Las vacaciones sexuales de Helena II: Trío en la sierra

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Buenas noches, mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.

Estos relatos surgen de historias reales de una lectora que me comentó sus andanzas por el mundo. Obviamente se han cambiado nombres y ciudades para preservar la identidad de la protagonista, tal su pedido.
Gracias Helena por tu confianza.

Helena aprovecha cada escapada por distintos lugares del mundo para experimentar nuevas sensaciones, experiencias y eliminar fantasías, que puede cumplir a escondidas de Víctor, su esposo.

Te contaré sobre mi amiga Alicia y su marido.
La conocí hace casi cuatro años, ella y su marido son artistas, y viven en una casa muy bonita en la sierra. Saben que soy muy aficionada al arte, y la conocí en una exposición suya, enseguida nos caímos bien y nos hicimos amigas.
Siempre que venían a la ciudad quedábamos para comer y charlar, y un día me invitaron a pasar un fin de semana en su casa de la sierra. Por aquel momento llevaba unas semanas muy estresadas debido a la exigencia de mis obligaciones de trabajo. Se dio un puente de 4 días y accedí a visitarlos.
El primer día fue normal, me vino muy bien relajarme, ellos fueron encantadores todo el tiempo. Compartíamos gustos en cuanto a nudismo, la vida bohemia, el disfrute pleno, la calma y tranquilidad.
Cómo ya te he contado soy aficionada al arte, y también hago mis pinitos, me gusta dibujar y pintar, así que el primer día del puente estuvimos dibujando en su estudio.
A pedido de su marido, mi amiga estuvo posando desnuda para él y para mí por la mañana. Durante la comida me preguntaron si quería posar yo para ellos por la tarde, y la verdad es que me apetecía mucho.
Esa sesión me hizo sentir muy bien, y relajó mucho el ambiente, ambos me dijeron que era una modelo perfecta, y me echaban muchos piropos: alababan mis pechos, lo agradable de verme limpia de vellos en todo mi cuerpo, por lo que el ambiente era muy morboso, pero no pasó nada más.
Por la noche prepararon una cena muy especial, decoraron el salón con velas, música suave, tragos exquisitos, todo muy bonito.
Ya durante la cena con champagne, el ambiente empezó a ser muy cálido, entonces ella me confesó que ellos eran liberales, la sexualidad era para ellos plena y disfrutaban cada oportunidad que se les ofrecía.
Habían hecho algunos tríos, siempre con chicas (generalmente modelos), porque ella era bisexual. Yo les confesé que aunque me sentía hetero, la idea me daba morbo, y que ellos me gustaban, porque la verdad es que ambos son muy atractivos. Ella de pechos redondos y bien formados, con un culo a forma de manzana y él con buen físico y podía adivinar por lo ajustado de sus prendas, con una buena polla.
Así que después de la cena, liberamos un espacio en el living, pusimos música caribeña, muy excitante y unas copas con tragos algo más osados y potentes.
Empezamos a bailar los tres y a jugar, rozándonos, acariciándonos y besándonos de manera alternada. Mis primeros besos lésbicos fueron acompañados por caricias a mi entrepierna, motivándome. Él me apoyaba su polla dura mientras magreaba mis pechos. Así se calentó mucho el ambiente, y yo me dejé llevar, nos fuimos desnudando y empezó el juego.
Frente a la chimenea del salón tenían una alfombra muy mullida, y allí estuvimos todo el tiempo. Ya se pusieron los dos a besarme, acariciarme y darme placer durante un rato, no sabía de quien eran las manos que me invadían en lo más profundo de mi ser.
Seguíamos los tres de pie, en un momento ella estaba detrás de mí y él delante, entonces yo empecé a besar y lamer su cuerpo, bajando lentamente, hasta ponerme de rodillas, y empecé a hacerle una felación, entonces ella se tumbó boca arriba con su cara entre mis piernas, y empezó a darme placer con sus dedos y su boca.
