Mi segunda vez – Gustav.

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Desconozco si los relatos que voy contando quedan entrelazados para tener la continuidad de estos. De todos modos aquí voy.

Después de mi primera vez con Pedro, recuerdo que llegué a mi casa con la excusa a mi madre de que no hubo clases en la u. Era medio día, estaba muy cansado y muy adolorido. Recuerdo que me fui a la ducha y noté que me hizo bastante daño mi primer encuentro con un hombre, pero de solo pensar me excitaba lo que habíamos hecho.

Me duché en mi baño y sentía que el agua que caía por mi espalda hasta mi trasero me provocaba una pequeña molestia. Me toco el ano y claro, estaba muy irritado y tenía algo de sangre. Me asusté pensando en que Pedro me había desgarrado lo cual significaría tener que ir al doctor. De solo pensarlo me daba vergüenza y me ponía rojo.

Pero el día pasó y el dolor fue disminuyendo. Recuerdo que me dolía al sentarme, literalmente me rompió.

Bueno, pasaron tres días después de nuestro encuentro con Pedro y tenía a un par de compañeros de la universidad, de esa carrera que no terminé, en mi casa estudiando (iba en primer año). No me atraían hombres de mi edad, por lo cual, para mi no significaba nada sexual estar con ellos. Pero yo se que a uno de ellos si le atraía, me lo hacía ver cuando me quedaba yo en su departamento que arrendaba con su hermano mayor en santiago. Le pondré un seudónimo porque es otra historia, pero no con él directamente. Le pondré Mauricio a este compañero. Pero para mi Mauricio no era de mi gusto. El tema es que estábamos estudiando y me llama Pedro por teléfono. Yo sentí que me puse pálido y salí al patio a hablar.

Pedro: “Hola Héctor, cómo estás?” – Me habló súper amable y con tono súper amigable.

Yo: “Bien y tú?” – Para variar cortante, ya que me puse nervioso.

Pedro: Todo bien. Pensando en nuestro encuentro del otro día – Me comenzó a contar que le había encantado nuestro encuentro, que había pensado mucho en mi.

Pedro: Te tinca que nos juntemos hoy o mañana?

Yo: Yap, podría ser. Pero tengo un problema. Aún estoy muy adolorido – Lo dije de verdad, pero solo decir eso me calentó y yo creo que a él también. Todo esto lo decía súper bajo y con cautela en el patio de mi casa.

Pedro: No te preocupes por eso, te voy a tratar bien. Todo será a tu ritmo.

Yo estaba dudativo de todas formas, porque de verdad me daba miedo que podría sufrir una herida. Pero tenía muchas ganas.

Pedro: Juntémonos, vas a ganar mucho conmigo – Me dijo eso y no entendí por qué me lo dijo, pero no se por qué me convenció. Quizá ganaría mucho placer, no lo se.

Me despedí y quedamos de juntarnos la semana siguiente, el lunes después de clases. Pero el salía pasadas las 17.00, por lo que me quedaría estudiando en la biblioteca para poder vernos. Mentí en mi casa indicando que estudiaría con compañeros hasta tarde.

Llegó el lunes. Salí pm de clases, tipo 16 horas recuerdo y lo llamé. Pedro me confirmó y me dijo que yo ya sabía como llegar, que llegara tipo 17:40 a su depa (aprox, eso recuerdo) y que lo llamara cuando estuviese abajo. Recuerdo que tomé una micro y partí para allá. Nuevamente los nervios en contra y con vergüenza de que me vieran los guardias, la señora que nos insultó, y por él. Me daba vergüenza tonteras de que el sabía que me gustaba su pene y como me hacía sentir. De hecho, el era de mi gusto físicamente, robusto, más alto y moreno. Su pene me gustaba pero de todas formas estaba asustado por lo ancho.

Llego a su edificio y lo espero un poco más lejos de la portería y lo llamo por celular. Baja de su departamento y me recibe.

Pedro: Hola Héctor, cómo estás?, ven pasa. – Me hizo pasar mientras los conserjes del edificio lo saludaban súper amable y el también con ellos. Eso me relajó, porque no sentí esas miradas de la vez anterior. Quizá eran otro turno.

Pedro: Que rico que viniste. Tengo que decirte que me gustó mucho tener ese encuentro contigo. Quedé con el olor de tu cuerpo en el mío.

Yo me puse colorado, sentía la vergüenza. Me pregunté ¿Qué olor? bueno, malo, no sabía que tenía un olor.

Yo: Yo igual, tu olor lo tuve varios días – Súper fome yo, era muy cortado.

