2 Famosas se encuentran en Tokio…

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Me llamo Cara, soy una modelo internacionalmente conocida, por lo que no hace falta que os diga mi apellido. Estaba de viaje en Japón, había ido para asistir a la presentación del último libro de una conocida escritora.

Al contrario de lo que la gente puede suponer de la vida de una modelo famosa, la mía últimamente transcurría relativamente tranquila. Los tabloides británicos estaban férreamente empeñados en sacarme en todas las portadas por mi vida sentimental, la cual hacía mucho que era nula. He de reconocer, que años atrás les había dado muchas oportunidades y mucho material, pues dada mi carga de trabajo de entonces, donde nunca decía que no a nada, acabé pasándome con algunas sustancias que intentaba evitar a toda costa en mi actualidad.

Mi agente me llamó y me dijo que, en la presentación del libro, iba a ir la mujer de un conocidísimo actor, el cual era algo mayor que yo, y admiraba profundamente. Me habían llegado todo tipo de rumores de él y también de ella…pero como todo, lo ponía muy en duda, ya que yo misma había sido victima de los cuchicheos de la gente.
El caso es que Amber iba a viajar sola y no estaba pasando una buena etapa personal, así que yo iba a ser su guía (he estado en Tokio millones de veces) durante esa semana.
Ella apareció y todos los asistentes del evento comenzaron a murmurar…era una chica guapísima. Llevaba puesto unos vaqueros, una camisa blanca abotonada muy fina que dejaba su vientre al descubierto y un pequeño escote muy fino. Terminaba con unas zapatillas cómodas. He tenido compañeras impresionantemente guapas, chicas que parecían una porcelana que ni de cerca puedes ver una grieta. Amber tenía todo eso y además era una chica muy inteligente, sensible y divertida. Pero esa noche, se convirtió en mi peor pesadilla.

– Hola, soy una gran fan tuya, me encantan tus desfiles y tus entrevistas…son muy divertidas.
-Gracias, yo he visto algunas de tus películas y bueno, soy una gran admiradora de Jhony…

Al pronunciar el nombre de su marido, ella pareció decepcionada.

– ¿hay algo para beber? Seguramente si hubiera venido Jhony ya tendría mil atenciones.
– Tienes toda la razón, perdona, debes de estar harta de que te pregunten o hablen solo de él.

Ella hizo una media sonrisa y se fue directamente a la barra que yo tenía de espaldas. Cuando pasó junto a mí, rozo suavemente su hombro contra el mío.
Que idiota había sido. Había reducido su presencia a ser “la mujer de”. Se sentó en uno de los taburetes de la barra y no tardó en acercarse un chico Japones. No le reconocía, por lo que supongo que sería algún modelo o acompañante de alguien.
Me quedé sentada en un sillón que quedaba cerca de la barra hablando con mi amigo O, otro escritor que conocía desde hacía muchos años.
Me di cuenta de que la conversación de Amber y el chico parecía de lo más entretenida. Se reían, se daban golpes en la pierna, compartían chupitos…había un leve flirteo entre ellos…tan disimulado que cualquiera podría pensar que eran amigos desde hacia tiempo. Quizás lo eran.
Me costaba mucho concentrarme en mi propia conversación. Mientras le estaba contando una anécdota a mi interlocutor, por el rabillo del ojo vi que Amber se movía e instintivamente giré un poco la cabeza hacia donde estaba.
Se estiro en el taburete, sentada, con los dos brazos hacia arriba y las manos entrelazadas, la cabeza ligeramente hacia atrás y la espalda completamente recta. Ladeo un poco la cabeza hacia la derecha y después hacia mí. Me miró durante ¿2 segundos? Que me parecieron eternos. Me sonrió y volvió la cabeza hacía el chico.