Mi estado de excitación era máximo, y no tardé en tener mi primer orgasmo con la polla de él dentro de mi boca, despidiendo flujos de manera intensa, que ella bebía con placer.
Después él se tumbó, y yo me monté encima, cabalgándolo intensamente, mientras ella nos chupaba por todos lados. En un momento dado ella me puso su coño delante de mi cara, e instintivamente empecé a acariciarlo con los dedos y luego se los metí dentro, en ese momento ella me agarró la cabeza y me la acercó a su coño, y no me lo pensé dos veces, empecé a chuparlo, y me gustó.
La verdad es que con la excitación que tenía era algo que estaba deseando hacer, si ella no lo hubiera hecho yo habría empezado al momento.
Su sabor era exquisito, muy parecido al mío, era como chupar mis dedos después de masturbarme. Ella empezó a gemir inmediatamente, y yo estaba encantada con la polla de su marido dentro.
Lo mejor de todo es que ella se corrió enseguida, e inmediatamente yo también me volví a correr. Entonces cambiamos, yo me puse debajo y ella encima de mi invertida para hacernos un 69. Dulce, delicado, intenso.
Imagínate a mis 50 y tantos estaba disfrutando por primera vez del cuerpo de otra mujer y me encantaba. Mientras nuestras lenguas apuraban un orgasmo mutuo, él la penetró a ella.
Fue una sensación increíble, yo lamía la concha de ella y chupaba los huevos de él. Al rato ella se volvió a correr, y él se la sacó y empezó a lubricarle el culo con la lengua.
Los dos recorríamos su vagina y su culo con nuestras lenguas, y también entre nosotros, mientras ella seguía jugando con su lengua y sus dedos conmigo. Luego él le penetró el culo y empezó a follárselo, y yo jugaba con mis labios y mi lengua con la vagina y con sus huevos, mientras ella gemía y me metía un dildo.
Yo estaba en un auténtico éxtasis. Al rato él se la sacó del culo, y se sacó el condón, entonces me hicieron ponerme a 4 patas. Ella empezó a follarme el coño con el consolador y jugaba con su lengua y dedos con mi culo, y mientras él me follaba la boca, yo estaba muy caliente, y sentía su enorme polla bien hinchada dentro de mi boca, en cada embestida me rozaba la garganta, y yo disfrutaba como una perra, enseguida noté que él estaba a punto de estallar y eso me excitó más.
Ella me estaba follando el coño y el culo y yo también sentía que me iba a correr, entonces el soltó la primera descarga sobre mi garganta, y me agarró la cabeza para que no pudiera sacarla de mi boca, y de pronto, y a pesar de mis ahogos me corrí, y entonces si tuve que sacarla de mi boca, porque me asfixiaba, pero fue alucinante.
Quedamos los tres rendidos sobre aquella alfombra, frente a la hoguera.
Mi primera experiencia lésbica había sido más grata de lo que había imaginado, pero necesitaba algo más. Me quité a duras penas el dildo del culo, mamé un buen rato la polla de él hasta darle un buen tamaño, pero no le ofrecí mi coño: la quería en mi culo.
Ella lo alentó y él no dudó, ayudado por Alicia, me pusieron en 4, abrieron bien mis piernas, ella lamió mi culo para humedecerlo y cuando estuvo listo, él lo penetró, intensamente, a fondo, aprovechando la dilatación que me había dejado el dildo.
Bombeaba dentro de mi cuerpo intensamente, mientras Alicia masajeaba mi clítoris buscando la excitación total. No demoré mucho en correrme, me llenó de semen y me dejó absolutamente satisfecha.
Al amanecer, compartí un buen momento con Alicia, y tras el desayuno volví a casa.
Había despejado mi mente, me sentía relajada y pronta a iniciar una nueva semana de trabajo.

Espero tus comentarios, y más que nada tu opinión.

Saludos,

Alejo Sallago

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Alejo Sallago
Alejo Sallago

Mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.
Para aquellos que hayan leído alguno de mis relatos, soy un adicto a las maduritas desde que tengo uso de razón, pero no por ello dejo de lado al resto de las mujeres.

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