Mi encuentro con la joven lesbiana
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Hola, soy Cindy como están, hoy les voy a hablar de una chica que es importante para mi, es muy guapa y cachonda y pues quiero que lean esto.
Nayeli, llegó a mi vida cuando no la esperaba, yo ya estaba establecida en mi soledad, con el sexo casual, actuando como toda una puta, bueno ustedes lo ha leído y después de estar con Carolina, las ideas de estar con una mujer se habían alejado hacía ya tiempo de mi mente, sobre todo después de lo de don Juan y varios amantes mas pero más de pronto ella se cruzó en mi camino, fue verla y sentirme atraída por ella.
Era mi pasajera, la llevaba a su trabajo y de hecho desde el primer viaje ella me pido que yo la llevara todos los días aunque me pagara mas, decía que tenia mas confianza estando conmigo, así que yo acepte ser su Uber personal.
Ella joven y vigorosa, con un ángel enorme, una sonrisa divina y un cuerpo que a más de uno hipnotizaba, poco a poco me fue llamando mas y mas la atención.
N: ¡Hola Cindy, que linda te ves!
C: ¡Gracias hermosa, tu igual!
Casi a diario esa era nuestra charla, sentía un poco de coquetería cada vez que nos veíamos, pero no quise hacerle caso de mas, así que continúe con mi día a día.
Una ocasión que ella salió tarde me pidió fuera por ella y me pagaría, yo acepte, la noche es muy mala para las jovenes hermosas, pero esta vez ella se sentó a mi lado, llevábamos como 15 minutos de camino, cuando ella estiró sus brazos y los pegó a mis tetas, yo sentí correr electricidad por mi cuerpo, me miró, ¡se sonrió y fue cuando yo supe que ella me deseaba tanto como yo!
N: ¡Perdón! ¡Jajá!
C: ¡No pasa nada, mhm!
Más tarde después de ir platicando ella recargó su cabeza en mi hombro, yo comencé a acariciar su pelo, siempre rozando sus tetas con mi brazo, podía sentir su pezón erecto, su respiración caliente, entonces zafé mi brazo para rodearla con él, y ella se pegó a mi pecho, puso su mano entre mis tetas y su cara y comenzó a jugar con ellas, yo manejaba con una sola mano mientras que con al otra también la acariciaba.
Pero de ahí no pasamos, creo que ambas no estábamos listas para más, yo me sentía extraña, sentía que traicionaba mi marido y eso que ya habíamos fallecido y ya me había metido con bastantes, pero ella tenía algo que me llamaba, algo que me hacía desearla y no era el físico, algo que por alguna razón u otra me hacía pensar en ella.
Ese viaje fue solo eso, mas al volver, como a las dos semanas salimos juntas a comer, después la invité a casa a tomar unas cervezas, ya que paso de ser mi pasajera a un intento de novia.
Nos fuimos a casa y ahí estuvimos platicando, bebiendo, nos sentamos en diferente sillón, al final terminé sentándome junto a ella, demasiado cerca, entonces, ella me quiso enseñar unos aretes nuevos que había comprado, me acerqué todo lo que pude a ella, y la besé en el cuello, ella se hizo para atrás, como muestra de rechazo, pero yo me acerqué de nuevo, esta vez a sus labios, puse mis labios en sus labios, comencé a besarlos, suave, tiernamente, hasta sentir que ella cedía.
N: ¿Qué pasa?
C: ¡Que ricos labios!
N: ¡Pero tu no eres lesbiana!
C: ¡No importa mi deseo por ti es más grande!
Comencé a meter mi lengua y ella soltó la suya y comenzó a besarme apasionadamente, sin pensarlo más empezó a meterme mano por donde podía, nos sacamos la blusa, el pantalón, y nos quedamos en tanga y brasear, nos fuimos a mi recámara, ¡besándonos por el camino y nos tiramos en la cama!
C: ¡Que cuerpo más hermoso tienes!
N: Sabía que te gustaba, ¡lo sé por cómo me miras en el carro!
C:: ¡De pies a cabeza me fascinas!
N: ¡Algo me decía que te gustaban las mujeres!
C: Pues si, pero es que tu traes algo mas!
Fue entonces que yo le saqué el brasear, y la tanga, hice lo mismo con los míos y comencé a besarla toda, sus tetas eran grandes, lindas, pasaba la punta de mi lengua por su pezón erecto y ella se revolvía en la cama, fui bajando, comencé a besar su vientre, y ella me ponía sus manos en mi cabeza, ¡empujándola hacia abajo!
C: ¡Me moría por tenerte así!
N: Que rico, continua, ¡ohm!
Abrió sus piernas, y prácticamente metió mi cabeza entre ellas, yo comencé a chupar a chupar a chupar, ella gemía y gemía, ¡metía mi lengua en su vagina y sentía viscoso!
