Volví al baldío con el vagabundo
Buenas. En el relato anterior conté cómo un mal encuentro en un baldío, fue visto por un vagabundo que me terminó consolando y me da una buena cogida.
Salí del baldío y miro alrededor para ver que nadie me vea y me doy cuenta que al frente solo había un paredón de una fábrica y al lado un galpón de un depósito. No había casas en la cuadra y eso me dió la idea de que volvería pero algo más temprano. Tenía ganas de volver al día siguiente pero desperté y aún me latía mí cola. Además tenía cosas que hacer y se me hizo tarde. Mis viejos se iban de viaje ese Finde así que aprovecho a decirles que me quedaría con amigos. Me iría el sábado y llegaría el domingo.
Llegó el sábado y me prepare con un conjunto de lencería blanco y mis medias ralladas blanco y negro a medio muslo. Tenía un vestido negro a lunares blancos, suelto pero corto. En la mochila mí maquillaje y otro conjunto de lencería negra y una pollera escocesa, camisa negra y portaligas y mis zapatos de plataforma. Compré algunas cosas para llevarle algunas latas de comida, pan, cigarrillos, tres cajas de vino que había visto tiradas en su choza.
Al llegar aún era de día y me quedé con mí ropa de niño puesta. Al ver que no había nadie me metí al baldío. No quería que él me vea así, entonces me metí bajo la misma planta donde había estado con el pendejo. Ahí me saque lo que tenía encima y me puse el vestido. Me hice dos colitas en el pelo una a cada lado para aparentar ser más chica. Me maquillé suave de celeste mis párpados y delineador negro y mis pestañas con rimel azul. Me puse rubor en los cachetes para ponerlos colorados y pinté mis labios de rosa fuerte.
Una vez lista me voy al fondo donde estaba la choza del vagabundo. Al acercarme lo empiezo a llamar y no me responde. Sigui hasta llegar a la puerta y lo veo. Estaba durmiendo tirado sobre la pila de colchones, dejo las bolsas que le había llevado y entre hasta estar a su lado. Ahí veo que estaba con los pantalones abajo y tenía una mano agarrando su pija. Me quedé viendo eso y pensando que hacer. Lo quería despertar chupándole la pija pero pensé que lo podía asustar. Entonces lo empiezo a llamar hasta que abriendo un ojo me mira y me dice:
-pense que no te iba a ver más piba…
-No pude venir el otro día pero hoy sí y hasta mañana puedo estar con vos si querés…
-Como no voy a querer si estuve pensando en vos todo el día… Mirá como se me pone cuando pienso en vos. Me dijo señalando su pija.
-Ya veo que está despierta. Tengo una sorpresa.
Saqué un pomo de vaselina de la mochila y se la pase de punta a punta, después algo más en mí cola y me subí a el con una pierna a cada lado. Lo miro a la cara y me dijo:
-Estas hermosa piba. No sabes cómo te extrañé. Y agarra mí cara con las dos manos y me dan un beso.
-No me mientas, vos lo que extrañaba es ésto. Le dije mientras agarre su pija que se le estaba parando y me la metí sola.
-Que caliente viniste nena… Ya le tenés adentro. Mirá que sos muy putita. Y me besaba mientras yo iba metiendo si pija dentro mío.
-Ay mí negro, que ganas tenía de montarte toda bien despacito… La siento cada vez más dura y entra más adentro.
-Que putita mimosa sos piba. Se te nota en la cara que te gusta la pija.
-Si me encanta tener toda tu pija adentro. Ahora mientras me coges despacito te cuento que te traje algunas cosas.
Empecé a hablarle de lo que había hecho el día anterior y boludeces mientras seguía subiendo y bajando de su enorme pija. El sólo me miraba y decía que era una pendeja viciosa enamorada de las vergas. Me reía y el también. Le pregunté porque decía eso? Tengo mucha pinta de puta o lo decís porque me tenés ensartada tu pija? Me respondió que por las dos cosas además de la cara de placer que ponés cuando te entra toda. En un momento me dice que necesita acabar y me empiezo a balancear más rápido y siento su leche corriendo dentro mío. Me quedé arriba besándonos hasta que salió para hacer pis. Me acomodo la ropa y lo espero.
