Mi primo Leo
Mi nombre es Paola y soy una chica de 18 años, soy delgada, de buen cuerpo, grandes tetas, y de cabello castaño claro y largo. A continuación les voy a contar una de mis mejores y más atrevidas experiencias sexuales.
Aquel día, llegó de visita a mi casa mi primo Leonardo, un chavo alto, moreno, de 19 años y de muy buen ver, pues su novia vivía en mi ciudad, pero él no, así que se quedó a dormir en mi casa y mi mama le dio el cuarto de mi hermano que se encontraba de viaje y que está junto al mío, y mis padres dormían en la planta alta de la casa, así que quedamos solos, pero en cuartos separados.
Aquella noche todo transcurrió normalmente, mis padres subieron a su habitación, Leonardo entró a la suya y yo a la mía, sin imaginar que nos esperaba una inolvidable noche de placer. Todo empezó cuando recostada sobre mi cama, me puse a recorrer los canales en la televisión buscando algo interesante para ver, hasta que encontré una película porno, precisamente en el momento en que una pareja estaba cogiendo, estuve mirando la película por unos momentos y me calenté muchísimo, cuando de pronto escuché que la puerta de al lado se abría, entonces salí y miré por un pequeño espacio de la puerta a mi hermoso primo, con esas nalgas tan duras que salía a tomar agua y de inmediato empecé a imaginar como sería su pene y como se sentiría dentro de mi; me puse tan caliente que pensé rápidamente como podría hacer para poder conocer su gran miembro, así que esperé a que Leo regresara a la habitación y entonces salí y toque la puerta fingiendo que tenía mucho miedo, Leonardo abrió la puerta con una gran cara de susto, y yo, que llevaba puesto solo una tanga y una blusita de tirantes, corrí rápidamente a sus brazos diciendo:
– ¡Leo, Leo ayúdame por favor!
– Pero, ¿Qué te pasa Paola?
– Tengo mucho miedo, por favor abrázame, ¡abrázame fuerte!
– Está bien, no te preocupes, yo estoy aquí
En ese momento me pude dar cuenta que Leo estaba viendo la misma película que yo, el abrazo entre nosotros se prolongó mucho, mi cuerpo lo tocaba y yo estaba más caliente que nunca, de pronto sentí como su pene se empezó a parar, se puso tan duro que cada vez se me antojaba más, él se sentía un poco incómodo, entonces yo empecé a besarle el cuello muy cachondamente, después lo empecé a besar y mi lengua entraba hasta lo profundo de su boca, Leo estuvo a punto de responderme el beso, pero de inmediato me separó de él y dijo que esto no podría ser y que era mejor que me fuera, yo, caminé hasta la puerta pero estaba ya demasiado mojada y excitada como para irme, así que en lugar de salir de la recamara puse seguro a la puerta y me di la vuelta para quedar otra vez frente a él, que se encontraba sentado en la cama, y le dije que no se hiciera tonto, pues él me deseaba tanto como yo a él, Leonardo no dijo palabra y yo me quité la blusa frente a él, mis grandes tetas 32 C quedaron al descubierto y se las puse en la cara.
Leo no resistió más y empezó a tocarlas y a apretarlas muy rico, sacó su lengua y la pasó sobre mis duros pezones, luego se los metía todos a la boca y los empezaba a mamar mientras me tocaba las nalgas con deseo, después, nos besamos y mi lengua empezó a bajar por su cuello y su pecho, me hinqué frente a él, bajé sus boxers y quedó erecto frente a mi ese riquísimo y grandísimo pene, empecé por darle pequeños besos, después pasé mi lengua por la cabeza, luego por todo el pene, con ganas de comérmelo todo lo metí en mi boca y empecé a mamarselo todo, mientras apretaba sus riquísimos huevos; Leo solo respiraba muy rápido y gemía muy excitado, después él me levantó y me recostó sobre la cama, empezó a quitarme la tanga que para ese entonces se encontraba ya muy mojada, y sin más ni más me comenzó a mamar el clítoris de una forma que solo de acordarme me vuelvo a mojar, pasaba su lengua por toda mi concha y yo solamente me estremecía a la vez que Leo me apretaba las tetas, yo estaba que ya no aguantaba más así que le dije que quería sentir su gran miembro dentro de mí, yo le gritaba:
– ¡Méteme el pito ya!, Quiero que me penetres como solo tu sabes
Entonces, Leo se agarró el pito y empezó a rozar con su gran cabeza toda mi pucha, la pasaba por arriba y por abajo hasta que de pronto me la metió de una sola vez, toda, hasta adentro, y yo solté un gran grito de placer, Leo la metía y la sacaba, primero rápido y luego lento, primero solo la punta y de pronto me la metía toda, y se sentía muy bien, después Leo se acostó y yo me puse a saltar sobre de él fue muy excitante escuchar como golpeaban sus huevos en mis nalgas tan rico y su pito se metía hasta lo más profundo, así estuvimos por mucho rato haciendo el amor como nunca en nuestras vidas, no recuerdo exactamente cuanto fue, solo recuerdo el gran numero de orgasmos que mi querido primo me hizo sentir y yo a él, después él se vino en gran cantidad dentro de mí, fue lo más excitante del planeta, definitivamente mi primo Leo es el mejor amante que he tenido, ahora, cada vez que podemos nos citamos en un hotel para cogernos, pues en casa es muy peligroso y en una de esas nos sorprenden.
Autor: Anónimo
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