La profesora de francés

Mi historia comienza un día de junio con un calor insoportable una tarde que tenía clase particular de francés, al día siguiente iba a tener examen de francés, por lo que Amelia que así se llama mi profesora me dijo que fuera ese día a su casa que me daría clase de repaso a mi solo. Amelia tendría unos 37 años tiene el pelo de un color naranja oscuro que la cae hasta el cuello, de cara no es especialmente guapa, pero su punto fuerte son sus pechos, son enormes y además siempre van pronunciados por un fuerte escote y muchos días se la veía perfectamente el sujetador.

Llegué a su casa, ella me abrió y me dedicó una preciosa sonrisa, serían sobre las 5, la hora de más calor, así que ella iba bastante ligerita de ropa, llevaba una camiseta de tirantes en la que se transparentaba un sujetador negro y una falda marrón. Comenzamos la clase, nos sentamos a ambos lados de una esquina de una mesa que ella tenía en su salón. Así que le podía ver sus pechos que sobresalían por encima de la mesa y sus piernas por debajo. Amelia estaba sudando, las gotas de sudor se la metían por el escote, eso me excitó muchísimo imaginándome que yo fuera esas gotas de sudor.

Una vez que miré por debajo de la mesa me di cuenta de que tenía la minifalda que llevaba pegada a sus carnosas piernas, me tuve que colocar la pija porque no podía pensar en otra cosa. De repente ella me dijo que escribiera una frase en francés, cuando me lo iba a corregir se levantó y se puso detrás de mí cogió el boli y la corrigió, fue increíble noté su piel sudorosa y sus tetas en la nuca, ella me dijo que la tenía bien porque era muy listo y también muy guapo y me besó la oreja, nunca antes me había fijado en ella como mujer pero ese día Amelia estaba impresionante y yo superexcitado no podía más, me giré, la besé en la boca, me levanté, la toqué las tetas y ella me correspondió tocándome el paquete, me dijo que estaba loca por mí desde que me vio, entonces la besé con más fuerza la empecé a quitar la camiseta, nos tumbamos en la mesa tiramos los libros, ella me dijo que la desnudara, pero con la boca que la excitaba muchísimo, yo la hice caso y terminé de quitarla la camiseta sudada y me la metí en el slip que yo llevaba, me sobé la polla un rato y luego tiré la camiseta puso una cara de felicidad inusitada y me desabrochó los botones del jean con los dientes.

Yo mientras la iba besando todo su cuerpo chupándola el sudor, cuando llegué al sujetador le besé los pechos y la quité los tirantes poniéndoselos a la altura de sus pechos, la di la vuelta y a duras penas la desabroché el sujetador que me lo volví a pasar por la polla, era negro de estos de encaje con transparencias. La vi sus gigantes pechos, no había visto unos tan grandes en mi vida, se los besé desesperadamente, mientras ella que ya me había desnudando me tocaba la polla y me la iba a empezar a mamar cuando tuve la idea de que me hiciera una cubana, ella aceptó encantada. Era un sueño, me la llevé a su cuarto, mientras iba la iba tocando su culito, hasta meterla los dedos en su coño, nos tumbamos en su cama, puse mi polla en el canalillo entre sus tetas y empezó ella a espachurrarse sus tetas contra mi pija, no me lo habían hecho nunca, era increíble, tuve mi primera eyaculación, toda mi leche se fue a sus tetas y Amelia se empezó a pasar mi semen por la tetas barnizándoselas, madre mía, era increíble.

Entonces ella me dijo que la tocaba disfrutar a ella, que quería hacer el amor conmigo, acepté la quité su tanguita negro por el que se veían los pelos de su chochete, Amelia tenía toda la zona de la entrepierna súper mojada, se lo chupé, me excitó muchísimo. La metí la polla por su coño, ella me dijo que no había visto una polla tan grande y dura nunca antes, al principio ella se tumbó en la cama y yo me puse encima, luego cambiamos de postura y ella se puso encima y empezó a subir y bajar, gemía como una loca y así ella llegó a su primer orgasmo yo la mordía sus pezones y la sobaba el culo, noté que ya había llegado a la eyaculación con lo que me la saqué y se lo di a beber, me salió muchísima leche.

Nos vestimos, bueno ella se puso una bata blanca muy sexy por cierto, se notaban sus pezones como sobresalían, bueno cuando nos despedimos nos dimos un beso larguísimo, quedamos en que se tenía que repetir. Fue mi mejor experiencia sexual que había tenido hasta entonces.

Casualidades de la vida, al año siguiente la cogieron de profesora en mi colegio, pero me siguió dando las clases particulares, muchos días hacíamos el amor, pero el día más excitante fue cuando Amelia me dijo que un día era mejor que diéramos la clase particular en nuestra clase del colegio, se fue a coger una hoja a la sala de profesores, cuando volvió me dijo que no había nadie en la sala de profesores y que podíamos ir a follar allí, fue una idea que nos excitó muchísimo a los dos, así que no dudamos, nos tumbamos en la mesa que había que mediría unos 10 metros, nos desnudamos, ese día Amelia no llevaba sujetador, aunque ya me había dado cuenta porque estaba empitonada, desde ese día de junio siempre que nos veíamos solía estar empitonada.

A los 5 minutos de empezar se abrió la puerta, me asusté, Amelia me tranquilizó diciéndome que había llamado a una amiguita, que era mi ex-profesora de matemáticas Nieves que había sido todo un mito erótico para mí, la de pajas que me había hecho pensando en ella, Nieves me dijo que se había dado cuenta de eso pero que entonces era muy joven, había perdido parte de su belleza, pero todavía estaba bien buena, lo que más me gustaba de ella era el culazo que tenía y me di cuenta de que tenía más tetas que entonces, la desnude, la besé todo su cuerpo mientras ella me daba unas mamadas impresionantes compartidas con Amelia, fue mi primer trío, no daba abasto para tantas tetas y culos, las dos ya habían tenido varios orgasmos cuando las di de beber mi leche ellas bebieron como dos perritas muy obedientes. Nos vestimos y nos despedimos había sido espectacular, en la vida jamás se me olvidará.

Autor: Anónimo

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