– ¿La conoces? Me dijo O
– No, no….bueno si, hoy. Se muy poco sobre ella, solo que tengo que llevarla a algunos sitios esta semana.
– ¿En serio? No se si darte la enhorabuena o el pésame.
– ¿Por qué?
– Bueno, ella no es muy fácil.
– ¿Cómo lo sabes?
– Por que Sara me contó que su amigo James coincidió con ella en un rodaje y era insoportable.
– ¿Qué James? James X?
– Si, no lo se, creo que era ese James.
– Ese James es un cerdo.
– Puede ser, pero es guapísimo.
– Tu siempre crees todo lo que dicen los guapos.
– Cariño, los hombres son hombres, y si te van a romper el corazón, que menos que sean guapos.

Los dos nos reímos. Mi amigo había tenido una retahíla de auténticos capullos…él decía que le venían bien, por que le daban ideas para sus novelas.

– ¿Te la quieres follar?
– ¿Qué? ¡No!
– No creo que sea muy difícil. Además, eres guapa y graciosa.
– ¡No! No me la quiero follar, y, además, está casada.
– Bueno, no sería la primera casada que cae, ni la primera heterosexual… ¿Qué mujer u hombre va a decirte que no a ti?
– Ya no estoy ahí O, ya no quiero esa vida.
– Bueno, que sepas que estuvo casada antes, con una mujer.

Esa información era nueva para mi. ¿Cambiaba algo? Ahora sabía que ella no solo podía enamorarse de hombres. ¿Pero ella quería enamorarse? Estaba enamorada, de su marido, suponía.
El evento duró una eternidad. Todo me parecía una eternidad desde que no tomaba nada de alcohol. La gente iba a seguir la fiesta en una sala que había en el sótano del hotel.
Yo estaba agotada. Amber parecía estar entretenida y yo me quería ir a dormir.
Me despedí de todos y cuando giré la vista, Amber ya no estaba en la barra, ni el chico tampoco. Probablemente habrían bajado a la fiesta.
Me disponía a irme cuando de repente apareció O, cogiéndome de la mano.

– Baja, solo un ratito, una canción y nos vamos a dormir.
– Estoy agotada
– Una solo Cara, te lo prometo, si es por ver a toda esta gente. Mira como van todos de pasaos.

La verdad es que desde que no bebía, era testigo de lo estúpidos que podemos parecer en una fiesta, bailando, conversando, dando la chapa a alguien sobre algo que no les importa. Llorando por tu ex, por tu trabajo, por cualquier estupidez que haya ocurrido de lo mas superfluo. Imaginaos rodeada de escritores y artistas. Insufrible.

– Vale, una sola, una canción y yo me retiro.

Nos fuimos bajo y había un grupo Indie tocando. Eran británicos, pero no conocidos. El batería era bastante bueno. Yo estaba aprendiendo a tocar la batería. Quizás podría acercarme luego y saludarles. Estaba con O, cuando de soslayo vi pasar a Amber cogida de la mano del chico Japones.
Estaban bailando cuando al chico se le calló la copa encima de la camisa. No pareció disgustarse. Hizo ademan indicando que iba al baño. Amber se reía todo el rato. Cuando su acompañante desapareció, se retiro el pelo de la cara hacia atrás y resopló por el calor que hacía. Pude ver como perlitas de sudor le caían por el cuello. Todo sucedía a cámara lenta. Me daba la sensación de que siempre la miraba a cámara lenta.

– Toma, reina, bebe un poquito de agua.

O la atrajo cogiéndola de la muñeca hacia donde estaba yo. Ella me miro e hizo un aspaviento con la mano, indicando que si, que tenia mucho calor. Cogió la botella de agua fría que le ofreció O y empezó a beber. Todo en ella me parecía sensual, toda ella era sensual.
Le devolvió la botella a O y me cogió de la mano.

– ¿Bailas? Creía que eras más divertida.
– No, no, yo….

