Mi primer trío: la noche que dos pijas cumplieron mi fantasía

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Buenas, me llamo Andrea, una mujer madura teniendo en mi mente hace mucho tiempo experimentar lo que se siente participar de un trío. Era de concurrir a boliches para ver grupos de cuarteto, en general al Tornado de José C. Paz. Yo divorciada con 39 años en esa época iba con un grupo de seguidores de cierta banda.

Hasta que en un recital se agregó al grupo el primo de una amiga, un flaco sinceramente atractivo. Me lo presentaron y me gustó a primera impresión. Con el lapso de la noche, ya habiendo consumido varios tragos, el flaco de 28 años me saca a bailar. Transcurriendo una hora, el baile se tornó más intenso, hasta que él me acercó la boca y sin dudarlo empezamos a besarnos muy calientes. Yo venía sin coger hace rato y este flaco me hizo mojarme.

Cabe destacar que sentí su bulto e imaginé que venía muy bien de dotación. Tipo 5:30 de la mañana me propuso ir a su casa. Yo primero hablé con la prima, mi amiga, y me dio excelentes referencias de él. Así que acepté y nos fuimos a su casa. Sin dudas que los tragos consumidos me animaron. En 10 minutos llegamos a su casa, donde compartía el alquiler con un amigo, el cual no estaba en ese momento.

Ya veníamos muy hot en el taxi. Entramos, me invitó un vaso de fernet, cosa que me encanta. Entre charla y trago pasaron 15 minutos, hasta que abren la puerta. Era el amigo… y wauuu, otro lindo pibe. Me lo presentó, el amigo algo pasado de tragos también, pero muy respetuoso. Hasta que nos fuimos a la pieza de mi chongo, y el amigo a su pieza. Muy excitados ambos, me desnudé y mi chongo también, y lo que imaginé era cierto: la pija dura, quizás de 20 cm, que me apresuré a empezar a chupar con hambre. Él acostado en la cama, la saboreé sin drama, hasta que me pidió que me suba y hacer un buen 69. Fue una delicia. Ya no aguantaba más, quería que coja. Me di vuelta y empecé a cabalgarlo.

Al instante mis gemidos de placer aparecieron, hasta que él me puso 2 dedos en mi boca, los cuales empecé a chupar fantaseando que era una pija. Y mis deseos eran cada vez más. A mi chongo lo excitó también al verme así, y me pregunta si me gustaría que sea una pija de verdad. Yo entre gemidos y deseos dije que sí. “¿Querés que lo llame a mi amigo?”, me dijo. Ni lo dudé. “Decile que venga”. Yo seguía cabalgando y él lo llama por celular. No pasó ni 5 minutos que aparece el amigo en boxer. Ni bien mira la situación, se subió a la cama parado a mi lado, me puso la pija en la boca, la cual era de buen tamaño también. La chupaba desesperada. Por favor, qué locura. Acabé pero quería más. Me bajé, me puse en 4, el amigo me entró a coger y yo seguía chupándole la pija a mi chongo. El amigo, cogiéndome, me iba metiendo un dedo en el culo, cosa que me estremeció.

El amigo dijo: “Este culito quiere pija también”. Me untó de gel lubricante, sacó la pija de mi concha y la apoyó en mi culo. Lento me la fue metiendo. Exploté de placer cuando empezó a patinar en mi culo. Mis nalgas golpeaban con su pelvis. Puro placer. Así por un buen rato. Mi chongo me propone una doble penetración. Ya estaba en éxtasis yo, lo cual el amigo se acostó para cabalgarlo y mi chongo detrás. Ya bien dilatada, me la metió por el culo y empezó el vaivén concha y culo a la vez..

Casi me desmayo de tanta pija y placer. La mejor experiencia de mi vida. En resumen, fue inolvidable, lo cual repetimos varias veces más hasta que se cortó. Adoré esas 2 pijas.

Fin.

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