Fue un día que no olvidaré

Duración estimada de lectura: 5 minutos

Visitas: 4,463

Como todos los veranos, mi tia alquilaba una casita para ir de vacaciones a la playa. Siempre con tres habitaciones, una para ella, otra para mi hermana y mi cuñado y otra para mi.

El primer día, despues de llegar a la casita y soltar los bártulos, nos fuimos a un bar a comer. De regreso, mi tia y cuñado se fueron a dormir una siesta y mi hermana y yo nos quedamos en el salón viendo la tele. Estábamos juntos en el sofá, sentados uno al lado del otro.

Le eché valor y acerque una mano a su muslo, pues vestía una faldita corta, para ver como reaccionaba. Mi sorpresa fue que no apartó la pierna ni mi mano, por lo que seguí un poco más, subiendo mi mano, casi rozando su coño. Mi polla se estaba empalmando mientras mi hermana dejaba que la sobara. Ya no podía parar, llegué hasta sus braguitas, echándolas a un lado y metiendo mi mano y llegando a tocar sus labios vaginales, jugando con mi dedo entre ellos. Ella se abrió de piernas y me dejó el camino libre para jugar con su coño.

Metí un dedo en su coño y con otro jugaba y acariciaba su clítoris, mientras con la otra mano desabrochaba los botones de la blusa y acariciaba su teta derecha por debajo del sujetador, jugando con su pezón que se endurecía por momentos. De repente mi hermana soltó un gemido apagado y mi mano se llenó de sus flujos vaginales. Mientras seguía jugando con su teta, metió la mano en mi pantalón de chandal y agarró mi polla, comenzando a hacerme una deliciosa paja, subiendo y bajando su mano suavemente. Yo acerqué mi boca a su teta y bajándole el sujetador, comencé a mamarle el pezón, mientras ella seguía agarrada a mi polla. Despues de un buen rato, bajó y comenzó a mamarme la polla con sus dulces labios. Antes de correrme, la avisé y siguió con la mano hasta que solté un chorro de lefa que le llenó la mano. Nos limpiamos con unos pañuelitos y seguimos viendo la tele como si nada. Ese fue le principio de un día genial.

Por la tarde, nos duchamos y salimos a dar un paseo por el pueblo. MI hermana llevaba un vestido holgado, de tirantas, con un gran escote, que cuando se agachaba dejaba ver sus tetas grandes, cubiertas por un minúsculo sujetador. Mi polla estaba a 100. Nos sentamos en un bar a tomar unas tapas y tanto mi hermana como yo nos pasamos con las cervezas. No estábamos borrachos, pero si con el punto tonto, que cualquier chorrada nos hacia reír. Llegamos a la casa y mi tia se acostó al ser una persona mayor, quedándonos, mi hermana, mi cuñado y yo en el porche. Entre risas y bromas pasaron las 12 de la noche y mi cuñado se fue a dormir. Mi hermana y yo nos quedamos para recoger los vasos de los cubatas y la mesa.

Miré a la calle y como no pasaba nadie, puse mi mano en la pierna de mi hermana, sin objeción por su parte. Subí por su muslo hasta su entrepierna y notaba su coño a través de la tela de sus braguitas y comencé a jugar con mis dedos en su rajita, por encima de la tela. Su reacción fue abrirse de piernas y dejarme el camino libre a su coño. Volviéndola a acariciar como en el sofá, hasta que tuvo un orgasmo. Se levantó y fue al servicio.

Entré en la casa detrás de ella pero no vi a mi hermana. La busqué y la encontré en mi habitación, tumbada en la cama, completamente desnuda. Sin dudarlo, me quité mi ropa y me acosté a su lado, acariciando sus tetas, ( . )( . ) y jugando con sus pezones. Ella se incorporó, colocándose de perrito, con su coño ( Y ) en mi cara y mi polla 8===> en su boca, para realizar un placentero 69. Cuando me fui a correr, despues de probar sus jugos, la aparté, pues no le gusta tragar, se puso boca arriba, solté toda mi descarga en sus tetas y vientre.

Después de limpiarse con una toallita húmeda, descansamos un rato, aunque seguíamos acariciándonos hasta que mi polla se puso dura y sin mediar palabra me coloqué encima de ella, agarré mi polla y apunté a su coño, insertándola de una sola vez, follándola suavemente mientras mamaba de sus deliciosas tetas. Después de un buen rato bombeando, nos corrimos juntos, inundándole el coño con mi lefa. (No hay peligro, está operada). Se levantó, se vistió y regresó a su habitación después de lavarse en el servicio.

👉 ¿Te gustó este relato? ¡Compártelo! ✨
Sevilla1972
Sevilla1972
Artículos: 188

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *