De patito virgen…

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En mis tiempos de estudiante no era especialmente popular pero tenía lo mío, y es que era parte del equipo de básquetbol de la escuela y fuera de ella me dedicaba tomar clases de capoeira por lo que físicamente estaba en muy buen estado, por aquellos días, cuando subí de grado conocí a, por seguridad la llamaré Bianca, por una amiga en común que iba en mi salón pero era vecina suya.

Pues bien, no tarde mucho en descubrir que Bianca era objeto de burlas, y es que se trataba de una muchachita pecosa, de piel blanca y cabello negro que le daba un fleco de aspecto emo y un cuerpo bastante rollizo, presa de crueles muchachitos y muchachitas.

A partir de ese día comencé a juntarme con Bianca, comíamos juntos, la acompañaba a su casa e incluso nos veíamos fuera del horario escolar para jugar, tenía algunas consolas y juegos que siempre había querido probar por lo que seguido me invitaba a jugar a su casa y así fue incluso ese día.

Salimos temprano de la escuela, le pedí permiso a mi mamá de ir a su casa, me lo concedió sin problema, llegamos pero no había nadie.

  • le avisé a mi mamá pero fue a recoger unas cosas – me dijo quitada de la pena.

Entre a su cuarto y como siempre, me tiré en el suelo mientras ella iba a la cocina por un refresco; pusimos una película que nos llamó la atención y nos sentamos en su cama a verla hasta que salió una escena de desnudo frontal, en ese momento Bianca se giro y bromeando grito.

  • ya se te paro, cochino.
  • nombre, si se me hubiera parado ya lo habría notado – me pase una mano por sobre la ropa demostrando mi nula erección – cochina tú qué en eso piensas.

Empezamos a reír a juguetear y tontear hasta que termine cerca de ella, ese impulso de besarla se apoderó de mi, así lo hice, ella no se negó, a mitad del beso procedi a llevar mi mano a su pecho, ella se estremeció un poco pero no se apartó de ninguna manera, por mi parte al sentir lo abundante de este enseguida comencé a presentar una erección, pegue mi cadera a ella para hacérsela notar, ella apartó del beso y miro haci abajo.

  • ves como no se me había parado antes – ella sobrio sin dejar de mirar, con una mano comenzó a tocarlo sobre la ropa de forma tímida -¿Nunca habías visto uno?
  • en persona no – siguio tocando lo un poco, se terminó de poner duro.
  • si no te sientes cómoda, no tienes que hacer nada – le comenté sabiendo lo que implicaba lo que acababa de decirme.

Ella me miró y roja como tómate procedió a sacar mi pene, lo miro con sorpresa y enseguida empezó a tocarlo por todos lados y luego a masturbarme torpemente, empecé a darle indicaciones, al mismo tiempo yo empecé a acariciar sus pechos por sobre la ropa escuchando ligeros gemidos de su parte.

  • ¿Puedo? – pregunte levantando un poco su blusa, ella asintió, retire su blusa y abrí su brasiere.

Sus pechos eran más grandes de lo que esperaba, un poco caídos por su propia talla pero nada malo, sus pezones eran dos discos rosados coronados por un pezoncito duro, eso reactivo la potencia de mi erección en su mano, la recosté boca arriba en su cama y aprovechando que aún traía la falda, metí mi mano bajo está sintiendo una trusita tipo boxer, ella, de forma nerviosa, abrió las piernas más para poder retirar la trusita.

Frente a mi tenía una vagina muy rosadita cubierta por una capa de vello púbico intacto, comencé a masturbarla a como sabía en aquel momento, ella gemía de manera sonora mientras la tocaba más y más, comencé a chupar sus pezones y a jugar con ses pechos, ella gemía y apretaba mi pene hasta el punto en que no podía aguantar más y al parecer ella tampoco, saco un condón de su bolsita, sin decir nada me termine de desnudar y me coloque el condón, debo decir que no era mi primera vez, ya tenía algún tipo de experiencia, levante su falda y me acomode entre sus piernas, ella asintió viéndome.

Comencé a penetrarla, me costaba trabajo meterlo, su vagina era receptiva pero apretaba como un puño, poco a poco lo hice, ella gemía y apretaba los puños, cuando lo metí todo sentía como su vagina me abrazaba con fuerza conforme entraba y salía.

Empecé a picar un poco más de fuerza midiendo según sus expresiones, poco a poco sintiendo como su bello púbico rozaba el mío, como sus carnes se balanceaban y temblaban, sujetaba una de sus piernas, eran gruesas y aquello no se sentía nada mal, me invitaba a hacerlo un poco más rápido, asentía y gemía casa vez más fuerte hasta que llegó el punto, pude sentir como llenaba el condón.

Lo saque despacio y pude ver como un par de gotitas de sangre fluían de su vagina, aunque ya me habían explicado eso, no pude evitar preocuparme un poco, Bianca se limito a limpiarse, acto seguido me beso.

Ese día cuando me fui a mi casa comencé a tener un comportamiento más íntimo con ella al grado de ser algo menos que novios, nos mandábamos mensajes, nos hacíamos videollamada y nos masturbamos juntos y cuando nos veíamos, teníamos relaciones, fue una etapa increíble hasta que ella se mudó, sin embargo, no sería la última vez que la vería…

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DonSuerte
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