Pedro me deja subir nuevamente delante de él por las escaleras y nuevamente lo miro hacia atrás mientras subo, y me pega una palmada en el trasero, súper despacio, pero me la pegó. Yo salté mirando para todos lados, pero no había nadie. Le dije que afuera no que podrían mirar. Él se mató de la risa. Yo, muerto de vergüenza. La vergüenza era mi gran problema.

Llegamos a su depto y él golpea la puerta:

Yo: Estás con alguien.

Pedro: Si, con mi compañero de departamento, el otro día no estaba porque como cualquier mortal trabaja.

Yo: Pensé que estarías solo.

Pedro me iba a responder y justo abren la puerta. Yo me hice el leso y saludé a su compañero. Un poco más delgado qué el, pero más alto. No era de mi tipo la verdad. Pedro me presenta a su amigo y nos saludamos. El amigo estaba viendo una película en un sillón, y noté que tenía una cerveza en una mesa de centro en el living. Me hacen sentarme en el sillón y Pedro me ofrece un vaso de bebida el cuál fue a buscar. Entonces el amigo me dice:

Daniel: Así que tu eres Héctor. Pedro me habló todos estos días de ti. Un gustazo – Me dice eso. Yo ya rojo de todos colores le dije, si, soy yo, un gusto igual.

Daniel: Que bueno que viniste porque el Pedro estaba medio ansioso por verte – Yo creo que me vio nervioso – Pero siéntete en tu casa, no muerdo y soy gay como Pedro. Así que tranquilo.

Pedro llega con el vaso de bebida y dice: Si, no te sientas nervioso, relájate, seremos mayores que tu, pero somos entretenidos.

Yo me reí ya intentando relajarme y lo estaba logrando. Le pregunto a Daniel su edad y me dice 45.

Yo: que bien, se ve más joven. – Lo dije para ser amigable.

Pedro lo comenzó a molestar porque era nueve años mayor que él. Que era viejo, que tenía que jubilar. Bromas de ese estilo. Mientras reían Pedro se sentó a mi lado.

Pedro: Que bueno verte Héctor, tengo un presentimiento de que lo vamos a pasar bien.

Yo: Si, sería bueno. – Yo estaba cortado, sentía hasta que me mareaba (no le puso nada a la bebida porsiaca, era mi reacción normal de nervioso).

Pedro me abrazó ahí sentados y me pregunta si tengo hambre, yo le dije que si y me responde con la frase típica de chileno: Cómete este fiambre. Ahí me maté de la risa. Los tres reíamos y Pedro me comenzó a tocar la espalda, el pelo y con su mano en eso, me dio un beso frente a su amigo. Yo por dentro impactado porque estaba el amigo. Pedro se levantó y llegó con maní y cosas como tipo snack.

Estaban comentando la película y Pedro no dejaba de acariciarme el pelo, espalda, cuello y de vez en cuando mi mejilla. Habría pasado como 30 o 40 min y:

Pedro: Me acompañas a mi dormitorio?

Yo: Bueno, vamos. – Lo dije rápido porque estaba incómodo con Daniel al lado, porque él sabía a lo que venía y lo que me iban a hacer.

Daniel: Me van a dejar solo? Para qué invitan. – Lo dijo como broma/verdad creo yo.

Con eso yo quedé helado. No dije nada y Pedro solo se rio.

Me tomó de la mano y nos fuimos. Entramos a la habitación de Pedro y comenzamos a besarnos. Reconozco que igual me excitaba pensar que Daniel en el living estaba pensando en como yo chuparía el pene de Pedro y que me penetrarían. Yo estaba muy caliente y Pedro ya comenzaba a desnudarme. Hizo lo mismo que la vez anterior y me dejó desnudo. Yo estaba preocupado porque de todas formas necesitaba una ducha. Paré y le dije que me quería preparar. Pedro me dice vamos juntos pero yo le respondí que no, que iría solo. De puro tímido le dije eso. Partí solo al baño que tenia en su dormitorio.

Me duché y me sentí seguro. Me limpié bien todas mis partes y salí. A todo esto, yo me depilaba mis partes. Pedro por el contrario, mucho pelo por todo su cuerpo.

Salí de la ducha con una toalla que había en el baño y Pedro no estaba. Me quedé pensando y apareció.

Pedro: Fui a buscar un preservativo al dormitorio de Daniel. – Me dice que el tiene novio pero que no vivía en el depto.

Yo: Y viene para acá su novio? – Le pregunté por decir algo recuerdo.

Pedro: Creo que no. Mejor, es muy loca. – Me dice eso, entonces asumí que Daniel era activo. Bueno, tenía roda la pinta de serlo.

Pedro me saca la toalla y me tira a la cama.

