Las vacaciones sexuales de Helena III: un trío en la piscina
Duración estimada de lectura: 16 minutos
Visitas: 1,603
Buenas noches, mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.
Estos relatos surgen de historias reales de una lectora que me comentó sus andanzas por el mundo. Obviamente se han cambiado nombres y ciudades para preservar la identidad de la protagonista, tal su pedido.
Gracias Helena por tu confianza.
Esta ha sido mi aventura más loca, pero fue por cumplir una fantasía sexual que nunca creí que realizaría, pero se presentó la ocasión.
Hace tres veranos me fui a pasar una semana al chalet de mi amiga Amaia. Su marido es socio del mío y tenían que hacer un viaje al extranjero.
La chica que le hace la limpieza estaba de vacaciones, y ella se iba a quedar sola con el jardinero marroquí, y su marido no quería que se quedase sola con él.
El primer día nos pusimos a tomar el sol en la piscina en topless. Le pregunté si no le daba corte que el jardinero la viese, y me dijo que cuando ella estaba en la piscina no aparecía por allí.
La verdad es que me excitaba la idea de que Hammed nos viera desnudas, así que le dije a Ana que podíamos bañarnos y tomar sol desnudas, y a ella le encantó la idea.
Durante toda la mañana no vimos a Hammed, luego fuimos a comer y antes de ir a dormir la siesta Amaia me hizo pasar a una habitación tipo despacho en el que tenían las pantallas de las cámaras de vigilancia. Estuvo mirando una de ellas, y en un momento dado la puso para que la viera, y se veía al chico asomándose entre unos setos a la zona de la piscina, llevaba solo un bañador, y tenía un cuerpo fibroso. Era evidente que nos espiaba, y que no sabía nada de las cámaras, entonces vimos cómo se bajaba el bañador y empezó a masturbarse, y aunque desde la distancia no se veía bien, estaba claro que estaba bien dotado. Esa escena me excitó mucho.
Por la tarde fuimos al pueblo a hacer compras y Amaia me contó que tenía un amante y que quería aprovechar esos días para ir a Mallorca a verle, porque no se atrevía a que él fuera hasta el chalet. Yo le dije que se fuese todo al día siguiente y que si quería podía pasar también la noche con él, que a mí no me importaba quedarme sola, ya que esos días Hammed se quedaba a dormir en la casa de invitados para que estuviéramos más seguras.
Era sábado, así que quedamos que volvería el lunes por la tarde.
Ya en el chalet, Amaia recordó que al día siguiente era domingo y Hammed tenía el día libre, que tenía que hablar con él y decirle que me iba a quedar sola, entonces le dije que después de cenar iría yo a hablar con él.
Después de la cena me acerqué hasta la casa de invitados que estaba al otro lado de la parcela, cuando estaba llegando le vi dándose una ducha en la parte de fuera de la casita.
Me quedé un momento mirándolo, estaba muy bien, y yo me calenté más, pero decidí esperar hasta el día siguiente. Esperé a que terminase la ducha, se estaba secando y me acerqué, al oírme se volvió y enseguida se tapó. Entonces le comenté que Amaia se iba por un par de días y que cómo al día siguiente era su día libre si no le importaba hacerme compañía, podría bañarse en la piscina y comer conmigo. Él me dijo que encantado, y que no había pensado irse aunque fuese su día libre.
Luego ya antes de dormir estuvimos hablando Amaia y yo sobre Hammed. Me dijo que sabía que iba a aprovechar la ocasión para tirármelo, también me comentó que a ella también le daba morbo, pero que aún no había intentado nada. Además me dijo que Hammed tenía un amigo de Senegal que se llamaba Salam, y que le daba más morbo aún, y que Salam venía muchos días a ayudar en el jardín.
Al día siguiente me desperté y me asomé a la piscina (Amaia se había ido temprano), ya estaba Hammed por allí limpiándola de hojas caídas. Me puse mi biquini más sexy con un tanga pequeñito y bajé, le saludé y le dije que iba a preparar el desayuno, fruta, café y zumo.
Lo preparé y salí a la mesa de la terraza que había junto a la piscina, le llamé y vino. Desayunamos en una charla muy animada, y me contó cosas de su vida. Me dijo que había estudiado literatura francesa, pero que el trabajo de jardinero le gustaba mucho.
El hielo se fue rompiendo, y me empezó a mirar descaradamente.
Le pregunté si tenía alguna novia, y me contó que había estado con una chica portuguesa, pero que ahora estaba solo.
Le vi más relajado y me levanté diciéndole que nos bañásemos. Antes de entrar en el agua me quité el sujetador, dejándolo junto a la toalla y la hamaca. El no tardó en seguirme y estuvimos un rato nadando y bromeando. Al rato yo me salí y dije que iba a tomar el sol.
Me tumbé boca abajo en la hamaca, y le pedí que me diera crema. Empezó a darme crema y masaje muy sensualmente, ya se le veía menos cortado, yo respiraba con satisfacción, diciéndole que lo hacía muy bien.
Después bajó a las piernas y también me masajeó muy bien y sensual, así que le dije que no se cortara y que en los glúteos también, que es la parte más delicada para el sol.
Empezó a darme crema en los glúteos, masajeando y llegando a la zona erótica, y yo respiraba con satisfacción.
Le miré de reojo y tenía un bulto enorme en el bañador, de pronto me di la vuelta y le dije que siguiera por delante, su cara de deseo me excitaba, y enseguida empezó a darme por las piernas, subiendo hasta las ingles, lo cual me excitaba mucho, luego siguió por la cintura y cuando llegó a los pechos yo ya estaba muy caliente, le dije que continuara, por favor.
Empezó a masajearme los pechos y yo gemía, luego bajó una mano por la cintura y empezó a acariciarme el coño, yo empecé a tocarle a él el bulto del bañador.
Me quitó el tanga y empezó a masturbarme: estaba muy excitada y me corrí enseguida, entonces le acerqué a mí y le baje el bañador. Ante mí se erguía una enorme verga muy dura, circuncidada, ligeramente curvada hacia abajo, con unos enormes huevos, y sin pelos.
La empecé a masturbar, enseguida me la acerqué a la boca. Él se tumbó encima de mí y me empezó a comer el coño, mientras metía los dedos. En esa posición no volví a tardar en correrme, así que le tumbé y empecé a masturbarle con la mano mientras se la chupaba, y con la otra mano le acariciaba los huevos.
Sabía que no tardaría mucho en correrse, aceleré el movimiento, y cuando noté sus gemidos de que ya le venía, solté la mano, apreté la boca y lo seguí masturbando con la boca hasta que me soltó la descarga dentro de la garganta: una enorme cantidad de semen que retuve dentro de mi boca hasta que acabó, entonces me levanté, fui a la mesa, cogí un vaso y eché todo el semen dentro.
Fue entonces cuando descubrí la gran cantidad de leche que había soltado, le pregunté qué deseaba que hiciese con él, y me dijo que me lo bebiese. Abrí mi boca y lo bebí todo mirándole con cara de guarra.
Después de beberme su semen, cosa que me dio mucho morbo, tomé un trago de zumo y fui para la ducha que había junto a la piscina a refrescarme. Él no me quitaba ojo mientras me duchaba de forma intencionadamente sensual.
Yo le miraba y él se estaba tocando mientras me veía ducharme, y vi que enseguida estaba totalmente empalmado. Terminé de ducharme y me acerqué a donde estaba él a coger una toalla para secarme.
Enseguida empezó a acariciarme y a tocarme, le pedí que fuésemos a mi habitación porque empezaba a hacer mucho calor. Llegamos y me tumbé en la cama. Prontamente empezó a comerme el coño, era un auténtico experto en ello, y no tardé en correrme de nuevo, él me dijo que quería follarme.
