Mi muñeca sexual

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A ver si esta vez lo publicáis. Ya es la cuarta vez que lo envío y cada vez le hago una modificación.

La primera vez que vi a mi hermana desnuda, yo tenía 10 años y mi hermana tenía 19 años. Estábamos solos en casa. Despues de almorzar, yo estaba haciendo las tareas del cole y mi hermana estaba en su habitación. Tuve una duda sobre una de las tareas y cuando fui a preguntarle a mi hermana, me llevé la sorpresa. Mi hermana estaba dormida boca abajo, con la falda subida hasta la cintura y las braguitas bajadas hasta las rodillas. Me acerqué y puse mi mano sobre una de sus nalgas y comencé a acariciarla. El pene se me puso como una estaca de duro. Se movió un poco y quité la mano, pues me asusté, creyendo que se había despertado y salí de la habitación y fui al servicio a masturbarme pensando en ese delicioso culito de mi hermana. Desde entonces, ya no veía a mi hermana como tal, sino también como mujer.

Buscaba el momento de poder verle de nuevo su culo, entrando en su habitación y desnudar su culo para acariciarlo. Debido a su sueño profundo, lo conseguía muchas veces. Con el tiempo no solo acariciaba su culo, la desnudaba completamente y disfrutaba de todos sus encantos. Chupaba y mamaba de sus pezones y disfrutaba de sus tetas, ( . )( . ). Separaba sus labios vaginales y lamía su coño y clítoris, ( Y ). Y besaba las nalgas, y le hacia un beso negro, disfrutando de su culo, ( ! ).

Mis amigos presumían de que sus hermanas mayores, y las amigas, ensayaban con ellos como besar a un chico. Yo también lo decía siguiéndoles la corriente. Pero tenía mi mejor secreto …. tenía a mi hermana como muñeca sexual. Yo, ensayaba con ella, como acariciar a una mujer.

Una hermana de mi madre vino de visita por navidad y se quedó en mi habitación, por lo que tuve que dormir con mi hermana mayor en su cama. Yo tenía 18 años y ella 27 años. Cuando me lo dijeron, lo celebraba por dentro, pues tendría a mi hermana más cerca. El día pasó como si tal cosa. Por la noche, despues de cenar nos fuimos a dormir. Yo me coloqué del lado de la pared y mi hermana del lado del filo de la cama.

Estábamos espalda con espalda. Cuando la sentí que estaba dormida, acerqué mi mano a su culo comenzando a acariciarlo por encima del pijama. Me di la vuelta y me coloqué rozando mi polla en su culo. Poco a poco le comencé a bajarle el pijama dejándolo casi en las rodillas y luego las bragas hasta dejarle el culo a la vista. Lo sobé y separándole las nalgas le rocé mi polla por su culo hasta que me corrí. La limpié, la vestí y me eché a dormir.

Esto lo repetía cada noche, hasta que una de ellas, decidí llegar más allá. Despues de desnudarla, de cintura para abajo y rozar mi polla entre sus piernas, casi rozando su coño, separando un poco las nalgas, hasta correrme. Fui al servicio por papel higiénico y al volver, mi hermana estaba boca arriba, con su coño desnudo. Al pasar por encima de ella, mi polla estaba de nuevo dura, por lo que se la rocé por sus labios vaginales y apunté a la entrada de su coño, penetrándola lentamente y comenzar un suave bombeo, hasta que la saqué y me corrí en su vientre. Despues de haber sobado otra vez sus tetas, le coloqué el pijama y me eché a dormir.

Cuando nos levantamos al día siguiente, mi hermana me miraba más sonriente.

El día pasó con normalidad, con las miraditas de mi hermana y su risita. Yo estaba ansioso de que llegara la noche y dormir con mi hermana, sobre todo porque ya había la follado.

Cuando llegó la noche, yo me acosté primero y me puse al lado de la pared, dejando el sitio del pasillo a mi hermana. Despues de una hora, más o menos, mi hermana entró en la habitación para acostarse. Yo me hacia el dormido, con la lamparita encendida, y un libro sobre mi pecho. Mi hermana cogió el libro y lo puso en la mesita y se empezó a desnudar para ponerse el pijama. Yo, me giré hacia ella, con los ojos entreabiertos, y pude ver su delicioso cuerpo en ropa interior, hasta que se quitó el sujetador y vi sus deliciosas tetas, tantas veces mamadas por mi. Cuando se colocó el pijama, me giré hacia la pared, sintiendo como mi hermana se acostaba y se colocaba espalda con espalda conmigo. Me quedé pronto dormido y de madrugada me desperté. Mi hermana no había cambiado de postura. Me giré hacia ella colocando mi polla en su culo, y abrazándola por la cintura y colocando mi mano casi en las tetas. Mi polla estaba erecta entre sus nalgas.

