Vecinita con doble dosis de placer
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He estado algo ocupado con pendientes de la casa, trabajo y una que otra salida, pero eso sí, venimos más que recargados con buenas historias.
Hace unas semanas fui a la CDMX por unos temas laborales y de paso a visitar a un amigo. Le propuse venir acá a Culichitown, el chiste fue que aceptó.
Para darle una buena bienvenida y una buena anécdota, le presenté a mi vecinita. Ella es chaparrita, de cuerpo delgado, tiene 19 años recién cumplidos, aprieta riquísimo y tiene un cuerpo muy rico, por cierto. Fuimos a comer y de paso nos lanzamos a la playa.
Ya estando en la playa con unos buenos mariscos y botes, estuvimos tomando. Mi amigo ya sabía el plan, pero ella no. En la playa estuvimos tomando y platicando, ella estuvo encima de mí, beso y beso, muy rico. Se fue muy provocativa, con sandalias bajitas y un vestidito bien pegado. Mi amigo se la comía con la mirada. Cabe aclarar que él mide 1.90, yo 1.73 y ella aproximadamente 1.58.
En la playa, tomando y yo fajando con la morrita, mi amigo le tocaba la pierna eventualmente. Ella no decía nada, solo reía y así. El chiste fue que nos quedamos entre toda la calentura y les dije: vámonos. Ya andaba bien caliente, ella igual y mi amigo no se diga. Traíamos ropa y cositas extra en el carro. Nos fuimos al hotel. Llegamos a la recepción y pues a pedir cuarto y batallar para entrar. El chiste fue que se logró. Mi vecinita, que es mi novia, estaba bien nerviosa porque andaba caliente pero cohibida por mi amigo. Así que subimos con comida y cerveza. Nos tocó cuarto con cama grande, pero saben qué, es chico. Así que le dije a mi amigo: sube a la alberca y mientras yo voy cachondeando, y en unos 15 bajas, ya estaré en acción, va.
Él subió y me quedé con ella. Nos empezamos a besar y ella poco a poco se fue soltando, hasta que ya estaba desnuda. Mi gran fuerte es mi miembro, es grande, 21 cm, así que eso a ella le encanta. Y pues ella sabe que me la tiro a pelo. Llevaba condones para mi amigo, pero lo que no sabía es lo que pasaría esa tarde.
Comencé a follarla por su vagina, rico, de misionero. Ella gemía rico, muy fuerte pero rico a mi oído, y le decía que si le encantaba. Ella gemía y me decía: sí papi, sabes que me encanta como me coges, dame más amor. Y pues andaba muy caliente por la cerveza y los mariscos. Justo le metí mi pene en su ano y la estaba follando cuando entró sin más mi amigo al cuarto, así seco. Solo dijo: perdón, no quería molestarlos. Bien por cerveza. Ella se tapó de pena y me paré al lado de mi amigo por una cerveza y le dije: mejor quédate aquí y vamos a disfrutar los tres. Él, sin pensarlo, se empezó a quitar la ropa y ella seguía tapada. Me volví a subir a la cama y la empecé a besar. Ella estaba caliente pero nerviosa. Le dije: ven, acércate. Y mi amigo le puso la verga en la cara. Ella me miró con una cara de nervio pero caliente y le dije: chúpala. Sin pensarlo, ella se la empezó a chupar. Mi amigo mientras le tocaba el clítoris. Él la tiene de 18 cm. Entonces ella estaba chupando súper atascada.
Saqué mi pene y se lo metí en su ano, para ir preparando el terreno. Y así estuve dándole fácil entre los dos unos 10 minutos, anal y ella oral, hasta que le dije: ven, acuéstate.
Mi amigo se acostó y le dije a ella: súbete. Del calor, ella solo se subió y se ensartó dándome la espalda. Ya ella bien ensartada, me acerqué por detrás y la empujé al pecho de mi amigo. Acerqué mi pene en su ano y la penetré. Pegó un grito y la empecé a detonar. Solo gemía fuerte y descontrolada. Mi amigo me dijo: qué rico, cabrón. Y pude ver cómo se vino ella muchísimo. Él igual la bombeaba así a pelo y miraba cómo salía juguito rico de ella. Así la teníamos. Le decía: bésalo, y ella se lo estaba devorando. Aproveché y le puse mi pene en su vagina y me dijo: qué haces. Le dije a mi amigo: abrázala fuerte y no la sueltes. Ella dijo: no, así no. Y le fui introduciendo el pene en su vagina. Ella estaba cerradita y sentí poco a poco cómo se abría. Entre esa penetración sentí espasmos fuertes de ella y mucho flujo. Poco a poco miraba cómo mi pene rodeaba el pene de mi amigo y entraba. Ella gritaba con algo de dolor pero gemía y decía: no, ya para, por favor. Yo seguí entrando suave, tranquilo, y ella gemía hasta que me quedé adentro de ella. Le dije: qué opinas, que estás chiquita y ahora tienes y te caben dos vergotas. Ella estaba muy roja de la cara, con una cara de bien zorra, y le dije: ahora prueba esto. Y la empecé a penetrar. Mi amigo igual la empezó a penetrar. Era un entre y sale de dos vergas en una apretadita. Gemía como loca, muchísimos gritos ricos y gemidos, hasta que sonó el teléfono del cuarto. Yo lo dejé pasar y seguía penetrándola. Mi amigo me hizo señas de que estaba a punto y le dije que estaba bien. Así que seguí dándole y sentí cómo su pene expulsaba su semen. Y seguí dando duro. Ella se contorsionaba de placer. Mi amigo ya la había llenado, solo faltaba yo de llenar ese ano, hasta que por fin me vine. Y tocaron la puerta. Ella pegó un gemido muy fuerte y yo igual gemí al venirme dentro de ella. Grité: voy. Y me apuré a ponerme una toalla. Llegué a la puerta, literal a unos pasos, y nos dijo una voz: que si todo bien. A lo que le dije: sí, todo bien, no pasa nada. Se quedó en silencio y después dijo: está bien, es que nos reportaron gritos. A lo que le dije: no, todo bien.
Continuará…
