Me encontré a un chico gay, delgadito y sabroso

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Conocí a un chico de 18 años en un oxxo, delgadito, con nalguitas bien paraditas, redonditas. Lo empecé a enamorar, le dije que hermoso estaba, que tenía buen cuerpo.

Desde que lo vi, se me antojó, se veía delicioso, que bonitas manos tienes, se ven que están suavecitas.

Creo que si, me dijo, a donde vas le pregunté, no se, invitame a donde tu quieras, si quieres nos perdamos en un hotel.

Cada vez le miraba las nalguitas más paradas, le agarré las manos y se exitó.

Subimos a mi carro y le pasé rosando mi verga, que la tenía bien parada.

Se me antojó tenerlo sentado sobre mi verga, se miraba muy rico, delicioso..

Llegamos al hotel y antes de bajar, le dije, agarrame la verga, te quiero sentir lo suave de tus manos, dulces y delicadas.

Me agarro la verga y se la metió en la boca, lo cargué y lo lleve a la cama, lo desnudez y lo empecé a besar, le agarré su pitó y se lo empecé a chaquetear, duro para arriba y para abajo.

Se puso bien caliente, le subí las patitas y adentro lo sintió sabroso, gemia y mientras tanto le acariciaba su verga, ya no podía más estaba muy caliente, gemia con pasión.

Lo estaba gozando, estaba bien sabroso, bien suavecito tiene el culito, redondito, apetecible.

Culito qué invita a amarlo, le metí la lengua, gritaba más, más más, que gruesa la tienes, papi rico.

Se salió y me empezó a mamar las bolas, con pasión, que delia como lo mama.

Le deje lleno de leche el culo, rica cojida, está bien apretadito.

Descansamos un buen rato, pero yo tenia más ganas, andaba muy exitado y este chico está muy sabroso y apretadito.

Estaba acostado y se me empezó a parar la verga y de inmediato se subió para frotar las vergas, sentir lo caliente, como sube la sangre, sentir las bolas.

Nos dimos unos buenos espadazos y para terminar, lo cargué y sólito entró mi verga en su culito.

Eso estubo más delicioso, porque yo podía mantener el ritmo para arriba y hacia bajo.

Se sentía como entraba mi cabeza de hongo, venudas en su culito. Solo se oía el clash qué hacía, me vine y me escurrió toda la leche por mi pene y mis bolas.

Sentía lo caliente de la leche recorrer mi verga, con las venas resaltadas.

El bajo la mano y con delicadeza, empezó a frotar toda esa leche por mi pene, mis bolas, la entre pierna.

Sus manos se sentían más suaves, más sabrosas.

Nos fuimos a bañar y se dedicó a limpiar mi pene, le puso jabón y le daba masaje, él decía que era para que quedara limpio.

Por si se antojaba la del estribo, o una buena mamada ya en el carro.

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Romeo
Romeo

Historias vividas

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