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La primera vez que me poseyeron

La primera vez que me poseyeron 2

Había llegado el verano y como todos los años en el campo de mi familia comenzaban las tareas estivales, en esa época (diciembre) parte de la actividad rural era la siega de pasturas finas, las que se enfardaban y se vendían principalmente a los studs de san isidro y pilar.

En esos menesteres estábamos abocados, cada uno con sus obligaciones bien establecidas. Las mías entre otras, era la de llevarle el almuerzo a la cuadrilla que estaba en medio de los potreros cargando los fardos en un acoplado y que eran llevados a un tinglado donde se apilaban. La tarea era muy dura, a pleno sol y cada pieza pesaba entre 35 a 45 kgs., por ello quienes la realizaban siempre eran personas jóvenes y muy fuertes.😜

Si bien tenía apenas quince años cumplidos, ya hacía tiempo que había descubierto que me gustaban los hombres, pero aún no había experimentado un encuentro, sucedía que me relacionaba principalmente con jóvenes de mi edad y no era ese el modelo masculino que me atraía.

Fantaseaba con señores muy maduros (40 o 50) y también empecé a sentirme atraído por el tipo de macho rústico, bruto, musculoso, con tatuajes, de manos grandes y ásperas. Cada vez me auto erotizaba más, me ponía ropa de mi hermana cuando quedaba solo en casa y me masturbaba con distintos objetos, siempre aumentando sus tamaños anhelando ser poseído sexualmente.😎

Así llegué a ese verano, muy ansioso o desesperado por experimentar lo que mi imaginación me mostraba en todas sus formas, recuerdo que fue un 15 de diciembre, cuando arribaron Mario, Luis y Alejandro, los nuevos jornaleros, que debían acarrear los fardos.

Quedé fascinado con Mario, tenía 30 años, grandes espaldas, manos enormes, los músculos de sus brazos se marcaban en su remera y su rostro estaba curtido por el sol. Los otros dos si bien no desentonaban, no me interesaron.😁

Recuerdo que el primer día que fui a llevarles el almuerzo, Mario estaba con el torso desnudo, tenía varios tatuajes, los que junto al brillo de su piel transpirada y su olor a sudoración, excitó mis sentidos. Al alcanzarles la vianda mis piernas temblaban y recuerdo que él al tomarla rozó mis manos, yo quise creer que había sido una caricia. Mantuvimos una pequeña charla y les dije que esperaba en la pick up hasta que terminaran de comer.

Ellos utilizaban los fardos, como mesa y banco, comían sin modales, se limpiaban sus bocas pasándose el dorso de la mano y reían a carcajadas, creo que un momento hablaban de mí, pues de vez en cuando dirigían sus miradas cómplices hacia donde yo me encontraba.😍

La segunda vez fui acompañado con otro peón, por lo que mi comportamiento fue más distante, aunque no podía dejar de mirar a Mario me imaginaba abrazado a ese cuerpo, rodeado por esos potentes brazos.

Al tercer día decidí dar un paso más atrevido

Elegí ponerme un jeans blanco, muy ajustado y una remera al tono, con una estampa de labios en el pecho, esta última me la puse a mitad de camino, pues se la sustraje a mi hermana para usarla en esa ocasión. Baje de la camioneta y me acerqué a ellos contoneando más mis caderas, estoy seguro que al pasar al lado de Alejandro, dejó su mirada puesta en mi cola.❌

Les serví la comida y me quedé un rato charlando, preguntándoles obviedades de las tareas. Me senté sobre un fardo, crucé mis piernas y apoyé mis manos hacia atrás con un gesto distendido. Cuando me entregaron los enseres, los coloqué en el sexto y me alejé sacando cola y moviendo los glúteos, despidiéndome con un chau chicos.

Ese día, al ponerse el sol, la cuadrilla regresó al casco del campo y esperaban a que el peón puestero los llevara hasta la ciudad, en ese momento, me acerqué a saludarlos y preguntarles si necesitaban algo, luego de unas breves palabras, me alejé.💋

Más tarde tuve que regresar hasta muy cerca de donde estaban, buscando una herramienta, ellos no se percataran de mi presencia, pues nos separaba una pared. En ese momento pude oírlos que hablaban de mí, Alejandro decía: es muy putito el pendejo, viste como mueve el culo! Mario respondía: cualquier día me lo cojo!, los putos son los que mejor chupan la pija!, agregó Luis.