Despues de un rato así, subí mi mano para acariciar sus tetas y jugar con sus pezones, por encima del pijama. Mi hermana se movió y despertó.

.- ¿Qué haces?… Preguntó somnolienta… Sepárate un poco.

.- No puedo… Contesté… Estoy pegado a la pared.

.- Lo que noto en mi culo, ¿es tu pene?… Preguntó de nuevo.

.- Si, lo siento… Comenté… Ya sabes que tu culo siempre ha sido mi obsesión, y al tenerlo tan cerca, pueeees.

Ella ya sabía lo que hacía por las noches, pues me descubrió una de las veces que entré en su habitación, desnudándola.

.- Eres un salido… Expresó un poco molesta… Apártate un poco.

.- Ya te he dicho que no puedo… Volví a decirle… Estoy pegado a la pared.

Mi hermana colocó una mano entre los dos, pero tocó mi polla por encima de mi pijama.

.- La cama es pequeña… Comentó mi hermana… Intentemos acomodarnos.

.- ¿Como?… Pregunté… Si no hay casi espacio.

Volvió a colocar su mano entre nosotros, tocando de nuevo mi polla, pero esta vez no la quitó. Me la jugué y volví a abrazarla, pero esta vez le coloqué mi mano sobre una de sus tetas, jugando con el pezón por debajo de la camiseta del pijama. Su reacción fue acariciar mi polla metiendo la mano por el pantalón y comenzar a masturbarme. Yo comencé a bajarle el pantalón del pijama, dejando su culo desnudo a mi vista. Mi hermana quitó su mano de mi polla y yo me bajé el pijama dejándola a la vista, se la coloque entre sus nalgas y comencé a hacerme una paja con ellas. Mi hermana se colocó boca arriba y yo me coloqué encima de ella, apuntando con mi polla a su coño y empujando hasta metérsela hasta el fondo, soltando ella un tímido y callado gemido, para que nuestra hermana no se enterara. Comencé a follarla suavemente, subiéndole la camiseta del pijama y jugando con mi lengua en sus pezones, notando como se endurecían con mis lamidas para luego mamarlos dulcemente, mientras bombeaba dentro de ella. Cuando noté que me iba a correr, saqué mi polla y solté toda mi lechada sobre sus tetas. Nos levantamos y fuimos al servicio a lavarnos un poco. Yo le limpiaba las tetas, y ella me limpiaba mi polla. Cogimos unas toallitas húmedas y volvimos a la habitación. Despues de hacer un 69, colocado yo encima, volví a correrme en sus tetas, mientras ella soltaba sus flujos en mi boca. Esa noche dormimos desnudos y abrazados.

Otra de las noches, despues de follarle el coño, me dejó metérsela en el culo en posición de cucharita, corriéndome y dejándole el culo inundado con mi lefa. Follábamos casi todas las noches, pues algunas solo eran tocamientos en mi polla y en su culo y tetas, pues le vino la regla, hasta que mi tía se fue y regresé a mi habitación, pero entraba cada noche en el cuarto de mi hermana para intentar desnudarla o al menos poder tocar alguna parte de su cuerpo y hacerme alguna que otra paja con su mano.

Una de esas noches, me acerqué a la cabecera de su cama y comencé acariciarle el pelo, separándolo de la cara. Su boca estaba un poco entreabierta, y soltaba pequeños ronquidos. Comencé a pasar el glande por sus labios, metiéndolo un poco en el hueco que dejaba su boca entreabierta. Le puse mi polla en los labios y separándolos, tirando suavemente de la barbilla, conseguí meter mi glande entre los labios, notando como me lo apretaba y sentir sus dientes. Introduje un poco más y mi glande pasó los dientes y los notaba como rozaban sobre mi polla cuando comencé el mete y saca haciendo que me la chupara dormida hasta casi correrme en su boca.

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Sevilla1972
Sevilla1972
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