7. Marco en Santiago. Sábado – Gustav.
Mi vida en Santiago continuó normal durante la primera semana desde que visité Concepción con Francisco, mi amigo de la U. Marco me llamó por teléfono un par de veces (el tío de Francisco con quien había tenido sexo). Me preguntaba cómo estaba y me contaba que lo había pasado excelente conmigo. A mi me daba lata que estuviera tan lejos y también le dije que lo había pasado muy bien con él, que todo había sido rico. Me mandó varios mensajes sexuales en las noches durante esa semana. Los leía y me calentaba. Los mensajes eran súper explícitos. Decían cosas de cómo sintió su pene en mi cuerpo, que sintió su pene en mi culo muy caliente. Recuerdo que el mensaje que más me calentó fue algo como “… tus cachetes duritos, suaves y culo apretado…”
Yo le respondí que su pene era exquisito. Su sabor de su líquido preseminal me había encantado y cosas por el estilo.
Cuándo llega el domingo de esa semana, me llama yo estando fuera de mi casa y le contesto. Me senté en un parque y lo saludo. Me comenta que viajará a la casa de un hermano que estaba en Santiago de viernes a domingo. Me dice que nos juntáramos de día el sábado y a la noche fueramos a un pub. Y quedamos en eso.Llega el sábado de la siguiente semana y nos ponemos de acuerdo dónde vernos. Me comenta que fuera del edificio donde vivía su hermano (el hermano tenía familia) y partiríamos a pasear. Me dio la dirección y ahí nos vimos. Paró un taxi y fuimos al parque “Padre Intercomunal” que se llamaba así en esos entonces. Compramos cosas para hacer un picnic y paseamos, no de la mano, no se podía en esos entonces. Era mal visto y podía generar mil reacciones. Estuvimos como 4 horas y fuimos a almorzar. Comimos algo rápido que traíamos y nos lavamos los dientes en los baños del parque.
Salimos en horario pm y seguíamos conversando de varios temas, música, su trabajo, mis estudios, etc etc. Hace parar un taxi y me dice:
Marco: Vamos a un motel?Yo: Si, vamos.Marco: conoces uno?Yo: Ninguno.
Ya arriba del taxi Marco le dice al taxista que nos lleve a un motel, con precios razonables. El señor nos miró por el espejo retrovisor y yo me quería morir. Quedé plop. Rojo y pidiendo que me tragara la tierra. El taxista se rió y dijo, conozco uno que están en Santiago Centro, por acá son más caros. Y nos llevó. Bajamos y había gente caminando y rápidito entramos. Cuando entramos me pidieron el carnet, quedé más plop. Y sentí la mirada del tipo o quizá fue mi idea. Nos llevaron al dormitorio, con refrescos.
Me preparé en el baño y comenzó la acción, nos besamos, tocamos. Nos quitamos la ropa el uno al otro. yo quería ver y comerme su pene, lo tenía lindo y grande. Se sacó los boxer y yo los calzoncillos y nos fuimos a la cama. Nos hicimos un 69, pero él se enfocó más en mi ano. Lo lamía y lamía. Me daba besos con lengua ahí y me dilataba. Yo con mi mano y boca le chupara el pene y con la otra le masajeaba los testículos. Él me dice que pare, que no quiere acabar. Paramos un poco y me pone en 4. Me comienza a pegar palmadas en el trasero. Metía dedos, y me pasaba también la mano por mi pene.
Me para nuevamente y me comienza a besar. Era mucho más alto que yo y se tenía que agachar un poco. Entonces, mientras le agarraba su paquete, me tomó en brazos y me subió de nuevo. Te voy a coger de nuevo así. Yo le dije que fuera cariñoso. Mi culo estaba mojadísimo con la saliva, dilatado por su lengua y dedos, y también por mi exitación. No había nada para echar como lubricante, pero pensé que si la vez pasada entró con mucha saliva, por que ahora no.
Me comienza a bajar y siento su pene en mi entrada. Me suelto con uno de mis brazos de su cuello y tomo su pene para dejarlo en el punto exacto para que entre. Me comienza a bajar y siento como si hubiese una espada atravesándome. Me dolió de una forma que no me había dolido nunca. Me pegué un grito, pero no muy fuerte, un ay!
