Deslicé mi mano hasta meter mi dedo en su culo

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Asistí a la función vespertina del cine que exhibe películas 3x, ó sea para mayores, cuando en los asientos de 1era. fila me pareció ver una sombra femenina.

Decidí ir a ver y, efectivamente, ahí estaba, concentrada sin despegar la vista de la pantalla sin que nada la distrajera. Me senté a su lado y ella, sin voltearme a ver, siguió viendo la película. Era una mujer mayor, cuarentona, tras de su pantalón roto de lona se marcaban unos muslos bien formados. Yo, sentado a la par de ella, comencé a deslizar mi mano izquierda hacia esas hendiduras hasta que lo logré y frotándoselos quise llegar hasta su cuca. Cuando ya casi llegaba, ella se levantó.

Yo esperaba que me maltratara, pero no, se levantó sin decirme nada solo dirigiéndome una mirada lasciva, la cual supe interpretar como una invitación a conocerla mejor, a todo esto, ya estaba a reventar.

Dejé que caminara hacia los sanitarios, y calculando que ya se había desocupado, hacia allá me dirigí. Ya dentro, ví que la puerta tenía una hendidura como de 40 cmts. a todo esto pude oír claramente cuando orinaba y se limpiaba su cuca. – Ahora es cuando – dije y agachándome pude verle su tanga rosada, la cual se subía apresuradamente, descubriéndome que yo le miraba su cuca peluda.

Me introduciéndome por debajo de la puerta, me prendí de sus labios en un beso que aún recuerdo y besándola, me bajé a sus pechos y mordisqueándoselos suavemente, noté que ella solo gemía de placer.

Le apreté sus dos pechos y haciendo uno solo me introduje a mi boca sus dos pezones y, gimiendo ella aún mas recuerdo que apretó mi cabeza contra sus pechos, yo al sentir esto, bajé mi mano derecha hacia su cuca y sintiendo aquello peludo, comencé a frotársela y después de un instante, introduje mi dedo medio en aquella cueva cavernosa y peluda.

Después me dio una gran mamada que me hizo acabar en su boca. – Se tomó todo mi semen y me preguntó – Te gusta, papacito-. Yo le contestaba – ssíí, mamacita.

Seguí así, bésame los huevos – Creí que no iba querer, pero me pasaba su lengua por mis bolas a la vez que me la pajiaba. Yo ya no aguantaba tanto placer, y parandomela de nuevo, la puse en 4 patas y se la metí por detrás.

Me dijo – Sí mi amor, así, dame mas duro

Mi falo entraba y salía de aquel culo socado como Juan por su casa y me dijo – Ya no aguanto. Me sentó en la taza del inodoro y se bajó del todo el pantalón y la tanga y poniéndose de espaldas hacia mí, se acomodó la verga entre aquellas vellosidades y labios vaginales con un AAAHHH, qué rica la tenés mi amor, poniendo sus manos en mis rodillas se movía de aquí para allá y de allá para acá, para arriba, para abajo.

Solo recuerdo que me agarraba de sus pechos que se los apretaba cariñosamente. – Dale mi amor, le decía yo, ella pegó su espalda a mi pecho, yo bajé mi mano izquierda hacia su cuca, sintiéndole que la tenía supermojada.

Otra vez deslizaba mi mano hasta meter mi dedo en su culo. Me decía- Ya no, por ahí ya no, – pero ella apretaba mi mano, empujándosela mucho más fuerte y deteniéndose apuñó los tres dedos medios de mi mano y se los metió en el culo.

Empújamelos despacio – me dijo. Se los introduje lo más que pude. Ella seguía sin moverse, agachada apoyándose en mis rodillas, con los ojos cerrados y la boca abierta de tanto placer y sacándose la verga de su cuca se sentó sobre mi mano y me dijo – Bésame la nuca.

Le comí toda la espalda a besos. Se sacó los dedos del culo no dejando de jadear. Me limpió la verga con su tanga y de nuevo me dio otra mamada.

Al cabo de un rato se la metió en la cuca dando una acabada que me mojó toda mi verga, ella se limpió con su brasier, yo, con mi calzoncillo. – Y vistiéndonos, me preguntó si tenía mujer, le dije que sí – Lastima – me dijo, – porque si no – Lo bueno que la pasamos bien, verdad mi amor. Claro que sí, le dije.

Regresando a nuestros asientos, nos besábamos apasionadamente, quedamos en volver a vernos ahí mismo, pero ya no la volví a ver. – No supe su nombre porque dijo que no interesaba en ese momento. Después de tanto tiempo yo sigo esperando verla en aquel mismo asiento.

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Juan Felipe
Juan Felipe
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