Pasaba mi lengua por su clítoris y sentía como se estremecía, comencé a meter un dedo en su vagina, la exploré, busqué sus puntos de placer, ¡comencé a jalar humedad hacia su ano comencé a jugar ahí!
C: ¡Mhm, que rico, hum!
N: Dios mío, oh, ¡no pares!
Le metí tres dedos en la vagina y comencé con el mete saca, sin cansarme, resbalaba completamente, estaba empapada, comencé a sentir como se contraía su vagina y teniendo los tres dedos adentro, los abrí, entonces ella pegó un grito de placer, se ve que le encantó.
N: ¡Así, ahh, que rico, ah!!
C: ¿Te gusta mi cielo? ¿Te gusta?
N: ¡Me encanta, ohm, me voy a venir, ah!
Se corrió riquísimo verla estremecida retorciéndose como gusano me excitaba ms, ¡le mordía los pezones y le besaba su hermosa boca mientras la sobaba el vientre para que gozara su orgasmo!
Me acosté en la cama y ella subió besándome de pies a cabeza, su lengua recorría cada pedazo de carne mío, me dio vuelta y me dio una tremenda chupada de nalgas, ¡ni mi esposo me las había chupado así!
N: Que rica espalda y que nalgas tienes Cindy, con esas licras siempre me dan gens de morderlas.
C: Muérdelas ahora bebe, ¡vamos!
Ella tenía experiencia, sabía dónde y cómo tocar, me mordía los pezones tan ricos como nunca nadie lo hizo, me besaba el abdomen y los muslos me los mordía tan rico que me tenía jadeando y gimiendo.
Me abrió las piernas y lentamente bajo ahí, ¡dándome beso en las ingles y comenzó a succionar mis fluidos que ya salían por mi excitación!
N: ¡Pero que rico sabes nena!
C: Ah, ¡no pares por favor!
N: Me encanta este coño. ¡Que rico sabe!
Su lengua entraba y salía con fuerza, luego lamia desde mi clítoris a mi ano, utilizaba sus dedos para sobarme el ano y su lengua para follarme el coño, ¡me tenía en el cielo!
C: ¡Que rico mi amor, ahh!
N: ¡Me encanta tu culo, uhm!
C: ¡Mas! no pares nena, ¡no pares!
N: Me encantan las mujeres como tú, ¡con solo tocarlas se retuercen riquísimo!
Estaba en mi cama, gimiendo en cuatro recibiendo los dedos de una mujer mas joven que yo y que le encantaba lo que estaba haciendo.
Me mordía las nalgas, me metía tres dedos con fuerza y me lamía el ano, yo me sentía morir, era una sensación grandiosa, ella se pegó a mí de tal forma que mi pierna rosaba su clítoris, y ambas disfrutábamos del momento.
No se porque esta vez me sentía así, calvez mi edad, no es lo mismo los 20 y 30 que los cuarenta y tantos, ni Carolina me hizo sentir eso y es mas no recuerdo en todos mis momentos lésbicos sentir esa sensación que tenia con Nayeli.
C: ¡Ah, me voy a venir, mhm!
N: Si, vamos nena mójate y mójame toda, saca tu néctar, si, que rico, ¡mhm!
C: ¡Me encantas, uhm, ah!!
N: Quiero que siempre seas mi amante, ¡ah!!
C: ¡Lo seré con gusto, agh, uf, ah!!!
El orgasmo fue de lo mejor, quizá el mejor que había tenido en mi vida estando con otra mujer, ella si era lesbiana y sabia manejar bien el cuerpo.
Me abrió las piernas y como si d aun muchacho caliente se tratara pego su vagina con la mía y empezó a simular una penetración, dios so fue maravillo, se movía rico, yo también m emotiva, me besaba los pies, me besaba los pechos, los mordió, yo la abrazaba y gemía, que rico lo hacia.
N: Cindy, que mujer eres, ah!
C: Dios, como haces esto, ah!
Nayeli levanto mis piernas y las puso en sus hombros empujando mas su vagina a la mía, que rico, nuestras vaginas se rozaban y estimulaban muy bien, nos besábamos apasionadamente, yo apretaba sus nalgas y le mordia sus tetas que rico placer.
C: Dios, ah, ah, ah!
N: Cindy, ah, ah, dios!
Entre esos movimientos nos enfrascamos con fuerza y velocidad y finamente ambas alcanzamos un orgasmo mas y mas duradero mientras nuestras vaginas escurrían como fuentes llenas de placer, nosotras nos besábamos y nos acariciábamos todo.
La noche continuo, mas sexo oral, mas tijereteos, besos caricias, Nayeli me estaba haciendo suya y yo a ella, esa mujer 20 años menor que yo me tenia toda orgasmeada.
C: ¡Nena, hum, eres la mejor!
N: ¡Aún tengo más!
Desde entonces, siempre buscamos momentos para estar juntas, como pareja funcionamos muy bien, no hay celos, ambas estamos conscientes de lo que somos y de para que nos juntamos.
Saludos, Su amiga Cindy!
