Escapadas con mi novia

Hola, soy Junior, de SMP, y mi novia Thalía, de Ventanilla. Ella es una chata blanca con un culito de infarto que pararía cualquier verga: lo tiene redondito, delicioso, paradito, con unas tetitas chicas pero redonditas, formaditas y en puntita. Esta historia empieza cuando no teníamos mucho tiempo para estar solos y dar rienda suelta a nuestras más bajas pasiones, ya que sus padres la tenían bien vigilada. Nos encontrábamos en un hotel en la Avenida Neptuno, cerca del paradero Telefonica, que era nuestro nidito de amor.

Ese día ingresamos al hotel, nos desnudamos y empezamos con sexo oral. Su conchita, uff, qué rica estaba: peladita, mojadita. Se vino en mi boca; qué deliciosa estaba. Luego ella me hizo una mamada; la verdad es que lo chupa como una diosa, como una actriz, con esos labios muy ricos. Ahí nos arrechamos más y más. Ella boca arriba, recibiendo toda la cogida y estremeciéndose de placer. Yo la masturbaba en cada cogida y se venía a mares; la cama estaba totalmente mojada. Cada venida suya me bajaba al pozo y me tomaba su lechita que salía de esa conchita deliciosa.

Le dije que cambiara de pose y, wao, se puso en cuatro de perrita. Qué rico culo, con esas nalgas bien redonditas. Le dije que posara para tomarle una foto de recuerdo y aceptó; posó y luego otra pose de solo ver ese culito. Quería seguir cogiéndola más y más.
(Imaginen ese culito perfecto para juzgarlo ustedes mismos).

En ese instante no nos interesó nada; seguimos cogiendo, pose tras pose. Después de venirnos, nos vestimos y nos fuimos a su casa, pues era tarde y dijimos que el tráfico estaba intenso; que nos disculpen. De ahí me fui y, por el celular, recordamos todo lo que habíamos hecho.

Esperamos que les gusten nuestras locuras. Esperando sus comentarios.

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Junior2026
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