Laura mi querida hermana
Visitas: 65,071
Al morir mi padre mi madre decidió volver a vivir al pueblo, todos los veranos mi hermana y yo pasamos algunos fines de semanas y varios días allí en verano. El pueblo está en la costa y en verano se duplica la población. Tengo 36 años dos hijas y me conservo bien para mi edad como si no hubiera tenido dos embarazos, mi hermana (Laura) y yo somos rubias nos parecemos bastante ella es dos años menor y está separada desde hace tres años sin hijos. Las dos sacamos los pechos grandes como nuestra madre y Laura es un poco más alta que yo.
Una calurosa noche regresamos mi esposo y yo de cenar y tomar unas copas, era tarde y hacía mucha calor, procuramos no hacer ruido para que mi hermana mi madre y mis hijas no se despertaran. La casa es grande y nuestra habitación queda a un lado, alegres y con ganas de follar un rato nos entregamos a ello. El calor en las noches de verano me hacen sentir fogosa caliente.
Por el calor que hacía y por nuestra calentura nadie sería capaz de serrar una puerta, cualquier brisa que nos ayudara a refrescar era necesaria. Al rato de estar follando y disfrutando de nuestras caricias y juegos en la cama, me subí sobre Marcos mi esposo abriendo las piernas metiendo su polla dentro de mí. Moviendo las caderas iba disfrutando apretando con fuerza para gozar del roce de su verga dentro de mi vagina. Marcos golpeaba mis nalgas lamía mis pechos y enterraba sus dedos en mi culo lubricado por mis flujos y por su lengua.
Saltaba jadeando de placer cuando descubrí por un espejo la presencia de mi hermana, nos estaba observando sin saber desde cuando lo hacía. Mi hermana estaba desnuda masturbándose sujetando uno de sus pechos lamiendo su pezón con la lengua. Por unos segundos me quedé muy cortada pero el ímpetu de Marcos me animo a no querer parar. Al contrario me excite mucho más al sentirme observada por mi hermana acelerando la intensidad y el ritmo. Estaba fogosa, saqué la polla de mi vagina y la puse en la entrada de mi culo ayudando a que lentamente fuera entrando toda. Agarrando los huevos de Marcos con una mano iba subiendo y bajando controlando la penetración dentro de mi ano.
Mirando al espejo observaba como mi hermana no paraba de meter sus dedos entre las piernas y acariciaba sus pechos, hasta que Laura se dio cuenta de que la estaba mirando la había descubierto. Se quedó parada quieta sin moverse sin saber que hacer al delatar su presencia. Sin pensar en nada mi reacción fue la de indicarle que viniera, con una mano le hice señas para que entrara.
Laura entro sin que mi esposo se diera cuenta de su presencia hasta que estaba junto a mí. Nos abrazamos y nos fundimos en el beso más maravilloso que había tenido. Con amor con cariño bese sus labios nuestras lenguas se fundieron con toda la pasión del mundo. No pude seguir follando con Marcos, sacando su polla de mi culo me entregue a lamer los pechos de Laura metiendo mis manos en su entrepierna y bajando a comerle su deliciosa concha. Laura hacía igual conmigo las dos nos entregamos a chupar nuestros coños. Su lengua era un placer para mi clítoris para mi ano y para mi vagina. Intensamente devoraba su coño disfrutando del sabor de sus flujos.
Juntas tuvimos varios orgasmos sintiendo salir por su clítoris algunas perdidas que mojaban mi cara. Mi esposo se unió a nosotras limpiando su polla al sacarla de mi culo, se la dio a mamar a mi hermana y luego empezó a follarme. La sacaba de mi coño y ella se la chupaba volviendo a meterla dentro de mí. Tuve varios orgasmos mientras me follaba Marcos y mi hermana no paraba de lamerme el clítoris. Aparté las piernas de mi hermana dejando de lamer su coño, sin decir nada los tres cambiamos de postura.
Laura y yo tumbamos a Marcos en la cama haciéndole una mamada, nos besamos con su polla en medio de nuestras bocas y con nuestros dedos metidos follando una a la otra, al oido le dije a Laura que era su turno.
Sin parar de besarnos fuimos juntas hasta meter en su cueva la polla de Marcos, sus jadeos fueron intensos a cada salto que daba, abierta de piernas follando de espaldas a Marcos no la deje un instante de acariciar besar y lamer por todas partes.
Marcos no pudo más soltando dentro de mi hermana todo su semen. Mientras chupaba y lamía el coño de mi hermana pude saborear sus flujos y el semen de mi marido, dos de las personas que más quiero. Luego nos abrazamos, cerramos la puerta y dormimos juntos aquella noche, seguimos al amanecer y repetimos cuando podemos. Estoy enamorada de mi hermana y de mi marido, soy feliz.
Autor: Anónimo