No pude acabar la frase porque me encontré de frente a ella, con sus ojos clavados en los míos…su media sonrisa.
Cogió mis manos y las puso en su cadera. Pude notar el calor que emanaba, la dureza y delgadez a los lados de su vientre. Me costaba tragar mi propia saliva. Ella puso sus brazos alrededor de mi cuello y se acercó más. Podía notar el olor a alcohol, desodorante y perfume. El olor del champú y la crema hidratante que usaba.
Bailé con ella al ritmo que quiso. Me acarició la nuca y deslizo sus dedos entre mi pelo.
Jugo con mis mechas e hizo algún comentario gracioso. Me dijo que olía muy bien y que le gustaban mis manos.
De repente en mi cabeza la música paró, la gente se esfumo, y solo podía ver su cara y escuchar mi propia respiración. Mi cuerpo se tensó. Le miré los labios, ella me miró los míos, me miro a los ojos y volvió a medio sonreír. De repente se puso sería. Yo me puse sería. Nos miramos fijamente, muy cerca. Y me aparte de golpe. Me froté la cara y me aparté de golpe.
Pareció sorprendida y ¿decepcionada?
Tenía el corazón en la garganta. Me disculpé nerviosa y patosamente y me fui de la fiesta.
Mientras me iba yendo ni si quiera quise girarme a verla. Estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para contenerme. Fui a la recepción del hotel a coger las llaves. Bebí un poco de agua de la máquina expendedora y me entretuve saludando a gente.
Cuando subí a la habitación, había un pequeño hall cerrado antes de ver la puerta de la suite. Cuando crucé esa primera puerta escuché sonidos y cuchicheos. Giré el pequeño pasillo para ir a mi habitación y me encontré al chico Japones y Amber besándose al lado de mi puerta.
Sus movimientos eran torpes. Amber estaba claramente ebria. El chico también, pero creo que tenía un poco más de autocontrol. Se percataron de mi presencia y empezaron a reírse.

– Pefona, pefdona, no sagbíamos que agquí hagía nadie, ¿ qué ghaces aquí?-me dijo Amber
– Esta es mi habitación.

El chico Japones soltó una carcajada.

– A ver, déjame ver el número. Wow, espera, tu eres Cara….Cara Dele….-dijo el chico japones sorprendido.
– Si, si, soy yo. Veis? Esta es mi habitación. La suya es la del otro lado del pasillo. Teníais que haber girado a la izq.

Amber me miraba fijamente mientras intentaba mantenerse recta. El chico la cogió de la cintura para deshacer el camino andado e ir hacia su habitación. Antes de eso llame a Amber.

– Oye, espera. Mira, creo que no vas en condiciones de llevarte a nadie a la habitación.
– Y a ti que más te da. ¿Quieres venir tú también?
– Por mí no hay problema- dijo el chico Japones
– Oh, tu cállate! Le dije. Oye, no voy a dejar que te la lleves a ningún sitio así.

Los separé y me puse en medio. Amber se reía y el chico se quedó serio. No parecía conforme con mi decisión y apelaba a lo que quisiera hacer Amber. Le expliqué que no importaba lo que ella dijese ya que no estaba en plenas facultades de decisión y además le dije si se acordaba de con quien estaba casada. Al chico no parecía importarle, no se si por embriaguez, o porque era idiota. La cosa se empezaba a poner tensa, el chico intentaba cogerle la mano a Amber que estaba detrás mía, yo intentaba esquivarlo y hablarle a ella. Al final me dijo que vale, que no se iba a la habitación con el si podía quedarse un rato conmigo. Le dije que sí,que claro, que iba a hacer. El chico japones me dijo que era una zorra y a Amber le soltó rápido su número de habitación por si cambiaba de idea.
Me quedé exhausta después de esa situación. Apoye mi espalda contra la pared y Amber estaba sentada en el suelo, también apoyada pero contra la puerta de mi habitación.

– ¿No vags a decig nada vegdad? Tengo degguecho a divegtirme.
– Claro que no. Tranquila. Oye, porque no te saco una botella de agua y te vas a dormir.

