Mi primera vez a mis 18 años recién cumplidos
Hola, este es mi primer relato y espero poder escribir muchos más.
Les quiero compartir cómo fue mi primera vez, que fue como en dos partes. No es algo grotesco; fui una chica educada por una familia un poco conservadora y temía de las intenciones de los hombres, pero espero que les guste.
En ese entonces yo tenía recién cumplidos mis 18 años, chica blanca de 1.58, delgada, glúteos chicos pero redonditos y un poco de cadera, copa mediana pero no pequeña, eso sí, firmes. Trabajaba como cerillito en un centro comercial donde anduve de novia con un chico casi de mi edad, Isaac, el igual que yo aún virgen. Ya ahí varios de los empleados me pretendían, ya que era bastante simpática. Uno de ellos era el gerente de electrónica donde estaba mi novio (otra historia para después). Yo estaba indecisa de hacerlo, ya que sentía que Isaac solo me usaría. Ya con dos meses de novios, lo decidimos juntos. Yo no le creía que él era virgen hasta que estuvimos juntos; su falta de experiencia (al igual que yo) me hizo confirmarlo.
Yo para esta edad ya usaba tanga, pues por el tipo de ropa que usaba —leggins ajustados— se me hacía cómoda. Mi primer tanga la usé a los 17. Decidimos ir a un hotel un jueves por la tarde, ya que era mi descanso y él pidió el día libre. Ahí pagamos una habitación y procedimos a subir. Yo, muy tímida, esperaba mientras él pedía el servicio. Yo llevaba un mayón negro con tanga negra lisa que hacía que se metiera todo y se notaran bien mis nalgas, un top blanco poco escotado que al agacharme dejaba asomar un poco el pezón, con bra de media copa gris oscuro que se marcaba en mi top, ya que era bastante delgada la tela. Yo estaba bien depilada, ya que así casi siempre estaba, aunque no acostumbrada, ya que picaba, jeje. Era lo que se dice un poco mojigata.
Estando ya en la habitación, cubrimos las ventanas y nos empezamos a besar para calentarnos. Le froté mi mano sobre su pantalón; sentía cómo se le erectaba su verga. Ambos temblábamos de nervios. Él tocaba mi piel que se dejaba ver sobre mi abdomen; sentía sus manos temblar, queriendo subir hacia mi bra y otra bajando por detrás de mi cintura. Los besos duraron un rato. Procedí a lamer parte de su cara hacia el oído; se escuchaban nuestras respiraciones ya agitadas y excitadas. Le quité la playera y él hizo lo mismo; me despojó de ella y apretó mis tetas por encima de mi bra, lo jaló un poco para ver mis pezones. Quedó fascinado por ellos, ya que son café clarito y medianos, bien paraditos. Me bajó el mayón y le desabroché su pantalón. Nos recostamos ya solo con ropa interior. Yo estaba arriba de él y él me tocaba mis nalgas en círculos. Metí la mano sobre su bóxer y ya se sentía muy baboso; lo masturbe un poco. Así estuvimos un rato frotándonos. Él intentaba hacer a un lado mi tanga y tocar mis labios; solo tocó los exteriores y procedió a meter la mano por debajo de mi tanga por la parte de mi abdomen. Yo gemí suave, pues sentí sus dedos acercándose hacia mi clítoris, hasta que me decidí a quitarle todo. Me ayudó a quitar mi bra, dejando al aire mis tetas ya con los pezones muy duros de la excitación, y bajó mi tanga; la empujé con los pies. Me acosté lista para recibir mi primer verga, un poco en la orilla de la cama y aún con las piernas cerradas, juntaba mis brazos para que mis tetas se vieran más voluminosas (truco de chicas).
Él se paró a colocarse un condón; yo lo observaba esperando lo que iba a venir. Se acercó a abrirme las piernas y se colocó para introducir su verga ya muy dura. Por nuestra inexperiencia hizo varios intentos, pero nomás no podía. Yo ayudaba con mis manos, una a cada lado para abrir mis labios y dejar totalmente expuesta mi florecita que sería estrenada por la verga de Isaac. A mí me dolía mucho y en esos intentos nomás no entraba; entonces se desesperó y me dijo que nos teníamos que ir, y nos fuimos. Creí que se molestaría y así parecía; le pedí perdón, me ignoró. Yo creí confirmar que solo me quería para cogerme; me deprimí. Pero pasando unos días lo repetimos un lunes en su descanso y yo falté al trabajo.
Esta vez entró toda su dura verga; quizá se asesoró, porque lo hizo con más calma y funcionó. En la misma posición (de misionero) y circunstancias, ya con su condón puesto, se colocó y empujó hasta que me la metió poco a poco por mi kukita totalmente mojada. A mí me dolía mucho, empecé a sentir un poco de incomodidad inicial e hice muecas de dolor. Preguntó si estaba bien; solo asentí con la cabeza para que él continuara, pero fue bajando la sensación de dolor. Sentía como un trozo no muy grande se abría paso entre mis muslos y más allá; fue una sensación nueva, dolorosa pero a su vez rica. Sentía cómo entraba y salía ese trozo de aproximadamente unos 15 cm; se sentía tan enorme a mi apretada e intacta conchita. Le llevé sus manos hacia mis tetas para que las apretara. Él siguió penetrándome, solo el saca y mete mientras apretaba mis tetas con una mano. No duramos mucho; él se vino y se levantó, fue al baño a limpiarse y quitarle el condón, se puso su bóxer y se acostó a mi lado. Nos recostamos de cucharita mientras le ponía su mano en mi teta; dormimos un poco.
Al despertar nos metimos a bañar y lo hicimos nuevamente, pero la verdad se me hizo muy incómodo ya que estaba resbaloso. Esta vez yo me incliné un poco hacia la pared, sacando la cola para que él pudiera meterme su verga; yo me tocaba las tetas para incrementar la excitación. Recuerdo el sonido muy fuerte de nuestros cuerpos mojados al rebotar. Esta vez lo hizo un poco más duro y eso me gustó, aunque dolía muchísimo más. Yo gritaba bastante fuerte, pues las demás habitaciones hacían lo mismo, así que me dejé llevar un poco. Terminó y se volteó para quitarse el condón y lavarse, y después salió. Él no me dejaba ver su pene en estado de dormido, quizá le daba pena.
Ya al salir del hotel yo caminaba raro; me sentía como rosada, pero no lo estaba, solo que dolía y las escaleras fueron una pesadilla, jaja. Así duré unos tres días. Y es extraño, pero de ahí los hombres se me acercaban más, como si supieran que ya no era virgen y estaba lista para recibir más vergas.
No es la gran historia, pero espero que les guste y les iré contando las siguientes veces. Intenté subir la intensidad, jeje, y con otros novios. Les contestaré todos sus comentarios y pueden ser libres de preguntar lo que gusten.
Besitos…
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Rico esa vajinita apretaita me imajino mis 23cm
Hola Jorge, bueno de eso ya hace unos años, pero en ese entonces me hubieras partido totalmente jeje
Uuff mis felicitaciones y admiración muy cachondo relato y muy descriptivo esperamos los siguientes y vas a tener muchos administradores eso es seguro
Muchas gracias Aguante100, me esforcé para no dejarles fuera ningun detalle, espero y me sigas leyendo.