9. Me comienzo relajar. Viernes, sábado y domingo – Gustav

Marco me seguía hablando por teléfono y quedó de ir una vez al mes a Santiago para que nos juntáramos. Me preguntó si podía ir una vez al mes también a Concepción. Pensé que era goloso, pero como hombre, uno sabe que se está siempre caliente.
Igual lo pensé. Viajar y pasar todo el fin de semana con Marco se me hacía excitante. Solos en su casa, mucho sexo, lugar seguro, tranquilos.
Le dije que sí, pero tendría que ver qué decir en la casa. Entonces les explico a mis papás que conocí a alguien en Conce, que me gustaría ir a ver (pensaron que era mujer) y que con mis notas de la U les demostraría que no habría problema. Yo era estudioso, y a pesar de estos encuentros, mis notas eran buenisimas. Entonces, me dijeron que ok. No hay problema.
Me daba lata mentirles. Me decía que si las cosas fueran distinas, les contaría la verdad, pero no eran distintas, eran épocas cerradas al tema de la homosexualidad.
Entonces le comenté a Marco sobre lo positivo de la situación y el me preguntaba como niño que le había dicho a mis padres. A todo esto no se si dije la edad de Marco. Tenía 48, representaba un poco menos. Era mayor que mis papás. De hecho recuerdo que una vez por teléfono se lo dije riendo y se sintió mal, pero sabía que se lo dije de broma. Fue en el contexto de lo mismo que les comentaba antes. Le decía por teléfono a Marcos que deseaba no mentirle a mis papás, pero no podía decir la verdad y ahí se la tiré: “Además, como le podría decir a mis papás que un SEÑOR me está penetrando el trasero y es mayor que ud?”. Por teléfono yo tenía harta personalidad, pero en persona me avergonzaba.
(Intentaré contar dos historias, la vez que fui yo y la vez que vino él. Después en otras historias contaré las que más recuerdo.)
Entonces. Llegó mi turno de ir a Concepción.Llegó a Concepción un viernes en la noche. Me va a buscar al terminal de buses y nos subimos a su auto. Nos dimos tremendo beso.
Pasamos a comprar cosas para comer y beber. Compró alcohol y para picar. Yo compre bebidas y unos chocolates recuerdo. Yo era bueno para comer, pero nunca engordaba.
Llegamos a su casa y comenzaron los besos y comenzamos a desnudarnos. Le dije que me iba a preparar al baño. Me esperó y cuando salgo, estaba desnudo con tremendo paquete parado. Yo había llevado el lubricante en la mochila y me comenzó a echar en mi hoyito. A todo esto, habían pasado como 3 semanas que no nos veíamos. Me metió un dedo como desesperado y me tiró a la cama. Se acuesta y comenzamos un 69. Marco en los 69 se dirigía siempre a mi ano.
Comenzamos a chuparnos. Su pene me encantaba, botaba harto líquido preseminal. Yo chupaba sus testículos , tronco y glande. Miraba su pene y lo encontraba hermoso y poderoso. Marco estaba perdido en mi trasero, me daba besos con lengua, metía dedos, los sacaba, seguía besando. Yo era cuidadoso, siempre me preparaba bien.
Y cuando ya nos saciamos de chupar, me dice, afirmate. Me tomó como la primera vez. Quedé con sus piernas en sus brazos y yo me agarré en su cuello. Nos besamos y me dijo que guiara su pene a mi ano. Lo hago con una de las manos y me deja caer. Yo gemí de forma ahogada y me dice: “estamos solos, gime como tu quieras”.
Me puse a gemir de gusto. Su pene me tocaba adentro y profundo. Sentía sus testículos chocar con mis nalgas. Me subía y bajaba. Su pene me abrió mi trasero y con el lubricante no dolía tanto, solo placer. Pero lo inevitable era que como la tenía larga, me topaba arriba siempre, con algo. Me dolía eso, pero el placer siempre era superior. Después me pone en la cama patitas al hombro. Me seguía penetrando profundo. Subía y bajaba. Yo tocaba sus piernas y cuerpo. Él me agarraba mis piernas y tocaba mis testículos. De hecho me los apretó en una ocasión y me pidió disculpas. Me comenzé a masturbar y no aguanté nada, la sensación era exquisita y me fui. Me manché el estómago. Marco aún no se va y yo creo que habrán pasado unos 5 minutos, en donde ya me estaba partiendo porque mi dilatación bajó una vez eyaculé, y se comienza a correr. Igual que las otras veces. Me penetró profundamente y yo solo decía Ay!!, Ay!!.
Se quedó un rato adentro y me dijo.
Marco: Que culo más apretado. Me encanta como aguantas. Me encanta sentir tu tope.Yo: Es que tu pene es rico y grande. Me encanta.- Siempre le dije que su pene me encantaba.

