Cuando Miguel me hizo ver las estrellas
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En aquel verano en la playa, llevaba casi dos semanas pasando unos días en la cabaña de un primo. Yo bajaba diariamente a la playa en las mañanas a hacer ejercicio en unas máquinas que estaban en el borde costero.
Pasados los días me habían surgido las ganas de conocer a algún tipo para tener una aventura de verano. Andaba con ganas de “parar las patitas” o “levantar la colita”. Me puse en campaña de conocer a alguien, de enganchar con alguien para tener el amorío estival que buscaba.
En esas andanzas, fue que fui un par de noches a la disco del lugar a ver si salía algo, para lo cual me dispuse, aunque yo no soy femenino en mis rasgos y actitudes, a tomar formas más femenina en mi actuar para llamar la atención de algún hombre que le pueda interesar la compañía de un varón-pasivo como yo.
En la disco no me fue bien, no pude enganchar con nadie ni conocer a nadie. La disco no era una disco gay por lo que no era fácil encontrar lo que buscaba. Estaba un poco frustrado, ya se me estaban terminando mis días en la playa y me iba a ir sin poder levantar las patitas bajo la luz de la luna en la playita o sin levantar la colita en algunos roquerios del lugar.
Un día eso cambio. Estaba haciendo ejercicios en la mañana temprano, cuando me tope con un tipo que también andaba en la misma. El tipo era atlético y buen mozo, era atractivo, me gustó apenas lo ví. Nos saludamos y estuvimos compartiendo el lugar de las máquinas de ejercicios.
Al día siguiente nos volvimos a encontrar en la misma parte, pero ahora estábamos solos, nos saludamos:
Yo:” Hola, ¿Cómo estás?, ¿de nuevo por acá?”
” Hola, si, me gusta bajar temprano a hacer ejercicios, la playa se disfruta mejor a esta hora”
Yo:” Si, totalmente, yo también prefiero la playa a esta hora”
( Ahí pensé que este encuentro podía ser mi oportunidad y me dispuse a interactuar más con este tipo y ver si podíamos enganchar. Decidí tomar una postura más lady, más femenina y así llamar la atención de él)
Yo:” Como te llamas?”
“Miguel , y tu?
Yo:” Rodrigo “, le dije mientras me acerque a él, le di la mano y le sonreí un poco. Él me dio la mano y también me sonrió. Si bien eso no significaba mucho, surgió en mi la esperanza de que esto podría terminar bien. Ahí comencé a tomar una actitud más coqueta para ver si él respondía, igual no perdía nada.
Yo:” te gusta hacer ejercicio?”, le preguntaba mientras yo estaba calentando un poco el cuerpo, para lo cual me incline a tocar mis pies pero preocupado de levantar lo más posible la cola y en dirección levemente hacia él, y siempre mirándolo con una leve sonrisa.
Miguel:” si, me encanta hacer ejercicio y mantenerme en forma”
Yo:” Si, es super rico hacer ejercicio. Se nota que tú estás en forma, te ves muy bien”, le dije mientras seguía haciendo movimientos de elongación y calentamiento pero siempre en posturas en las cuales terminaba inclinándome y mostrándole mi cola…
Miguel:” gracias, tu también te vez bien” , me dijo mientras me daba una sonrisa justo cuando yo estaba inclinado tocando el suelo con mis manos y con la colita bien parada. Ahí vi que me estaba mirando la cola y él notó que yo me estaba exhibiendo para él. Nos sonreímos mutuamente.
Que haya respondido a mi coqueteo, para mi, era la puerta de entrada para mostrarme aún más coqueta y lady, y así dejarle claro mis intenciones.
Me puse de pie al lado de las barras donde él estaba haciendo ya unas dominadas, y tomándome de uno de los fierros verticales levanté una patita hacia atrás y me la tomé con la mano como si estuviera elongando el muslo y le dije en una postura ya algo más coquetona:
Yo:” Ay, gracias por encontrarme que estoy bien, eres súper amoroso”
Ahí estuvimos un rato conversando y haciendo algunos ejercicios, no muchos, ya que el interés ya no era tanto ejercitarse sino que estábamos enganchando y conociéndonos. Nos estábamos abiertamente coqueteando y las sonrisas y los piropos iban y venían. Yo tomando siempre una postura mas femenina y él una más galante. Implícitamente sabíamos que nos estábamos seduciendo mutuamente.
El climax de esa situación que se estaba dando fue cuando yo le pedí si me podía ayudar a tomarme de la barra (igual yo podía perfectamente saltar y agarrarme solo de la barra pero ya ambos entendíamos que nuestras intenciones eran otras), si podía impulsar me hacía arriba cuando saltará a tomarme de la barra.
