Mis vacaciones inolvidables

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En estas vacaciones decidí empezar a trabajar al tiempo que jugaba basket para ponerme en forma. El único trabajo que conseguí fue con mi tía en su pequeño negocio de venta de papelería. Me describiré, tengo 24 años, mido 1,85 metros, pelo negro, piel blanca, ojos verdes y cuerpo atlético. Yo solo trabajaba los Lunes, Miércoles y Viernes y usualmente salía con Catalina, mi tía, en el carro. Un lunes en el carro mí pene estaba que estallaba el pantalón y ella se dio cuenta y se quedaba mirándome todo el tiempo. Me dejó en mi casa y se fue. Yo estaba preocupado de si se había dado cuenta pero de mucho pensarlo me empecé a calentar. Cuando volví a trabajar el Miércoles ella estaba en su escritorio y me dijo que me había extrañado la noche anterior en el carro a lo que solo respondí con una sonrisa.

Los otros empleados de la empresa habían salido a repartir unos encargos y ella me pidió que la ayudara con unos papeles. Me acerqué a su escritorio y comenzamos a trabajar. Después de un tiempo ella se movió para atrás con las piernas abiertas y le vi la tanga negra y unas medias de encaje negro. Cuando acabamos esa labor ella cambió de posición y por entre los botones de la blusa le vi el sostén negro de encaje lo cual me excitó mucho. Me invitó a salir a un café cercano para descansar un poco. Para mi sorpresa no pidió un café sino una cerveza y yo hice lo mismo. Después de 5 cervezas nos devolvimos a la oficina a seguir trabajando.

Cuando entramos a la oficina en el contestador había un mensaje de los otros empleados diciendo que se demorarían porque no habían encontrado el lugar de la entrega. Ya no teníamos nada mas que hacer excepto esperar por los otros. Al cabo de un tiempo me pidió que le trajera un vaso con agua y enseguida fui por él. Cuando volvía con el vaso me la encontré en la puerta de frente y regué el vaso en unos papeles que traía. Le pedí disculpas y bote los papeles en la basura. Le pregunté si los papeles eran importantes y respondió que si pero que no me preocupara. Le pregunté como le podría pagar mi error y me dijo que me acercara e me decía.

Me acerqué y vi como su boca buscaba la mía hasta que la encontró y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso apasionado y muy largo. Cuando le fui a preguntar que qué hacía me tapó la boca con su dedo y me volvió a dar otro beso. Me dijo que el daño lo podía pagar haciéndola mía. Me dijo que me deseaba y que quería que la penetrara. Me sentó en una silla y me bajó los pantalones, mi verga estaba estallándose en los boxers. Me bajó los boxers y mi verga casi le saca un ojo. No dudó un segundo en metérsela a la boca y chupármela desde la base hasta la punta jugando con su lengua.

Al cabo de un tiempo me corrí en su boca y se pasó toda mi leche. Me dijo que ahora le tocaba gozar a ella y yo no necesite mas para pararme y empezar a soltarle la blusa dejando su sostenedor al aire y luego le baje la cremallera de la falda y esta cayó sola. Le pedí que me hiciera como un baile erótico para calentarnos más y ella se empezó a mover encima mío, y yo tocándole las piernas y sus medias de encaje que le daban en el muslo. Después paró y me dijo que se la mamara y yo empecé por quitarle el sostenedor y sus tetas quedaron al aire. Se las chupé y mordí hasta que ella se vino. Le baje la tanga con la boca y empecé a chuparle su entrepierna jugando con mi lengua y su clítoris. Ella no demoró en tener otro orgasmo y le chupé sus deliciosos jugos. Mi pene ya estaba gigante otra vez y ella se sentó encima de mí y la penetre pero no me sentía cómodo y le dije que se acostara en el escritorio para facilitar las cosas y así lo hizo. Se la metí hasta el fondo y ella grito de placer, duramos un tiempo así hasta que los dos nos vinimos en un gigante orgasmo.

Pero la cosa no para ahí me volvió a mamar el pene y este no me falló y volvió a crecer como loco. Le dije que si se la podía clavar por el culo y accedió. Ella me dio un tarro de crema para que se la untara para facilitar la entrada de mi pene que estaba gigante. Le eché la crema y puse mi pene en la entrada de su ano y empuje con fuerza. Se la metí hasta el fondo y ella grito de dolor pero a medida del tiempo sus gritos eran de placer. Para darle más placer la empecé a masturbar y al poco tiempo ella se vino y luego yo hice lo mismo. Los dos quedamos muy cansados y nos vestimos. Me dijo que tendríamos que repetir esa sesión en su casa después.

Autor: Jpbimbo

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El Sabio
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Amante de un buen culo y creativo con las manos

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