Paty candente auditora

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Esta aventura que les dejo el día de hoy se refiere a una relación que tuve hace unos años con una persona de mi equipo de trabajo, de nombre Patricia. De mediana estatura, lindos senos rodeados por unos pequeños pezones cafés claros y un perfecto trasero con nalgas redondas, duritas que sienten rico a la hora de recibir sus sentones. Ella y yo, nos conocemos de hace muchos años y siempre me platica sus cosas, madre soltera y con miles de cosas en la cabeza. Nunca nos paso por la cabeza que un día acabáramos haciendo el amor. Era normal que me contara sus experiencias con sus pretendientes, pero no estaba en nuestras mentes acostarnos entre los dos.

Un día nos mandaron a la ciudad de Mérida Yucatán para llevar a cabo una revisión de una sucursal bancaria. Paty, gustaba mucho de vestir con faldas y blusas pegadas, en ocasiones muy desabrochadas y dejaba entre ver su torneada figura y su ropa íntima. Al termino de una jornada de trabajo y regresamos caminando al hotel, cerca del centro de la ciudad y yo en ocasiones la tomaba de la mano para ayudarla a caminar por los zapatos que utilizaba. Terminamos de cenar y pasamos a su habitación a ver la televisión, lo habíamos hecho en otras ocasiones de viaje sin ningún problema y para los dos era normal. Esa noche simplemente, empezó diciéndome que me parecía su nuevo perfume y se acerco tenía su nuca pegada a mi boca y sin pensarlo la bese.

Se separó sorprendida pero no molesta, y me dijo: No pensé que me besarías. Yo sólo dije: Se me antojo. Sin decir nada más se aproximó y me beso apasionadamente.

No podía ser mejor ocasión, solos, dónde nadie nos conoce y en una habitación muy agradable y acostados. Nervioso, empecé a acariciarla por encima de la ropa y note lo maduro y firmeza de su cuerpo. No tardé en comprobar que estaba en sus mejores años y muy dispuesta a recibir sexo. Desabroche lentamente su blusa y miré lo hermoso de su brasier, blanco haciendo juego con el color de su piel y resaltando sus bellos y suaves senos. Ya para entonces estaba muy excitada y se escuchaba su palpitar, respiración seguida y entregada en cada caricia.

Los besé por todos lados y al mismo tiempo acariciaba sus nalgas. Me excité tanto de sentir las curvas de sus trasero y la suavidad de su bikini. Se arrodilló y me quitó el pantalón de inmediato, se fue directo a mi pene que ya estaba más que listo y muy mojado de tanta excitación. Sus labios rojos y carnosos empezaron a besarlo y sentía como recorría todo el tronco desde la base hasta el glande. Lo mordisqueaba y jugaba con su lengua. Acto seguido, la acomodé para hacer un 69, ella arriba y yo abajo, contemplé en todo su esplendor su precioso culo, linda vagina afeitada con un aroma de sexo rico, y un ano rosado que invitaba a besarlo. Puse toda mi atención en cada beso a su vagina y ano.

Paty es una mujer demasiado expresiva y en el sexo vaya que lo es, sus gritos de placer son muy femeninos y que incitan darle más y más. Cuando ella se sentó sobre mí para sentirme, ya éramos uno sólo. Cada movimiento tenía ritmo y llevaba una descarga de placer aunado a sus gemidos que pedían más. Su cara reflejaba que en realidad estaba gozando y volteaba a verme para decirme que quería más. Probamos cada posición y siempre encontramos ritmo y acoplamiento, recuerdo que cuando la tenía de perrito su cara volteaba a verme cada vez que me pegaba su culo en el pene. Le encantaba verme. Antes de llegar al éxtasis me pidió que terminara en sus senos cosa que me produjo más placer porque al terminar se llevo mi pene a su boca para sacar la última gota. Vi como se froto el semen por todo su pecho y así finalmente descansamos.

Así comenzó una relación de pocos meses de sexo con una de mis mejores amigas del trabajo, aún y cuando ya no tenemos sexo, recuerdo cada noche de placer con Paty. Una verdadera auditoria caliente de llena de sexo.

Autor: Alberto

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