10. Mis mejores encuentro con Marco: 1ero.

Les conté mis primeros encuentros con Marco. Lo conocí cuando yo tenía 20 años. Él tenía 48. Estuve 2 años con él y de esos, 1 año y 7 meses como pareja. Fue algo muy discreto. Al principio no quería tener pareja, pero me insistió mucho y me convenció. Hicimos muchas cosas y entre ellas destacaré las más placenteras que me hizo vivir.

Él sabía que tenía una debilidad: los tríos con dos activos. Sabía que ya había hecho un trío, aunque no le conté del cuarteto por vergüenza. Conversando en su casa, la primera vez que me quedé allí, me preguntó por mis fantasías sexuales.

Un día invitó a varios de sus amigos a su casa. Eran 5, todos gays y con tiempo conociéndose. Eran super piolas. Comenzamos a conversar y a tomar. Nos preguntaban si éramos pareja. En esos momentos aún no lo éramos, faltaba poco.

Había una pareja también, super piola, parecían amigos. Uno de sus amigos, Dante, comenzó a preguntar cómo nos habíamos conocido. Le contamos la historia y, con trago, Marco contó algunas cosas de más. Eso me ponía algo incómodo, como el más inexperto.

Dante me elogió y yo me dejé elogiar. Me preguntó si tenía algún amigo pasivo que le presentara. Le dije que no, porque mis amistades no sabían de mis gustos sexuales.

Dante dijo: “Qué mal. Necesito a alguien urgente, llevo mucho tiempo sin tener sexo y ya no aguanto más”. Lo dijo chistosamente, todos se rieron. Le preguntó a la otra pareja y respondieron similar.

Dante les decía a Marco y a su amigo emparejado que eran suertudos. Él y los otros dos solteros se abrazaban de juego, haciéndose los lastimosos. Seguimos tomando y yo me paré al baño.

Cuando salgo, Dante está afuera, envalentonado por el alcohol. Me dice que Marco tenía suerte y que le presentara a alguien como yo. Le repito que no conocía a nadie. Marco le dice que deje de “dar jugo”.

Dante se ríe y pasa al baño. Me siento y al rato se sienta a mi lado. Siento su pierna apoyada en la mía. Era algo gordito, un poco más bajo que Marco, como 1.85 m.

Cuando contaban historias y se reían, me tocaba el hombro o la pierna. Se apoyaba en mí y yo me movía, algo molesto. En una se para a abrazar a Marco, al otro lado mío, y su paquete queda a mi altura. Se le notaba parado bajo el pantalón.

Me tiré hacia atrás del sillón para que no me empujaran. Dante suelta a Marco entre risas y me dice: “A ti también te quiero”. Me levanta y me abraza. Marco me abraza por atrás y comienzan a saltar.

Estaba rojo de vergüenza, pero me reía, como los demás. Me aplastaban entre abrazos. Era el centro de atención. Después me solté y me dejaron pasar a la cocina.

Dante me abraza haciéndose el chistoso y salta de nuevo con un “eh eh eh”. Me punteó y sentí su paquete. Todos se ríen, hasta Marco. Me suelta y sigue saltando. Me agaché por instinto y lo sentí en mis nalgas.

Me dije: “¿Quiere conmigo?”. Marco se acerca, me abraza y hacen lo mismo. Les digo riendo que me dejen pasar. Me llevan así a la cocina, entre risas generales.

Me pongo en el mesón para servirme una bebida. Marco se fue a sentar. Dante se apoya contra mi espalda. Siento su cuerpo y pene en mi trasero. Le digo que no se preocupe, que puedo solo, y me suelta.

Me voy a sentar con un vaso de bebida y sigo conversando. Después, cuando todos se van, Dante le dice a Marco que se queda. Miro a Marco y responde tranquilo que no hay problema.

Se van todos y seguimos tomando. Yo ya estaba muy mareado. Dante dice que aguanta poco. En venganza, me armo de valor y le digo a Marco: “Dante me punteó en la cocina y cuando saltaba con nosotros. Castígalo”. Me maté de risa.

Dante se pone rojo y dice que es mi imaginación, que su pene es muy pequeño para puntear. Marco se ríe y lo molesta con su miembro chico. Dante le sigue el juego.

Dante: “Que Héctor diga si es pequeño”. Se para e hace como que se baja los pantalones. Yo: “No, espera, no quiero mirarte”. Si quería, me había calentado. Mi corazón a mil. Solo miro a Marco.

Marco: “Te apuesto que es más chica que la mía”. Hablan de quién tiene el mejor pene. Yo me río, pero muero de ganas de un trío.

Dante se baja los pantalones hasta abajo de sus testículos. Tiene una semi erección que se mueve. Me río y miro a Marco como diciendo: “¿Qué le pasa a Dante?”.

Marco baja su vaso a la mesa de centro y se baja los jeans. Sale su paquete erecto. Dice: “Ves, te gané, tengo tremendo pi…”.