Le dije que se tumbase boca arriba, y le monté (esa es una de mis posturas favoritas). Notaba mi vagina llena, pero estaba muy excitada y lubricada, así que empecé a cabalgar mientras me acariciaba y comía los pechos. Tuve un nuevo orgasmo, después me puse a 4 patas y me volvió a follar así, mientras metía sus dedos en mi culo, por lo que no tardé en volver a correrme.
Me dijo que quería correrse sobre mis pechos, me puse de rodillas ante él y empecé a masturbarle con los pechos, y noté que se iba a correr, así que la cogí con mi mano y empecé a masturbarle muy fuerte rozando mis pezones, soltó toda la carga sobre ellos y gimió como un animal.
Después de tener un sexo increíble con Hammed, el jardinero de Amaia, nos tumbamos a descansar y a charlar. Le comenté que si quería podía invitar a su amigo Salam a venir a la tarde.
Preguntó si me apetecía que viniese además de Salam otro amigo suyo, también senegalés, al que llamaban Charly. Me pareció una idea muy excitante, le dije que sí.
Organizamos el momento, solo le pedí que no les comentase nada de lo que podría pasar, sólo que les dijese que podían pasar la tarde en la piscina.
Dormí una buena siesta, pues estaba rendida de la sesión matutina con Hammed, pero excitada con la idea de estar con sus amigos.
A eso de las seis me desperté con el ruido que hacían los chicos en la piscina. Me asomé a la ventana discretamente y vi junto a Hammed a dos chicos negros muy atractivos: uno de ellos tenía la piel color chocolate oscuro, un cuerpo ligeramente musculoso y una estatura cercana al 1,90. El otro tenía la piel muy negra y brillante, era un poco más delgado y bastante alto, cercano a los dos metros. Después me enteré que Salam era el más musculado y Charly, era el más negro y alto.
Estaban jugando al básquet en una pequeña cancha con una canasta que había en un lado de la piscina.
Me puse un short cortito de deporte y una camiseta de tirantes un poco ceñida, y me acerqué a ellos a saludarles, los dos se quedaron muy sorprendidos y se les notaba en su mirada el deseo. Lo hice dándoles un beso en la mejilla pero cerca de la boca.
Les propuse jugar un partido de dos contra dos, ya que yo de joven jugaba al básquet, e hicimos equipo Charly y yo contra Hammed y Salam.
El partido fue divertido y excitante, ya que no parábamos de rozarnos. Después de un rato jugando, estábamos sudorosos, y les dije que iba a sacar unas bebidas, que se refrescasen en la ducha y se dieran un baño en la piscina.
Hammed dijo que tenía que ausentarse un par de horas (era algo pactado previamente), le dije a los chicos que se relajaran y disfrutaran, y haciendo un guiño terminé diciendo: “lo vamos a pasar muy bien”.
Fui a por bebidas a la cocina y desde la ventana les observaba duchándose, Salam estaba con una erección, se notaba a pesar de llevar un bañador amplio puesto. Charly tenía un bañador hasta la rodilla pero con el agua se le marcaba una enorme polla.
Salí con las bebidas y les dije que se hidratasen y que hicieran lo que les apeteciese, mientras yo me duchaba.
Se llevaron una sorpresa cuando me dirigí a la ducha junto a la piscina y me metí debajo del agua, me quité el short, (debajo llevaba el tanga del biquini), luego me quité la camiseta de espaldas a ellos: me duché durante un rato en topless.
Después me metí en la piscina animándoles a que se bañasen sin ropa. Dentro de la piscina me quité el tanga y se lo lancé a ellos, Charly lo cogió y se lo puso en su cara.
Enseguida Salam me dio la espalda y se quitó el bañador, tenía un cuerpo muy fibroso, y un culo perfecto, pero lo mejor fue cuando se dio la vuelta con ese cuerpo de dios griego color chocolate y una enorme polla semi erecta que me excitó muchísimo.
Después Charly hizo lo mismo, y me quedé impresionada con ese largo cuerpo de ébano brillante, y su polla era inmensa. No era gruesa, pero era muy larga (jamás había visto algo así, ni siquiera en las películas porno). La tenía curvada hacia abajo. La contemplación de esos dos cuerpos negros desnudos con esas enormes pollas me calentó muchísimo, y de mi boca salió una expresión de forma espontánea: “¡Uhmmmm; qué maravilla! ¡Venid aquí!” mientras me acercaba al borde de la piscina donde el agua me llegaba por encima de las rodillas.
Salam fue el que vino enseguida y se metió dentro, yendo directamente hacia mí, se puso detrás y juntó su cuerpo al mío rozando mi culo con su enorme polla, mientras me besaba el cuello y acariciaba mis pechos.
Charly se sentó al borde de la piscina frente a mí y empecé a acariciarle el cuerpo bajando hasta la polla. Salam empezó a besar y lamer mi trasero mientras con la mano me acariciaba la vagina, yo me incliné hacia Charly y empecé a lamer todo su cuerpo, tenía un sabor ligeramente salado pero muy excitante, bajé hasta su polla y empecé a jugar con mis manos y mi boca con ella, estaba cómo en éxtasis con aquella enorme y rica polla entre mis manos y mi boca.
Salam empezó a comerme el culo y a masturbarme con los dedos la vagina, yo ya estaba muy mojada por la excitación, y tener esa polla enorme en mi boca me calentaba más aún.
La cogía con las dos manos y aún sobresalía un buen trozo. Empecé a chuparla y masturbar con una mano, mientras con la otra le acariciaba los huevos, poco a poco me la metía más adentro de la boca (he de decir que no pude metérmela entera). No tardé mucho en tener mi primer orgasmo, pedí que intercambiasen las posiciones y Charly fuera el primero en follarme, ya que aunque la tenía muy larga era ligeramente más delgada que la de Salam. Además tenía ganas de devorar a Salam mientras me follaba Charly, y así fue como empezamos, estando dentro de la piscina, yo inclinada hacia adelante chupando a Salam que estaba sentado en el borde, mientras Charly me follaba.
En ese momento llegó Hammed, cómo habíamos pactado. Y la cosa siguió más interesante aún.
Hammed se desnudó y se sentó junto a Salam, y empecé a chuparles a los dos, mientras Charly me seguía follando. En cada empujón me penetraba más adentro con esa verga interminable, estaba tan excitada que no me dolía. La situación era tan caliente que tuve un orgasmo muy intenso.
Entonces Hammed dijo que saliésemos de la piscina.
Ya fuera de la piscina los tres empezaron a tocarme y chuparme por todo el cuerpo. Entonces Hammed sacó un pañuelo y me vendó los ojos para un juego.
Me tumbaron y empezaron a untarme con aceite hidratante por todo el cuerpo, excitándome mucho, mientras me iban dando golpes en la cara con sus pollas.
Luego empezaron un juego: cada uno de ellos me metía la polla en la boca, y yo sin usar las manos tenía que averiguar de quién era cada una, y las acerté las tres.
Al mismo tiempo me masturbaban el coño y el culo bien untados de aceite, me puse tan caliente que mientras tenía la polla de Charly en la boca, casi hasta la garganta, me corrí otra vez intensamente.
Después me quitaron la venda. Salam se tumbó, y yo me monté encima de él, después Hammed me abrió el culo y me la metió, mientras seguía chupando a Charly. No sé cuántas veces me corrí.
Después Charly se cambió con Hammed, y como la tenía doblada hacia abajo eso me produjo mucho placer, seguí corriéndome, hasta que le tocó el turno a Salam por mi culo, algo que me daba un poco de miedo, pero estaba tan excitada que quería sentir la experiencia, y debía ser porque tenía el culo ya muy dilatado, el caso es que no me dolió.
Estaba exhausta de tantos orgasmos, ya no podía correrme más veces, así que me puse de rodillas ante ellos y empecé a masturbarles y chuparles la polla, no tardaron en correrse en mi cara, boca y pechos, un auténtico baño de rica leche caliente que saboreé con placer.
Espero tus comentarios, y más que nada tu opinión.
Saludos,
Alejo Sallago
