Un día caluroso
Hola a todos, me llamo Raquel y tengo 22 maravillosos años a mi espalda. Me considero una mujer bonita, pero quién me conoce me considera un ángel, ya no solo por el aspecto físico si no también por la forma de ser. Pero bueno, iré a lo más fundamental sin intentar ser una pesada:
Todo empezó el pasado fin de semana cuando llegué a la casa que mis padres tienen en la playa. Como había terminado de trabajar al medio día, decidí preparar la mochila y marcharme para pasar el fin de semana puesto que mi novio no estaría conmigo ya que se encontraba de viaje por Alemania y mis padres se marchaban sábado por la mañana a Benidorm y no volvían hasta domingo por la noche. Así que tras despedirme de mis padres cogí mi coche y me marche para la playa.
Nada más llegar tras media hora de trayecto guarde el coche en la cochera y al salir a la calle me llamo muchísimo la atención un grupo de chicos que había justo delante de la misma puerta de casa. Al llegar muy amables se apartaron para dejarme paso no sin antes dejarse caer unos cuantos piropos, por lo que yo interiormente los agradecí, y procedí a entrar a la casa. Me cambié rápidamente, me puse un bikini negro con un pareo blanco cogí mi bolsa con todo lo necesario y me marche a tomar el sol. Al salir todavía estaban los chicos hablando y riendo, imagino que estarían contando alguna anécdota divertida, y saludándoles con un hasta luego me fui para la playa buscando un buen sitio para estar relajada y si podía ser hacer top-les. Encontré un sitio tranquilo y allí mismo monte la esterilla, me senté y empecé a darme bronceador.
Pasada una media hora, una voz suave y cálida me hizo levantar la cabeza para ver quién era. Era uno de los chicos que había visto, se acerco y me pregunto si tenía fuego, le dije que si incorporándome para sacar el encendedor y al hacerlo le ofrecí una buena visión de mis pechos. Tras encender un cigarro me ofreció uno y me pregunto si me molestaba que se pusiera cerca de mí, ya que sus amigos se habían marchado y no tenía a nadie con quién conversar.
Pasada casi una hora en la que estuvimos hablando sobre las cosas de cada uno, me pregunto si nos metíamos al agua. Nos metimos y empezamos a salpicarnos agua mutuamente, la verdad es que me sentía muy atraída por Carlos que así es como se llama y encima con el calor que hacía me estaba poniendo algo cachonda y más teniendo en cuenta que llevaba tres semanas sin hacer el amor con mi novio. En una de las veces quiso darme un chapuzón y al intentar cojerme sin querer apoye mi mano sobre su pene. Lo tenía bien excitado porque note un bulto muy gordo y le pedí perdón excusándome pero me contesto que no hacía falta que verdaderamente estaba muy excitado por mí desde el primer momento que me vio y más teniendo en cuenta que me tenía al lado de el. Me confeso con total naturalidad que se iba hacer una buena paja a mi salud y sin darle más tiempo a reaccionar le contesté que me encantaría hacérsela yo misma. Así que sin más decidimos buscar un buen sitio para consumar nuestro apetito sexual.
Nos metimos en una pequeña arbolada que yo conocía cerca de donde estábamos, al llegar no perdió tiempo y soltando la bolsa que llevaba me cogió y me abrazo con fuerza. Pude sentir mucho mejor su abultado pene en mi entrepierna y empezamos a morrearnos como dos fieras en celo. Mientras me metía su lengua hasta mi garganta sus manos acariciaban mis senos y empezaba a quitarme la parte de arriba del bikini, me puse a gatas y bajándole su bañador pude ver su enorme pene, no sé lo que podía medir con exactitud pero sus 19 cm. creo que no se los quitaba nadie y como una poseída empecé a chuparle su pene de arriba hacía abajo, cada vez que le pasaba mis labios por su cabeza este gemía de placer y me susurraba que no parase. Le estuve chupando su verga unos 10 minutos hasta que se corrió completamente en mi boca llenándome de su semen caliente.
Tras limpiarme con una toallita la cara y mis manos me volvió a dar un enorme abrazo pero esta vez más tierno y nuevamente notando la erección de su pene me tumbo sobre la toalla y empezó a besarme y chuparme mi vagina. Yo también me había corrido mientras le hacía la monumental paja metiéndome dos dedos pero mi cuerpo necesitaba algo más. Tras un breve mete saca con su lengua, saco un preservativo de su mochila, me puso de lado y empezó a meterme su enorme pene. Nada más empezar a notar como entraba en mi interior empecé a moverme hasta clavármela toda dentro de mí. A cada embestida suya me agarraba mis pechos y me los apretaba con mucha suavidad.
Cambiamos de postura, me coloqué encima de el bien abierta y empecé a cabalgar sobre su vientre mientras veía como aparecía y desaparecía su pene en mi interior. Conseguí correrme dos veces más y tras observar lo mojada que tenía mis muslos me levanto y me puso a cuatro patas. Con sus manos acaricio mi rubia melena y fue bajando con sus dedos por toda mi espalda hasta cogerse su pene para penetrarme por detrás y ante el temor de hacerme daño opto por utilizar mi vagina que estaba bien abierta para el solo. Me volvió a coger, me entregué totalmente a el y después de un frenético mete saca se corrió dentro de mí con la seguridad del condón. Su corrida fue enorme porque tardo en sacar su pene de mi vagina y al sacarla notaba como me estremecía de placer al sentirla todavía erecta dentro de mí.
Una vez que todo acabo me acompaño hasta la puerta de mi casa, me susurro al oído que nunca se la habían chupado también como yo, que estaba bien enseñada y la verdad es que no se equivocaba, nos despedimos con un tierno beso y puesto que estaba solita quedemos para esa misma noche, salir a cenar y tomar algunas copas por los garitos de la playa y bueno como dicen todos, eso será en otra ocasión…
Dedicado a Carlos y gracias por haber cuidado de mí ese fin de semana.
Autor: dali
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