñamela. Me senté en la cama sin pensarlo y la saqué. Me dijo ella que tenía un morbo por ver coger en persona y que quería probar, pues era virgen aún, pero que sería en otra ocasión. Que esta vez quería ver qué se la pusiera a su mamá.
Hellen tocó mi verga sin pensarlo y de tan excitado tenía mucho líquido preseminal. Ella comenzó a besar y lamer la punta de mi verga y me dijo: qué dulce que es eso, como gelatina. Sí, le dije. Me tocó y besó los testículos y me comentó que los sentía bien suavecitos y que seguro estaban cargados. Sí, le dije, porque actualmente no tengo pareja.
Hellen me dijo que me acostara detrás de su mamá y subió su pierna y acercó la cabeza y muy atenta miró cómo intentaba penetrar a su mamá. Entonces Hellen tomó la punta de mi verga, la chupó y la dejó lubricada con saliva. Entonces procedí a penetrarla sin pensarlo. Cuando mi verga entró, me dijo Hellen: muévete lento, quiero ver cómo se hace la vagina de mi mamá.
Y así fue. Cuando la comencé a penetrar, su mamá se comenzó a humedecer a pesar de que estaba tomada. Hellen dijo: dale más rápido, se le está poniendo más rosada la vagina a mamá. Al rato me dijo: detente. Tomó a su mamá y la puso más de lado buscando la posición boca abajo y me dijo: espera. Abrió una gaveta de un mueble y sacó un aceite para el cabello y le puso unas gotas a su mamá en el ano. Luego tomó la punta de mi verga y de igual forma la apretó para ponerle aceite y lubricar. Cómo sabes tanto, le pregunté, y me respondió que leía y miraba porno y que de vez en cuando se acariciaba el ano con el dedo. Me dijo que me pusiera sobre ella y me dijo: toma su nalga para afuera y yo tomaré la otra con mi mano para dejar el ano expuesto y semiabierto en espera.
Hellen, muy atenta y de forma morbosa, miraba y me guiaba y me decía: déjale la punta poco a poco. Yo disfrutaba mucho eso. Luego me tomó los testículos y los acariciaba mientras yo penetraba a su mamá lentamente. Cuando había pasado ya la punta de mi verga, me dijo: sácala. Y le aplicó más aceite y me dijo: penetrarla nuevamente, esta vez métela toda. Y así fue. Sentía cómo la mamá de Hellen reaccionaba a esa sensación. Y así seguí cogiéndome a la mamá de Hellen mientras ella miraba por debajo de mis testículos cómo penetraba a su mamá de una forma deliciosa. Cuando estaba a punto de terminar, saqué el pene y ella me limpió y comenzó a lamer desde los testículos hasta la punta. Yo tocaba los pechitos de Hellen, bien ricos, y sentía sus pezones duros sobre la blusa.
Cuando iba a terminar, tomé la cabeza de Hellen y le dije: quédate quieta. Y comencé a echar toda mi leche en su boquita. Me dijo: qué dulce que es. Me dijo que le había agradado todo lo que había visto, que su morbosidad la sintió rica y que quería que tuviéramos sexo de esa misma forma, pero en otra ocasión, ya que era tarde.
Hellen cada gota de leche se la tomaba. Al final hasta apretó la cabeza de mi verga para sacar hasta la última porción. Me dijo que disfrutó mucho todo lo que había presenciado y que sabía que su mamá también lo había disfrutado.