La idea de irse a dormir no le sedujo. Pero si aceptó que sacase una botella de agua.
Cuando salí, ella estaba donde yo estaba antes, de pie apoyada de espaldas contra la pared del pasillo. Tenía el pelo revuelto y un cigarro le colgaba del labio inferior, intentaba atinar a encenderlo con el mechero.
Fui muy rápida y le quité el mechero, le dije que no se podía fumar. Me dijo que Jhony lo hacía continuamente, luego pagaban la multa y ya está. Le dije que no era buena idea que se corriera la voz de que estaba conmigo, en la puerta de una habitación de hotel, fumando y borracha. Ya podía imaginar las portadas de los periódicos.
Guardó el mechero y el cigarro y bebió muchísima agua. Luego se tiró un poco en las manos para limpiárselas y se las secó en el vaquero.
Mi cerebro estaba desquiciado, porque cuando bebió el agua, volvió a ralentizarse el tiempo, los labios estaban húmedos, sus manos bajando por su pantalón vaquero para secarse…
Estuvimos cinco minutos ahí paradas, apoyadas cada una en su lado. Nos contábamos cosas, nos reíamos. Y luego volvió a mirarme seria.

– ¿por qué no te acercas más?

Lo dijo mientras ponía sus dos manos por detrás de su espalda y se arqueaba en la pared…echó la cabeza hacia atrás, en un leve movimiento y después me miró fijamente.
Me quede helada, sabía lo que quería. Yo también lo quería, pero no podía. Le dije que no podía. Que no podía tocarla.
Entonces se quedó quieta, lanzó un suspiro y me dijo que no tenía que tocarla, que la mirase. Su voz sonaba lenta, sus gestos eran suaves y lentos…
Se desabrocho dos botones de la camisa, de forma que podía ver la mitad de sus pechos, la otra mitad estaba entre un sujetador de encaje color oscuro. Empezó a deslizar su mano desde su cuello hasta el centro de su pecho….pasó sus mano por encima de ellos…fue bajando despacio por su ombligo…
Mis músculos estaban paralizados. No podía respirar y mis ojos estaban concentrados siguiendo el recorrido de sus manos.
Siguió deslizando su mano por debajo de su ombligo…desabrocho el botón de sus pantalones vaqueros y puso cada lengüeta a un lado. Pude ver un trozo de su ropa interior, a juego con el sujetador…siguió bajando despacio. Su respiración era cada vez mas fuerte, su cuerpo se movía y daba pequeños golpes contra la pared. Si hubiera extendido las manos y hubiera dado un pequeño paso al frente la habría tocado…pero no podía. Estaba paralizada.
Tenia la mano metida dentro de sus braguitas. Con una mano estiraba para hacer mas holgadas las braguitas y que su mano derecha tuviera mejor movilidad. Empezó a masturbarse cada vez más rápido. Yo no podía apartar la vista de sus manos, del movimiento de su cuerpo, el sonido de sus gemidos, su pecho con movimientos frenéticos hacia arriba y hacia abajo.
De repente, me dijo: – mírame, mírame como lo has estado haciendo toda la noche.

La mire. Tenia los ojos y la boca entreabiertos. Los ojos y la boca mas sensuales y deseables que haya visto nunca. – Mírame. Me repetía. Los gemidos cada vez eran mas fuertes, su mano cada vez iba más rápido debajo de su pantalón, me miraba como si quisiera devorarme, se mordía el labio inferior……Yo estaba paralizada, estaba cachonda, muy cachonda, la miré como si fuesen mis manos las que estaban debajo de sus braguitas…. y de repente empezó a correrse, su cuerpo empezó a hacer pequeños espasmos, soltó un gemido mas alto y varios pequeños: joder….
Se fue desplomando poco a poco hasta quedar sentada en el suelo.
Me miró avergonzada y se echo a reír.
Yo seguía congelada, me tapé la cara con las dos manos mientras dije un profundo: dios mío.
Amber, volvió a reírse. Se levantó. Se quedo parada frente a mí. Yo estaba a punto de sufrir un infarto. Me miro la boca, los ojos, la boca y me dio un beso en la mejilla…- Buenas noches…

La vi alejarse por el pasillo, la miré de arriba abajo. Jamás hubiese imaginado tener tanta fuerza de voluntad…dios mío, que culo, dios mío que todo.
Me metí en mi habitación, agotada. Me costó una eternidad dormirme.