El me dijo que bueno y se puso detrás de mi, me tomo de las caderas y cuando yo salte él me levanto, yo me tomé de la barra, estuve ahí un rato corto y me solté e hice como que me iba hacia atrás, Miguel me tomo nuevamente de las caderas y me apego a él, me afirmó contra él para que no me cayera. Yo quedé con mi poto sobre su pene mientras el me afirmaba firme contra él.
Miguel:” cuidado, no te caigas”
Yo:” Ayy, gracias”, le dije al tiempo que lo miraba hacia atrás dándole una sonrisa más que coqueta. Nos quedamos unos segundos ahí, yo sentí su pene que me presionaba en mi poto. Lo sentí breves momentos entre mis cachetes y luego me soltó. Por un momento él me punteo y yo le puse el poto en su pene, fue algo mutuo.
Miguel:” Disculpa, no era mi intención…”
Yo me di vuelta y lo mire con una sonrisa de oreja a oreja, que me imagino le dejo totalmente claro a Miguel cuáles eran mis gustos. El también sonreía, ya éramos cómplices.
Yo:” No te preocupes, tranquilo, está todo bien, no hay problema… gracias por haberme afirmado”
Miguel me tomo firme de la mano y me pregunto:
“Estás bien?”
Yo:” Sii, súper,estoy súper bien”
Luego nos fuimos juntos a comprar unas bebidas y algo para comer en un quiosco que había por ahí. Teníamos que irnos y de pasada nos compraríamos las bebidas.
En ese trayecto yo no sabía cómo decirle que quería volver a verlo. Habíamos hecho el enganche pero yo quería quedar con él para vernos en la noche y no hallaba como decirle.
Cuando ya nos terminamos de tomarnos las bebidas Miguel me dice:
” Tengo que irme, chao que estés bien”, me extendido la mano, “cuídate”
Yo:” Chao, tu también que estés muy bien, también cuídate mucho. Disfrute mucho el momento contigo”
Miguel:” yo también, chao ”
Nos dimos vuelta y habíamos empezado a caminar en direcciones contrarias, y estando a unos 10 metros más o menos yo lo llamo (no me iba a quedar sin decirle que quería verlo nuevamente).
Yo:” Miguel”, el se volvió a acercar a mi, “te gustaría que nos juntemos a la noche?, ¿tienes algo que hacer como a las 22:30?, podríamos bajar a la playa, tomarnos algún trago y compartir un rato, te parece?”
Miguel:” Si, totalmente, juntémonos a esa hora aquí mismo”, “ya que bueno” , le dije.
Intercambiamos números de celular y quedamos de vernos. Ya tenía una cita. Me fui a la cabaña algo excitado y feliz, había logrado conocer un tipo buen mozo y me iba a ver con él y todo se había dado en un ambiente casual y cotidiano, era algo rico, no era el típico enganche que se da en alguna disco gay o bar gay donde todos saben de antemano a lo que van, esto se había dado de manera más natural, por decirlo de alguna manera. Era algo nuevo para mí. Me fui camino a la casa pensando en Miguel y sin poder sacarme de la cabeza la imagen de sus manos en mis caderas presionandone contra él y sintiendo su pene entre mis cachetes.
Llegada la hora yo me arreglé, me puse una ropa normal pero con algunos detalles femeninos, como unos calcetines rosados que se podían ver entre el blue jeans y las zapatillas, un blue jeans que me quedaba ajustado y que resaltaba un poco mis caderas y el poto, una camisa más o menos corta, que no tapara mi cola, de colores claros y que tenía vivos también en tono rosado, me puse un reloj pulsera con correa fina y de color rojo suave.
Me puse perfume neutro, no quise elegir un perfume de mujer porque podía parecer muy exagerado, pero me puse un poco más de lo habitual. Quería que Miguel notará sutilmente mi disposición hacia lo femenino pero no quería parecer como un femboy.
Obviamente fui bien afeitado, mi cara bien suave, y con mi sonrisa bien coqueta, tal cual como Miguel me había conocido en la mañana.
Llegué un poco antes, estaba ansioso y algo nervioso. Cuando ví que Miguel se acercaba, sentí que se me agitaba el pecho. Ahí me mentalice y me dije a mi mismo, “tranquilo Rodrigo, tienes que actuar normal pero agradable. Tienes que ser lo mas femenina posible, pero sin exagerar”. Tenía la convicción que terminaría entregada en las manos de Miguel y que podría levantar las patitas esa noche.
Miguel se acercó a mi y me saludó muy cordialmente (eso me gustó mucho). Se veía bien arreglado, lo cuál me indicaba que para él también era importante nuestra cita. Se veía guapísimo, bien varonil, se había arreglado la barba (usaba una barba corta) y olía levemente a perfume.
