Siempre lo deseé y ahora lo tengo solo para mi

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Luego de gozar como lo habíamos hecho, por la tarde nos bañamos y salimos de paseo, Tania con un top muy cortito que delineaba sus lindos y deseables senos y un pantalón blanco que muy ajustado mostraba el precioso cuerpo que tenía; yo, con un vestido cortito y escotado que mostraba mi espléndida figura; a medida que caminábamos, los piropos de los chicos no sé hacían esperar. Nos dirigimos a la casa de un amigo de Tania, para pasar unas horas de relax y bañarnos en la piscina de su casa.

Raúl, el amigo de mi hembra, nos recibió muy afectuosamente, le estampó un beso en los labios a Tania, quien me miró al momento para ver mi reacción, pero yo sonreí sin darle importancia al hecho. Raúl era un moreno alto con un cuerpo fenomenal, ojos verdes, muy guapo y que había sido un amor de Tania en otra época ya que ella me lo había contado. Nos recibió en short de baño muy corto bajo el cual se le notaba un bulto que daba que pensar, por lo grande que era y que invitaba a ser devorado, se me estremeció el cuerpo al pensarlo.

Luego de unos tragos, conversamos, reímos, y bailamos como si nos conociéramos hace tiempo, nos bañamos en la piscina con dos diminutas tangas que no dejaban casi nada a la imaginación que nos proporcionó Raúl quien había salido unos momentos dejándonos solas. Tania me dice:

– Le has encantado a Raúl, no té quita los ojos de encima. Si deseas los dejo solos pues quiero visitar a una tía.

La idea no era mala pero esto podía enfriar nuestra relación con Tania por lo tanto le dije:

– Tú eres mi hembra y no quiero estar con otra persona que no sea contigo, olvídate del asunto

A lo que contestó:

– Mi amor, no va a acabar nada entre nosotros por el hecho de que te acuestes con el, ya te he contado que buen amante es Raúl y quiero que también lo disfrutes, si no fuera así no te lo propondría.

Como estábamos solas en ése momento, la agarré del cuello y la atraje hacia mí besándola con rabia por lo que me decía y a la vez con agradecimiento por quererme dejar a solas con él y me di cuenta que lo deseaba, sobre todo que ella lo aceptaba normalmente.

Tania salió y luego de conversar animadamente con Raúl y tomar otros vodka para darme valor, me invitó a bailar una música muy lenta y romántica. Al presionarme contra su cuerpo (yo seguía en tanga y él en short) sentí su paquete más hinchado que antes que se acomodaba entre mis piernas, yo feliz de sentirlo, me apreté a su cuerpo tomando con mis manos su espalda fuerte y sintiendo como sus manos me tomaban la cintura; sentí su aliento en mi oreja, yo ya estaba mojada y sentía mis jugos que pugnaban por salir. Me tomó la cara entre sus manos y muy cerca de mi boca pronuncia -Lessie- y a la vez acerca sus labios a mi boca y yo muerdo su labio inferior, lo chupo y lo vuelvo a morder, (siempre me han excitado los labios gruesos) para luego nuestras lenguas se conozcan y nos enfrasquemos en una lucha cuerpo a cuerpo que el por su fortaleza iba a dominarme.

Raúl era un tipo que demostraba mucha dulzura y delicadeza a pesar de su aspecto rudo, pero a la vez sentía que tenía algo salvaje en su interior que lo quería descubrir yo.

Su boca empezó a enardecerme, sabía besar, su boca y su lengua descubrían rápidamente los puntos más sensibles de mi cuerpo, me lamía el cuello, yo me erizaba, me mordía los hombros y yo ya gemía, dejó libres mis senos y los frotó contra su recio pecho y yo gemía más aún.

– Lessie, que rica eres

Sus palabras me transportaban y muy resuelta le bajé el short, dejando libre ése pene duro y brillante que rápidamente tomé entre mis manos. El a su vez me quitó la pequeña tanga que era lo único que nos separaba y metió su mano entre mis piernas, a lo que yo respondí abriéndolas para sentir como sus dedos hurgaban mi sexo.

– Si que te mojas, amor.

Escuché que me decía procediendo a frotarme los labios y el clítoris mientras que yo le frotaba el pene grueso y grande que sentía crecer aún más entre mis manos. Mi cerebro ya no pensaba, por la calentura que tenía, atraje ése pedazo de carne dura colocándola entre mis piernas y frotándomela en un arrebato de goce intenso, cabalgué sobre ése pene delicioso sin introducírmelo pero si sintiéndolo en mi clítoris y que se habría paso sobre mis labios vaginales provocándome una corrida tremenda, gemí y chillé, le arañé la espalda con pasión y lujuria.

– Oooohhhh, amor, métemela ahora, no resisto.

El rápidamente me tomó entre sus brazos fuertes y mientras me llevaba a la cama yo se los mordía, arañaba su espalda presa de lujuria y nos besábamos intensamente, me colocó en la cama mientras su boca y su lengua, recorrían mi cuello, mis senos, mi vientre, que delicia, me transportaba, me sentía invadida por él empezó a morderme el clítoris mientras sus manos las frotaba en mi culo, yo no daba más y se lo hice saber, métemelo ya amor, por favor métemelo fuerte, muy fuerte hasta el fondo de mí y lo sentí, sentí esa carne dura y enhiesta que me penetraba salvajemente, sin compasión, así lo deseaba, así me encantaba, embistió una y otra vez y yo resistí las embestidas, con un dolor dulce y maravilloso de sentirlo hasta el fondo y nos movimos hacia delante, hacia atrás me corría, bufaba de placer, chillaba como si me atravesara una lanza caliente, dolor placer es el resultado de una embestida ardorosamente del animal que me montaba, luego de eso, me volteó y sentí mis jugos que me humedecían el culo, sentí el pene inmenso que frotaba mi ano y que se introducía en mi canal grité de dolor pero resistí, al principio muy despacio pero yo quería sentirlo todo, el dolor me provocaba más placer.

– Empuja, empuja, clávamelo todo.

Yo presa de arrechura embestía hacia atrás con todo mi cuerpo.

– Aaaahhhh… ooohhhh… me estoy viniendo mi amor.

El me cogió de las caderas y lo clavó hasta el fondo de mis entrañas a la vez que me pajeaba el clítoris y penetraba sus dedos en mi cueva yo ya no sé cuantos orgasmos tenía, pero nos movíamos al mismo ritmo hasta que sentí un chorro caliente dentro de mi culo que me hizo saltar hacia adelante volteándome rápidamente y clavándome ése falo todavía duro en mi vagina, rodeando con mis piernas su cintura y moviéndome, gritando, y gimiendo pidiendo más.

Continuara…

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