A la mañana siguiente Amber tenia una entrevista y yo la presentación de una firma de joyas. Después por la tarde, llamó a mi habitación y me dijo que quería ir a un karaoke. Que una de sus pelis favoritas era Lost in translation y que quería ir a uno de esos karaokes.
Quedamos en la puerta de mi habitación. Cuando abrí, llevaba puesto un top oscuro y una falda suelta clarita. Unos zapatos con algo de cuña y el pelo suelto con dos trencitas finas a los lados del flequillo. WOW. Yo me puse una camiseta blanca, unos vaqueros desgastados claros y unas zapatillas blancas.

– ¿De qué vas? Me dijo
– Voy de ti-Le dije mientras me desabrochaba el botón del pantalón a forma de broma.

Nos reímos y nos fuimos. El coche llego muy puntual y le presenté a Amber a algunas amigas y amigos que había invitado del mundo de la moda.

No hablamos nada sobre lo que había pasado la noche anterior, pero de alguna manera, la relación se había vuelto más fluida.
Nos sentamos juntas durante el trayecto, sus rodillas estaban pegadas a las mías. Su pelo rozaba mis hombros y mi cara cada vez que nos reíamos. Ponía sus manos en mis piernas…y en el mismo jeep abrieron botellas y botellas de champan.
Cuando llegamos al karaoke, algunos ya iban borrachos. Amber había tomado solo una copa. Estaba risueña, pero no borracha.
En la sala, había todo tipo de indumentaria, pelucas, vertidos, cosas para divertirnos. Yo cogí una peluca rosa que había y me la puse a modo de homenaje a Scarlett Johansson.
Estábamos sentadas muy cerca cuando una de las camareras nos interrumpió y me dijo que si le firmaba un autógrafo. Lo hice y además me dio su numero de teléfono.
Amber me miro sorprendida de que lo cogiera y de que hubiera flirteado con la camarera tímidamente.

– Así que solo tenia que hacer eso, pedirte un autógrafo.

Me lo dijo mientras se acercaba a mi, de forma que volvió a entrarme el pánico. Me quede callada, ella se levanto y se fue al baño. Una de mis amigas, vino corriendo y me preguntó, que qué estaba pasando. Que era palpable que había algo. Le dije que no. Que simplemente la había invitado por que me había comprometido a atenderla durante una semana.

Mientras hablaba con mi amiga me daba cuenta del lio en el que estaba metida. Había sido inquebrantable durante una noche, pero seamos honestas…¿podría aguantar 7 días así con ella? Decidí que esa noche llamaría a mi agente y le diría que pusiese una excusa, que no podía estar con ella 7 días.
Se hacía tarde y todos empezábamos a estar cansados. Amber me dijo que se iba a ir al hotel. Que la había llamado el chico Japones de la noche anterior para ir a cenar.
Durante el trayecto al hotel, apenas hable con ella. Me dedique a observarla divirtiéndose con mis amigos.
Nos despedimos de todos y mientras subíamos en el ascensor hasta las habitaciones, le pregunte

– ¿Crees que es buena idea quedar con él?
– Preferiría quedarme contigo, pero eres sorprendentemente inquebrantable.
– Lo soy
– ¿Lo eres?

Mientras me decía esto ultimo me cogió del botón del vaquero y tiro de mi hacia ella. Me aparté, se rió y volvió a hacerlo. Volví a apartarla y volvió a hacerlo.
Esta vez me quede a centímetros de su cara. No había calculado bien la fuerza con la que tiro y mi cuerpo chocó contra el suyo. Ella estaba de espaldas a la puerta del ascensor, las cuales en ese momento se abrieron. Le puse la palma de la mano en el centro del pecho y le pegué un pequeño empujón hacia atrás. Salimos del ascensor así. Volví a ponerle la palma de la mano en el pecho y volví a hacerla retroceder hasta que se quedo contra la pared.
La media sonrisita que había tenido durante todo este rato se le esfumo. Le puse la mano detrás de la nuca y me acerqué hasta su boca. Me miro sorprendida y deseosa. Entreabrió la boca y aproveché para besarla. La besé despacio…tocándole la nuca, acariciándole la cara, mirándola…introduje mi lengua en su boca y ella me correspondía con suma sensualidad. Empezaba a notar su calor…mi calor… fuimos besándonos y sobándonos hasta la puerta de mi habitación. No se como pude coger las llaves, no se como la abrí.
Seguía besándola sin parar. Pare, pase mis dedos por encima de su boca, entreabrí su boca e introduje dos dedos dentro, ellas los recibió con agrado, los chupo de arriba abajo. Chupaba mis dedos mientras le cogía de la nuca con la otra mano y le marcaba el ritmo. Era preciosa y la chica más sensual que hubiera visto en mi vida. Saqué los dedos de su boca y bajé lentamente por en medio de su top, de su falda…busqué el final de su falda y metí la mano por debajo. Acaricie sus muslos…subí lentamente hasta notar, en la ingle, la humedad y el calor que emanaba su coño. Retire hacia un lado sus braguitas y empecé a tocar su coño por fuera….Cuando mis dedos jugaron por primera vez con su rajita soltó un gemido agudo de placer….mis dedos estaban empapados…yo estaba empapada….ella estaba empapada…de repente pare…