Pedro: Ponte en cuatro – Me dice eso mientras el mismo me tomaba del cuerpo y me ponía en cuatro.

Me sentía muy caliente, me estaba mirando mis partes y yo con lo vergonzoso que era, estaba entre en shock o muy pero muy caliente.

En eso, siento una respiración cerca de mis glúteos. Miro hacia atrás y no alcanzo ni a girar mi cabeza y el me comenzó a hacer un beso negro demasiado rico. Su lengua tenía bastante fuerza para entrar en mi ano. Me pasaba la lengua, me tocaba las nalgas, me agarraba mi pene, metía uno de sus dedos en mi trasero, lo sacaba y pasaba nuevamente su lengua. Yo estaba en el cielo, lo estaba disfrutando mucho. Estuvo por lo menos unos 15 minutos así. Entonces se para y yo lo miro y veo que no cerró completamente la puerta que daba hacia atrás.

Yo: Pedro cierra la puerta por favor.

Pedro: Tranquilo, si Daniel está viendo la tele. Cuando el está con su pololo (novio) a veces dejan todo abierto y yo los he visto, pero paso de largo. – Yo le creí, pero después, pensándolo bien, no creo que haya sido verdad. Quizá si participaba.

Yo: Es que me da vergüenza. – Mientras hablábamos de cerrar la puerta o no, el ya está parado frente a mi cara y yo en cuatro.

Pedro: Chúpamelo. Lame mis bolas también.

Yo comencé a sacar su botón del pantalón y el se los bajó junto con sus bóxer. Y recuerdo que como se los bajo de un tirón, y su pene estaba erecto, salió hacia arriba, como pelicular porno. Tomé sus testículos, los tenía muy grandes, en proporción a su pene. Los lamía y se notaba que eso le gustaba mucho. Después le lamia el glande que ya estaba lleno de su líquido preseminal y como se lo besaba con piquitos, su semen quedaba entre su pene y mi boca. Sentí su sabor, estaba totalmente ido por estar en eso, chupando su pene, con su pubis cerca de mi cara.

Por otro lado había olvidado totalmente que la puerta estaba abierta. Obviamente Pedro la había dejado así intencionalmente y mi trasero apuntaba para ese punto.

Pedro: Ponme el condón – me dice.

Yo lo saco, se lo pongo y prácticamente no le cabía. Le cubría hasta un poco menos de la mitad de su tronco. Después de eso me besa y se pone detrás de mi. Me vuelve a besar el ano, mucha saliba.

Yo: Muy despacio por favor, aún me duele y siento delicado.

Pedro mientras me hacía este segundo beso negro asintió con la cabeza. Se paró y del velador sacó una crema, de qué? un misterio. Pero se la echó en su mano y comenzó a aplicar en mi trasero. Después de eso sentí como su dedo se iba introduciendo, pero sentí distinto, y es porque aún estaba muy adolorido de la vez anterior.  De echo no podía apretar muy fuerte mi ano porque me dolía.

Pedro sigue con su dedo adentro y se para y me monta. Sentía su pene buscando mi ano, y me dice:

Pedro: Guíalo tu con tu mano.

Yo en cuatro tomé su pene y lo llevé al punto exacto y cuando lo suelto para que comience, se dejó caer con todo su peso, que yo creo que eran más de 100 kg. Se me empieza a meter en mi cuerpo y le digo que no tan rápido, que me duele.

Yo: hay! Para por favor, no tan rápido, me duele! – Puse esos signos de exclamación porque grité.

Pedro: Voy a parar, está bien ahí?

Yo: Si, para un poquito – Le decía.

Pedro: Y ahí – Me comenzaba a penetrar nuevamente, pero de apoco. Cada vez que yo le decía si, remataba entrando un poco más y me decía: Ahí? y penetraba, Ahí? y penetraba.

Yo me estaba revolcando por el dolor, pero me gustaba. No me podía mover por el peso de Pedro. y seguía avanzando y parando. Pero de pronto, como que algo cedió y entró completamente. Yo gemí y grité, pero juro que fue involuntario.

Pedro me mordía el cuello literalmente. Saltaba sobre mi. Yo estaba muy excitado e intentaba hacer círculos con mi trasero, pero su peso no me dejaba. Mientras me penetraba me abre las piernas y me puso como ranita. En esa posición, su pene que ya me estaba rajando, entró totalmente. Sentía como me tocaba por dentro, muy adentro. Pedro gemía y gemía como un toro. No se en qué momento, de tenerme así, veo una sombra de la luz que entraba por la puerta. Yo no podía ni quería decir nada, sentía que no importaba nada. Y claro, doblo mi cuello para mirar a quien yo sabía que era, no había nadie más: Daniel. Solo veo su silueta en cuclillas mirando mi penetración. Era obvio que Pedro sabía que estaba allí, quizá estaban acostumbrados a compartir parejas.  Pedro me toma del cuello y me da un beso como para que no viera o para no dejarme actuar.