Así repetí mis visitas, cada vez me animaba a más, usé aros y pulseras y mis caderas se contoneaban como una gata. Los muchachos ya se volvieron más osados y empezaron a decirme frases subidas de tono, a las que yo festejaba. 😉

Unos tres días después me tuve que quedar solo en el campo, el puestero tenía que llevar a su esposa al médico, mi madre viajaba e iba a estar ausente todo el día y mi hermana rendía exámenes, así que no regresaría por varios días.

Ese iba a ser mi gran día

Luego que despedí a mi madre, fui al cuarto de mi hermana y tomé su enterito de algodón corto, de color blanco con dobladillo en las piernas y mangas de flores rojas, una tanga roja, un pañuelito gatito rojo con nudo al costado y las zapatillas skypy de lona roja con soquetes con puntilla.😘

Me maquillé, rubor, brillo en los labios y alargador de pestañas. El enterito de algodón me quedaba justo, me marcaba bien la cola y la tanga roja resaltaba bajo el short, lo que me excitó muchísimo cuando me vi en espejo.

Calenté la comida que había dejado preparada mi madre y me dirigí hacia donde estaban Mario y sus compañeros. Reconozco que tenía mucha vergüenza mostrarme así, pero estaba desesperadamente excitado y en ese momento deseaba más que a nada en el mundo ser tomado por Mario.👉💕

Al bajar de la pick up, los tres quedaron impávidos y yo trataba de naturalizar mi presencia, los saludé y les alcancé las viandas, cuando comenzaron a comer, me acosté boca abajo muy cerca de Mario y moviendo mis pies comencé a charlar con ellos.

Mario no tardó en hacer alusión a mi ropa, a lo que le pregunté si le gustaba, me dijo que sí y que además le gustaba mi cola comenzando acaríciame las piernas con su mano y subiendo su mano hasta encontrarle, yo lo dejé actuar mientras sentía como sus dedos apretaban mis nalgas, estiré mi mano con algo de temor hasta su entrepierna y sentí su verga que comenzaba a endurecerse, el procedió a bajarse el cierre, la sacó de su bragueta y tomándome de los pelos, puso mi boca en su pene.😎

Comencé a succionar su pija mientras sentía que su mano se deslizaba por debajo de mi short y sus dedos escudriñaban en mi ano y en pocos segundos ya sentía su índice y mayor que me penetraban sin pausa, insolentes, violentos, me dolía pero su pija era un manjar que no podía dejar de libar.

Luis y Alejandro permanecían pasivos, al principio solo miraban, Mario decidió ponerse de pie, arrancarme el enterito y sacarme la tanga, me hizo poner en cuatro, se puso saliva en el pene y me penetró, allí fue cuando Luis se me acercó, sacó su miembro y me lo encajó en la boca, me tomaba fuertemente del pelo con sus dos manos y metía todo su pene dentro de mi cavidad bucal, lo que me hacía dar arcadas.🤣

Mario estaba frenético y me penetraba violentamente

Yo sentía mucho dolor, pero a su vez gozaba. El olor a sudor, las manos sucias, ásperas y lascivas que corrompían mi cuerpo era demasiado intenso y placentero, así que gozaba a mas no poder. Sentí el semen de Luis derramarse en mi boca y el que me gritaba que lo trague todo a lo que yo accedí, luego fueron los gritos de Mario acabando dentro mío y tumbando su cuerpo agotado sobre mi espalda.😜💖

Sentí su semen caliente dentro de mí y me estremecí de placer. El último fue Alejandro; La frutilla del postre, pues cuando sacó su pene vi que era un enorme pedazo de carne, estaba duro como una roca, me penetró con fuerza brutal, grité de dolor, sus manos se aferraron de mi pelo y lo jalonaban con fuerza mientras entraba y salía con furia de mi ano, me gritaba !Te gusta putita!! Toma puta!!, te voy a romper el orto putita!!.

El dolor era casi insoportable, pero la fuerza que ejercía Alejandro y como me tenía tomado, me impedía salir o moverme, aunque yo tocaba el nirvana, había llegado a mi orgasmo!!. Alejandro acabó pronto, con un largo orgasmo dando gritos y violentos topetazos a mi cola.😜

Quedé tendido unos diez minutos, no podía moverme, estaba agotado, muy dolorido, mi ano latía, comenzaba a arderme, me chorreaba el semen de Mario y Alejandro y también empezaba a sangrar.

Como me lo había prometido Alejandro, me habían roto el orto.

Me vestí, me despedí y partí feliz a mi casa a bañarme, curarme y descansar. Por suerte la fisura fue muy pequeña y no necesitó más que reposo de unos días e higiene. Por supuesto esto recién era el comienzo y el verano se veía muy prometedor. 😎

Besos. Horacio.

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