– ¿Esto querías? ¿Sabes cómo me lo hiciste pasar anoche? Ahora quiero que me lo pidas…
Mis dedos estaban en la entrada de su coño, deseosos…esperando la demanda para meterse dentro…

– Fóllame, quiero que me folles.

Oírla decir eso, oírla pedírmelo…oír salir esas palabras de esa boca…de esa cara…de esa mirada…Mi cuerpo se estremeció y una corriente de electricidad me recorrió entera.
Entré fuerte dentro de ella. Gimió más alto…abrió las piernas para facilitarme el paso. La tiré sobre la cama.
La bese sin parar mientras mis dedos iban entrando y saliendo, embistiéndola, cambiando el ritmo. Oía sus jadeos en mi oído, encima de mi boca… Me agarro de la muñeca y me paró en seco. Me hizo levantarme y me dejo de pie frente a la cama y ella sentada frente a mí. Me quito el pantalón. Se quito la falda. Me quito la camiseta. Le quite el top. Comenzó entonces a jugar ella con sus dedos encima de mis braguitas…yo mientras le quitaba el sujetador…tenía un pecho precioso…comencé a jugar con el, a cogerlas, a sobarlas…a pasar el pulgar suavemente por sus pezones…Ella empezó a masturbarme….

– Joder, como estás…¿donde está esa voluntad férrea ahora? Ven, quiero que te subas a mi cara.

Dejo caer su espalda hacia atrás en la cama, mientras yo me quité las braguitas, ella se quitó las suyas…Me subí a su coño…pude sentir su humedad…y empezamos a frotarnos como si estuviéramos poseídas. Agarraba sus tetas, ella no paraba de gemir…Hacia pequeñas paradas para pasar mis dedos por encima, coger sus pechos…lamerlos…apretarlos…Me sujeto el culo con las dos manos y tiro de él hacia delante…me llevo hasta su cara….
Su cara…la cara mas preciosa que he visto…sus labios…empecé a notar su lengua entre mi coño…me movía hacia delante y hacia atrás, repasaba todo mi coño con su lengua cálida…era increíble como lo hacía…estaba a punto de correrme…se lo dije, que estaba a punto…entonces introdujo el dedo corazón en mi coño mientras estimulaba mi clítoris con la boca…ufff era increíble, ahora me movía hacia delante y hacia atrás y de arriba abajo. Bajar la mirada y ver esa cara preciosa y sensual entre mis piernas era suficiente…note el calor…note el placer subiendo desde la punta de los pies….

– Me corro….oh…..dios….me voy a correr en tu boca….

Tuve un orgasmo monumental. Cuando acabó, eché mi cuerpo hacia atrás y dejé caer mi cuerpo sobre ella.
Nos miramos y nos reímos. Tenia la cara empapada. Le limpie con mis manos, cogí mi camiseta y la limpie.
Fui a por un poco de agua a la barra de la habitación y me acordé de lo que había traído en la maleta. Siempre lo llevaba.
Saqué de mi maleta el arnés y una polla de lo más realista.
Se la enseñé a Amber y me dijo que no quería nada de pollas. Sin embargo me la probé enfrente del espejo y le pareció que me quedaba muy sexy.
En la habitación había un espejo de madera que podíamos mover. Eso hice. Cogí el espejo y lo coloqué frente a la cama.