Pegué mi cara en su pecho del dolor.
Marco: Sigo, porque entró la mitad del glande.
Yo: No me preguntes por favor, sigue, me duele más si paras.
Marco siguió soltando mi cuerpo para que me penetrara por gravedad. Yo lo abrazaba más fuerte porque no soportaba el dolor. Quizá el estar con trago facilitó más la penetración la vez anterior.
Marco: Ufff que estas rico, ohhh, ahhh.- Se escuchaban puros ohh, ahhh, uffff.
Por mi parte, a mi se me salían los “ayy!!, espera!!, ayy!!.
Sentía nuevamente como una espada me atravesaba y topó. Le dije, ya, para, es mi límite.
Marco súper respetuoso me dijo que ok. Y ahí me comenzó a subir y bajar. Creo que calculaba cuando me hacía bajar para no hacerme daño. Me sacaba gemidos y suspiros en su mete y saca. Me besaba la boca y me apoya contra un muro. Yo lo abrazaba con mis brazos y, aunque me tenía agarrada las piernas con sus brazos, igual intentaba abrazarlo con las piernas, pero era difícil. Pesaba 60kg, asi que duramos varios minutos en esa posición. Ya subía y bajaba sin importar si topaba con mi interior, la excitación podía con cualquier dolor. Me dolía el ano, mucho, se lo decía y me echaba más saliva. Me ardía pero estaba extaciado, me sentía como si se fueran a romper mis caderas, una sensación rara.Después me pone en 4. Intentamos que no se saliera pero se salió. Cuando se sale, me dió la misma sensación de cuando eyaculó en mi, en su casa. Pero fué rápido. Se me salió un “ay!” con un suspiro.
Ya en 4 me penetra suábemente. Me presionaba la espalda para que la bajara y levantara el trasero. Me costó porque me dolía mucho su entrada. Logro la posición que él quería y me agarra de las nalgas. Comienza el mete y saca. Yo en el cielo del placer. Me sentía lleno, abieto, con dolor placentero, observado, ya que el coito estaba a su vista, y también, como me encantaba sentir que daba placer, sus gemidos y palabras sucias me tenían en otro planeta, no quería terminar.
Marco: Dale puto. Eres mi putito. Bien puto en la cama. .- Cosas así.
También me decía que mi culo era suyo. Eso me lo dijo cuando se tiró sobre mi y saltaba en mi culo.Yo cerraba los ojos para enfocarme en tanto placer. Nunca en la vida había sentido algo tan rico. Acostado sobre mi, los dos estirados, me abre las piernas y me deja como ranita con mi trasero parado y penetrado. Mete una de sus manos y me comienza a masturbar.
Marco: Tu culo es mio. tu eres mio. Te voy a dejar abierto puto.- Me encantaban esas palabras que eran más o menos de ese estilo.
Yo comencé a eyacular y a gemir. Me movía como podía bajo Marco y como me fui, pegué el trasero hasta llegar a su pelvis, muy profundo, y eso hizo venirse a Marco. Eyaculó como salvaje. Me agarró las caderas súper fuerte y no me dejaba salir. Además, él me llegó a levantar. Estaba sentado ne el, pero yo de rodillas en la cama y el tambien de rodillas pero atrás mio. No se si se entiende. Me llegué a erguir por el dolor. Sentía su pene muy adentro, no lo había sentido así anteriormente y me hizo un chupón muy fuerte en el hombro. Yo creo que me dejé llevar y no contuve gemidos. Los solté todos.
Seguíamos pegados. Le dije que me encantó que eyaculara en mi en esa posición. Muy rico. Quedó jadeando, y apoyó su frente en mi espalda. Yo estaba aún con su pene erecto en mi ano, de rodillas pero con las manos apoyadas en la cama. Sentía su pene palpitar y como empezaba a perder fuerzas. Me comencé a salir para decanzar y Marco me dice que no, que espere. Yo le dije que ok.