Tenía todos los rasgos masculinos bien definidos y yo, sutilmente, los femeninos y eso me gustaba porque no dejaba dudas quien era quien en esa cita, Miguel era el hombre y yo el varón-pasiva. Si pasaba algo entre nosotros, estaba claro que yo sería quien terminaría siendo la lady, no había opción para los cambios de roles, Miguel entraba de frente y yo volteada, Miguel pondría el pene y yo el poto, tal como me gustaba
“Cómo estás?”, me dijo mientras me tomaba la mano y se acercaba bastante a mi, “bien, que rico que viniste”, le contesté, mientras dejaba que su mano tomara la mía y le ponía la otra en su pecho. Sin darme mucho cuenta, levanté levemente la patita hacia atrás cuando lo saludé.
Miguel:” Por supuesto que iba a venir, no te dejaría plantado”
Fuimos a comprar un trago que nos tomaríamos en la playa en un lugar más apartado donde no iba nadie. Eso fue idea mía, él estuvo muy de acuerdo.
Una vez en la playa y luego de habernos tomado ya una buena parte del trago y de habernos piropeado un poco ( yo ya le había dicho que se veía guapo y él que yo era bonito), conversamos sobre lo que pasó en la mañana.
Miguel:” Oye, en la mañana cuando casi te caes y te tuve que tomar de las caderas, no era mi intención faltarte el respeto, no era mi intención rosarte con mi miembro, eso se dió sin intención” ( estaba mintiendo, ambos sabíamos que eso fue algo que buscamos ambos, yo tire mi poto a su pene y el me presionó con plena intención de hacerme saber lo que tenía para mí)
Yo:” No te preocupes, igual a mí gusto, jajajaja, fue rico que me tomarás de ahí y de sentirte por detrás… Igual yo me deje caer en tus brazos, el poto se me fue solito para allá tú solo me recibistes… Fue super rico”, le dije mientras me reí super coquetamente.
Miguel:” jajaja, si igual fue rico, a mi también me gustó, no he pensado en otra cosa todo el día ”
Yo:” yo también!!!, no me he podido sacar de la cabeza tu cabeza, jajaja ”
Miguel:” jajaja, que bueno que te guste , que bueno que sead así”
Yo:” así cómo?
Miguel:” Así poh, que seas un hombre con gustos femeninos, que bueno que te guste dejarte caer arriba del pene… Me gustaste desde que empezaste en la mañana a hacer ejercicios y a comportarte como una chica… Me di cuenta inmediatamente que eras más nenita que macho y que me estabas coqueteando descaradamente… Tu lado femenino se nota, lo demuestras sin necesidad de ser abiertamente delicado, o por lo menos yo lo he notado todo el rato que hemos estado juntos”
Yo:”jajaja, si, igual me gusta el pene, siempre cuando me he relacionado con hombres me dejó caer de cola, jajaja… No lo puedo evitar… En la mañana quería puro acercarme a ti y dejarme caer en tus brazos…”
Ahí Miguel se acercó a mi (estábamos sentado en la playa, solos en un lugar un poco alejado y oscuro) y me dió un beso y tomo mi mano y la puso sobre su pene. Yo me deje besar y le palpe toda su verga por encima del pantalón (se notaba que era una verga de un tamaño considerable, no era enorme pero tampoco era chica, y la tenía medianamente erectada, pero rápidamente creció a su mayor expresión).
Miguel me besaba, me empezó a acariciar mis nalgas, se puso encima mío y me pasaba su verga, aún con el pantalón puesto, por la zona del perineo. Yo ya estaba con las piernas abiertas.
Mientras hacia esto me decía que era bonita y que me iba a dar lo que me gustaba .
Miguel:” Eres preciosa mi nenita, yo sé que te gusta que te hagan sentir como minita. Te voy a satisfacer todita. Eres una descarada calentona que has estado todo el día tratando de provocarme. Te voy a dar lo tuyo, vas a tener el pene que buscas..”
Yo:” jajaja, que rico… Está noche mi parte femenina, mi lado más puta será para ti”
Miguel me fue desvistiendo de a poco, yo solo me quedaba de espalda en la arena mientras él me daba besos y me iba sacando la ropa. Me saco las zapatillas y el también se sacó los zapatos, luego me saco los blue jeans y los calzoncillos de una vez, él se sacó sus pantalones. Yo no hacía nada, solo dejaba que me besara y que me fuera desnudando. Sus besos eran ricos, me metía la lengua y yo le respondía entre risas y suspiros.
Me saco la camisa y él también se sacó la polera con la que andaba. Luego se arrodilló al lado de mi y se sacó los calzoncillos. Yo estaba tendido en la arena, solamente llevaba puestos mis calcetines rosados y mi reloj, él estaba totalmente desnudo, arrodilló al lado mío y con su hermosa verga erecta.