– Voy a follarte con esto y quiero que veas la cara que tienes y que pones, a ver si alguien en este mundo puede tener voluntad para decirte que no.

La idea del espejo la puso muy cachonda…Me puse de rodillas encima de la cama y ella a cuatro patas enfrente de mí. Al lado teníamos el espejo. Empezó a coger la polla y a chuparla, al principio con vergüenza, nos reíamos…pero empezamos a ponernos cachondas de vernos haciéndolo.
La chupaba increíblemente sensual, como todo…lamia de arriba abajo…Todo el tronco…la metía entre sus labios y la recorría…realmente viéndonos en el espejo, casi sentía que la polla era una extensión real de mi cuerpo. La cogí del pelo, e hice cosas que había visto hacer o que había hecho antes. Le di pequeños golpecitos con la polla en la cara…le acercaba la punta a los labios y luego se la quitaba….y después de golpe, la agarre por detrás de la cabeza e hice que se la tragase entera…

Nos pusimos en transversal para poder estar de frente al espejo. Amber se puso a cuatro patas, dejándome su culito frente a mí. Verla así frente al espejo, me puso muy cachonda. Le metí los dedos en la boca…aunque no hacia falta…y recorrí su espalda hasta llegar a su coño….empecé a repasárselo de arriba abajo, resbalaba increíblemente fácil…
Quería prepararla bien, porque iba a metérsela muy fuerte, iba a follarmela hasta que no pudiera más.
Pare de masturbarla con los dedos e hice que pusiera el culo mas en compa, me incline y empecé a comerle el coño desde atrás…cada vez que pasaba la lengua gemía de placer…sabia increíble…era un sabor muy dulce…cada vez sus jadeos eran mas fuertes…hasta que me lo pidió…me pidió que se la metiera….
Cogí con una mano la polla y con la otra le abrí el coño…cuando la tenia colocada justo para entrar…puse las dos manos a los lados de su cadera y empuje…..

– Ahhhhhh joderrrrrr

Volví a metérsela otra vez…esta vez mirándonos ambas en el espejo. El movimiento de sus tetas con la embestida…su pelo…su boca abriéndose para sacar un gemido….empecé a llevar un ritmo constante….metiéndosela conforme me lo iba pidiendo…estaba totalmente fuera de si….se mordía los labios, con uno de sus brazos me daba golpecitos en el culo para que se la metiera mas fuerte….empezó a decirme cerdadas…la cogí del pelo haciéndole una coleta con mi mano y le obligaba a levantar la cara…le hacía mirarse en el espejo…le hacia que me pidiera más…

– No puedo más…quiero correrme…pero quiero correrme encima de ti.

Se la saqué rápido…me quité el arnés y ahora ella se colocó enfrente del espejo, con las piernas abiertas…

– Dios mío….que coñito……era precioso, apetecible…estaba empapado..

Me hizo ponerme a cuatro patas, de forma que ella podía ver mi coño reflejado en el espejo mientras le hacia una comida de coño monumental.

– Ufff, no sabes lo cachonda que me está poniendo que me lo comas mientras veo tu coñito abierto…uffff sigue….
Yo estaba poseída, no había mas vida que ese coñito abierto para mi…lo lamí…lo succioné…lo masturbe a la vez con los dedos…la mire y le pedí que me lo tirará todo encima…que me empapase la cara….

– Joder así, así, ….que bien…si….si…me corro….me corro………

Me agarro de la parte de atrás de la cabeza y noté como se estremecía en mi boca…en mi cara…como gemía de placer…me tragué cada liquido que salió de esa chica.

Nos quedamos desnudas y abrazadas. Fue el sexo más espectacular, con la chica más espectacular que había tenido / conocido en mi vida…Definitivamente este no iba a ser el viaje en el que conociera Tokio…porque no iba a dejarla salir de la cama.

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Savannah10
Savannah10
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