Nos paramos y sentí su semen adentro bajando. Saliendo entre mis nalgas y mis piernas. Lo mismo de antes. Me gustaba eso, me sentía poseído por él. Quedé con el mismo dolor en la parte baja de mi estómago. Fui al baño y me limpié. Había mucho semen dentro de mi. Pensé en lo acumulado que estaba.
Marco me dice por la puerta del baño que no nos vistiéramos, que estuviésemos libres. Yo nunca había hecho eso y le dije que bueno. Iba a andar desnudo con Marco. Me empecé a preguntar: “y si se le para de nuevo y no me deja descansar?”.
El pasó al otro baño, que SI estaba bueno y se duchó.
Cuando nos juntamos desnudos en el comedor le dije.
Yo: arreglaste el baño. No que estaba malo.- Yo intentaba poner mi mano tapando mi pene.Marco: Estaba. Lo arreglé.- Mientras se reía.- Mentira, era la excusa para tener sexo contigo..- Él no se tapaba nada. Yo: Me imaginé.- Y le di un beso en la mejilla porque se me apeteció (me tuve que poner de cuclilla eso sí).
Me gustaba ver el pene de Marco moverse como se movía. La verdad se me hacía agua la boca.
Sirve comida y comenzamos a conversar. Cuando terminamos y nos lavamos los dientes nos fuimos a tomar. Me ofreció un cigarro y dije que sí.
Mientras fumaba y tomaba me dice que tiene muchas fantasías. Una de ellas era que su pareja (dijo pareja, yo era su amigo con ventaja) estuviera con un dildo mientras estaba en la casa.
Yo me reí. Le dije que era fresco porque curiosamente estaba yo y el pene de goma en su casa… No faltaba nada. El también se ríe y me pregunta si deseo hacerlo. él ya me había tanteado y sabía que era complaciente. Sacando cuentas, sabía cómo hacerme decir que sí a casi todo. Le terminé diciendo que bueno. Fue al dormitorio y llegó con lubricante y el pene de goma.
Marco: a ver, levanta el potito.
Se lo levanto y me nalguea. Me dolió, me dejó la mano marcada. Me abre una nalga y me deposita el lubricante que era de óleo, era muy aceitoso.Me está mirando el ano y me dice “se te abre harto tu ano, es pequeño como tu y aguanta mi pico”.Eso que me dijo me calentó de una forma y lo notó porque se me paró. Entonces no metió ni un dedo y comenzó con el pene de goma altiro. Me lo metió de apoco, las mismas sensaciones, todo igual, dolor y placer. Una vez adentro me dice:
Marco: Hagamos nuestras cosas. Me ayudas a lavar los platos.- Yo me reí por el tremendo fetiche.
Yo: Bueno, jajaja, voy.- Me daba vergüenza y me reía. Me quedaba la mitad afuera porque era larga la cosa.
Me paré y cuando comencé a caminar, sentí que además de mi ano adolorido, me tocaba por dentro. Caminando me comencé a tocar por fuera y le digo que me topa con algo. Se me acerca y me comienza a tocar por abajo del estómago. Su paquete estaba lleno de líquido preseminal. Le miro el paquete y me da más risa.
Marco: ¿Te estás riendo de mí?Yo: Es que te recuperas muy rápido, ni yo puedo. Le dije riendo.
Marco que me estaba tocando por debajo del estómago, como buscando algo, con su otra mano me presiona el pene de goma hacia adentro. Mi risa se apagó y se me sale un ayyy!!, muy fuerte.
Yo lo quedé mirando entre riendo e impactado y me dice, que me tengo que acostumbrar y se mata de la risa. Recuerdo que Marco era súper risueño, mucho más que yo. Yo soy más serio.
