Hermanito mellizo, mi mayor desasosiego
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Me llamo Carmen y tengo 18 años con un buen cuerpo curvy. Mi mayor desasosiego es mi hermano mellizo Carlos, ya que es un inmaduro y como hace poco eyaculó por primera vez, no para. Su mente solo funciona con dos tetas y, al no tener experiencias aún con mujeres, entra en mi habitación a ver si me pilla desnuda. Ni muerta se lo digo.
Mis padres rondan los 40, pero parecen de 80 por los anticuados que visten y piensan. Mi hermano y yo pensamos que la última vez que juntaron sus cuerpos fue para procreación.
Al poner la lavadora, me fijé que tenía dos bragas manchadas de ese asqueroso de mi hermano. Como no encuentre novia pronto, se va a morir. Yo salgo con un chico hace un año y la verdad es que sabemos disfrutar.
Queda poco para acabar las clases e irnos de vacaciones. Este año a casa de mis tíos a la playa, ya que mis padres trabajan. Y aquí yo sigo sintiendo cada vez que me agacho el bulto de mi hermano en mi culo. Me hace preguntas sobre sexo y algunas le contesto para que se vaya a masturbar y me deje tranquila. Cada día una preguntita. La última, si me tragaba el semen, y al final le dije que sí para su tranquilidad.
Está loco porque le enseñe un pecho y masturbarse delante mía, a lo que contesto el clásico grito y le cuento a papá. Ahora con el calor ando en bragas por casa y sus ojos no paran de mirar mi culo. El otro día al levantarlo estaba en slip y con erección matutina, y pude ver que no va a tener problemas en darle placer a las mujeres.
A Carlos no se le escapa nada y aunque no se lo dije, lo vi masturbarse al entrar al baño hace días para orinar. La pregunta última, si practico el sexo anal, y aunque es afirmativa, lo tengo en vela unos días para que su paja sea deliciosa. El muy cochino engañó a mi madre sobre unas encuestas que hacía para una marca de preservativos y le prometió que era confidencial y cuando la tuviese la pondría en el centro de todas, ya que iban sin nombre. Pero el bandido la marcó y me lo dijo para verla, y reconozco que el morbo me pudo.
La factura fue que lo viese masturbándose y le dije que vale, pero que no me toque o lo mato. Se bajó el pantalón de deportes y saltó una polla enorme. No se lo dije lógicamente, pero con seguridad era más larga y gorda que la de mi novio. Me miraba la braga y se machacaba hasta que un chorro enorme de semen salió y casi me llega. Le ordené limpiar y me diese el cuestionario de mamá.
Y si peco de pardilla, la pobre fue sincera pensando en su confidencialidad, y nos llevamos algunas sorpresas. Su virginidad la perdió en su casa con su primo. Ni idea teníamos de estas también. Con cuántos hombres ha mantenido relaciones, contesta seis. Increíble, ya que nos dice que papá ha sido el único. Pene más grande que haya tenido dentro, contesta el segundo; más gorda, contesta el cuarto; más pequeña, contesta el último. Postura favorita, dice de perrito; sobre uso de preservativos, dice que siempre; sobre masturbaciones, que desde niña y la última vez realizada ayer en la mañana; como lo hace, es boca abajo; traga semen, dice que sí; gime y no puede callar; la última relación sexual el viernes y la próxima prevista el viernes. Jajajajaja, nos reímos como locos y mi hermano me tocó un pecho, a lo que le dije que lo iba a matar.
Decidimos irnos el viernes al cine, pero nunca salimos de casa y nos escondimos debajo de mi cama. Mi hermano se pegó como pegamento y no paró hasta oír los gritos de mamá. Qué gritos por Dios. Nos asomamos a la cerradura de su puerta y yo la vi con patas abiertas y papá comiendo mientras ella gemía. Noté la polla de mi hermano por fuera rozando mi entrepierna y eso más lo húmeda que iba, casi no me aparto.
Ahora él miraba agachado y, como no, masturbándose con esa enorme cosa. Al rato otra vez yo con mi madre, pies a hombros de mi padre y este con cara de bobo golpeando. Como me golpeaba la polla de mi hermano ya rozando mi vagina por fuera de la braga, otro codazo y él a mirar. Me indicó que mi madre de cuatro patas y se oía las palabras fuertes que decía mientras la polla dura de mi hermano empezó a correrse junto a los me corrooooo de mamá.
Al irnos, mi hermano insistía en lo que toqué que se corre otra vez y, metiéndole en su habitación, yo me calmé en la mía esta vez con algún gemidito alto esperando que mi hermanito no me escuchase.
Y llegó el día en casa de mis tíos. Yo había cortado hace semanas con mi novio, pero no le dije nada a mi hermano. La casa como siempre genial, la piscina y el jardín ideal para disfrutar y que mi hermano lleve los juegos a piscina a meter dedos dentro del bañador y tocar tetas sin parar, pero el único inconveniente, la habitación conjunta con dos pequeñas camas, la cual ya no era igual que de niños.
Ya en la cama después de pasear ambos de manos por el paseo marítimo, se desnuda y se planta al pie de mi cama. Me pide por favor enseñe mis tetas para masturbarse por ellas. Y después de mucho insistir le dije que nada de tocarme o gritaba. Entonces me senté y quité mi camiseta. A él le cambió la cara y me dijo que eran las primeras que veía, pero mis pezones grandes lo habían puesto a punto. Y después de unas machacadas con el pene cerca de mi cara, lanza otro chorro de semen impactando un poco en un pecho. Guarro, le digo mientras limpio eso caliente y me pongo camiseta para ya dormir.
Los días pasan y todo igual. Cada día le enseño los pechos y ahora está con que yo lo masturbe, a lo que me niego reiteradamente y que ya pasamos el límite.
Estamos en la piscina y mis tíos habían partido a una boda y llegarían al día siguiente. Fue cuando Carlos me habló de sus problemas que nadie sabía. Me comentó el acoso reiterado de alumnos mayores y las vejaciones a las cuales aún es sometido y sufrir en silencio por sus padres y hermana.
Le tomé la mano y fuimos a nuestra habitación donde lloró hasta secarse mientras yo de rodillas tomaba su pene y lo chupaba lentamente. Su rostro era de mucho placer hasta acostando mi cuerpo de lado delante del suyo con gran suavidad me penetró lentamente. Notaba todo él en mí pues su grosor me cubría mi interior y su gran tamaño al embestir me llegaba muy dentro hasta que mis gemidos aumentaron. Cuando tomé su mano la puse en mi clítoris y le marqué la ruta de velocidad y fuerza y violentamente nos corrimos juntos.
Dos días sin parar pasando cualquier límite.