Pedro seguía penetrándome, pero yo me comencé a distraer y poner nervioso. Saber que me estaban observando mi ano con el pene de Pedro adentro me excitó, pero ganaron los nervios y sentí que ya no estaba tan dilatado, y en un par de segundos, sentí la enormidad del pene de Pedro. Era como un fierro gordo. Mi dilatación ya había disminuido y sentí como Pedro también lo sintió. Se notó que le gustó aún más por el apriete, y yo intenté zafarme de la posición de ranita en la que estaba pero el me abrió más con sus piernas y me abrazó agarrándome los hombros. Ya no gemía, yo me quejaba, me dolía. Y doy vuelta mi cara para el otro lado y veo que Daniel se está masturbando. Giro nuevamente hacia el frente mi cara y no pude más que excitarme por la situación. Pedro arriba mío, su pene en mi ano, sus testículos rebotando en mi y una persona que no conocía masturbándose con la imagen de mi trasero penetrado. Pasaron unos minutos así, y Pedro se va. Eso me dolió pero un montón. Me penetró con mucha fuerza cuando eyaculó. Se tiró sobre mi y ya me costaba respirar. Sentí los pasos de su compañero salir de la habitación.

Pedro aún no se salía. Nos pusimos cucharita y pasaron uno minutos y me sacó su pene. El condón lleno de su semen y menos mal limpio, me preocupé de eso.

Pedro: Te pasaste me decía. Aguantas harto. – La verdad me lo dijo de otra forma, fue como más coloquial: “Te pasaste, tu culo aguantó mi pico completo otra vez”.

Yo: Me gustó igual, me encanta tener sexo contigo, pero Daniel entró y nos vio.

Pedro: No creo, no lo vi. – Eso me molestó porque yo se que si lo había visto.

Yo: Yo lo vi, nos estaba mirando, allá atrás de nosotros.

Pedro: Le pregunto?

Yo: Noooo, mejor no. – No quería problemas.

Pedro: Pero te gustó? Te gustó ser mi mina?

Quedé para adentro, está bien que me guste el rol pasivo, pero no me habían tratado como mujer.

Yo: Si, pero no soy mina, jajajaja. – Recuerdo que le dije algo así.

Pedro: Pero si te penetré. jajajaja.

Yo: Bueeeeno, tu mina entonces, como quieras. – Le dije en tono de bromas.

Recuerdo que era tarde, estaba oscureciendo y le dije que me iba.

Pedro: No te quieres quedar? Comamos algo. – Me dijo que compraría pizza.

Yo la verdad, después de saciarme sexualmente, me dan ganas de irme, pero me comenzó a insistir. Yo por otro lado le dije que tenía que irme porque necesitaba ir a buscar mis cuadernos para las clases del martes y cosas por el estilo. el me decía que usara los otros cuadernos de otras materias y que después pasara en limpio. Le dije la verdad, que me gustaría pero me daba vergüenza Daniel. Y le dije que en ese momento, después de pasar la calentura, me sentía desprotegido. Pero no se lo dije para que él me protegiera, para nada. Y Pedro recuerdo que me dice que todo lo contrario, pero que quizá Daniel se calentó y solo miró, que era buen tipo.

En toda la insistencia, yo llamo a mi casa y le digo a mi madre que me quedaría en la casa de un compañero.

Me quedé en casa de Pedro y ahí comenzaron tiempos en que me sacié de todos mis deseos de ser penetrado.

 

Espero que les guste esta experiencia. Quiero contar mis historias, porque la verdad, después de los 30 negué mi bisexualidad y ahora quiero ser libre nuevamente y partiré contando todo lo que viví cuando estaba algo más joven. Sigo joven a mis 42.

 

 

 

 

 

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gustav123
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Hola. Soy Gustav. Santiago de Chile.
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5 comentarios

  1. Rico relato de tu segunda vez. No entiendo por que te avergüenza, estar mostrando tu ano al macho que ya te rompió el culo. Vergüenza ante su amigo te comprendo.

    • Que bueno que te gustó.
      Si. A esa edad fantaseaba con los tíos, y participé en unas ocasiones.
      En cosa de gustos…

  2. Me encantó tu relato!!!. Me gusta y gozo el buen sexo en pareja. No me gustan los tríos , ni los mirones pajeros.
    Besos.

    • Que bueno que te gustó.
      Si. A esa edad fantaseaba con los tíos, y participé en unas ocasiones.
      En cosa de gustos…

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