Dante responde que no está estimulado y le pide permiso para que yo se la toque. “No está a 100% porque necesito que me la toquen. Deja a Héctor que me haga un masaje”.

Quedo impactado, mirando los penes, pero miro a Marco. Marco: “No querías un trío? Chúpasela”. Dante se acerca y me pone su pene cerca de la cara. Abro la boca y siento su sabor con líquido preseminal. Crece mientras lo chupo unos 5 minutos.

Marco se acerca: “¿Quién la tiene más grande?”. Me la saco de la boca. Marco la tiene más grande. Yo: “Marco tiene el pene más grande”.

Dante: “Entonces di quién tiene mejor sabor de semen”. Marco: “¿Cuál te gusta más?”. No me dejan responder. El de Dante es más fuerte, salado.

Dante: “Me lo quiero culear para ver quién coge mejor”. Me paran, me sacan el pene de la boca. Me desnudan y pido primero ir a la ducha.

Dante dice que no, mata el momento. Marco le dice que me acompañe. Me hago el difícil y voy al baño con Marco. Él cierra la puerta y me manosea.

Me meto a la ducha y él me lava. Me mete dedos en el ano, me chupa el pene y me manosea entero. Él se baña y me pide que le limpie el pene. Lo lavo y se lo chupo mucho rato.

Vamos al dormitorio. Marco tiene el pene parado. Se lo chupo en la cama. Por detrás, Dante me agarra y mete un dedo en el ano. Me duele.

Le digo que tenga cuidado. Me echa saliva y mejora la lubricación. Su dedo grande entra completo. Quiere meter el segundo, pero duele. Le digo que con uno basta.

Sigo chupando a Marco: glande, tronco, testículos. Le encanta. Dante se prepara. Yo: “Ponte preservativo por favor”.

Dante busca condones y vuelve con una tira. Se pone uno. Lo miro mientras chupo a Marco. Marco toma mi cabeza y me hace tragar todo. Me da arcada y le pego en el brazo para que pare.

Siento su sabor a semen. Dante intenta penetrarme. Dante: “Marco, ¿tiene algo para lubricar el culito de Héctor?”. Marco indica el cajón del velador.

Dante saca lubricante nuevo. A mí me gustaba que Marco usara saliva. Dolía más, pero eyaculaba solo con tocarme. Aún me pasa cuando mi ano cede.

Dante entra en mí. Me penetra en 4 por no más de 5 minutos y eyacula. Mi ano duele con esa sensación interna.

Marco gime y sale de mi boca. Le dice a Dante que le toca. Dante saca rápido y me duele. Salto.

Marco se pone detrás sin condón. Me coge fuerte en 4. Siento la diferencia: más grande, gordo, caliente y venoso. Se apoya en mi espalda y caigo.

Pone una almohada bajo mis caderas. Mi ano queda más accesible. Me masturba menos de un minuto y eyaculo. Él eyacula también. Su pene palpita y se agranda dentro.

Terminamos y miro a Dante. Graba con un celular de baja resolución. Estoy rojo y transpirado tras aguantarlos.

Yo: “Borra eso por favor”. Marco: “Tranquilo, quiero ese video para masturbarme cuando no estés”. Dante sigue grabando hasta que Marco sale.

Siento su pene grande saliendo sin fuerzas, tras eyacular adentro. Cuando sale, está lleno de semen. La cama manchada.

Dante para de grabar y conversamos. Me hacen un cuestionario: ¿Quién la tiene más grande y ancho? Yo: “Marco”.

¿Qué semen te supo mejor? Yo: “Los dos”. ¿Quién te cogió mejor? Yo: “Marco, tú duraste 5 minutos”. Se ríen.

¿Quién te dejó más adolorido? Yo: “Tú”. Me duele el ano. Veo el condón de Dante en el suelo y lo tiro al baño.

Me lavo en la ducha, sobre todo atrás. Entra Dante: “¿Te gustó? ¿O solo te gusta el de Marco?”. Yo: “Sí, estuvo rico. Lo hiciste bien”.

Dante dice que sigamos, queda mucha noche. Al rato cogemos en el sillón. Chupo y me penetran. Dante dura más.

Me quita el pene de Marco y me besa. Hago eyacular a Marco en mi boca y me trago todo. Dante eyacula bestial en varias posiciones.

Nos besamos mucho con Marco. A Dante le calienta y eyacula besándome fuerte, con lengua y mordida de hombro. Terminamos cansados.

Nos acostamos, yo en el medio. Al día siguiente, me hacen una mañanera. Solo mi calentura me deja seguir, porque mi trasero y glúteos dolían.

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gustav123
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Hola. Soy Gustav. Santiago de Chile.
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Un comentario

  1. Me gustaría ser Marcos para darte una buena cogida hasta dejarte el hoyo inflamado. Luego dártelo en la boca y llenarte de leche. Te imagino una putita muy mamona y tragona

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