Me puse a lavar y me empecé a reír, porque noté de reojo que se estaba masturbando mirando lavar la losa con un pene en mi ano, colgando.
Marco: Te molesta que me masturbe.- Ya estaba hace rato haciéndolo.Yo: Para nada.Marco: Te quieres tomar mi leche.Yo: Bueno.- Era la segunda vez que tragaba semen.
Me acerco y se lo comienzo a chupar y me dice, “¡me voy!!!” y me agarra la cabeza y salía semen, mucho. Quedé con la boca llena y quise ir al baño a botarlo.
Marco: Trágalo por favor.
Yo comencé a tragarlo de apoco, era harto. No pensé que era tanto lo que me eyaculaba en mi trasero. Empecé de a poco. Era viscoso y caliente. De a poco empecé a tragar y terminé.
Me da un beso y se pone a descansar.
Yo me paré y le digo: “me puedo sacar el pene”?
Marco se rie a carcajadas y me dice si, disculpa. esta vez fui al baño a sacarlo. Estaba muy seco y necesitaba estar tranquilo para que saliera.
Pasó un rato y seguimos fumando y bebiendo. Me comienza a preguntar por mis fantasías.
Yo: mmmm, mis fantasías, es que te puedes espantar.- Le decía eso.Marco: Soy un SEÑOR, asi que no me voy a espantar. – Lo dijo de forma irónica.Yo: Tríos. Esa es mi fantasía.Marco: ¿Lo haz hecho?Yo: mmmm, si.- Me demoré en decirlo. Marco: En serio, que buena. Yo también participé en uno y lo pasé bien.
Marco: Te gustó? ¿Lo harías de nuevo?Yo: Si, me gustó, depende con quién.- no le dije del cuarteto con Pedro y 2 de sus amigos.- Y tú, lo harías de nuevo.Marco: Posiblemente.
Miraba el pene de Marco y estaba flácido. Yo ya me empezaba a calentar de nuevo.
Yo: Te lo chupo?Marco: si, dale.
Comienzo a chupar su pene, pero ya estaba seco. No se paró. Bebimos un poco más y nos fuimos a acostar.
Despertamos el sábado tipo 10:00am. Y me comienza a besar, se pone arriba mio, posición misionero y sentí en mis nalgas su pene parado. Seguimos así y sentía como me manchaba mi trasero con su semen. Pensé que pararía para ir a desayunar, pero todo lo contrario, terminpo en mpas sexo.
Yo: Comamos antes.Marco: tú eres mi comida.- Riendo para varias.
Me puso mis piernas en sus hombros y con una mano tomó el lubricante del velador. Me echó en el ano y comenzó a trabajar. Él me lo apuntó porque veía desde su perspectiva donde estaba mi hoyito.Me apunta bien y comienza a introducirlo. Lo mismo, dolor, sentí su glande, su tronco y testículos.Me encantó porque nuevamente me masturbó y se aguantó hasta que yo me fuera.Eyaculó y un minuto después él comienza a eyacular fuerte. Me hizo gritar de placer. Me tomaba de las manos contra la almohada y penetraba fuerte hasta el fondo. Nuevamente me deja adolorido.
Nos besamos varios minutos y nos paramos. La misma sensación, algo bajado por dentro mio, entre mis glúteos mucho semen y por mis piernas. Se manchó el piso y me fui al baño a limpiarme.
Marco: Que rico Héctor, que rica la mañanera.Yo: Si, que rico.- Primera vez que amanecía de esta forma con alguien.
Recordé a Manuel, el que me penetró estando ambos ebrios. Como desperté a su lado, fue una lata. No había feeling (el hecho con Manuel fue consensuado).
Nos duchamos juntos, desayunamos y salimos a caminar. Yo sentía que cada vez que caminaba, algo bajaba o se movía. Se lo dije y me dijo que me dejó un tornillo suelto. cueck.
