De camping con mi vecina

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Por aquel entonces yo tenía 19 años, y mi vecina 37 años. Ese verano  invitó a mi hermana para ir de camping con ella y su hija, y comentó que fuera yo también. Cuando me lo dijeron, no me negué, pues pensaba en ver a mis dos mujeres en bikini.

Llegó el día y, después de cargar el coche, nos pusimos en camino. Mi hermana iba detrás con la chiquilla y yo delante con mi vecina. No dejaba de mirar sus piernas, pues vestía una falda tan corta, que al estar sentada casi se le veían las braguitas del bikini. Por el espejo del parasol del coche, observé que tanto mi hermana como la niña, estaban dormidas. Me envalentoné y coloqué mi mano en el muslo de mi vecina, la cual dio un pequeño respingo, pues no lo esperaba, aunque no la apartó. Yo acariciaba su muslo, subiendo y bajando mi mano, a veces rozando le tela que cubría su coño. Ella me miraba con una dulce sonrisa. Así estuve todo el camino, hasta que llegamos al camping.

Una vez pagada la estancia y darnos el numero de la parcela, descargamos los bártulos y montamos la tienda de campaña, la cual era una canadiense bastante grande para 4 personas. Después de dejarlo todo preparado, fuimos al restaurante del camping a tomar algo y bajar a la playa. Coloqué la sombrilla, mientras mi hermana y mi vecina se quitaban la ropa, para quedarse en bikini. Yo intentaba disimular mi empalme, pues no sabia donde mirar. Mi vecina con su bikini azul, que casi no le tapaba nada y mi hermana con uno negro, que se le notaba el canalillo de sus tetas grande.

Una vez todo colocado, nos fuimos al agua y mi hermana y yo aprovechábamos el baño para meternos mano por todas partes, disimuladas, bajo el agua. 

 Después de volver a la sombrilla, me deleité con mi vecina.

 .- Chico … Llamó mi vecina… ¿Me pones crema?

 .- Claro… Contesté… ¿Dónde está el bote?

 .- En el macuto rojo… Contestó mi vecina.

Se veía deliciosa y sexi con el bikini azul. Comencé a ponerle la crema por la espalda, extendiéndola bien, y a veces incluso metía la mano por el bikini para tocarle el culo, sin que ella hiciera nada. Por delante se la echó ella, aunque a veces casi se le veían las aureolas por el escote. Yo no dejaba de mirar a mi hermana, que estaba distraída dándole juego a la chiquilla, y ella se daba cuenta y a veces se agachaba, y me dejaba ver su escote.

El día pasó con normalidad. Después de ducharnos fuimos los cuatro al bar a tomar unas copas. Cuando regresamos, mi hermana dijo que se iba a dormir, llevándose a la cría, quedándonos mi vecina y yo hablando y fumando un cigarrillo.

Después de un buen rato, nos fuimos a dormir. Yo dormía en el medio, entre mi hermana y mi vecina, pues la cría estaba en el otro lado de mi hermana. Después de acostarnos, yo no podía dormir, por lo que solo daba vueltas, intentando no despertar a nadie. En una de esas vueltas, sin darme cuenta, me pegué a mi vecina, colocando mi polla entre las nalgas de su culo. Dormía con otro bikini de color rojo y yo con mi bañador tipo bóxer, por lo que el contacto era mínimo.

La polla se me puso como una estaca de duro. Me pegué un poco más y puse mi mano sobre una de sus nalgas. Se movió un poco y me asusté, me levanté y fui al servicio del camping a masturbarme pensando en ese delicioso culito de mi vecina.

Cuando volví, mi vecina estaba boca arriba, sus pechos se les salían por las tirantas del bikini y su coñito peludito estaba casi a mi vista, pues con el movimiento mientras dormía, se le había bajado un poco, al ser minúsculo. Al notar que dormía, comencé a acariciarle los pechos, besarlos y mamar de sus pezones. Luego bajé mi mano a su coñito y comencé a acariciarlo incluso metiendo un dedo, y a besarlo y chuparlo.

Mi vecina se despertó y mi sorpresa fue que agarró mi polla, metiendo la mano por dentro de mi bañador. Me incorporé, y me puse de rodillas, acercándome a su cara. No lo pensó y se metió mi polla en la boca, haciéndome una deliciosa mamada, subiendo y bajando sus labios por toda mi polla, y lamiendo el glande, hasta que solté mi corrida en su garganta, y tragándose hasta la última gota, dejándome limpia la polla.

La coloqué de lado, le quité las braguitas del bikini, y en posición de cucharita se la inserté en el coño, mientras la abrazaba jugando con sus tetas, pellizcando sus pezones y dándole besos en el cuello. Al cabo de un rato, sentí las contracciones de su coño y como humedecía mi polla con sus jugos, cuando llegó al orgasmo. No lo dudé, y esperando un tiempo prudencial, le separé las nalgas y le introduje mi polla en el culo, empecé a bombear y cuando noté que me iba a correr, la atraje hacia mí agarrándola delas caderas y llenándole el culo con mi corrida.

Nos vestimos, nos besamos y esa noche dormimos plácidamente.

 A la mañana siguiente, me desperté sobre las 10:00. Estaba solo en la tienda, pues ellas se habían levantado ya. Salí de la tienda y estaba mi hermana sola desayunando.

 .- Buenos días, dormilón… Saludó mi hermana

 .- Buenos días… Respondí al saludo… Voy al servicio y ahora desayunaré. ¿Donde están la vecina y la chica?

 .- También han ido al servicio… Respondió mi hermana.

 .- Vale… Respondí… Ahora vengo.

Cogí mi toalla y mi neceser de la tienda y me dirigí al servicio. Por el camino me crucé con mi vecina y la hija, que venían de regreso. La chiquilla, salió corriendo y de un salto se me abrazó. Cuando me vecina estuvo a mi altura, se bajó la chiquilla y ella me saludó con un guiño, pero sin decir nada.

Al rato regresé a la tienda, y ya estaban preparadas para bajar a la playa.

 .- Vamos… Me apresuró mi hermana… Aligera

 .- Hoy no tengo ganas de bajar… Comenté… Ya sabes que no soy de playa. Me quedaré aquí leyendo o escuchando música.

 .- Vente con nosotras… Replicó mi vecina… Puedes escuchar música o leer en la sombrilla.

Al decirme esto, mientras mi hermana se encargaba de la chiquilla, se abrió la toalla y me dejó ver su bikini de color negro, con los pechos tapados por un minúsculo triangulo y unas diminutas braguitas a juego, que casi no le tapaba nada. Se veía deliciosa y sexi con el bikini negro.

.- No me apetece… Volví a comentar… Bajo, os ayudo con la sombrilla, pero luego me subo.

.- Como quieras… Dijo mi hermana… Tú te lo pierdes.

 Cogimos los bártulos y bajamos a la playa. Coloqué la sombrilla, las sillas y la mesita y me dirigí de nuevo a la tienda. Aunque mi vecina se veía deliciosa, y mi hermana también con su bikini blanco, yo decidí no quedarme.

 Por el camino pensaba .- Seré imbécil, dos mujeres en bikini para mí solo, y no estoy allí con ellas -. Me paré en el bar del camping a tomar una cerveza, mientras pensaba si volver o quedarme. Después de meditarlo decidió bajar a la playa con ellas. Cuando llegué, me recibieron con una sonrisa y de nuevo mi vecina me guiñó un ojo, mientras mi hermana disimuladamente, se agachaba y dejaba ver sus grandes tetas por el escote del bikini, bajándolo un poco y dejándome ver sus pezones duros.

 Yo intentaba disimular el empalme de mi entrepierna. Me fui al agua, para ver si se me bajaba. Ellas me siguieron y los cuatro comenzamos con las bromas en el agua. Yo salí un poco antes y me fui a la sombrilla a fumar un cigarrillo. Cuando miré hacia el agua, vi que venían de regreso. Casi me quemo el muslo, cuando se me calló el cigarrillo al ver a mi hermana con su bikini. Era blanco, y al estar mojado, aunque tenía una especie de protección, se le notaba el pequeño triangulo negro de su entrepierna y las aureolas de sus tetas, coronadas por dos erectos pezones, debido al frio del agua. Observé como la miraban unos chicos que estaban en la sombrilla de al lado. Incluso alguno comentó algo de su coño, que no me enteré bien. Mi vecina venía con su minúsculo bikini y también comentaron algo sobre ella.

Después de un rato en la sombrilla, se fueron de nuevo al agua. Yo me quedé, pues no tenía muchas ganas de playa, como ya he comentado antes. Al poco regresó mi vecina y se sentó a mi lado a fumar un cigarrillo. Antes no me fijé, pero al volverse y agacharse para secarse las piernas, y coger el tabaco del macuto, el bikini se le metía por la rajita del culo, casi dejándolo a la vista como un tanga. Mi polla no paraba de dar latidos queriendo salir del bañador.

El día pasó con las imagines de mi hermana y su bikini mojado en mi mente, y de mi vecina con su minúsculo bikini. Al llegar a la tienda entré a cambiarme de ropa. Al rato entró mi hermana con la escusa de buscar su ropa para ir a ducharse. Yo estaba casi desnudo, pues aun no me había subido el bóxer, Mi hermana se agachó y comenzó a besarme el glande y pasar su lengua por mi polla. Yo agarré una de sus tetas y comencé a acariciarla.

 .- La vecina ha ido a duchar a su hija… Comentó mi hermana, antes de meterse mi polla en la boca.

Me colocó boca arriba y quitándose las braguitas del bikini, se sentó sobre mí clavándose mi polla en el coño hasta el fondo, comenzando a cabalgar. Sus tetas botaban, a pesar de llevar sujetador. Yo agarraba su culo mientras cabalgaba sintiendo como se estremecía con el orgasmo, Se levantó, se colocó de perrito y se la volví a clavar en el coño, hasta que cuando iba a correrme, la saqué y le llené de leche las cachas del culo. Se limpió con unas toallitas húmedas, me dio un beso, y cogiendo la ropa se fue a duchar.

Al poco rato llegó mi vecina. Se agachó y bajándome las calzonas y el bóxer, comenzó a lamer mi glande y seguir con su lengua el recorrido de mi polla, hasta que se la metió en la boca y comenzó a mamarla. Ummm, que delicia sentir sus labios subir y bajar por mi polla. Después de un rato, la aupé, le di la vuelta y le separé el pantaloncito corto que traía puesto, cuál fue mi sorpresa que no llevaba ropa interior, me agarré la polla y la guié para que se sentara encima mía insertándosela en el coño.

 .- Ummm, que pillin… Comentó mientras se echaba hacia atrás y apoyaba su cabeza en mi hombro… No lo esperaba.

 .- Lo estaba deseando desde esta mañana… Comenté mientras le agarraba las tetas.

Ella comenzó a hacer movimientos de alante a atrás, sacando y metiendo mi polla en su coño. Yo metí mi mano en su pantalón y jugaba con su clítoris mientras seguía los compases de la follada. Después de un rato, se levantó y se volvió, sentándose de nuevo en mi polla, insertándosela de nuevo, Le subí la camiseta y disfruté de sus tetas (.)(.), lamiendo, chupando y mamando de sus pezones.

 .- Ummmm, asiiii… Soltaba de vez en cuando, en un suspiro apagado para que no nos descubrieran… Ummmm, Aaaah

 Después de un buen rato, sentí su orgasmo y como llenaba de flujos mi polla. Yo la agarré de la cintura y la empujaba hacia abajo para que la follada fuera más profunda, hasta que solté toda mi descarga dentro de su coño.

 .- Ummmm… Se le escapó… Que caliente.

 .- Uuuff… Solté… Ha sido delicioso.

 .- Tenias ganas, eh?… Comentó picarona.

 .- Desde que llegamos de la playa… Le contesté.

 Se levantó, y pude ver cómo le chorreaba mi lefa por los muslos. Cogió una toallita para limpiarse y salimos de la tienda, se sentó a mi lado, nos dimos un beso y preparamos un cubata. Al poco regresó mi hermana con la cría, pues quiso quedarse con ella en la ducha. Fuimos al bar del camping a cenar y tomar algo. Mi hermana se fue pues a la chiquilla le entró sueño. Nos quedamos mi vecina y yo bebiendo. Llegamos un poco bebidos, nos acostamos y nos pusimos a dormir.

 Cuando me acosté, me giré y mi polla se pegó al culo de mi hermana. Bajé su bikini y dejé su delicioso culo a la vista. Comencé a acariciarlo y a besarlo. Al ver que no reaccionaba, me decidí llegar más allá y me bajé mi bañador y comencé a rozarle mi pene por la rajita del culo. Me hice una especie de cubana entre sus nalgas hasta que me corrí, dejándole el culo blanco y me dispuse a dormir.

 Al día siguiente me desperté y solo estaba mi vecina durmiendo plácidamente. Estaba boca arriba, sus pechos se les salían por las tirantas del bikini y su coñito rubio estaba a mi vista, pues se le había bajado un poco el minúsculo bikini. Comencé a acariciarle los pechos, besarlos y mamar de sus pezones. Luego bajé mi mano a su coñito y comencé a acariciarlo incluso metiendo un dedo, y a besarlo y chuparlo. La vestí y salí de la tienda.

.- Buenos días… Saludó mi hermana… ¿Has dormido bien?

.- Buenos días… Respondí… Estupendamente. ¿y tú?

.- Muy bien… Contestó… Me dejaste una buena corrida en mi culo.

.- Lo siento… Contesté un poco cortado… No creí que no te manché.

 Mentí, pues lo hice queriendo.

.- Bueno… Comentó mi hermana… Dejémoslo estar.

.- Vale… Respondí.

 Fui al servicio del camping y después de darme una ducha volví a la tienda a desayunar. Cuando llegué, mi vecina ya se había levantado y estaba desayunando junto con mi hermana y su hija. Nos saludamos y me hice el desayuno, sentándome entre mi hermanan y ella.

Después bajamos a la playa. Esta vez dije que si iba. Era el último día que podría disfrutar de ellas en bikini. Bajamos a la playa, colocamos los bártulos y la sombrilla y nos fuimos a dar un baño. Mi hermana llevaba el mismo bikini blanco del día anterior y mi vecina el mismo minúsculo bikini. Notaba las miradas de los hombres hacia las dos. .- Si supieran que mes las follo a ambas-. Pensaba para mí. En el agua, con las típicas bromas, tocaba sus cuerpos por donde me daba la gana, sin oposición por parte de ellas. Claro está, que disimuladamente, para que ninguna se diera cuenta de lo que hacía con la otra. Aunque mi hermana sabía lo de mi vecina, no era plan que mi vecina descubriera nuestro incesto.

 Después de los juegos, salimos a la sombrilla. Yo me quedé detrás para deleitarme con el movimiento de sus culos al andar por la arena, y sobre todo por la transparencia del de mi hermana con el bikini blanco mojado, observando la cara de los hombres y riéndome por dentro. Después de secarnos y tomar unas cervezas, mi vecina y yo fuimos a dar un paseo por la playa. Cuando nos alejamos lo suficiente, mi vecina se agarró a mi cintura como si fuéramos novios, a lo que correspondí agarrando su cintura. En un momento dado, y lejos de que mi hermana nos viera, se puso delante y colocando sus manos en mi cuello, me besó en los labios, correspondiéndola y entrelazando nuestras lenguas. Mi polla, se puso dura, al sentir sus pezones clavarse en mi pecho mientras la besaba.

Anduvimos un rato, hasta encontrar un lugar apartado y lleno de arbustos. Sin tiempo a reaccionar, me agarró la mano y tiró de mi en dirección a los arbustos. Una vez lejos de miradas indiscretas, se colocó de rodillas, bajó mi bañador, saltando mi polla como un resorte y empezó a besarla y pasar la lengua por toda mi polla, desde los huevos hasta el glande y vuelta a empezar, hasta que se la metió en la boca, realizándome una deliciosa mamada, que casi me corro, pero aguanté.

Me tumbé en la arena y mientras ella mamaba mi polla, yo le quitaba el bikini y jugaba con mis dedos en su coño, metiéndole primero uno y luego dos, hasta que tuvo un orgasmo. La aupé, haciendo sacar mi polla de su boca, la coloqué de perrito y se la inserté en su empapado coño hasta el fondo de una sola embestida, haciéndola soltar un gemido de placer. Mientras bombeaba le acariciaba las nalgas y sus tetas. Con mi polla dentro, la hice girar, quedando yo boca arriba y ella cabalgándome de espaldas a mí. Yo seguía acariciando sus nalgas y subía para magrear sus tetas. Nos corrimos casi a la par. Nos recompusimos la ropa, y salimos de los arbustos para lavarnos en el mar.

Cuando regresamos a la sombrilla, mi hermana me miró con una sonrisa picarona y sin que se diera cuenta mi vecina, hizo el gesto de follar. Le guiñé un ojo y mi hermana se empezó a reír.

El día pasó con normalidad, empacando las cosas para salir del camping al día siguiente. Por la noche tomamos las últimas copas en el bar y a la hora de dormir, como siempre dormía entre mi hermana y mi vecina, me coloqué boca arriba, entre ellas dándome la espalda en posición fetal, y me quedé dormido jugando con mis manos en el culo de ellas.

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Sevilla1972
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