Yo me incorporé, me arrodille frente a él, nos besamos y me incline a darle sexo oral. Estaba ahí inclinado frente a Miguel, que estaba arrodillado, con su pene en mi mano y el poto abierto hacia atrás. Sentía el aire marino en mi ano y eso me exitaba aún más.
Le di un poco de sexo oral, solo unas pocas mamadas, más bien le di unos besitos y me metí la cabeza de su pene en la boca, solo la cabeza, y se la saboreé, se la llene de mi saliva (tenía un sabor exquisito y un olor penetrante. De solo olerla y saborearla mi ano se abría). Miguel gozo mucho mi pequeña, pero intensa mamada, le logré sacar unos suspiros. “Lo haces perfecto mi preciosa”, me dijo.
Miguel:” ponte de espaldas y levantas tus patitas”
Yo obedecí y me tomé las piernas por detrás de las rodillas y quedé mirando las estrellas en posición como feral con todo mi ano expuesto. Miguel se agachó y me dió varios besos en la entrada de mi ano. Me lo besaba igual que a mis labios, se sentía rico, yo estaba extasiada y sentía mi rostro todo sonrojado.
Luego Miguel, sin decir nada, se incorporo quedando de rodillas frente a mi, me abrió las piernas y me tomo de las caderas y me acercó hacia él. Yo quedé con las patas abiertas y con el poto encima de la verga de Miguel.
Miguel se volcó encima mío y mis piernas quedaron en sus hombros, yo me colgué de su cuello,puso su verga en la entrada de mi ano y me comenzó darme suaves puntazos sin llegar a penetrarme.
Yo:” aahhyy, Migueeell, me haces suspirar, que rico estar en tus manos, he querido todo el día estar así contigo”
Miguel:” Yo también. Me encanta tenerte aquí, lista, vulnerable y dispuesta para recibirme. Quería sentir tu ano con mi pene, se siente exquisito, tú eres exquisita” . Me decía eso mientras me introducía levemente la cabeza de su pene en mi hoyito, más bien la mitad de la cabeza, me estaba dilatando de a poco.
Yo:” Se siente super rico tu pene”
Miguel:”estás cómoda?
Yo:” si, no podría estar mejor…. Aahhh, Miguel, estás entrandoooo, aaaayyyy, que rico papito mío “. Miguel había presionado, siempre con suavidad (como me gusta), y ya me tenían todo su pene dentro y había comenzado a moverse para adentro y para afuera pero suavemente, solo me frotaba el ano con su pene, era como un cariño que me hacía, yo sentía su cabeza como se frotaba en mi interior y su tronco como me acariciaba el borde exterior de mi abertura.
Yo está feliz recibiendo a Miguel, con las patitas levantadas en sus hombros, abrazada de su cuello. Yo movía suavemente mis patas mientras Miguel me llenaba suavemente con su pene. Miraba el cielo detrás de la cabeza de Miguel y mis patitas rosaditas apuntando hacia las estrellas. Lo besaba cada cierto tiempo y le agradecía.
Yo:” ayy que rico Miguel, me estas haciendo suspirar, me tienes en el cielo, lo haces maravillosa mente, me encanta tu delicadeza. Gracias, me tienes loquita, ayayai que rico, se siente maravilloso”
Luego de un rato que pareció eterno (sin duda fue uno de los mejores momentos que he pasado en mi vida. Estaba con un hombre varonil y guapo, delicado para hacer el amor y en una de las posiciones que más me gusta estar, con las patitas levantadas. Podría haber estado así siempre) Miguel me dice que quería acabar.
Miguel:” Voy a acabar, puedo hacerlo adentro?
Yo:” siiii, acaba dentro de mi, acaba como tú quieras, ayayai que ricoooo, me encanta estar contigo ”
Miguel comenzó a acabar, me depósito toda su leche en mi poto. Yo sentía que me estaba rebalsando de tanto semen que me echaba. Cuando terminó siguió frotando me con la cabeza de su pene todo mi ano.
Miguel:” acaba tu ahora, yo sigo aquí no te preocupes, puedo seguir ”
Yo:” ayy Miguel que eres lindo, me encanta estar aquí, que ricoooo,ayyy, ayayai ”
Fue en ese momento que Miguel me hizo explotar, tuve mi primer orgasmo prostático. Acabé sin tocar mi pene. Bote todo el semen que tenía acumulado en la panza de Miguel mientras paraba aún más mis patitas rosadas hacia el cielo y las estrellas y sentía que desfallecia en los brazos de Miguel.
Al terminar Miguel me preguntó si quería limpiarme, él tenía papel higiénico, yo le dije que no, me vestí así mismo y nos fuimos.
Una vez en mi cama solo, aún sentía a Miguel en mi poto, sentía en mis cachetes y mi entrepierna aún el semen de Miguel.
