El por que? Duda aclarada
Duración estimada de lectura: 3 minutos
Visitas: 1,210
Llegué a una edad de madurez emocional donde la experiencia sexual contradice las normas propias del género.
Todo hombre tiene sus fantasías eróticas, las mías eran un trío HMH y MHM con dos lesbianas.
Una me llevó a la otra, pero en el sentido opuesto.
Al que nunca me había imaginado.
Trabajo en el área del turismo, lo cual me permitió desde un comienzo sorprenderme por la libertad para vivir su intimidad sexual.
Tenía experiencia en tríos HMH y, como resumen para explicar el motivo del título de mi relato, un matrimonio al que había servido de guía fui su guía “íntima” durante las dos semanas que alojaban en Santiago.
“¿Sabes cuál es mi placer sexual que más disfruto?”, me preguntó el esposo.
“¿Cuál?”, le dije.
“Una doble penetración”, y antes de salir de mi asombro:
“Ella está dispuesta, pero mejor habla con ella”.
“¿Qué harías a cambio de complacer el deseo de él?”, me dijo.
Le respondí desde la postura de tercero con “experiencia”:
“Lo que ordenes para satisfacer tu rol de hembra”.
Ahí comprendí que el placer sexual no tiene género.
Desde esa primera experiencia, que fue antes de la pandemia del Covid-19, en donde descubrí que era versátil.
Como tal, una hembra despertó mi rol pasivo al dejarme llevar por el morbo de hacerle sexo oral, ella y yo, a su esposo.
Continué mi vida como hetero, pero cada vez que veía un video porno gay de sexo oral, me excitaba.
“Yo soy dueño de mi intimidad sexual”, pensé.
La primera vez que hice acabar a un “amigo” mamándolo, me aparté. Me excitaba ese sabor del semen que dejaba caer de mi boca.
Pero siempre la misma pregunta.
Aceptaba mi condición sexual: hetero curioso, versátil, pasivo.
Mamar un pene era lo que más me excitaba.
Me excitaba la dilatación, controlar la respiración y todo lo que implica descubrir el placer de una garganta profunda.
Aún así, aceptando mi rol como sumiso y el morbo de excitarme al mamar y tragarme un buen trozo de carne, ¿qué me impedía no hacer realidad la fantasía que quería hacer?
Contacté por una página de citas a un activo que buscaba a algún pasivo que lo mamara.
Un hombre con experiencia que notó mi nerviosismo.
“Relájate, hablemos y cuando te sientas seguro podemos hacerlo”.
Me comentó su verdad como activo:
“No soy gay ni homosexual. Pero me calienta que me lo mame un hombre. Porque un pasivo asumido lo hace mejor que una mujer”.
Penetración bucal, disfrutar de una garganta profunda y lo excitante que es sentir el jugo tibio del semen correr dentro del pecho. Desde esa vez, fue la respuesta a mis dudas.
No soy gay ni homosexual.
Pero me calienta mamar un pene de buen tamaño y que acabe en mi garganta.

Tu rico y corto relato es una aclaración para ti. Para mí como lectora es una confesión..Creo que no debemos preocuparnos por encasillar en una definición nuestra sexualidad..Somos gozadores y eso vale.
Besos