Una provocación que termino en sexo 11

Al día siguiente nos despertamos y sin decir nada mi mamá se levantó y fue al baño. Regresó y cuando sentí que acariciaba mi verga le dije: “Feliz cumpleaños mamá”. Ella dijo: “Gracias hijo, dame mi desayuno, mi salchichón y mi leche”. Se acomodó el baby doll rojo que tenía, se puso en cuatro patas y ya lubricada por toda la leche que había echado la noche anterior, mi verga entró fácilmente. Comencé el mete y saca y le empecé a dar nalgadas, le decía: “Disfruta mi verga Rocío, es toda tuya. Muévete cabrona, muévete mi amor, muévete mamá”. Ella contestó: “Sí, sí mi amor, como tú digas, soy toda tuya, cómo me haces gozar cabrón, ashhhhhhh, me corro, ashhhhhh”. Tuvo un orgasmo y le dije: “Ahí te va mi leche, es toda tuya, ashhhhhhhh, qué rica panocha peluda tienes mi amor Rocío”.

Dije: “Con esta tienes para gozar y repartir, no necesitas buscar otra mujer en la calle, yo te doy todo lo que tú necesitas mi amor, ashhhhhh, qué rica leche tienes y de dónde agarras tanta leche, ya mi panocha se está desbordando, hayyy qué rico papacito”.

Me acosté y se montó sobre mí. Me cabalgó frenéticamente hasta hacerme terminar una vez más mientras le chupaba sus pechos y veía cómo mi verga entraba y salía de su panocha. Fueron quince minutos de gloria y terminé una vez más. Nos levantamos, nos bañamos, desayunamos y la invité a pasear. Aceptó sin condición. Se puso un vestido azul marino un poco abajo de las rodillas, ni muy ancho ni muy pegado con botones. Uffff, de recordarlo me pongo cachondo. La verdad se veía super sexy, luego unas medias negras y zapatillas negras y su pelo rizado. Uffff, me sentía orgulloso de que me estuviera comiendo toda una milf.

Con ese vestido se le miraban unos pechos impresionantes y ni hablar de su rico culo bien parado. No pudo evitar que los señores y jóvenes le dijeran piropos y a pesar de que iba yo y creían que yo era su esposo.

Fuimos al cine, la llevé a comer y sin importarme que alguien del rancho donde vivía nos mirara, la andaba abrazando como si fuera mi esposa. Mi mamá se veía super feliz de que la abrazara. Con mi padre nunca los vi así de cariñosos y mi mamá nunca se vistió para él así de provocativa.

Mi mamá se parece a una actriz peruana que sale en un cortometraje peruano que se llama “La Cena”, basado en una relación clandestina entre madre e hijo. Cuando se la está cogiendo, la señora disfruta como loca. Pues mi mamá así era, nada más que con mucho más pecho y más nalga, y menos estómago y más delgada, pues llevaba una vida muy activa en el rancho donde vivimos.

Después de comer caminamos un poco y miramos un hotel. Sin dudarlo nos dirigimos a rentar un cuarto. Sin tapujos mi mamá le dijo al recepcionista que era mi esposa y que veníamos a descansar un rato. Mi mamá pagó el cuarto y antes de entrar la cargué como si fuera mi esposa, cerré la puerta y la acosté en la cama. Levanté su vestido y tenía un liguero negro y un calzón pequeño también negro con encaje. Sin dudarlo se lo quité con la boca, abrí sus piernas y le chupé su panocha, esa misma donde hacía quince años había salido.

Le desabroché los botones de la parte de arriba de su vestido y le desabroché su brasier, pues eran de esos que se abrochan por enfrente. Le besé sus pechos y me dijo: “Ahora yo quiero darte placer, muy despacito, ahora no tenemos ningún obstáculo para disfrutar cada cogida que tengamos”. Se arrodilló y suavemente bajó mi short y se llevó mi verga a su boca. La comenzó a chupar lentamente desde el tronco hasta la cabeza y también mis huevos. Se acostó y se abrió sus piernas y su panocha. Le puse saliva y sin más se lo metí hasta el fondo. Despacio la comencé a coger y se lo sacaba y se lo tallaba en los pelos y en su clítoris. Cerraba los ojos y decía: “Unmmmmmm así papacito así me gusta, ashhhhhhh qué rico voy a venirme ashhhhh cómo me haces gozar cabrón, te amo, amo te amo eres mi macho mi hombre ashhhh”. Aceleré y besé sus pechos y descargué mi leche. Con calma se lo saqué y se acomodó en cuatro patas. Se lo volví a meter despacio y la bombié. Se lo sacaba y se lo tallaba en su ano. No me decía nada, sólo volteaba y me miraba y cerraba los ojos disfrutando ese pedazo de carne de su propio hijo. Tardé veinticinco minutos y descargué mi leche: una parte adentro de su panocha y la otra en sus nalgas. Le escurrió hasta su ano y jadeando me dijo: “Hoy quiero que me des por el culo, quiero ser tuya por todos lados, eres mi macho y te lo has ganado a pulso”. Vi su panocha y sus nalgas llenas de leche y su vestido acusaba las huellas de nuestra entrega de amor incestuoso.

Levanté su vestido y seguí cogiendo en la de perrito mientras con mi dedo le comencé a acariciar su ano que también lo tenía bien peludo. Mientras la penetraba por su panocha, mi dedo la preparaba para que le metiera mi verga por el culo. Se lo saqué y se lo acomodé en la entrada de su ano e intenté metérselo, pero no podía entrar por su grosor. Tras varios intentos logré metérselo y lloraba de dolor pues era virgen. Se aferraba de la sábana. Tras diez minutos cogiéndola por su culo terminé adentro y me quedé unos segundos con mi verga en su culo. Se lo saqué y tenía un poco de sangre y bien leche con poquita mierda. Me dijo que era el mejor cumpleaños de su vida y que nunca la habían cogido como yo la estaba cogiendo, y que nunca pensó que le iban a echar tanta leche en su panocha. Nos besamos y le desabroché los botones restantes de su vestido dejándola desnuda. Nos metimos a bañar pues aún nos quedaba mucho tiempo para seguir gozando.

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Elpoblano1978
Elpoblano1978
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