Para no contar los paseos en la playa y qué almorzamos, eso me lo saltaré, les contaré que pasó cuando llegó la noche. Llegamos, me ducho y me preparo por si acaso y cuando me siento en el sillón, esperando que me dijera que haríamos, me para, me pone en cuatro con mis pantalones, me baja los pantalones y saca su pene. Me echa saliva con un beso negro con harta lengua. Se echa saliva en su pene y comienza a penetrarme, sin decir nada. Sentí nuevamente como entraba su glande, tronco y sus testículos en mi trasero. Me di cuenta que ese lubricante que utilizamos era bueno, porque ahora era solo con saliva y me ardía y me dolía cada centímetro que entraba. Literalmente me culió, no digo sexo, porque fue muy animal. Me preguntó si quería seguir de esta forma, y yo obviamente le dije que sí, que a pesar de todos los dolores, me gustaba como lo estaba haciendo. Me terminé de quitar los pantalones con mis piernas mientras me penetraba. Quería más, quería que me lo metiera todos los días. Me dolía una enormidad, pero el placer de estar en su poder, me ponía loco.
Marco: Qué culo más rico, eres un putito, eres mi perrita, te voy a llenar de semen.- Me decía eso que me volvía loco. Me gustaban las palabras sucias mientras cogíamos.
Yo me comencé a agitar y movía mi culito en su pelvis haciendo círculos y de arriba abajo. Con ese movimiento, no más de 2 minutos lo hice eyacular de nuevo. Mientras eyaculaba yo me masturbé y también me fui.
Nuevamente me comienza a sacar el pene. Le dije que yo lo haría, de apoco y recuerdo que en esa oportunidad, salió mucho semen y manchó su sillón. Me dice que el lo limpiaba, pero recuerdo que no salía la manchita. Yo otra vez al baño, con los mismos dolores, pero esta vez, sentía que mi ano me dolía más que nunca. Me limpié y me dolía mucho. Tenía algo de sangre.
Le dije que me dolía y no creía que pudiera hacer más por ahí. Me dijo que le dejara ver. Me bajé los pantalones con vergüenza igual, ya que era la segunda vez que me examinaba. En el sillón le muestro (en 4). Me dice que sí, que se ve muy irritado mi ano. Pero altiro comenzó a tocar de más y a meter dedos. Le dije que era en serio. Que si quería más sexo, se lo chupaba, pero estaba mi trasero demasiado adolorido.
Y fue así. El domingo despertamos y durante el día, se lo chupé dos veces y las dos veces me tragué su semen.
Después de esta visita desgastante, estaba muy cansado. Lo pasamos bien y me dejó en el bus. En el auto le doy yo un beso con lengua y me bajo. Me subo al bus y me quedé Z.

Compartir en tus redes!!
gustav123
gustav123

Hola. Soy Gustav. Santiago de Chile.
Si te gustan mis historias que son reales, me puedes escribir a [email protected]
Qué estén bien.

Artículos: 9

2 comentarios

  1. Lindo relato sobre los fetiches ..
    Aveces podemos no decirlos a la pareja por temor a ser rechazados. Cuando se puede compartirlos, se disfruta muchísimo.
    Besos Ro.

    • Claro. El otro problema es cuando el otro no los quiere realizar, y es aceptable. Pero cuando es un fetiche “normal” y uno dice que no, para el otro es frustrante y con razón. Yo soy complaciente con esos temas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *