Fetichismos | 1.973 lecturas | 18:00

Cenicienta Fetichista

Cenicienta Fetichista 2

¡Hola! Mi nombre es Star, y es la primera vez que escribo en esta categoría de fetichismo de pies…

Debo confesar que soy una fogosa bisexual y fetichista, los pies femeninos en tacones altos me vuelven loca, especialmente me encanta mostrar los míos…

 Me fascina usar tacones muy altos, principalmente descubiertos y de tiras que muestren mis dedos, talón y arco, siempre me he cuidado mucho los pies, son suaves al tacto y pinto mis uñas con regularidad, me gusta llamar la atención de los hombres con mis pies… 😍

Narraré una ocasión en la que tenía deseos de comprar unas zapatillas de tacón aguja transparentes de material acrílico, pues con ellas me quería sentir como la Cenicienta con sus zapatillas de cristal …

 Así que comencé a buscar en Internet zapatillas de ése tipo, y así encontré muchas opciones y proveedores, pero yo no quería tener que ordenarlas y luego esperar hasta recibirlas por medio de un servicio de mensajería…

 Además, no quería privarme del excitante placer de coquetearle, como suelo hacerlo cada vez que compro zapatillas sexys, al vendedor de una zapatería mientras le muestro mis piernas, mis pies y aún algo más, exhibiéndome en forma muy sugerente en una corta minifalda…

 Con ésa idea en mente, me dispuse emocionada a ir a adquirirlas directamente al lugar, como les dije antes, soy una mujer muy fogosa, así que cuando se enciende en mí la chispa del deseo, termina generando una ardiente llama que enciende la hoguera de la pasión…

 Así que me puse una minifalda muy corta y entallada, una escotada blanca, y unas zapatillas de tacón alto desprovistos de la punta y el talón, de ésas que se denominan Mules, que dejaban ver mis pies en plenitud…

 Para ello decidí ir al salón de belleza para realizarme una pedicura francesa, pues creo que así mis pies lucen de lo más natural, pero también muy sexys y sensuales con sólo un poco de brillo y un discreto ribete blanco en el borde de las uñas…

 Me coloqué una delgada pulsera con un pequeño dije en el tobillo izquierdo, signo sugestivo que envía el discreto mensaje cifrado sólo para quien sabe interpretarlo, de que soy una fetichista de pies, y así salí hacia la zapatería…

 Me gusta mucho mostrar mis pies en público, puedo darme cuenta que suelen llamar la atención, y que son el centro de miradas tanto de hombres como de mujeres.

 Me excita la idea de que ellos los miran con deseo y ellas con envidiosa admiración…

 Llegué a la zapatería y me dispuse a buscar un par como el que deseaba adquirir, la verdad es que había un muy amplio surtido de todas las zapatillas que una pudiera soñar…

  Zapatillas clásicas, de plataforma, en diseños muy glamorosos y sensuales; en fin todas las que una fetichista como yo desea y necesita para lucir bella.

 Yo había elegido ése lugar, desde que lo descubrí, la diferencia saltó a la vista, pues mientras en otros locales las zapatillas eran comunes y más bien conservadoras, en éste local eran muy sensuales, de diseños muy atrevidos de tipo fetish, por lo que pensé, desde que entré por primera vez; que había encontrado mi zapatería ideal…

 Estaba absorta y fascinada mientras contemplaba los modelos exhibidos dentro de los aparadores, cuando escuché una voz grave y muy varonil decirme:

– Bienvenida!… Pase usted… ¿En qué le puedo servir? ¿Necesita zapatos?…-

 Yo estaba tan absorta en la contemplación de los modelos de zapatillas, que la voz tras de mí me causó un sobresalto y de inmediato giré algo nerviosa hacia la fuente de ésa voz, aunque ya había ido varias veces a ése establecimiento, ésa era la primera vez que me recibía y atendía el gerente …

 Poco tiempo después, me enteré que en realidad, era el dueño de aquel establecimiento, y de hecho, también de toda una cadena de zapaterías…

-Sí…- Respondí con voz baja y apenada y agregué… – Me dijeron que aquí podía encontrar zapatillas sexys como las que estoy buscando…

-Del modelo que usted necesite…- Me dijo con una voz servicial mientras que disimuladamente miraba mis pies…

-Verá… Son para una amiga muy sexy, y algo atrevida…- Le dije torpemente mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

-¿Son para usted, verdad?…- Me dijo con naturalidad.

Yo, me sentí al ser descubierta y me puse de mil colores, mientras volteaba a todos lados asegurándome de que nadie me escuchara…

-Sí…-  Le dije con voz tímida y apenas audible, además en mi voz había un tono de ternura, de fragilidad…

Sonrió una vez más y me dijo con voz protectora:

 -No se preocupe, aquí vienen muchas mujeres como usted. A eso es a lo que me dedico…-

 Esbocé una sonrisa entre nerviosa y a la vez de alivio, cuando entendí en las palabras de ése hombre maduro, que me comprendía…

 Así que me animé a pedirle el modelo exacto que estaba buscando, aunque aún no lo había visto en el aparador..

-Así que usted busca zapatillas altas y transparentes, muy descubiertas, como las que usan las bailarinas exóticas de los antros de Table Dance…- Me dijo el que yo suponía era el gerente del local.

 -Deben lucir muy bien en usted, tiene unos pies muy hermosos- Me dijo mientras miraba mis pies, ésta vez fijando su mirada sobre ellos con más libertad y confianza.

-Gracias!, la verdad son las primeras que me animo a comprar…- Respondí

-No se preocupe, no es necesario que me dé explicaciones. Tengo justo lo que necesita…- Dijo mientras volteaba hacia su ayudante, un chico muy simpático y apuesto al cual yo le había coqueteado en varias ocasiones antes…

 -Te encargo el local un rato…- Le dijo con voz de mando al muchacho, a lo que éste respondió con una sonrisa pícara en su rostro, llena de complicidad…

-Venga conmigo a la trastienda…- Me dijo mientras me tomaba por el talle con delicadeza, debo decir que me desarmó completa, esos detalles me seducen y vuelven loca…

 Atravesamos el local y llegamos a un estrecho pasillo, que conducía a una bodega

-Es la bodega…- Me dijo explicando sin necesidad mientras yo veía los ordenados estantes llenos de cajas.

-Pase usted por favor… Tome asiento- Dijo como aquel que invita a una dama a su casa por primera vez…

-Aquí tengo lo que necesita, hay mucha variedad de zapatillas que le quedarán maravillosas…- Lo escuché decirme mientras yo me sentaba en una de las sillas.

Y en verdad tenía mucho surtido, tan solo cabían dos sillas y lo demás eran muchas filas de estantes con cajas y cajas. Yo me senté a esperar…

Abrió una caja y sacó unas hermosas zapatillas de acrílico transparente, las típicas zapatillas High Heels Mules que suelen usar las bailarinas exóticas de los antros de Table Dance, de ésas que son totalmente descubiertas y dan el aspecto de que quien las calza está caminando descalza y sobre las puntas de los pies… ¡Eran realmente hermosas!

-Mire, creo que estas son perfectas para usted!… – Dijo ansioso mientras me las mostraba…

-Son hermosas, justo lo que estaba buscando…¿Puedo probármelas?…- Le pregunté emocionada.

-¡Claro, éstas zapatillas son perfectas para ti!…- Repuso él mientras sacaba la segunda zapatilla de la caja, yo traté de comenzar a quitarme las zapatillas que traía puestas, pero él muy apresuradamente me dijo:

-¡Deje, yo lo haré por favor!… Al mismo tiempo que ponía una pequeña alfombra roja en el piso para colocar mis pies.

Comenzó a quitarme las zapatillas, yo percibía su respiración agitada y sus ojos proyectaban un creciente deseo.

 Yo siempre he sido muy sensible con mis pies y el simple roce de sus manos con la planta de mis pies me excitó, me encanta que me toquen los pies y él lo hacía con la sapiencia necesaria para encenderme…

-De verdad son hermosos sus pies mi hermosa Dama!…- Me dijo mientras acariciaba mis dedos.

 Para cuando me dijo “mi hermosa Dama”, yo supe que estaba perdida, que me entregaría a él de la manera que quisiera…

Afuera de la bodega, a través del pasillo que conectaba con el local se escuchaba a la gente, que ignorante de lo que sucedía dentro, buscaba zapatos para comprar. Sin embargo, dentro la temperatura subía cada vez más y más…

La lasciva mirada de aquel hombre maduro se centraba en mis pies, y sus manos con gran habilidad recorrían las plantas mis pies, desde las puntas de los dedos, hasta el talón; llenándome de sensaciones muy placenteras y de una gran excitación…

-Mamita, estás buenísima y tienes unos pies hermosos… ¡Como quisiera besarlos!…- Dijo arrobado el vendedor de calzado

Sin mediar palabra levanté mi pierna derecha, ofreciendo mi pie a sus labios que ya estaban ansiosos de proceder a saciar su antojo, me miró a los ojos y gustoso comenzó a lamer mis dedos, uno a uno…

 Su lengua se sentía deliciosa, húmeda y suave. De pronto, no sé cómo ya que tenía cerrados mis ojos, casi la mitad de mi pie estaba dentro de su boca, abrí mis ojos y pude ver como desfrutaba como si mis pies fueran un manjar único…

Lamía y succionaba mi pie con los ojos cerrados completamente absorto, ése hombre ahora revelado como todo un auténtico fetichista…

 Frotaba mi pantorrilla y deslizaba sus manos sobre el muslo hasta llegar muy cerca de mi entrepierna, donde parecía haber un volcán a punto de entrar en erupción.

-Déjame probarte las zapatillas, pero ahora quiero que sea mi verga la que disfrute de recorrer tus hermosos pies calzados con ellas… ¿Me dejarías?- Dijo con voz llena de deseo tal vez pensando que me negaría.

Se puso de pie, y yo misma desabroché su pantalón, su sorpresa fue mayúscula cuando vió que no sólo yo había accedido a su petición, sino que estaba casi desesperada por sentir su verga erecta frotándose sobre mis pies…

Inmediatamente, en cuanto él sacó su verga erecta, yo la tomé y comencé a masturbarla, su verga era tal y como las que me gustan y son capaces de hacerme enloquecer de placer, grande, gruesa y venosa…

Se contuvo un poco, y visiblemente excitado, me pidió que detuviera un momento la masturbación que yo le estaba prodigando para acomodarme en la silla, que era algo así como una amplia poltrona con reposabrazos…

Me posicionó casi como si me recostara sobre ésa amplia butaca, bajando hasta quedar con mi cuello apoyado sobre el respaldo y con la cadera al borde del asiento, luego flexionó y levantó mis piernas, que así posicionadas, quedaron a la altura de su pecho…

Observó durante algunos segundos completamente estático, disfrutando de la visión de mis pies calzados en ésas hermosas zapatillas, de verdad quería verme en ellas, supongo que le excitaba aún más si mis pies calzaban unos tacones sexys… ¡A mi también!

De verdad lucían hermosas en mis pies, que estaban ahora por completo a merced de ése hombre fetichista para satisfacer sus más candentes deseos y fantasías, yo me sentía toda una Diva Fetichista con esos tacones y con ese hombre prendado a mis pies.

Yo estaba muy excitada, y no creia poder soportar un segundo más la privación de una buena verga como la que estaba ahí para mí, necesitaba por lo menos mamar ésa verga, que como ya he expresado antes, lucía en verdad espectacular.

-Dámela!…- Sólo atiné a decir debido a la excitación del momento, mientras abrí y separé mis piernas mostrando mi vulva totalmente humedad y palpitante, apenas cubierta por un pequeño triángulo de tela de encaje de la diminuta tanga que llevaba puesta…

  Él se aproximó a mí sin prisa y acercó también a mí su verga erecta y tumefacta… Yo me apoderé de ella y la comencé a masajear con mis manos.

Luego de masturbarlo así por algunos minutos, le pedí que se colocara de forma tal, que yo pudiera continuar haciendo lo propio, pero ahora usando mis pies para darle placer…

Así, usando mis pies, yo comencé a acariciar su verga cada vez más dura, él solo suspiraba y dejaba a mis pies hacer su muy excitante y placentero trabajo…

Mis pies recorrían de arriba a abajo su hermosa verga mojada por líquido preseminal, era tanto que ya resbalaba por las zapatillas, humedeciendo y lubricándo el espacio entre la planta de mis pies y las plantillas de las zapatillas.

-Quiero cogerte!…- Me dijo en voz baja, lo noté tan excitado que no pude negarme…

Bueno, ¿Y a quien se le niega una buena cogida?. Especialmente cuando se es tan puta como yo, y cuando se está tan excitada como yo en ése momento…

 -Soy tuya!… ¡Cógeme como tú quieras!…- Le dije entre gemidos calientes.

Me ayudó a ponerme de pie, y luego me giró hasta dejarme de espaldas frente a él, luego me hizo inclinarme sobre la butaca mientras yo apoyaba una de mis rodillas sobre el asiento y colocaba mis manos sobre el reposabrazos de la poltrona, dejando mi cadera elevada y mi respingado culo y nalgas a su entera disposición…

Él lamió mis nalgas completas y me dio un par de nalgadas antes de hacer mi tanga a un lado para lamer mi vulva y anegada vagina, que ya pedía la atención de su lengua a gritos…

Primero metió su lengua deliciosamente mojando aún más las paredes internas de mi vagina, para después prepararla con los dedos, metía uno, después dos, yo ya no aguantaba…

-¡Ya métela por favor!…- Le supliqué entre hondos gemidos de placer y con la respiración muy agitada… Me sentía como toda la puta que soy.

 Entonces él me giró y me besó muy apasionadamente, su boca sabía a mi vagina, eso me prendió aún más y me senté de nuevo de frente a él con las piernas flexionadas y muy abiertas, ofreciendo mis pies para que los pusiera en sus hombros, así lo hizo y comenzó por pasar el glande de su hermosa verga en la entrada de mi vagina una y otra vez…

Eso me excitó aún más, cerré los ojos como señal de que estaba lista… Entonces sentí como empezó a penetrarme, mi vagina se abría gustosa al paso de aquella verga caliente, y de repente él empujó con mucha fuerza entrando de un solo empellón…

-¡Ahhh… Que ricoooo!…- Grité, y eso lo excitó más aún.

 “-Así me gusta más, me gusta escucharte gritar, y hacerte gemir de placer como toda una puta!…- Me dijo con voz agitada, yo me sentí dominada por aquel hombre maduro que me estaba haciendo suya de manera salvaje.

Sus embestidas eran muy fuertes, rápidas y profundas, me provocaron mucho placer, ¡Sí que sabía lo que hacía ese macho!…

 Ya mi extasiada vagina estaba completamente abierta y lubricada, el sacaba su verga completa para después meterla a fondo con toda facilidad…

 -Estás buenísima!… Que vagina tan deliciosa tienes!…- Me decía de vez en cuando… ¡Yo, perdí la noción del tiempo y también de las veces que me hizo venirme así!

En eso me sobresalté cuando escuché los pasos de alguien que se acercaba por el pasillo hacia la bodega en la que nos encontrábamos…

-No te detengas!… Estoy a punto de venirme!… Me dijo en un susurro apenas audible mi macho, mientras que continuaba bombeándome muy intensamente.

 Escuché casi sincrónicamente cómo los pasos se detuvieron en el umbral de la bodega, justo en el momento en el que la verga de mi amante fetichista estallaba en lo más profundo de mi vagina…

El muchacho, con cara libidinosa y sorprendida observaba mi posición, abierta de piernas con mi vagina expuesta y muy abierta, recibiendo los candentes e intermitentes chorrazos de abundante semen con la que me estaba llenando su jefe, era el mismo que minutos antes había quedado a cargo del local…

No sé si nos había escuchado gritar y gemir, pero a juzgar por la expresión de sorpresa en su rostro, no se esperaba encontrar con la escena que ahora contemplaba con ojos absortos y llenos de deseo…

– Ssssccchhh!!!… No vayas a hacer un escándalo!..- Le dijo con tono apresurado y discreto mi nuevo amante.

 El muchacho asintió con la cabeza mientras que su jefe, que después me enteré que también era su padre, se retiraba del inundado interior de mi vagina…

Yo, tan aturdida como estaba solo atiné a ponerme de pie, arreglarme un poco la ropa, tomé mi bolsa en la que puse el par de zapatillas con las que había llegado, y salí de allí calzando mi nuevo par de hermosas zapatillas…

Atravesé el pasillo y el local como una autómata, estaba conmocionada y en estado de “shock”, no podía creer lo que había acabado de suceder, aún me estremecía de placer y sentía mis piernas temblorosas…

Supongo que huí apresuradamente tal y como lo hizo la Cenicienta del cuento, dejando repentinamente a mi príncipe aún anhelando el placer que le prodigaba mi compañía, sólo que a diferencia del cuento de hadas, yo lo hice conservando ambas zapatillas de cristal en mis pies…

Y también supongo que otra diferencia sustancial, es que mi historia no era precísamente un cuento de hadas, ni mucho menos, apta para ser narrada a una audiencia infantil…

En cuanto salí a la calle, reparé en que no había pagado por mi nuevo par de sexys zapatillas…

 Me detuve, y tuve el noble impulso de regresar a pagar, pero después de unos segundos de pensarlo, concluí en que había pagado, y además bastante bien por mi nuevo par de zapatillas…

Sonreí al pensar en que yo esperaba que mi forma de pago en aquel establecimiento, del que pensaba convertirme en una clienta asidua, no se devaluara y mantuviera siempre un alto valor adquisitivo.

Espero poder narrarles en otros relatos, como fue que pagué por todos y cada uno de los pares de mi colección de zapatillas sexys de tacón alto…

También espero que éste relato les haya gustado, y me encantaría leer sus comentarios y opiniones al respecto.

Hasta el próximo relato!… Besos!, Bye!

        STAR

“Sensualidad a Cada Paso”

By: Feetisher 😘💕

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