Me dolia mi trasero. Sentía mucho ardor y Marco aún con su pene ya flásido en mi interior. Me dice: “Ya, ahora si, boté lo ultimo que me quedaba de leche”. Yo me reí despacio y comenzó con la otra parte dificil para mi. Sacarlo una vez yo ya había eyaculado. Y más aún, ya habían pasado varios minutos. Mientras lo sacaba, mil pinchazos y sensaciones me daba en mi trasero. Me agarré de sus piernas y me salí a su ritmo.
Yo: Yo me salgo, espera, que si lo haces tu me va a doler.
Me salí y salió mucho semen que estaba en su pene y se manchó la cama. Yo me asusté pero me dijo que tranquilo, eso era parte del servicio.
Se tiró en la cama y yo fui al baño. Me limpie y salió más semen. Me dejó algo fuera de servicio. Me dolía adentro. No me pasó eso con Pedro, ya que su pene era más ancho. Pero Marco la tenía mucho más larga. Salgo y camino nuevamente medio erguido. Marco me preguntó qué me pasaba y yo le dije que me dolía por dentro. Culpa de su pene grande le dije. Se rió y cuando me acuesto, me hace cariño en el estómago. El me dijo que quizá llega muy adentro y que sentía cuando topaba al igual que la vez anterior.
Llevabamos como 1 hora y le dije que la había pasado bien. estábamos transpirados.
Marco: Pero falta todavía. – Había pedido la habitación por varias horas.
Pidió más bebida por un timbre y la dejaron.
Yo la verdad no podía más. Me dolía todo. De hecho sentía mi ano adormecido y no podía contraerlo.
Bebimos y llevábamos descansando como 20 minutos y me dice:
Marco: Quiero más, sigamos?
Se tira sobre mí y me besa. Yo le maté el momento diciendole que primero se bañara porque no le haría sexo oral si su pene había estado en mi trasero. Se paró riendo y corriendo para lavarse. Yo por otro lado ya me había lavado y bañado.
Mientras, me palpé el ano y me sentía abierto. La sensación verdadera era como si mi ano estuviera anestesiado cuando me palpé hacia adentro, pero alrededor adolorido, electricidad.
Llega Marco con su pene erecto. Yo no se lo dejpe de mirar y le dije:
Yo: Marco, pucha, me duele mi trasero, no se si voy a poder seguir teniendo sexo. Si quiere te lo chupo mucho.
Yo siempre tardé en recuperarme despues de eyacular. Entonces con mi dolor, más aún no excitado, no me sentía capaz de aguantar su pene.
Marco me quedó mirando y me dice, ya, no hay problema, juguemos de otra forma. Me preocupé de funarle la fiesta y le dije de todas formas, si me quiere penetrar, que lo haga. Marco me dijo que tranquilo, si la idea es que lo pasaramos ambos bien.
Entonces comencé a chupar su pene. Le miraba su prepucio y se lo bajé. Me encantaba hacer eso. Lo lampia como helado, me lo metía en la boca, besaba sus testículos, le salía semen aún y me lo comí. Un rato en eso y pone su mano en mi trasero. Me comienza a meter un dedo y me dolió al punto que me bajó toda la excitación que había logrado. Me dice, te puedo revisar. Yo me reí y le dije que me daba vergüenza.
Marco: Pero si tu culito es mio, lo quiero mirar.
Me acomoda y me dice que levante el culo. y abra las piernas. Yo muerto de vergüenza le dejo ver. Y me dice, que linda vista y se que le gustó, porque su pene comenzó a palpitar más en mi boca y sentí más sabor a semen.
Me dice: “que mal te dejé, está muy rosado y abierto. ¿Cómo lo haríamos si viviéramos juntos?. Te rompería.”
Esas palabras me excitaron. Me dijo eso y se me empezó a parar. Mi trasero aún abierto y a su disposición. En eso, siento su lengua acariciando mi ano. Sentí rico rico. Me llenó de saliva y me dice:
Marco: Solo si tu quieres te la meto de nuevo.
Yo: Me calentaste, si, métela. – Me arrepentí altiro, pero la calentura podía más. ahora mi mente pensaba hasta donde podía aguantar.
