Sexo con mi primo
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Hola! Soy Marymar otra vez! Esta vez les voy a contar lo que sucedió en una fiesta de una tía, con un primo que se llama Erick, él siempre me ha gustado, ya que como antes les dije me gustan los hombres velludos y él esta muy velludito de todos lados, y tiene unos ojos lindos, café claro y pestañas chinas.
Todo empezó cuando en la fiesta estábamos muy divertidos y tranquilos, yo iba con mi prima Fernanda y Marcela, mi prima Fernanda es muy bonita y esa noche tenía a varios galanes con ella, así que yo me dedique a platicar con mis tíos y a tomar cerveza, la fiesta se puso muy en ambiente y hasta cierto punto familiar.
Después de la media noche llegó mi tía por nosotras, para este momento de la fiesta quedábamos mis tíos (los dueños de la casa), mis primos y nosotras, yo y Marcela realmente queríamos irnos, pero Fernanda no estaba convencida, pues seguía ligando, ya cuando por fin decidió a irse, llegó mi primo Erick, diciéndonos que no nos fuéramos que nos quedáramos, Marcela de plano se fue con mi tía y Fernanda y yo nos quedamos y que buena decisión tomo.
Ya estando mis tíos dormidos y Fernanda adentro de la casa con los hijos de mis tíos y su ultimo pretendiente de la noche, Erick me dijo que bailara con él, recuerdo que estábamos bailando merengue y, bueno suelo bailar algo cachondo ese estilo de música así que me decidí y movía mis grandes caderas, para intentar provocarlo, eso sucedió, porque de repente sentí como Erick se me acercaba más y podía escuchar su respiración ya algo agitada, cuando menos espere sentí su mano agarrando mis caderas bailando muy pegados hasta darnos un beso.
No lo creía! El primo que toda la vida me había gustado me estaba manoseando y besando.
Estuvimos unos momentos así cuando recordamos que al lado hay un cuarto con cama, ya que era para visitas, así que mi primo me dijo si quería cojer con él, y le dije que sí. El se sentó en la cama y me quite la playerita y mi sostén saque su verga del pantalón, para empezar a lamerla lentamente de arriba hacia abajo y acariciar sus huevos bien peludos, después lamía rápidamente la cabecita ¡mmmm…! que rica estaba, le dije que nos desnudáramos completamente y así lo hicimos, él se sentó en la orilla de la cama, me hinque y con mis tetas le apretaba su verga, al mismo tiempo que la mamaba eso lo excito bastante, me levantó y me chupaba las tetas, las apretaba y yo le decía que me las dejara bien rojitas, hasta hacerme chupetones, mientras yo jugaba con su verga en mis manitas.
Después él se acostó en la cama y entendí que quería que lo montara, y así lo hice como buena niña obediente que soy, me abrí de piernas, tomando su verga y metiéndola poco a poco, hasta que entro todita, y empezaba a moverme lentamente en círculos, mientras él me seguía apretando las tetas, subía y bajaba y mis nalgas presionaban sus huevos, decidí ir hacia atrás y adelante, a la vez que le acercaba las tetas, luego aumenté mi ritmo, y me vine. El no terminaba así que me acostó y me levanto las piernas, para ponerlas sobre sus hombros y meterme la verga así, ¡mmmm…! que rico la sentía calentita abriendo y cerrando mi panochita, él me decía que se veía delicioso como se juntaban nuestros pelitos negros y mojados, ya que yo no me rasuro mi puchita.
Metía y sacaba su verga mientras me decía que era su prima zorra y rica, que era su prima consentida, y yo por mi parte para tenerlo más caliente me sobaba las tetas que ya estaban rojas y el pezón durísimo y me lo pellizcaba yo misma. Erick termino, sacando toda su verga y echándome la leche en los pelitos, sentía rico ver su cara de placer, después le limpié la verga con mi tanguita.
Dejamos pasar unos momentos y ya estando calientes de nuevo, le pedí que se masturbara enfrente de mí, así lo hizo y me encantaba verlo jalarse su verga y tocar sus huevos, no había cosa más cachonda que ver a mi primo haciendo eso. Cuando estaba para venirse otra vez, le dije que me diera lechita en mi cara así que me apunto con su pito y me la echo, pude sentirla caliente rica saliendo de su verga, limpié la que pude con la lengua y la demás con mis manos para lamerme los dedos y con mi misma boca inquieta me acerqué y se la limpié, así nos quedamos dormidos a la mañana siguiente.
Autor: Marymar