Al volver le muestro las bolsas y me dijo que no hacía falta. Pero mil gracias nena. Se sienta al lado mío en los colchones y abre un vino. Tomamos unos tragos fumando y dándonos besos. Ése tipo me besaba tan bien que me ponía re cachonda, en eso le dije que quería chuparle la pija. Me agaché y se la chupé un buen rato. Me saqué de mí boca y le digo:
-Negro, me coges?
-Si piba. Cómo vos quieras.
Me puse en 4 y le pedí que me la clave así. No sé hizo esperar y me la enterró toda. Me la clavaba con fuerza como si quisiera meter sus huevos también. Me sacudió con todo y volvió a llenar de leche mí cola.
Ya había llegado la noche entonces le dije que me iba a hacer pis y limpiarme. Volví a la choza y le dije que me iba a cambiar. El me deja sola para que me arregle y sale. Me puse el otro conjunto de lencería negra con el portaligas y medias negras. La pollera escocesa y la camisa. Los zapatos altos y me maquillé bien puta con los labios de rojo. Me hice una cola de caballo y salgo. El al verme me hace señas de que haga silencio. Me quedé inmóvil y me hace señas que lo siga. Camino hacia donde estaba y me dice al oído que no haga ruido que teníamos show.
Fuimos despacio hacia el medio del baldío y me señaló el lugar donde había estado yo con el pendejo. Desde nuestra lugar de podía ver bien que eran un flaco y una chica que se estaban besando y manoseando. Recordé cuando yo estuve ahí y me di cuenta que el negro había visto bien mí situación. El negro me dice que siempre va gente ahí y el tiene show porno en vivo. Nos quedamos mirando y vimos que el tipo se baja el pantalón y la chica le saco la remera. Ella se pone de rodillas y le empieza a chupar la pija. Teníamos una ubicación de privilegio viendo casi al detalle a esa pareja. Ella se levanta y le da la espalda apoyando sus manos en un tronco y su macho le levanta el vestido y le mete la verga desde atrás. Se escuchaba a ella gimiendo bajo y yo viendo eso me calenté y ahí mismo me gire, me agaché delante de mí macho y le empecé a chupar la pija con ganas tratando de no hacer ruido.
Lo hice acabar en 5 minutos y me hace señas para volver al fondo. Ahí nos quedamos sentados en unos ladrillos fuera de la choza y tomamos un poco más de vino. Prendí un cigarrillo y me quedé parada. El se acerca y me apoya contra la pared. Abrazaba mí cintura mientras yo lo abrace por el cuello. Nos besábamos apasionados. En eso el me alza por la cola con mis piernas abiertas a su alrededor y y yo me cuelgo de su cuerpo. Con una mano el liberó si pija mientras yo corrí mí tanga. Alcance a agarrar su pija y la llevo a mí entrada. Apenas se metió la cabeza, suspiro de placer y el agarrando los cachetes de mí cola, los separó y me la clavo toda. Me cogió así colgada a el como un loco y yo gozaba de lo mejor. Después volvemos a los colchones y seguimos cogiendo por horas en todas las posiciones.
Yo pensaba quedarme hasta el domingo a la tarde pero terminamos desmayados. Me desperté siendo de día. Me limpie. Me saqué el maquillaje. Guardé todo y me fui. El dormía profundo así que no me escuchó irme. Iba caminando con mis piernas temblando así que quería llegar a casa a bañarme antes que alguien me vea.
Después de ese día no volví más a ver al vagabundo.
Gracias por leer.
Hasta la próxima.
Roxy
¿Te gustó este relato? descubre más historias picantes en nuestra página principal.
