La venta de la casa

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Mi tía, quien vivía con mi hermana mayor, falleció y nos reunimos mis hermanas y yo para le venta de su casa.
El día de la reunión, con la empresa que se encargaba de venderla y el comprador, estábamos mi hermana menor y yo. Al poco llegó mi hermana mayor, y me quedé sorprendido pues había adelgazado unos cuantos kilitos y estaba de gordibuena, (o curvi). Cuando nos saludamos me preguntó…
.- ¿Qué tal estoy?… Mientras me daba un beso en la mejilla.
.- Para volver a comerte… Le susurré, mientras le devolvía el beso.
No hace falta decir, que ya habíamos tenido nuestros ratitos de sexo hace tiempo.
La venta se cerró y nos despedimos de nuestra hermana menor, que volvía al pueblo con su marido. Mi hermana mayor tenía que esperar a su marido para que la recogiera al salir del trabajo. Mientras esperábamos, tomamos unas cervezas en un bar, y luego subimos a mi casa que estaba cerca.
.- ¿De verdad estoy para volver a comerme?… Preguntó con una sonrisa picarona.
.- Sabes que siempre me has parecido sexi… Le expliqué… Desde que te desnudaba cuando estabas dormida, hasta que tuvimos nuestro último encuentro sexual. Y ahora, estás para comerte, y no solo por haber adelgazado, pues eso me da igual.
Dicho esto, le di una palmada en la nalga derecha, agarrándola fuerte.
.- Estás excitado… Comentó.
.- No sabes cuanto… Respondí… Desde que te he visto.
Me armé de valor y le di un beso en los labios, al cual me correspondió. Mientras la besaba, metí mi mano por el pantalón que llevaba puesto, tocando las nalgas, pues me sorprendí que no llevase ropa interior. Y comencé a acariciarlo. Mi polla me iba a hacer estallar el pantalón. Sin pensarlo, coloqué a mi hermana de bruces, apoyada en la mesa. En esa postura estaba en pompa. Le bajé el pantalón hasta los muslos, le lubriqué el coño con saliva y apunté con mi polla, empujando y metiéndola de una sola vez hasta el fondo. Mi hermana dio un gritito entre placer y sorpresa. Comencé un suave movimiento de rotación, sin sacarla, empujando cada vez más, mientras mi hermana comenzaba a dar sus primeros gemidos, y empezar con el bombeo, sin pausa pero sin prisas, disfrutando del momento.
.- Ummm. Lo echaba de menos, aaaah… Comentaba mi hermana entre gemidos… Casi había olvidado como me hacías sentir, ummmm.
.- Yo también echaba de menos sentir el calor de tu coño en mi polla… Le dije, mientras seguía empujando… Y este culito, que no pase hambre. ufff.
.- Es todo tuyo, ummmm… Expresó… Pero ten cuidado, desde la última vez que follamos no lo he vuelto a hacer.
No lo pensé, escupí en el ojete y lo lubriqué con mi saliva y los jugos del orgasmo que acababa de tener mi hermana. Me lubriqué mi polla con bastante saliva, apunté a su asterisco y poco a poco empecé a empujar, metiéndole el glande, hasta pasar el anillo. Mi hermana se quejó un poco, por lo que me quedé parado.
.- No pares… Susurró… Sigue metiéndola.
Volví a empujar un poco más, y mi polla entró unos pocos centímetros. Volví a parar, hasta que mi hermana se acostumbrara y volví a empujar, hasta que mi pelvis chocó con sus nalgas y mis huevos con su vulva. Después de unos segundos parado, comencé con el bombeo, metiendo y sacando mi polla de su culo.
.- Ummm, aaaah… Soltaba mi hermana… Que bien se siente, ummmm
.- Estoy casi a punto de correrme… Comenté.
.- Sueltalo, ummm… Expresó mi hermana… Dámelo todo, aaaah
.- Uuuuuff, allá va… Solté mientras llenaba su culo con mi corrida… Ummmm. Ha sido genial.
La dejé unos segundos dentro, mientras descargaba todo. Una vez fláccida, comenzó a salirse del culo de mi hermana, arrastrando un poco de mi semen que se deslizaba por su muslo. Fue al baño a lavarse.
.- Ya tenía ganas de volver a tenerte… Le dije a mi hermana… Ha estado super, volver a penetrar tu delicioso culo.
.- Yo también echaba de menos sentirte dentro de mí… Respondió mi hermana, mientras se componía la ropa… Y sentir tu leche caliente.
.- A ver si lo podemos repetir con más tiempo… Comenté… Desnudarnos los dos y disfrutar de ese cuerpazo.
.- Puede ser el día que recojamos el dinero del cobro de la casa… Expresó mi hermana… Contando de que tu cuñado vuelva a trabajar. Vendré el día antes por la tarde, como hemos quedado temprano, y dormiré en tu casa.
.- Sería estupendo… Expresé alegre… Sin problema. Esa noche haremos de todo, pues no habrá prisas.
Nos dimos un beso en los labios y bajamos al bar a esperar a mi cuñado.

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Sevilla1972
Sevilla1972
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