De nuevo me toma en brazos, yo me agité porque me asusté y él, con una mano, me toca el ano y nuevamente se me suelta un ayyy! me duele!. Y en un movimiento, me soltó y quedé penetrado completamente. Le pellizque los hombros involuntariamente y me dijo cuidado, me estás pellizcando. Lo que sentía ya era una rasgadura, mi trasero lo sentía al límite. Me dolía hasta la parte baja de la espalda. Me quedé apretado abrazándolo con los ojos cerrados, apoyando mi cabeza en su hombro y preocupado por el dolor tan intenso, pero que a la vez me daba un placer casi de sadomasoquismo.
Marco comenzó a moverme, de arriba a abajo. A mi se me salía un “au” cuando subía y otro “au” cuando bajaba. Comenzó a acelerar el movimiento y de pronto yo estaba ensartado en sus brazos y con mi cabeza hacia atrás y las piernas lo más abiertas que podía.Después se dejó caer en la misma posición sobre la cama y penetraba muy fuerte. Yo comencé a gritar ayyy! y él me puso una mano en mi boca para ahogar el grito. Su pene me penetraba y penetraba, con mucha rudeza la verdad. Me había excitado y lo agarré a besos, le comí la boca. Marco me soltaba y me decía “eso te gusta putito, te gusta que te rompan”. “¿Cuántos picos te han roto así?”.
Yo: “el tuyo, el más rico” .
Marco: Me voy a ir de nuevo. Te voy a romper el culo.
Me dice eso y se va con un “Grrrrrr”, empujando mi potito con su pelvis.
Eyacula y se acuesta sobre mi. Recuerdo que sentí su pene retraerse rápidamente de mi ano y se sale totalmente cuando se levanta.Sentía ahora adormecido totalmente mi trasero. Aguanté dos veces a Marco y ahora si ya no podía más, ya no se trataría de calentura, era algo físico.
Me paro y sentí como me salia el semen y no podía contenerlo. Mis piernas sucias con su líquido. Voy a caminar y me tengo que agarrar entre el estómago y el pubis. Sentía igual que cuando a uno le duele mucho el estómago.
Yo: Marco, me duele acá, quizá acá me topabas. – Me preocupé.Marco: Sientate un rato en la cama. – Me ofreció bebida.
Yo seguía sintiendo como me bajaba algo, que era su semen, y ya estaba nervioso por las sábanas que se iban a manchar. Me logro parar, y Marco me dice “ufff, van a tener que tirar estas sábanas al basurero”. Me hizo reir y más me dolió esa zona.
Caminé lento pero fui erguido al baño. Me limpié y me dispuse a bañar. Marco entró después y nos bañamos juntos. Yo le digo “oye, me rompiste, estuvo rico pero me rompiste”. Marco me dice: “me encantó romperte, para que me sientas varios días. Y supongo que nos juntaremos mañana”.Yo me mato de la risa porque no podía más y quería seguir teniendo sexo. Le digo que está loco y que necesitaba como un año para recuperarme.
Yo: “voy a tener que entrar a la habitación del tiempo para recuperarme” .- Le dije eso pensando en dragon ball z.
Marco no entendió la broma y se la tuve que explicar. Y mientras conversábamos y nos duchamos, siento su paquete parado en mi espalda.Me reí y le dije entre risas “lo siento, yo me voy ahora” y Marco se ríe y me dice que sí, que la guardará para mañana.
Nos vestimos y yo caminé lento, miro las sábanas sucias y le digo “qué vergüenza”. Marco no estaba ni ahí.
Intenté caminar normal cuando nos íbamos y yo me adelanté para esperarlo lejos del motel. Salgo y veo gente caminando y me hago el tonto. Hago como que me devuelvo y me topo con Marco. Caminamos en la dirección en que yo iba y vimos un parque a varios minutos del motel. Nos sentamos y me dice “qué tal?”. Yo le digo, “muy rico”. Me pregunta si tengo energías para un pub. Vamos? yo le dije que estaba con pocas energías y adolorido, necesitaba descansar por favor. Me dijo que entendía y que mañana nos juntáramos. A eso si le respondí que si.
Nos despedimos. Cuando llego a mi casa, saludo, me preguntan cómo me había ido y yo dije que bien, estuvo buena la junta con mis amigos pero que necesitaba descansar.
Me acosté y me dormí totalmente.
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